¿Si soy vegetariana puedo comer huevo? Explorando las dietas vegetarianas y sus variantes

Cada día aumenta el número de personas que deciden optar por una dieta vegetariana, la cual consiste en no consumir o utilizar ningún alimento o producto que tenga una procedencia animal. Pero existen diferencias importantes, y saber qué se puede y qué no se puede comer cuando se trata de una dieta vegana y vegetariana puede resultar confuso.

Una de las grandes preguntas cuando una persona decide renunciar al consumo de carne y otros alimentos de origen animal es cuáles son las comidas vegetarianas. La mejor decisión es aprender a cocinar teniendo en cuenta la versatilidad que nos entregan los ingredientes vegetales.

En este artículo, exploraremos las dietas vegetarianas, sus diferentes tipos y los alimentos que se pueden incluir, respondiendo a la pregunta clave: ¿si soy vegetariana puedo comer huevo?

Comida vegetariana

¿Qué es una dieta vegetariana?

Básicamente es un tipo de alimentación en la que únicamente se consumen verduras y frutas (incluyendo los frutos secos), así como granos y semillas. Es decir, se evitan las comidas de origen animal, sobre todo las carnes. Sin embargo, hay distintas clases de vegetarianismo en las que, además de las carnes, otros productos de origen animal también están restringidos.

Una dieta vegetariana es más amplia y puede incluir huevos -ovovegetariana- y lácteos. Pero ¿qué tan saludable es seguir este tipo de dietas? Cecilia Campos Pérez, nutricionista de la Dirección General Estudiantil de la Universidad Católica del Maule, explicó los beneficios y desventajas que tiene este estilo de alimentación.

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Tipos de vegetarianismo

Existen varias clasificaciones dentro del vegetarianismo, cada una con sus propias reglas y restricciones:

  • Ovovegetariano: Además de rechazar la carne animal (recordemos que existe la carne vegetal), también evita los productos lácteos, es decir, leche, quesos, mantequilla, entre otros. Sin embargo, sí consume huevos.
  • Lactovegetariano: Si el caso anterior evita los lácteos, este rechaza los huevos, pero sí consume leche, mantequilla y alimentos similares.
  • Ovolactovegetariano: Es una mezcla de las dos corrientes que mencionamos. Hay un consumo de lácteos y huevos, pero se rechazan las carnes.
  • Vegetariano estricto: También conocido como veganismo. Rechaza todos los alimentos de origen animal, desde carnes, hasta lácteos y huevos. Su alimentación se basa únicamente en comidas vegetales.
Tipos de vegetarianismo

¿Qué es una dieta vegana?

Una dieta vegana es estricta en eliminar las carnes de vacuno, aves, pescados, mariscos y también lácteos, huevos, miel y gelatina -proviene de huesos y otros tejidos animales-. Una dieta vegana es una dieta totalmente basada en plantas. No incluye carne ni productos animales. Por lo tanto, nada de carne, aves, pescado, marisco, huevos, lácteos ni miel.

Muchos veganos, cuando es posible, no utilizan productos que impliquen directa o indirectamente el uso de animales. Así, los veganos no usarían ropa de cuero, lana o seda, por ejemplo. Y no utilizarían jabones ni velas hechas con cera de abejas, ni utilizarían productos probados en animales.

La motivación para seguir una dieta vegana o vegetariana puede variar de persona a persona. Las motivaciones comunes incluyen razones de salud, ambientales, éticas, religiosas o económicas. Y para muchas personas que siguen una dieta vegana o vegetariana, esto forma una parte central de su identidad.

Beneficios de una dieta vegetariana

“Una dieta vegetariana, hace que mejore el sistema nervioso, mejora la circulación sanguínea, mejora los niveles de presión y disminuye las probabilidades de enfermedades coronarias, entre otras.

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“Al ser una alimentación con mayor ingesta de frutas, verduras y semillas, hará que los niveles de colesterol disminuyan al igual que los triglicéridos y mejorarán el colesterol HDL.

En cuanto al riesgo de presentar diabetes tipo 2, la dieta vegana y vegetariana han mostrado una menor prevalencia en comparación a una alimentación omnívora.

En estos estudios, llevar una dieta vegetariana se asoció con un menor riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares (como enfermedades cardíacas o un derrame cerebral), diabetes, hipertensión (presión arterial alta), demencia y cáncer. Por ejemplo, en un estudio de 44.561 participantes, el riesgo de enfermedad cardíaca fue un 32% menor en los vegetarianos que en los no vegetarianos después de un seguimiento promedio de casi 12 años.

