Es común escuchar a algunas personas que se lamentan porque llevan semanas a régimen y no han logrado bajar de peso, o que no les resulta la dieta que sí les sirvió años atrás o la que fue muy efectiva con algún conocido. En definitiva, nada les funciona, ¿por qué?
Bernardita Vignola, nutricionista del Programa de Obesidad de Clínica Universidad de los Andes, explica aquellos hábitos que permiten obtener una baja de peso exitosa y sostenida en el tiempo. A continuación, exploraremos estrategias efectivas y seguras para que las mujeres logren sus objetivos de pérdida de peso.
¿Qué hacer para bajar de peso?
Para lograr una pérdida de peso exitosa y sostenible, es fundamental adoptar un enfoque realista y equilibrado. Aquí te presentamos diez hábitos clave que te ayudarán en este proceso:
- Ser realista: Pretender bajar muchos kilos en una semana o en un tiempo acotado es poco probable, por lo que hay que ponerse metas realistas. La mejor manera es asesorarse por un especialista que guíe este proceso.
- El peso no es todo: Además de reducir kilos, es importante que la baja de peso sea en grasa, por lo que el ejercicio y el consumo de proteínas es fundamental para no perder masa muscular. También hay que tomar en cuenta que en un mismo día se puede variar de peso. No es lo mismo pesarse en las mañanas, que a mediodía o en la noche. También puede pasar con los cambios hormonales en las mujeres.
- No saltarse comidas: Creer que por comer menos veces al día se va a bajar de peso más rápido es un clásico error, ya que es muy probable que a la siguiente comida se llegue con hambre y se ingiera más. La recomendación es comer fraccionado varias veces al día: desayuno, una colación a media mañana, almuerzo, hora del té y comida.
- Reducir las porciones: Está bien guiarse por los alimentos permitidos en un plan de alimentación, pero no se consigue nada si se come el doble de lo indicado. Una buena medida es usar platos más chicos, usar tazas o la mano para medir las porciones indicadas y llevarlos servidos a la mesa en vez de ponerlos en una fuente o que uno se sirva “al ojo”.
- Considerar los aderezos: Una ensalada puede ser perfecta para complementar un plato de comida, y logrará aumentar el volumen del plato, mejorando la sensación de saciedad. Pero no se recomienda usar mayonesa ni salsas para aliñar, tampoco agregar crutones. Una muy buena opción es usar limón o vinagre, aceite de oliva, yogurt natural y sal. También se pueden agregar condimentos para variar el sabor, como pimienta, ajo, orégano, cilantro.
- Comer concentrado y lento: Comer frente a un televisor, mirando el celular o trabajando en el computador no es la mejor opción, ya que no se tiene conciencia de lo que se ingiere y muchas veces uno se puede pasar en la cantidad. Es mejor hacerse el tiempo, sentarse en una mesa y poner atención a lo que se está comiendo. En tanto, comer lento también ayuda a lograr sentir saciedad cuando se está terminando el plato (siempre considerando la porción).
- Evitar alimentos ultraprocesados: Preferir alimentos naturales, caseros, sin olvidar que, si la idea es bajar de peso, estos deben ser consumidos en porciones adecuadas. No prohibirse lo que más nos gusta, porque la restricción puede llevar a que comamos más, y sentir culpa posterior. La clave va en la porción y en que sea ocasional.
- No dejar de lado las proteínas: Carnes, huevos, lácteos y legumbres son ricos en proteína y deben estar incluidas en un plan de alimentación. De preferencia en cada comida, ya que aumentan la sensación de saciedad, el metabolismo y ayudan a no perder masa muscular, junto con disminuir el apetito.
- Complementar con actividad física: El ejercicio es el mejor aliado para bajar de peso. Aumenta el gasto energético diario e incrementa la masa muscular, lo que a su vez acelera el metabolismo. Tonificar, además, contribuye a disminuir el porcentaje de grasa, sobre todo a nivel abdominal.
- No olvidarse de la hidratación: Es fundamental ingerir líquidos durante el día, pero sin azúcar y ojalá agua.
5 Errores que cometemos al hacer una dieta // NutriGami
¿Es cierto que cuanto más rápido se pierde peso, más rápido vuelve?
