Hígado Inflamado: Causas, Síntomas, Tratamiento y Dieta

El hígado inflamado, también conocido como hepatitis o enfermedad hepática esteatósica, es una condición que afecta a personas de todas las edades, incluyendo a los niños. Un hígado inflamado o dañado, que no puede funcionar bien, puede ser perjudicial, y la hepatitis puede ser una de razón, ya que es capaz de interrumpir funciones y llevar a complicaciones graves como la cirrosis o el cáncer.

Con el tiempo, el estilo de vida occidental y los factores de riesgo cardiovascular (como hipertensión, diabetes, sobrepeso e hiperlipidemia) generan alteraciones en el hígado que pueden dar lugar a la enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica (EHEDM), anteriormente llamada hígado graso. Esta patología se caracteriza por la inflamación del hígado debido a la acumulación de grasa en los hepatocitos (las células del hígado). Esta acumulación puede desencadenar procesos inflamatorios, fibrosis y, en última instancia, cirrosis.

Hígado graso

El Dr. Gabriel Mezzano, hepatólogo del Programa de Enfermedades Hepáticas de Clínica Universidad de los Andes, señala que “la preservación de la salud hepática es esencial, dado que el hígado desempeña múltiples funciones metabólicas y homeostáticas críticas para el organismo. En este contexto, la ingesta inadecuada de nutrientes y el sedentarismo han contribuido al desarrollo de esta patología, incluso en personas jóvenes y normopeso”.

Aproximadamente, un 30% de adultos padece esta patología. De ellos, un 5-10% desarrollarán fibrosis y, de estos, alrededor de un 13% cirrosis. Además, es una de las principales razones en el mundo por las que se requiere un trasplante de hígado.

“En la actualidad, la carga mundial de la enfermedad hepática esteatósica está en aumento, impulsada por cambios en el estilo de vida y la alimentación. Se ha convertido en una de las principales causas de enfermedad hepática crónica y trasplante, lo que resalta la necesidad urgente de abordar su prevención y tratamiento”, explica el Dr. Mezzano.

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Causas del Hígado Inflamado

¿Por qué se puede producir la hepatitis? Esta condición puede ser causada por diferentes factores:

  • Consumir alimentos o agua contaminada.
  • Uso indebido de ciertos medicamentos.
  • Consumo excesivo de alcohol.
  • La realización de tatuajes en lugares sin higiene.
  • Conductas sexuales de riesgo.
  • El uso de drogas intravenosas.

Además, es importante considerar que condiciones como la hepatitis C y hepatitis B, entre otras, también pueden contribuir al desarrollo de enfermedades hepáticas.

Factores de Riesgo

Con respecto a cuáles son los factores de riesgo, resaltan los siguientes:

  • Sobrepeso y obesidad
  • Sedentarismo
  • Diabetes
  • Niveles altos de colesterol y triglicéridos
  • Presión arterial alta
  • Consumo de alcohol
  • Uso de fármacos como tamoxifeno o metotrexato

Tipos de Hepatitis

Existen diferentes tipos de hepatitis, tales como la autoinmune, donde el sistema inmunológico ataca las células del hígado por razones desconocidas, o aquellas causadas por trastornos hereditarios.

La hepatitis viral es el tipo más común y consta de una infección que causa inflamación y daño al hígado. Es causada por uno de los tipos A, B o C.