Estos estudios demostraron que llevar una dieta vegetariana o vegana conducía a reducciones de peso, presión arterial y niveles de colesterol no saludable. Por ejemplo, un análisis combinó datos de siete ensayos controlados aleatorios. Este llamado metanálisis incluyó datos de 311 participantes. Mostró que comer una dieta vegetariana se asociaba con una presión arterial sistólica (el primer número en la lectura de la presión arterial) un promedio de 5 mmHg más baja en comparación con las dietas no vegetarianas.

Parece que las dietas vegetarianas tienen más probabilidades de ser más saludables, según una serie de medidas.

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Por ejemplo, un metanálisis de 2022 combinó los resultados de varios estudios observacionales. Concluyó que se recomendaba una dieta vegetariana, en lugar de una dieta vegana, para prevenir enfermedades cardíacas.

India es el país con mayor población vegetariana con alrededor del 40%.

Desventajas y consideraciones

En cuanto a las desventajas de esta forma de alimentación, “aparecerán en el minuto que no nos preocupemos de suplementar los nutrientes críticos, en estos casos podría ser más grave.

Los vegetarianos pueden tener una menor ingesta de vitamina B-12, fierro, calcio, vitamina D y ácidos grasos omega 3.

También hay evidencia de que los veganos tienen más probabilidades de sufrir fracturas óseas que los vegetarianos. Esto podría deberse en parte a un índice de masa corporal más bajo y a una menor ingesta de nutrientes como calcio, vitamina D y proteínas.

Es necesario realizar una acabada anamnesis de los alimentos consumidos y recomendar aquéllos fortificados o con concentración mayor en determinados nutrientes para evitar así las carencias a largo plazo. La información debe ser individualizada dependiendo del tipo de dieta vegetariana, edad del paciente, habilidades personales en la preparación de alimentos y nivel de actividad.

Siguiendo una adecuada alimentación no es necesario el consumo de suplementos alimentarios a menos que existan patologías diagnosticadas en exámenes de inicio. Sin embargo, en la práctica clínica se ha visto que pacientes mujeres en edad fértil lacto ovo vegetarianas puede presentarse anemia ferropriva y depleción de los depósitos de fierro. En los veganos además podemos encontrar déficit de vitamina D por tanto hay que procurar reciban proteínas de alto valor biológico (proteínas del trigo, garbanzos, arroz y frutos secos).

Actualmente, la principal fuente de información de vegetarianos es internet (casi el 50%), mientras que los vegetarianos que acuden a profesionales de la salud para una adecuada orientación con respecto a los alimentos fortificados o bien enriquecidos en nutrientes es muy bajo.

Es importante realizar el cambio en forma gradual, con avances por semana. Se puede hacer una lista de las recetas favoritas y probarlas sin carne. Por ejemplo, preparar sofrito vegetariano omitiendo la carne molida y agregando porotos negros o lentejas, o unas fajitas con tofu para reemplazar el pollo. Hacerse vegano es un proceso, no es algo que ocurra de la noche a la mañana. Cocinar bajo una dieta vegana puede ser un reto al principio, pero hay muchas formas creativas para reemplazar las carnes y otros alimentos.

“Como regla general, la carne, el pescado y los huevos se sustituyen por legumbres, carne de soya, tofu, tempeh o seitán -carne vegetal-. Los productos lácteos, por su parte, se sustituyen por frutos secos, leches vegetales y yogures -preferentemente de soya- enriquecidos con calcio y vitamina D y algunas verduras. Sin embargo, antes de hacer cualquier cambio en la alimentación es fundamental consultar con el médico, evaluar el estado nutricional de cada persona y chequear la reserva muscular y de nutrientes críticos como vitamina D, vitamina B12, zinc, calcio y hierro, entre otros.

“Tras un chequeo completo, y si todo marcha bien, es clave diseñar en conjunto un plan alimentario que tenga todos los nutrientes, principalmente proteínas, vitaminas y minerales, para ayudar a construir y mantener en buen estado tejidos como músculos, piel, pelo y huesos. Ser vegano es mucho más que comer verduras y frutas. Las legumbres y frutos secos deben ser algo cotidiano, así como también el tofu y las bebidas vegetales de soya, avena o almendras -fijarse que sean fortificadas con calcio y vitaminas como las D, E y B12-, acompañadas con chía. El arroz, las papas y las pastas sin huevo suman pequeñas cantidades de proteínas, pero son importantes para complementar los aminoácidos requeridos. Además, hoy en día existen reemplazos veganos para prácticamente todos los alimentos.

El consumo de carnes rojas está constantemente ayudando al desarrollo de más enfermedades cardiovasculares y/o gastrointestinales, es por ello que se recomienda una baja ingesta de carnes rojas y mayor ingesta de carnes blancas como pescado, huevo, atún, jurel, pollo o pavo.

