La producción invernal de leche en sistemas pastoriles presenta desafíos nutricionales significativos. Es crucial cubrir los requerimientos nutricionales para sostener la producción de leche, especialmente cuando las praderas tienen un crecimiento lento durante el invierno (0 a 15 kg de materia seca por hectárea al día), lo que resulta en una baja disponibilidad de forraje por hectárea.
En la materia seca se encuentran los nutrientes esenciales (proteína, energía y minerales) que la vaca lechera necesita. Por lo tanto, si la pradera no provee suficiente forraje, la producción de leche se verá limitada. Es importante resaltar que la producción sí puede sostenerse en el consumo de la pradera durante todo el año, siempre que se ajuste la cantidad de animales en pastoreo a la oferta de forraje.
La producción de leche en el sur de Chile se distingue de la zona central en que los sistemas son principalmente pastoriles y, además, las concentraciones de grasa y proteína láctea producida son más altas que en la zona central. Durante el invierno, la concentración de grasa láctea en el sur se concentra en promedio sobre el 4,0 %, mientras que la proteína láctea fluctúa entre 3,3 y 3,5 %.
Mientras que, en la zona central, la grasa láctea se mantiene en promedio entre 3,6 y 3,7 %, y la proteína láctea fluctúa entre 3,4 y 3,5 %. Esto se debe principalmente al tipo de alimentación utilizado en estas zonas (pastoreo vs.).
Los esquemas actuales de producción y pautas de pago de leche incentivan al productor a entregar leche con una alta concentración de sólidos. Si bien la concentración de energía y fibra es adecuada, la baja disponibilidad de materia seca en la pradera en invierno no permite que cada animal consuma la cantidad necesaria para sostener la producción (16 a 20 kg de materia seca de pradera por vaca al día, equivalente a aproximadamente 100 kg de pradera en fresco).
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Por lo tanto, es muy común el uso de fuentes forrajeras adicionales, y en algunos casos materias primas para corregir el valor energético o proteico de la ración cuando los forrajes tienen deficiencias de algún macronutriente. De las materias primas que pueden utilizarse para agregar energía a la ración están los subproductos de maíz (grano seco, molido, roleado, grano húmedo), subproductos de la remolacha, avena, trigo, triticale, cebada y grasas bypass.
La dieta total consumida por la vaca debe ser balanceada para dar las condiciones al ecosistema ruminal de proveer proteína microbiana a la vaca y de dar las condiciones para digerir la fibra consumida.
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Ejemplos de Raciones para Suplementar el Pastoreo Invernal
A continuación, se muestran dos ejemplos de raciones formuladas para suplementar el pastoreo invernal. Estos dos casos demuestran que cada rebaño lechero tiene necesidades diferentes, por lo que los requerimientos y formulación de dieta es única a cada realidad.
Caso 1
Corresponde a lechería con vacas de 17 litros de leche por día, 3,8% de materia grasa y 3,5% de proteína. Las vacas están con condición corporal baja (2,5 en la escala de 1 a 5), que requiere mejora en el mediano plazo. La lechería cuenta con máximo 5 kg de materia seca de pasto por vaca al día, 8 kg de ensilaje de pradera, 2 kg de heno de pradera y posibilidad de suplementar concentrados junto con el ensilaje.
En este caso se formula una ración para 19 litros promedio y 4% de grasa láctea, considerando que hay vacas del rebaño que estarán en ese nivel productivo y aún más (y menos también), y también con el fin de entregar un poco más de lo requerido para fomentar mayor producción (en el caso de que su actual nivel productivo estuviese limitado por falta de nutrientes) y para recuperar condición corporal.
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Acorde a lo recomendado por el NRC (2001), se requiere una dieta que aporte 28,4 Mcal de ENL/vaca/día y considerando que el máximo consumo de materia seca promedio será 17,7 kg (acorde a las características descritas), la densidad energética de la ración debe ser de 1,60 Mcal de ENL/kg de MS.
Los forrajes disponibles en el predio no alcanzan a cubrir los requerimientos de materia seca, por lo que se debe suplementar insumos energéticos (maíz molido) y proteicos (afrecho de raps). La pradera, el ensilaje y el heno entregan fibra, proteína, energía y aceite vegetal, el maíz molido aporta principalmente energía (en el almidón) y el afrecho de raps aporta proteína para llegar al requerimiento de 16% de la dieta en base seca.
Caso 2
Corresponde a una lechería con vacas de 27 litros de leche por día, en promedio 4,0% de grasa y 3,5% de proteína láctea, y con una condición corporal es de 2,75. En este caso, la disponibilidad de pradera es cercano a los 4 kg MS por vaca al día, junto con la suplementación de col forrajera y ensilaje de pradera disponible.
Según el balance forrajero, se puede ofertar un máximo 5 y 10 kg MS/día por vaca, de col y ensilaje de pradera, respectivamente. Además, en esta lechería se entregan 4 kg de concentrado por vaca al día en la sala de ordeña, lo que permite entregar el requerimiento de sales minerales (400 g por vaca, 10 % de sales en concentrado).
El concentrado es fabricado según la composición requerida, por lo que en este ejercicio se debe considerar como aporte de materia seca total a la dieta y balanceado según carencia de nutrientes en los forrajes. En este caso se formulará dieta para un promedio de 30 litros/día, 4,2% de grasa y 3,5% de proteína láctea, y además considerando una leve recuperación de condición corporal.
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El consumo máximo de estas vacas será de 22 kg/día (este nivel de consumo permite máximo 5,5 kg de MS proveniente de coles). Acorde a esta información, se calcula que el requerimiento total de ENL es de 36,2 Mcal de ENL/ vaca/día, por lo que la densidad energética de la dieta total debe ser de 1,64 Mcal de ENL/kg de materia seca.
Para cubrir estos requerimientos, la dieta en base seca contiene: 4 kg de pradera, 9 kg de ensilaje de pradera, 5 kg de col forrajera y 4 kg de concentrado con 12% de proteína cruda y 45% de almidón.
A continuación, se muestra una tabla con un ejemplo de los aportes de insumos para una lechería, similar al Caso 1.
Tabla de ejemplo de los aportes de insumos para una lechería.
En resumen, la nutrición animal es un factor crítico en la producción lechera, especialmente durante el invierno. Ajustar las raciones y suplementar con los nutrientes necesarios puede marcar una gran diferencia en la salud y productividad del ganado.
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