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  • Hepatitis A: Sólo causa infección aguda y, por lo general, mejora después de algunas semanas sin tratamiento. Este virus se transmite a través del contacto con las heces de una persona infectada.
  • Hepatitis B: La hepatitis B puede causar una infección aguda o crónica. Se contagia mediante el contacto directo con fluidos corporales infectados, generalmente a través de un pinchazo de aguja o por contacto sexual. Es posible que su doctor le recomiende una prueba de detección de la hepatitis B si tiene una alta probabilidad de estar infectado o si usted está embarazada.
  • Hepatitis C: La hepatitis C puede causar una infección aguda o crónica y su transmisión es sanguínea; la mayoría de las infecciones se producen por exposición a la sangre debido a prácticas de inyección o de atención de salud poco seguras, transfusiones de sangre sin analizar, consumo de drogas inyectables y prácticas sexuales que conllevan contacto con sangre. Su doctor puede recomendarle una prueba de detección de la hepatitis C si tiene una alta probabilidad de estar infectado o si nació entre 1945 y 1965. El diagnóstico y tratamiento temprano pueden prevenir daño al hígado.
  • Hepatitis alcohólica: Es causada por el consumo excesivo de alcohol.
  • Hepatitis tóxica: Puede ser causada por ciertos venenos, productos químicos, medicamentos o suplementos.
  • Hepatitis autoinmune: Es un tipo crónico en el que su sistema inmune ataca el hígado. Se desconoce la causa, pero la genética y el entorno pueden influir.

Síntomas de la Hepatitis

Los pacientes que presentan enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica, en general, no tienen síntomas y se pesquisa en el contexto de una ecografía abdominal o exámenes rutinarios de laboratorio.

Los síntomas de la hepatitis pueden variar e incluyen:

  • Fiebre
  • Náuseas
  • Vómitos
  • Dolor estomacal o abdominal
  • Pérdida notoria de peso
  • Orina oscura
  • Aparición brusca de granos o lesiones en la piel (erupciones cutáneas)
  • Pérdida de apetito
  • Color amarillento de la piel (ictericia)

Es importante recordar que la mayoría de la hepatitis pueden no tener ictericia. Para hacer el diagnóstico preciso, se requiere de exámenes de sangre.

Es importante tener en cuenta que algunas personas pueden estar infectadas con hepatitis B o C sin presentar síntomas iniciales y desarrollar complicaciones hepáticas en el futuro.

Se estima que cerca del 20% de la población adulta tiene esa condición que hace que el hígado se inflame, pero pocos saben que la padecen, porque se trata de una enfermedad silenciosa que demora varios años en evidenciar algún síntoma.

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“Por años, los síntomas son generales, como los derivados de la resistencia a la insulina, sobrepeso, trastornos en los lípidos corporales o diabetes mellitus. Pero el hígado suele no dar síntomas sino hasta estados avanzados de la enfermedad; por ello, una vez detectado el hígado graso debe ser seguido por el hepatólogo”, señala.

Diagnóstico de la Hepatitis

Para el diagnóstico, es necesario realizar un examen físico para detectar posibles signos de la enfermedad, y luego se solicitarán pruebas de sangre para identificar el tipo de virus y evaluar la función hepática. En algunos casos, pueden ser necesarias pruebas adicionales, como una ecografía abdominal y una biopsia de hígado.

Hay exámenes que miden la severidad de la enfermedad del hígado, por ejemplo la protrombina, relacionada con la coagulación sanguínea. Todos ellos se efectúan de manera seriada durante la enfermedad.

“Hay que identificar a aquellos pacientes con enfermedad hepática esteatósica que puedan tener fibrosis, ya que es un factor de mal pronóstico. Por ello, existen múltiples herramientas no invasivas para estudiar la cantidad de grasa y la presencia de fibrosis, como el Fib-4, ELF, Fibroscan, elasto resonancia, entre otras. El Fibroscan permite medir o cuantificar el grado de fibrosis hepática y grasa, siendo una técnica no invasiva, rápida y reproducible que reemplaza, en muchos casos, la necesidad de biopsia hepática”, señala el Dr. Mezzano.

Tratamiento para la Hepatitis

En cuanto al tratamiento de la hepatitis, ésta dependerá del tipo que se haya contraído. Por lo tanto, es fundamental recibir un diagnóstico preciso para recibir el tratamiento adecuado y el seguimiento necesario.

  • Hepatitis A: No existen tratamientos específicos, el cuerpo eliminará el virus por sí solo.
  • Hepatitis B: Actualmente existen 2 tipos de tratamientos para este virus basados en inyecciones o medicamentos antivirales en pastillas.
  • Hepatitis C: Tratamiento de medicamentos antivirales en pastillas una vez al día por 8 a 12 semanas.