“Es por esto que la recomendación es consumir máximo dos veces a la semana carnes rojas e idealmente cortes magros (con menor cantidad de grasas).

Huevos

¿Qué comer en una dieta vegetariana?

Decidir pasar de una alimentación en la que se consume carne a una dieta vegetariana es una decisión que no se debe tomar a la ligera. En términos de salud, es importante remplazar los nutrientes que se suelen encontrar con mayor frecuencia en las comidas de origen animal, como la proteína, vitaminas y el calcio. Adicionalmente, es fundamental conocer los alimentos que se pueden consumir sin problema, pero hay que ir más allá. Una de las claves para poder mantener una dieta vegetariana es saber cómo darles variedad a las comidas que preparamos. Conocer, por ejemplo, que podemos hacer lentejas en un guiso, pero también aprovecharlas para preparar una crema o, incluso, unas hamburguesas vegetarianas.

Por eso queremos repasar unas cuantas comidas vegetarianas y cómo prepararlas de distintas maneras.

1. Cereales

Hablamos de un grupo de alimentos que son deliciosos y versátiles, dos de nuestras cualidades preferidas. Acá tenemos varias opciones que pueden prepararse en platos salados y dulces, usando distintas técnicas para explorar la cocina.

  • Avena: al desayuno la podemos calentar en agua y preparar un porridge al que se le pueden añadir frutos secos, semillas y otros cereales, así como canela o miel para darle sabor. También se puede dejar remojando desde la noche anterior y al día siguiente combinarse de la misma forma.
  • Maíz: se puede tener el choclo entero y cocinar en agua hirviendo, a la parrilla, al vapor o en el horno. Si es con los granos sueltos, se abre un universo de posibilidades. Pueden acompañar una ensalada o un arroz, aportando sabor y textura. También vale la pena como relleno de unas papas o en unos wraps.
  • Arroz: una opción que es fabulosa debido a la libertad que nos da para jugar con distintos ingredientes. Desde uno blanco tradicional, pasando por el rojo preparado con tomates o uno verde con hierbas aromática y espinaca. Además, también podemos cocinar salteados con verduras y mezclar raíces. Algunos frutos secos aportan contrastes crujientes. El arroz es una comida que hay que aprovechar al máximo.
  • Quinoa: por algo es uno de los alimentos que los astronautas de la NASA tienen en sus naves. Se puede usar en sopas y cremas para darles cuerpo, en ensaladas e incluso en preparaciones de repostería como galletas o panes. Se cocina igual que el arroz, así que si dominamos ambos cereales tenemos varias recetas por conocer.

2. Granos

A lo largo de este artículo vamos a repasar algunas comidas vegetarianas que por sí solas son ricas, pero lo que se debe hacer es combinarlas en una alimentación balanceada. De esta forma podemos jugar con arroces y semillas o ensaladas y frutos secos. Por ahora nos vamos a detener en los granos, que son una importante fuente de proteína vegetal, pero, además, también son bastante versátiles cuando hablamos de cocinar.

  • Lentejas: su preparación tradicional en agua y con distintas verduras es fabulosa, llena de sabor y únicamente tiene ingredientes de origen vegetal. Pero hay otras opciones. Son un muy buen sustituto de las albóndigas y las hamburguesas, nada más hay que triturarlas con pan molido, algunos condimentos y están listas para hacer las figuras. También sirven para preparar una crema o añadirlas a ensaladas. Incluso pueden participar en un relleno dentro de unas papas o unos tomates.
  • Garbanzos: a partir de ellos hacemos el hummus, muy popular en Medio Oriente y delicioso para acompañar con pan árabe o en una ensalada. También está el falafel, que se prepara con los garbanzos hidratados en agua. Estos se trituran y, con elementos como el cilantro o la cebolla, se forman bolitas que se cocinan en aceite. Delicioso y, además, nos dejan satisfechos.

3. Frutos secos

Hablamos de nueces, maní, almendras, pistachos, avellanas y otras opciones que se caracterizan por ser crujientes, además de ayudarnos a sentir llenos. Cada una tiene un sabor diferente, pero, en términos generales, pueden usarse en recetas dulces y saladas.

