Pérdida Rápida de Peso: Causas y Consecuencias

La baja de peso, en general, corresponde a pérdida de masa magra, especialmente cuando llega a valores cercanos a la desnutrición, y el hecho de recuperar peso no es equivalente, porque se hace a expensas de tejido graso; de manera que se mantiene la debilidad. Así, el problema no es tan simple, no se trata sólo de aportar más calorías a los pacientes que han perdido masa magra, sino una calidad especial de nutrición. Puede haber casos que tengan una apariencia obesa pero con una depleción tal que tengan gran morbilidad, como en la sarcopenia.

Pérdida de Peso

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Causas Comunes de Pérdida de Peso y Desnutrición Calórico Proteica

  • Causa aguda con un importante componente catabólico como en pacientes con trauma, cirugía, heridas, infecciones, tratamiento esteroidal, etc.
  • Causas crónicas, como el cáncer, la demencia, la diabetes mellitus etc.

Distribución de Nutrientes

Esta baja de peso está dirigida por hormonas, la distribución normal de nutrientes pasa por la destinación de los hidratos de carbono y la grasa hacia la producción de energía, el componente que va sobrando se transforma en tejido adiposo y las proteínas se destinan a la síntesis en condiciones normales. En condiciones de depleción, por aumento de la demanda o aumento de las pérdidas, se destina un mayor porcentaje de proteínas a la producción de energía y así comienzan a producirse los estados de emaciación.

Las vías metabólicas normales de producción de energía son las que conducen a la fosforilación oxidativa por las grasas y la glucosa. Cuando hay una producción deficitaria se pueden reciclar algunos nutrientes, activando una vía metabólica de menor producción de energía. En el caso del metabolismo de las proteínas, éstas no son todas iguales, las más importantes son las que provienen de la leche, del huevo y de la carne, que se degradan en aminoácidos y péptidos, generando la síntesis de proteína. Sin embargo no siempre es así. Puede haber una noxa y producir una respuesta de estrés a la injuria, que es el aspecto metabólico de la respuesta inflamatoria sistémica (Figura 1).

Respuesta Inflamatoria Sistémica

Figura 1. Una injuria que puede ser local, desencadena una respuesta que va mucho más allá del sitio de la injuria; se liberan citocinas, que pueden llevar a la producción de signos de inflamación como fiebre taquicardia e hipotensión. Dentro de las citocinas más estudiadas está la IL1, IL6 que están bien documentadas en la caquexia cardíaca y en la enfermedad pulmonar obstructiva crónica, y el TNF alfa, que se encuentra elevado en muchas circunstancias de pérdida de peso. Se producen radicales libres por la toxicidad celular y en esta activación hay una modulación del SNC, que puede provocar dolor, ansiedad, hipertermia e hipotermia, los que aumentan el consumo energético y por lo tanto las pérdidas y la depleción en general. Además, en forma concomitante hay una respuesta endocrina, elevación de hormonas como la GH, el cortisol, el glucagón y las catecolaminas, con todos sus efectos sistémicos; esto genera aumento del consumo de O2, aumento de la tasa metabólica, aumento de la temperatura etc. Esta reacción, que comenzó como un mecanismo de defensa, se torna autoagresiva y el problema se perpetúa y se hace aún más grave.

Efectos de la Injuria sobre las Demandas Metabólicas

Cada injuria se relaciona con un determinado tipo de repercusión, así por ejemplo, el aumento de la tasa metabólica en una persona con privación de alimentos es de 10%, en cambio una persona que presenta una complicación de una cirugía electiva, o una neumonía sufre un aumento de la tasa metabólica de 25-50%, el TEC puede llegar a 50-70% de aumento de la tasa metabólica y en el caso de las quemaduras dependerá del porcentaje de ésta (Tabla I). Un paciente crítico es un paciente presentará complicaciones por la depleción energética y proteica. Falta de respuesta del catabolismo a la ingesta de nutrientes.