El tratamiento se basa en cambios de estilo de vida, hacer ejercicio regularmente, llevar una dieta sana y libre de fructosa, una baja de peso, suprimir el consumo de alcohol, entre otras medidas, todas a largo plazo. Actualmente, no hay ningún medicamento disponible en Chile para esta enfermedad.

Además, el manejo debe ser multidisciplinario para abordar las áreas de nutriología, diabetología, cirugía y kinesiología, con el fin de optimizar el tratamiento de otras morbilidades y, eventualmente, hacer uso de otras herramientas farmacológicas o quirúrgicas.

El tratamiento va de la mano de los síntomas. Se recomienda reposo cuando hay decaimiento, y la dieta puede ser libre y variada, salvo cuando hay náuseas e inapetencias marcadas. El aislamiento del enfermo en su domicilio o clínica no es necesario.

Después que se diagnostica el hígado graso se deben realizar cambios en el estilo de vida del paciente que le permitan recuperar la función de este órgano. “Lo fundamental es modificar hábitos de vida. Alimentación sana y actividad física regular; restringir hidratos de carbono en caso de resistencia a la insulina, como también el uso de algunos de fármacos específicos.

Tratamientos recomendados no farmacológico ante Hepatitis virales

  • Dieta saludable y equilibrada, ya que el hígado procesa y filtra todo lo que se come y se bebe.
  • Practicar ejercicio físico de manera regular en función del estado del paciente.
  • Abandonar el consumo de alcohol, ya que las personas con hepatitis C o B que beben alcohol, tienen mayor riesgo de progresar a cirrosis e incluso padecer cáncer de hígado.
Dieta para hígado graso

Dieta para el Hígado Inflamado

Las dietas ricas en grasa, azúcares, carbohidratos, el alcohol y el avance de la edad pueden provocar alteraciones en el hígado y hacer que éste comience a acumular grasa entre sus células y se inflame. Esto es lo que se conoce como hígado graso no alcohólico.

Desde el punto de vista nutricional, las principales recomendaciones son: elegir alimentos saludables evitando el consumo de azúcares refinados (sacarosa y fructosa refinada) presentes especialmente en bebidas y jugos de fantasía, en chocolates y galletas dulces, y evitar el consumo en exceso de grasas saturadas, que se encuentran en carnes rojas, cecinas, alimentos fritos y mantequilla. Asimismo, los especialistas de la hepatología recomiendan también limitar el tamaño de las porciones de alimentos y evitar el consumo de alcohol.

Consejos para prevenir esta enfermedad

  • Hacer ejercicio 150 a 300 minutos a la semana como mínimo
  • Consumir diariamente frutas y verduras, idealmente de hoja verde
  • Ingerir carnes blancas o magras y bajas en grasas
  • Evitar azúcares, grasas y alcohol
  • Preferir alimentos integrales y cereales para obtener fibra, fundamental para el buen funcionamiento del tránsito intestinal

¿Quiénes corren riesgo de contraer Hepatitis?

Personas con:

  • Déficit de higiene.
  • Falta de agua apta para el consumo.
  • Convivencia con una persona infectada.
  • Relaciones sexuales con una persona con infección aguda Hepatitis.
  • Consumo de drogas recreativas.
  • Sexo entre hombres.
  • Viajes a zonas endémicas (zonas que presentan enfermedad siempre en su población).

Es importante saber que, si la persona tiene factores de riesgo o preocupaciones sobre la hepatitis, es recomendable hacerse exámenes periódicos y mantener una comunicación abierta con un médico para la detección temprana y el manejo adecuado de la enfermedad.

Recuerda que ante la aparición o perduración de uno o más síntomas, recomendamos consultar con tu doctor.

Actualmente, existe un desconocimiento cultural de la Hepatitis, la cuál históricamente ha sido mal vista en la sociedad debido a cómo se contrae. Sin embargo, al tratarse de salud, es importante evitar estos prejuicios y recalcar que un diagnóstico y comienzo de un tratamiento adecuado para eliminar la enfermedad, evitará consecuencias mayores en el bienestar de la persona.

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