Cuando las personas deciden que es hora de perder peso, generalmente están ansiosas por ver resultados rápidos. Tal vez tengan un evento próximo o quieran aliviar sus problemas de salud y molestias. Pero las pautas de los expertos generalmente recomiendan una pérdida de peso más lenta para el tratamiento de la obesidad. Esto concuerda con la opinión generalizada de que la pérdida de peso rápida se recupera más rápidamente.
La pérdida de peso lenta generalmente se percibe como mejor para su salud y más sostenible. Muchos programas que ofrecen “la forma más rápida de perder peso” se consideran dietas de moda que restringen severamente las calorías o eliminan algunos alimentos.
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Estudios Comparativos sobre la Pérdida de Peso Rápida vs. Lenta
Los órganos rectores suelen recomendar una pérdida de peso de 0,5 a 1 kilogramo por semana, lo que se definiría como una pérdida de peso lenta. Hay varios estudios bien realizados que examinan diferentes enfoques.
Un estudio de 200 personas les asignó aleatoriamente una pérdida de peso rápida o lenta (12 semanas versus 36 semanas) con el objetivo de una reducción de peso del 15%. El grupo de pérdida de peso rápida se sometió a una dieta muy baja en energía utilizando sustitutos de comidas, incluidos batidos, barras y sopas, tres veces al día. Se aconsejó al grupo de pérdida de peso lenta sobre la Guía australiana para una alimentación saludable con el objetivo de comer 500 calorías menos de las que usaban como energía (creando un déficit de calorías) cada día.
Aproximadamente el 50% del grupo de pérdida de peso lenta y el 81% del grupo de pérdida de peso rápida lograron una pérdida de peso del 12,5% o más durante este tiempo. Después de esta fase inicial, aquellos que habían perdido un 12,5% o más se sometieron a una dieta de mantenimiento de peso durante aproximadamente 2,75 años. Entonces, no importaba si lo habían perdido lento o rápido, igual recuperaron el peso.
Sin embargo, otro estudio en 101 mujeres posmenopáusicas encontró que la pérdida de peso rápida resultó en mejores resultados que un grupo de pérdida de peso lenta a los tres años.
Pero hay otros factores a considerar, además de la pérdida de peso, cuando se trata de las diferentes formas de perder peso, como los cambios en la composición corporal y la densidad mineral ósea. Esto se destaca mejor en un gran metaanálisis. Este tipo de estudios combinan los resultados de todos los estudios previos bien realizados sobre el tema.
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No hubo diferencias en la cantidad de masa libre de grasa o masa muscular perdida entre los grupos de pérdida de peso lenta y rápida. Pero la pérdida de peso lenta dio como resultado mayores reducciones en la masa grasa y, por lo tanto, una mejor relación grasa-músculo.
La investigación muestra que no importa qué tipo de dieta de macronutrientes siga: dieta moderada o alta en proteínas, dieta baja o alta en carbohidratos, dieta baja o alta en grasas. Todos los enfoques dietéticos logran resultados de pérdida de peso similares. Lo mismo puede decirse de las formas modernas de reducir las calorías de la dieta, como el ayuno intermitente. La investigación ha demostrado que tales dietas no dan como resultado mejores resultados de pérdida de peso que cualquiera de sus predecesores.
Cambio de hábitos alimenticios
El invierno es largo, y el intenso frío hace que el cuerpo nos pida más calorías, lo que a su vez, nos puede hacer subir algunos kilos extra, los que se notan en la época de más calor. Para evitar esto, existe una variedad de dietas que ayudan a perder peso, sin embargo, los especialistas recomiendan la mejor forma de hacerlo es cambiar los hábitos alimenticios, ya que esto evitará el odiado efecto rebote.
José Cajías es Socio-Fundador de Dr.Feelgood, un centro especializado para bajar de peso que no considera la cirugía en sus opciones y que busca llegar al objetivo mediante una fórmula integral que combine ciertos factores clave: cambio de hábitos, coaching, ejercicio, nutrición y supervisión médica y tecnología no invasiva como complemento.
Los esfuerzos aislados tienen menos probabilidades de ser exitosos, sobretodo en el largo plazo. En cambio si tratas el problema desde diferentes perspectivas, como la alimentación, la actividad física, la salud o la psicología aumentarán las probabilidades de resolver el problema desde su raíz.
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Los hábitos son rutinas grabadas en el subconsciente. Sin que te des cuenta, tus hábitos dictan tu vida porque no los puedes controlar a conciencia. Para cambiar o formar un hábito necesitas en promedio 66 días de ser constante. Conocer más sobre la naturaleza de los hábitos te ayudará a cambiarlos de forma efectiva.