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En la Tabla II se observa la respuesta al estrés que se produce en un paciente grave: hay aumento de las catecolaminas, del cortisol, de la glucosa, etc., hay proteolisis a expensas de estas hormonas y disminución de la síntesis proteica. Las hormonas anabólicas, que aumentan la síntesis proteica, están disminuidas en estas circunstancias.

En la Figura 1 se observa un paciente en el que no se están satisfaciendo las demandas, a diferencia de otro paciente que tuvo una recuperación óptima con estabilización y recuperación de las distintas complicaciones, que van mucho más allá de lo cutáneo (Figura 3).

Gran Quemado

Figura 2. Gran quemado con ingesta de nutrientes que no satisface demandas.

Gran Quemado en Recuperación

Figura 3. Gran quemado en recuperación con nutrición óptima.

Diagnóstico de Baja de Peso Involuntario

Clínicamente se ve un paciente emaciado, con pérdida de la grasa subcutánea, evidenciada en la piel de las extremidades y puede haber atrofia muscular de los cuádriceps. Edema periférico sin insuficiencia cardíaca u otras causas; puede haber signos de mala cicatrización como en los pacientes con escaras, que no mejoran a pesar del tratamiento; úlceras por presión, glositis, queilitis, infecciones crónicas y también puede haber apatía.

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Otra manera de estudiar esta forma de malnutrición proteico energética es mediante parámetros de laboratorio, como la determinación de albúmina, transferrina y linfocitos. Si la albúmina es menor de 3,5 se habla de malnutrición; con la transferrina, que tiene una vida media de 8-10 días se puede medir lo que se conoce como el compartimento proteico. Hay otros, como la proteína ligante del retinol, la pre-albúmina y el colesterol en niveles bajos. Un índice bastante útil es el cuociente entre la creatinina urinaria de 24 horas dividido por la estatura, con el que se han construído tablas, que tiene buena correlación con la pérdida de masa magra; se puede hacer mediciones seriadas para establecer una tendencia.

Objetivos Terapéuticos para Restaurar la Masa Magra Perdida

Para recuperar la masa magra perdida, se debe eliminar el estado catabólico, tratar de eliminar la noxa; restaurar una ingesta nutricional suficiente, rápida y oportuna; aumentar el ingreso de energía y proteínas desde el comienzo del proceso, aumentar la estimulación anabólica para dirigir los sustratos hacia el canal o vía metabólica. Evitar el reemplazo de masa magra por grasa, indicar ejercicios de resistencia que aumentan la hormona del crecimiento y mejora el flujo sanguíneo local. Además se puede considerar el uso de hormonas anabólicas exógenas.

Para poder cuantificar y determinar los aportes energéticos a suministrar, en la UCI se puede utilizar la calorimetría indirecta, que mide el consumo de O2 versus la producción de CO2 e, independiente de la situación del paciente, se puede agregar un factor de corrección por actividad. Esta medición puede dar un cálculo más exacto, permitiendo calcular un cuociente respiratorio para el aporte de hidratos de carbono y grasas, los micronutrientes como las vitaminas lipo e hidrosolubles y elementos traza, así como la ingesta adecuada de agua (25 a 30 ml/kg/día, mínimo 1500 ml de agua o 1,5 ml/ caloría aportada).

Se ha visto que el ejercicio muscular, los micronutrientes y los agentes anabólicos, de los cuales hay algunos endógenos como la GH, aumentan la síntesis proteica con algunos efectos asociados que son anticatabólicos. También los anabólicos exógenos, de los cuales existen distintos preparados en la actualidad, como los símiles a la GH que se usa en trastornos de crecimiento de los niños, han demostrado algunos efectos en pacientes hospitalizados en UTI; en el caso de la testosterona también se ha demostrado la misma acción sobre la síntesis proteica, con una vida media muy corta. Se han sintetizado una serie de productos derivados que tienen utilidad clínica.

