El Centro Abierto de La Granja, un proyecto del Hogar de Cristo, se dedica a acoger a hombres y mujeres adultos con discapacidad mental que viven en situación de pobreza y vulnerabilidad. Ubicado en una casa de madera en la comuna de La Granja, en Santiago de Chile, este centro ofrece un espacio de desarrollo y participación activa para sus usuarios.
Un Enfoque Integral y Personalizado
Javier Salazar (35), terapeuta educacional y jefe de dos programas del Hogar de Cristo, destaca la importancia de abandonar la infantilización de las personas con discapacidad mental, un problema común tanto en la sociedad como en sus propias familias. En lugar de tratarlos como "niños", el centro se centra en reconocer su autonomía y autogobierno.
El equipo del centro está integrado por un trabajador social y cuatro técnicos, quienes trabajan en conjunto para brindar un apoyo integral a los participantes. Además del Centro Diurno, el programa PAFAM (Programa de Acompañamiento Familiar) atiende a 80 cuidadores en sus domicilios, distribuidos en comunas del sur de Santiago como San Ramón, San Joaquín, La Pintana y Puente Alto.
El PAFAM ofrece acompañamiento domiciliario y atiende a personas con diversas patologías y rangos etarios, desde niños con discapacidades físicas o mentales hasta adultos mayores con dependencia severa. Los cuidadores, que suelen ser mayores y estar agotados física y psicológicamente, valoran enormemente este dispositivo.
Un Espacio de Inclusión y Desarrollo
El Centro Diurno es un lugar alegre y luminoso, con un huerto y diversas actividades que fomentan la interacción, la risa y la conversación. Treinta adultos participan activamente, buscando ser queridos, considerados e incluidos, como cualquier otra persona.
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Participar en el Centro Diurno es una ayuda notable para las familias, permitiéndoles desarrollarse y generar ingresos, lo cual es crucial dado que todas pertenecen a los quintiles socioeconómicos más vulnerables. Además, es alentador para las familias ver que sus hijos o familiares mejoran.
El centro cuenta con un terapeuta ocupacional y un monitor social, pero sería muy necesario contar con un psicólogo. Actualmente, el equipo se las arregla para ser una unidad articuladora entre las personas y los servicios de salud.
Un ejemplo del impacto del centro es la historia de un joven participante que, tras ser derivado al PAFAM de San Ramón y luego al Centro Diurno, logró superar episodios de agitación y conductas repetitivas que le impedían asistir a la escuela especial. Gracias al acompañamiento del monitor del programa PAFAM y los ajustes farmacológicos realizados en el Hospital Padre Hurtado, el joven se sintió acogido en el centro y logró integrarse con sus compañeros.
Javier destaca la importancia de la regulación y auto regulación de las conductas, la interacción con otros y la eliminación de comportamientos obsesivos o infantiles, como parte de la tarea diaria de los profesionales del centro.
Superando Prejuicios y Estigmas
La presencia del Centro Diurno en la comunidad ha sido bien recibida por los vecinos, quienes lo ven con naturalidad y simpatía. Sin embargo, a nivel individual, aún persiste el temor frente a las personas con discapacidad mental, especialmente cuando tienen descompensaciones en sus cuadros médicos. Estos episodios puntuales pueden generar temor y desconfianza en el entorno.
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Visitar el Centro Diurno es una experiencia positiva que permite erradicar prejuicios y estigmas. Aquí, las personas con discapacidad intelectual demuestran que son como cualquier otra, con sueños, aspiraciones, opiniones y muchas ganas de comunicarse.
Historias de Éxito y Desafíos Pendientes
Gisele, hija de Marcia Ortiz, es una de las participantes de más larga data en el centro. Gracias al apoyo del Hospital Padre Hurtado y una clínica privada, Gisele ha logrado aliviar los síntomas de una malformación vascular en su cara, lo que ha mejorado su autoestima y calidad de vida.
A pesar de los logros del Centro Diurno y el PAFAM, aún existen desafíos pendientes, como la necesidad de más presupuesto para la salud mental y la integración social y laboral de las personas con discapacidad. Javier Salazar enfatiza que aún están a años luz de dar el servicio que la gente requiere, pero el impacto que tienen estos programas en la vida diaria de las familias y en las personas con discapacidad mental es enorme.
El Centro Diurno no egresa a nadie; las personas pueden asistir de por vida, si así lo desean.
Inclusión laboral: un desafío, una oportunidad
| Programa | Descripción | Beneficiarios |
|---|---|---|
| Centro Diurno La Granja | Acoge a adultos con discapacidad mental en situación de pobreza. | 30 hombres y mujeres |
| PAFAM | Acompañamiento domiciliario a cuidadores. | 80 cuidadores en comunas del sur de Santiago |
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