A corto plazo, para bajar los kilos demás, necesitarás gastar más calorías de las que consumes. Sólo de esa manera podrás quemar la energía (grasa) acumulada en tu cuerpo.
Los alimentos procesados tienen muchos efectos que refuerzan el sobrepeso, y por eso debes tratar de evitarlos o de disminuir su consumo. Su concentración calórica es mucho más alta que los alimentos no procesados. Por ejemplo, una Barra de Granola de 100 gramos contiene 471 Calorías. En cambio una fruta, como por ejemplo un Mango contiene 60 Calorías por cada 100 gramos.
Los alimentos ricos en fibra suelen tener bajo contenido calórico y deben ser masticados por más tiempo, lo que incrementa a su vez el tiempo que usamos para comer y nos da mayor sensación de saciedad.
Las dietas milagrosas son normalmente dietas sin fundamento científico. Aunque en algunas ocasiones se logra bajar de peso, no olvidemos que la pérdida de peso conseguida se debe a una alimentación monótona y desequilibrada nutricionalmente, que no se puede mantener en el tiempo. No es normal perder 4 kg en una semana. Por el contrario, una pérdida de peso exitosa significa bajar de 0,5 a 1 kilogramo por semana.
Muchas veces hasta nuestros más cercanos sabotean nuestra profunda necesidad y ganas de bajar de peso. El positivismo de tu mente y entorno tiene un efecto directo en tu fuerza de voluntad y estado de ánimo, siendo fundamental para afrontar todos los retos que implican bajar de peso.
La base del cambio de hábitos es la constancia y para lograrla, debes ser realista de acuerdo a las metas diarias que te pones. Es vital para que tu cuerpo funcione bien y además ayuda a regular tu nivel de saciedad. Transporta los nutrientes, facilita la disolución, digestión y eliminación de los mismos de las células. Es decir que si pesas 60 Kg debes tomar 1,8 Litros de agua al día. La ingesta debe efectuarse gradualmente a lo largo de todo el día y en cada comida se debe tomar un vaso de agua.
Procura realizar ejercicios que optimicen la quema de grasa acumulada, es decir, aquellos que activen el sistema aeróbico, como bicicleta, elíptica, trote, zumba o caminata rápida. Está comprobado que el ejercicio combinado da como resultado una mayor pérdida de peso y de grasa corporal. Si tienes poco tiempo, combina una actividad física con una rutina que ya poseas y sea compatible.
Tratamientos complementarios
Además de los cambios en la alimentación y el ejercicio, existen tratamientos complementarios que pueden ayudar en el proceso de pérdida de peso y modelación corporal:
- Ondas Rusas y Remodelación Corporal: Las Ondas Rusas son un excelente recurso para modelar la silueta de los pacientes tonificando su masa muscular, ya sea como tratamiento único o bien complementando otras terapias corporales. Zonas típicas de aplicación: Glúteos, Muslos, Abdomen, Antebrazos y más.
- PLASMED para Flacidez Corporal: Reafirma tu Piel de Forma Segura y Efectiva. El PLASMED para flacidez corporal es un tratamiento innovador basado en plasma fraccionado que estimula la regeneración de colágeno y elastina en la piel.
- Drenaje Linfático: El drenaje linfático es una técnica de masaje que se enfoca al sistema linfático superficial y que ayuda a la eliminación del líquido intersticial (exceso de líquido) y a activar o reforzar el sistema inmunológico.
- Plan de Análisis Corporal y Control Integral de Peso: Programa médico que combina tratamiento clínico con tecnología de avanzada, generando análisis, intervención e indicadores concretos sobre estado de masa músculo-esquelética, grasa y agua en tu cuerpo.
- Cavitación: Reducción de Grasa sin Cirugía: La cavitación es un tratamiento estético no invasivo que permite eliminar grasa localizada de manera efectiva y segura sin necesidad de cirugía.
¿Cuántas calorías reducir para perder peso?
La pérdida de peso es una meta común para muchas personas, pero el proceso está rodeado de mitos y confusiones. Una de las preguntas más frecuentes es: ¿cuántas calorías necesito reducir cada día para perder peso? Aunque la respuesta depende de varios factores individuales, hay principios generales que pueden guiarte hacia un camino más saludable y sostenible.