Hay muchos pacientes utilizando anabólicos, algunos los reciben como prevención, como los pacientes con infección, trauma o quemaduras graves, pacientes con SIDA antes de la pérdida significativa de peso, etc. Para pacientes que están siendo tratados, como ancianos, población frágil, pacientes en diálisis, con SIDA y baja de peso, pacientes con grandes quemaduras, con osteoporosis, con úlceras por presión. En el caso de los pacientes con SIDA, se han usado derivados de la testosterona como la oxandrolona. También se ha utilizado el norgestrel clorhidrato, pero a diferencia de la anterior, el aumento de peso se produce a expensas de tejido graso y no masa magra, aunque cumple los objetivos de recuperar peso y mejorar la interrelación social de los pacientes.

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Pérdida de Peso Post-COVID-19

Un estudio desarrollado por la carrera de Nutrición y Dietética de Universidad Santo Tomás Viña del Mar apunta precisamente a esas interrogantes y entrega interesantes conclusiones: el 40,2% de los encuestados declara haber perdido peso luego del contagio por Covid- 19 y la autopercepción de malnutrición por exceso bajó casi un 10%.

“Autopercepción de la imagen corporal previo y posterior al diagnóstico de la enfermedad por coronavirus”, es el nombre de la investigación realizada por las estudiantes Fernanda Arce y Alyson Ampuero como parte de su seminario de investigación, bajo la supervisión del docente Víctor Araya.

Así, antes de la enfermedad, un 87,9% calificaba en malnutrición por exceso (sobrepeso u obesidad), mientras que en normopeso lo hacía un 11,2% y en bajo peso se autopercibía un 0,9% de las personas.

A los participantes también se les contrapreguntó si habían presentado pérdida de peso: un 40,2% declaró haber perdido entre 1 a 10 kilos o más.

Víctor Araya, el docente que lideró la investigación, señala que la idea era establecer si el coronavirus provocaba un cambio en la autopercepción de la imagen corporal posterior al diagnóstico. Lo primero que nos llamó la atención fue que gran parte de la muestra reportó malnutrición por exceso antes del diagnóstico, muy por sobre el promedio habitual en nuestro país. Quizás eso se explique porque la encuesta se aplicó en los peores momentos de la pandemia, cuando teníamos cuarentenas prolongadas y el sedentarismo y la mala alimentación pudieron aumentar. También pensábamos que el bajo peso después de la enfermedad iba a ser mayor. Subió de un 0,9% a un 5,6%, pero pensamos que podía sería mucho mayor según antecedentes clínicos reportados. De todos modos, la cifra es una alerta porque estamos hablando que el Covid-19 sí puede llevar a la desnutrición a personas que enfrentaron una enfermedad leve, que en la mayoría de los casos no requirió hospitalización.

El docente de UST Viña del Mar recuerda que estamos hablando de la autopercepción (la interpretación que tenemos en nuestra mente sobre nuestro cuerpo), pero aventura que las razones podrían estar relacionadas con “inapetencia, procesos febriles, dificultad para respirar, todo eso puede conducir a una menor ingesta de alimentos.

No se debe esperar que las cosas pasen solas, es necesario intervenir en términos de una rehabilitación metabólica. No estamos hablando sólo de peso, sino de parámetros ‘invisibles’ como los lípidos y la glicemia, entre otros. Entonces es necesario cuidar la alimentación, establecer patrones alimentarios, vigilar el aporte de energía, de nutrientes esenciales como los ácidos grasos omega 3 que producen efectos antiinflamatorios, proporcionar una cantidad adecuada de antioxidantes, retomar la actividad física, etcétera. Y todo esto se debe hacer con asesoría, consultando a especialistas.

Aumento de la tasa metabólica según el tipo de injuria
Tipo de Injuria Aumento de la Tasa Metabólica
Privación de alimentos 10%
Complicación de cirugía electiva o neumonía 25-50%
TEC 50-70%
Quemaduras Depende del porcentaje

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