  • Barras de cereales: un snack fabuloso que vale la pena aprender a preparar en casa. Acá combinamos el poder de los cereales con los frutos secos y/o deshidratados.
  • Ensaladas: se pueden usar de una forma muy parecida a las lentejas. Añadir un puñado a una ensalada aporta un nuevo sabor, pero además ese elemento crujiente que a tantos les gusta.
  • Snack fácil y rápido: ni siquiera hace falta cocinarlos, pues se pueden comer crudos, aunque tostarlos un poco también es delicioso. Una posibilidad es añadir limón, sal, hierbas aromáticas y otros condimentos para jugar con su sabor. Nuestro consejo es combinarlos cuando queramos preparar un snack sencillo.
  • Con quinoa: este cereal y los frutos secos son muy buenos amigos, en especial cuando llegan las verduras. Es una verdadera fiesta para el paladar con contrastes de texturas y juegos de sabores sencillos, pero muy ricos.
  • En cremas de verduras: perfectos para añadir la parte crujiente, pero también para cargar de energía una deliciosa crema en un día frío.
  • Con arroces: hablamos de sus cualidades como una comida versátil, acá continuamos explorándolo. ¿Qué tal si a ese arroz verde y aromático le sumamos unos frutos secos? Un espectáculo de sabor para empezar a organizar un buen almuerzo.

4. Las verduras, mejor al vapor

Hemos mencionado ensaladas, pero en realidad no exploramos cómo cocinar los vegetales. Nuestra recomendación es procurar hacerlo al vapor. Hay algunas razones de peso que vale la pena conocer:

  • No se usa aceite, así que no hay ningún tipo de grasas adicionales. De esta forma obtenemos unas verduras más ligeras.
  • Hay nutrientes, como las vitaminas hidrosolubles, que se disuelven por el contacto con el agua. Hay otros que se ven afectados por las altas temperaturas en una sartén. Con el vapor no sucede esto, así que sus cualidades se conservan mucho mejor.
  • El sabor original de las verduras lo podemos sentir cuando las preparamos al vapor, así que no hace falta sazonarlas, ni siquiera una pisca de sal.
  • La apariencia de las verduras al vapor también es más vívida, pues no las estamos quemando. Sus colores terminan siendo intensos y cautivantes.

Un tip antes de continuar: para jugar con los sabores de las verduras, la mejor opción es usar caldos o añadir ingredientes al agua, por ejemplo, cítricos o hierbas aromáticas.

5. Las semillas

Terminamos este repaso a través de algunas comidas vegetarianas, estupendas para combinar y preparar los platos más ricos, con unos cuantos ejemplos de semillas.

  • De zapallo: se suelen comprar por separado, pero si las encontramos dentro de este alimento, ¿no es mejor sacarlas directamente de ahí? Solamente hay que limpiarlas y tostarlas en una sartén, a la que podemos añadir distintos ingredientes para jugar con su sabor, por ejemplo, salsa picante, jengibre o hierbas aromáticas. También se pueden hacer al horno y usar en ensaladas, como un snack o en cremas de verduras.
  • De chía: es muy común encontrarlas en licuados, sopas y cremas, pues absorben los líquidos y aportan textura, por esto juegan su papel como espesante. De esta forma también se pueden combinar con frutas y frutos secos o deshidratados. Otra idea es molerlas y añadirlas a distintos platos, como ensaladas, purés o con yogures.
  • Linaza: al desayuno son estupendas para acompañar un cereal con frutas. También van de maravilla en una ensalada, pero hay un pequeño secreto que las hace brillar: su gel. Ponemos a calentar agua en una olla y cuando esté cerca de hervir, apagamos el fuego. Añadimos las semillas y revolvemos.

Consideraciones finales

Si estás pensando en una dieta vegana o vegetariana, aquí tienes algunas cosas a considerar:

  • Comer más alimentos vegetales no significa automáticamente que estés llevando una dieta más saludable. Las patatas fritas, las galletas y los refrescos calientes pueden ser alimentos veganos o vegetarianos. Y muchas alternativas de origen vegetal, como las salchichas de origen vegetal, pueden tener un alto contenido de sal añadida.
  • Cumplir con los objetivos de ingesta de nutrientes para vitamina B12, hierro, calcio y yodo requiere una planificación más cuidadosa mientras se sigue una dieta vegana o vegetariana. Esto se debe a que la carne, el marisco y los productos animales son buenas fuentes de estas vitaminas y minerales.
  • Llevar una dieta basada en plantas no significa necesariamente excluir toda la carne y los productos animales. Una dieta flexitariana saludable prioriza el consumo de más alimentos vegetales integrales, como verduras y frijoles, y menos carne procesada, como tocino y salchichas.

“Si soy un vegetariano y/o vegano responsable en mi alimentación, podría continuar de esa forma sin ningún problema nutricional.

Comidas vegetarianas

Las Guías Dietéticas Australianas recomiendan comer una amplia variedad de alimentos de los cinco grupos de alimentos (frutas, verduras, cereales, carnes magras y/o sus alternativas y productos lácteos bajos en grasa y/o sus alternativas). Entonces, si come productos animales, elija carnes y productos lácteos magros y bajos en grasa y limite las carnes procesadas.

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