Para perder peso, el cuerpo necesita quemar más calorías de las que consume. Este principio básico se basa en el concepto de déficit calórico. Pero, ¿cuánto es suficiente? Generalmente, un déficit diario de 500 a 1000 calorías puede resultar en una pérdida de peso de aproximadamente 0,45 a 0,9 kilogramos por semana. Sin embargo, investigaciones recientes sugieren que incluso una reducción menor, de 100 a 200 calorías diarias, puede ser efectiva a largo plazo y más fácil de mantener.
Las 5 estrategias que realmente funcionan
El primer paso para establecer un déficit calórico adecuado es calcular tu gasto energético diario total (GETD). Este se compone de:
- Tasa metabólica basal (TMB): La energía necesaria para mantener las funciones corporales en reposo.
- Energía para la actividad física: Incluye tanto el ejercicio estructurado como las actividades cotidianas.
- Efecto térmico de los alimentos: La energía que utiliza tu cuerpo para digerir y procesar los alimentos.
Existen calculadoras en línea que pueden ayudarte a estimar tus necesidades calóricas diarias. Por ejemplo, un adulto promedio con actividad moderada puede necesitar entre 1800 y 2500 calorías al día, pero estas cifras varían ampliamente según el peso, la edad, el género y el nivel de actividad.
Cuando se reduce la ingesta calórica, el cuerpo activa mecanismos para conservar energía. Este fenómeno, conocido como termogénesis adaptativa, puede ralentizar el metabolismo basal y provocar mesetas en la pérdida de peso. Además, los cambios hormonales también juegan un papel crucial:
- Leptina: Hormona que regula la saciedad. Sus niveles disminuyen durante la restricción calórica, aumentando la sensación de hambre.
- Grelina: Conocida como la “hormona del hambre”, aumenta durante los déficits calóricos, estimulando el apetito.
- Insulina: Aunque mejorar la sensibilidad a esta hormona es un beneficio, también puede disminuir, afectando el metabolismo.
- Cortisol: La hormona del estrés puede incrementarse, promoviendo la retención de grasa.
Estrategias efectivas para perder peso
Aunque los desafíos hormonales pueden complicar la pérdida de peso, existen estrategias que pueden contrarrestarlos y ayudarte a alcanzar tus objetivos. Estas son las cinco estrategias destacadas:
- Control de las porciones: Reducir el tamaño de las porciones es una forma sencilla de disminuir la ingesta calórica. Utilizar platos más pequeños o medir las porciones puede ser especialmente efectivo.
- Sustituciones saludables: Reemplazar alimentos ricos en calorías por opciones más ligeras puede marcar una gran diferencia. Por ejemplo, sustituir refrescos azucarados por agua o snacks procesados por frutas.
- Alimentación consciente: Prestar atención a las señales de hambre y saciedad, comer lentamente y evitar distracciones durante las comidas ayuda a evitar el exceso de consumo calórico.
- Hidratación: Beber agua no solo promueve la saciedad, sino que también puede reemplazar calorías provenientes de bebidas azucaradas. Además, el agua es esencial para el metabolismo.
- Ayuno intermitente: Este enfoque limita las comidas a horarios específicos, reduciendo el picoteo y la ingesta total de calorías. Un método popular es comer solo entre el mediodía y las 8 p. m.
Aunque las estrategias anteriores pueden ser efectivas, es fundamental enfocarse en cambios sostenibles. Aquí algunos consejos adicionales respaldados por estudios académicos:
- Ejercicio regular: La actividad física no solo quema calorías, sino que también ayuda a mantener la masa muscular, lo que mejora el metabolismo.
- Enfoque en la calidad de los alimentos: Priorizar alimentos ricos en nutrientes, como proteínas magras, fibra y grasas saludables, contribuye a una mayor saciedad y energía.
- Apoyo social: Rodearte de un entorno que fomente hábitos saludables puede aumentar las probabilidades de éxito.
Perder entre un 5 % y un 10 % del peso corporal puede ofrecer beneficios significativos para la salud.
La pérdida de peso no es un proceso lineal ni rápido, pero los cambios pequeños y sostenibles pueden marcar una gran diferencia a largo plazo. Reducir entre 100 y 1000 calorías diarias, dependiendo de tus objetivos y condiciones, es un buen punto de partida. Sin embargo, es crucial escuchar a tu cuerpo y adaptarte a sus necesidades, priorizando siempre la salud sobre los resultados rápidos.
