Síndrome de Sensibilidad Central: Dieta Recomendada

La hipertensión arterial (HTA) es un importante factor de riesgo cardiovascular (CV), tanto en hombres como en mujeres, y su prevalencia aumenta con la edad. El control de la HTA y la prevención de su aparición con la edad son prioridades a nivel de salud pública.

Las medidas no farmacológicas dirigidas a disminuir los niveles de PA pueden ser ampliamente indicadas a todos aquellos pacientes hipertensos y a aquellos en quienes se desea retardar el desarrollo de HTA. Desde una visión preventiva, cobran especial importancia aquellos cambios en el estilo de vida, y en especial en la alimentación, destinados a disminuir la PA.

Existe una gran asociación entre la dieta y la PA, siendo la reducción del consumo de sodio el factor más estudiado, con un efecto dosis-respuesta, especialmente en sujetos sensibles.

Sin embargo, el efecto de la alimentación en la evolución de la HTA de un individuo no puede centrarse en un único nutriente ya que la situación es mucho más compleja, por lo que otros factores implicados en la PA merecen atención, especialmente si reconocemos la necesidad de realizar intervenciones educativas poblacionales con el fin de prevenir la aparición de esta enfermedad.

Dieta para la Hipertensión Arterial

Reducción del Peso Corporal

Diversos estudios han demostrado que el riesgo de desarrollar HTA es mayor en aquellas personas con sobrepeso u obesidad, así como también se ha evaluado el impacto beneficioso de la reducción del peso en la PA.

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En el estudio de Framingham se evidenció que la prevalencia de HTA en obesos es el doble que en sujetos con peso normal y un aumento en el peso relativo del 10% predijo un incremento de 7 mmHg en la PA.

Cabe destacar que la obesidad de distribución abdominal, expresada en términos clínicos como aquellas que se presenta con un perímetro de cintura mayor a 90 cm en hombres y 80 en mujeres, es el parámetro que mejor se correlaciona con la PA.

Como es de esperar, una disminución en el volumen del tejido adiposo visceral, lo cual se logra hasta con pérdidas de peso del orden de un 5-10%, conlleva un beneficio metabólico para el paciente hipertenso.

La obesidad condiciona elevación de la PA por diversos mecanismos, que incluyen un aumento de insulina plasmática, aumento de leptina y una activación del sistema nervioso simpático.

Riesgos de la Obesidad

Pilares Terapéuticos para el Control del Peso

Actualmente, contamos con tres grandes pilares terapéuticos para el control del peso: cambios de estilo de vida (dieta y ejercicio), tratamiento farmacológico y cirugía bariátrica, siendo la combinación de éstos lo indicado para muchos pacientes.

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Se ha demostrado que la magnitud de la reducción de la PA varía según el método que se utilice para perder peso. En relación a la cirugía bariátrica, se ha demostrado que la baja de peso se acompaña de una disminución importante de la PA, manteniéndose este efecto mientras se mantenga la pérdida del exceso de peso en el tiempo.

Dieta DASH

Un importante trabajo que aborda la visión multifactorial de la alimentación en la HTA es el estudio Dietary Approach to Stop Hypertension (DASH), desarrollado en Estados Unidos.

En dicho trabajo se estudió a 459 individuos con y sin HTA, quienes luego de recibir durante 3 semanas una dieta control clásica americana (baja en frutas, verduras y con alto contenido de grasa), fueron randomizados para recibir dos tipos de dieta: una dieta con alto aporte de frutas y verduras o la dieta DASH que, además de frutas y verduras, aportaba alto contenido de productos lácteos descremados.

Luego de 8 semanas de seguimiento, el grupo con la dieta DASH fue el que presentó el mayor beneficio en la PA, reduciendo 5,5/3,0 mmHg más que la dieta control típica americana y 2,7/1,9 mmHg que la dieta que sólo aportó frutas y verduras.

Además, en pacientes sin HTA, las cifras de PA también disminuyeron, dando especial relevancia a la dieta DASH para la prevención primaria de esta enfermedad.

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En un segundo trabajo llamado "DASH sodio" se realizó un seguimiento de 412 adultos randomizados para seguir la dieta control típica americana o la dieta DASH, junto con estratificar el consumo de sodio en 3 grupos (50, 100 y 150 mmol/día equivalentes a 1,15; 2,3 y 3,4 gr/día).

Luego de 30 días, la reducción del contenido de sodio disminuyó la PA en ambas dietas, pero a cualquier nivel de aporte de sodio el mejor beneficio se obtuvo en el grupo de la dieta DASH. Como era de esperar, el mejor resultado en el descenso de la PA se observó en el grupo de pacientes con la dieta DASH además de la restricción máxima de sodio de 50 mmol/día.

Cabe destacar que el beneficio de la dieta DASH no es explicable por la reducción de peso, consumo de sodio o de alcohol. Muy por el contrario, se debe a diversos componentes que actúan de manera independiente, destacando el efecto diurético que involucra la excreción de sodio, un efecto antioxidante directo de los polifenoles sobre la inflamación vascular y el estrés oxidativo, un efecto sobre la relajación del lecho vascular y una reducción de marcadores inflamatorios como proteína C-reactiva mediante agentes fitoquímicos, entre otros.

DIETA DASH. CONTROLANDO LA PRESIÓN ARTERIAL

Dieta DASH

Actividad Física

La actividad física regular se asocia a menor riesgo de enfermedad cardiovascular, mortalidad cardiovascular y mortalidad total. Sus efectos benéficos se han atribuido principalmente a la disminución del porcentaje de grasa corporal, de la resistencia a la insulina, al aumento del colesterol HDL, mejoría de la hipertensión y de la función endotelial, junto con una disminución de los niveles de factores inflamatorios, como la proteína C-reactiva ultrasensible.

El efecto antihipertensivo parece ser producto de una disminución de la actividad adrenérgica y aumento de sustancias vasodilatadoras como prostaglandinas y óxido nítrico. Este efecto parece ser independiente del beneficio sobre la PA debido a la baja de peso que se logra mediante la actividad física.

Los resultados de una revisión sistemática con 105 estudios randomizados indican que el ejercicio logra disminuir la PA en 5,0/3,0 mmHg.

Este efecto parece ser dosis-dependiente hasta cierto nivel de actividad, sobre el cual no hay un mayor efecto en la PA. Por lo tanto, no es necesario realizar ejercicio de manera agresiva para alcanzar la mayor reducción en las cifras tensionales, pero éste debe ser mantenido a lo largo del tiempo.

Actividad Física y Salud

Minerales y Otros Nutrientes

Se han reportado asociaciones significativas entre la PA y la ingesta de potasio, magnesio, calcio, fibra y proteínas. Al parecer, el efecto de la administración de cada nutriente por si sólo sería muy discreto como para permitir su detección en los ensayos clínicos. No obstante, la sumatoria de estos componentes tendría un efecto anti-hipertensivo tangible. La evidencia más convincente es la disponible para el potasio.

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