Alimentación y Desarrollo Fetal: Nutrición Esencial Durante el Embarazo

Una adecuada nutrición durante el embarazo, incluyendo el período preconcepcional y posparto, es de gran importancia para optimizar la salud de la mujer, el feto y la salud infantil. Por lo tanto, los cambios nutricionales deben comenzar previos a la concepción y ser modificados de acuerdo a cada etapa del embarazo.

Infografía sobre el ácido fólico y el embarazo
Fuente: Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC)

La Importancia de la Alimentación en el Embarazo

Es muy importante que la alimentación en el embarazo sea equilibrada, especialmente si sabemos que el bebé durante el embarazo ya reconoce sabores y olores. Esto en parte se explica porque los sabores de lo que la mamá come, especialmente al final de la gestación, son transmitidos al bebé mediante la circulación materna-fetal, cambiando la composición aromática del líquido amniótico. Ten la certeza que desde muy temprano te puedes comunicar con tu bebé, incluso desde el útero.

Una adecuada alimentación en el embarazo es fundamental durante todas sus etapas, incluso en el inicio de éste. Durante el primer mes, la nutrición es importante para la formación de la placenta. El bebé en gestación obtiene los nutrientes necesarios a través de la alimentación de la madre y de las reservas del tejido adiposo. Por esto, una adecuada alimentación es crucial para el bienestar del recién nacido.

Los hábitos de vida saludables que abarcan desde la preconcepción hasta el posparto se consideran una estrategia fundamental para lograr embarazos exitosos y para la prevención de enfermedades. Una nutrición adecuada durante estos períodos sensibles del desarrollo establece una base saludable para el crecimiento y desarrollo posterior del bebé y se asocia con un menor riesgo de obesidad y enfermedades crónicas relacionadas.

Dos de cada tres mujeres inician su embarazo con exceso de peso y una de cada cinco desarrolla diabetes gestacional y sus hijos presentan altas prevalencias de macrosomía y adiposidad al nacer. Es por ello que las mujeres que planifican un embarazo, deben lograr alcanzar un peso normal al momento de embarazarse.

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El Líquido Amniótico y la Alimentación Fetal

A través del embarazo el líquido amniótico presenta propiedades capaces de participar en los gustos o audición de tu bebé, además de ayudar en la nutrición y servir como sistema de protección y amortiguación. Principalmente conformado por agua, el líquido amniótico contiene proteínas, lípidos, carbohidratos y sales, primordiales en la alimentación en el embarazo, porque ayudan al desarrollo fetal.

Durante el embarazo el líquido amniótico protegerá a tu bebé de los golpes, lo mantendrá a una temperatura adecuada, cuidándolo de los ruidos y la deshidratación. Además, su aporte en agua y sales minerales es vital en la alimentación en el embarazo.

El líquido amniótico es levemente azucarado y eso explicaría la preferencia del bebé hacia el sabor dulce. Desde la 13ª semana de embarazo el bebé lo traga e inhala repetidamente, pudiendo memorizar sabores presentes en las moléculas del líquido.

Es posible que te comuniques con tu bebé en el embarazo, si piensas que el líquido amniótico otorga el medio acuoso necesario para que perciba ruidos o escuche tu voz. Mientras practicas una equilibrada alimentación en el embarazo, puedes hablarle a tu bebé, que en el segundo trimestre del embarazo lo más probable es que practique movimientos, ejercite el equilibrio y comience a desarrollar su sentido del tacto. Todo mientras se encuentra seguro y libre de golpes en el líquido amniótico.

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Desarrollo del Gusto y el Olfato en el Feto

A partir del quinto mes de embarazo las papilas gustativas sensibilizan a tu bebé al gusto del líquido amniótico. Desde el tercer trimestre del embarazo los receptores olfativos ya entregan información al cerebro del bebé, permitiendo que tu hijo pueda memorizar algunos olores.

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La correcta alimentación en el embarazo es esencial para que el bebé tenga una apertura al mundo, percibiendo los distintos sabores y olores de las comidas que consume la mamá. ¿Qué sabores prefiere? Se cree que el bebé manifiesta preferencia por lo dulce, en desmedro de lo salado.

En general los gustos se dividen en dulce, salado, ácido y amargo, los que están acompañados de su respectivo aroma y olor. Los sentidos se relacionan y los olores de los alimentos caracterizan el sabor que les define, por lo tanto el bebé desde un comienzo de la alimentación en el embarazo podría comenzar a insinuar sus preferencias en esta materia.

Algunos estudios han demostrado que la alimentación en el embarazo puede definir los gustos futuros del bebé. Por ejemplo, si una mamá durante su alimentación en el embarazo consume alimentos con sabor a menta o anís hacia el final del embarazo, es muy probable que al nacer el bebé sienta atracción por esos olores.

Las capacidades gustativas y olfativas del bebé en el útero y su capacidad de memorizar olores o sabores aún son materia de estudio, sin embargo, para ninguna mamá es sorpresa que su hijo manifieste gustos parecidos a ella en los primeros años, especialmente por sus comidas u olores preferidos durante la alimentación en el embarazo.

A partir de la segunda semana de embarazo, el cerebro de tu bebé ya puede comenzar a memorizar olores y sabores que le transmites a través del líquido amniótico.

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Recomendaciones Nutricionales Durante el Embarazo

Durante el embarazo, las necesidades nutricionales aumentan debido a los cambios fisiológicos maternos y por una mayor demanda del embrión en desarrollo. Las recomendaciones actuales se enfocan en la importancia de consumir dietas variadas ricas en nutrientes, con énfasis en el consumo de alimentos ricos en hierro y zinc, como las carnes, mariscos, legumbres, cereales integrales y verduras de hoja verde.

Se recomienda consumir pescados dos veces por semana, dando preferencia a jurel, salmón, sardina, atún o merluza. Por otro lado, el consumo excesivo de alimentos ultraprocesados, con alto contenido de azúcares agregados, grasas saturadas y sodio puede interferir con la capacidad para cumplir con las recomendaciones del grupo de alimentos; por lo tanto, el consumo de estos alimentos debe ser limitado.

Se recomienda evitar el consumo de carnes, pescados, aves y huevos crudos o parcialmente cocinados, así como productos lácteos no pasteurizados, carnes procesadas, paté, embutidos, quesos blandos y pescados ahumados. Esto es debido a que su consumo puede conllevar mayor riesgo de contraer algunas enfermedades infecciosas, como la listeriosis, brucelosis y toxoplasmosis.

También se recomienda evitar el consumo de pescados con alto contenido de mercurio, como tiburón, pez espada, blanquillo y jurel. Se debe suspender el consumo de alcohol y minimizar el consumo de café con cafeína u otras bebidas que la contengan. Pueden consumir café descafeinado o hasta 200 mg diarios de cafeína (equivalentes a 2 tazas de café).

En relación a la ingesta calórica, durante el embarazo existe un incremento del gasto energético por el aumento del metabolismo materno y fetal, y también por el crecimiento fetal y placentario, que ocurren principalmente durante el segundo y tercer trimestres. En un embarazo normal y en una mujer de peso pre-gestacional normal, no se recomienda una mayor ingesta calórica durante el primer trimestre, pero se debe aumentar el aporte calórico en 350 y 450 Kcal/día durante el segundo y tercer trimestres, respectivamente.

En relación al aporte de macronutrientes, la embarazada debe ingerir 0,8 g/Kg/día de proteínas, lo que es equivalentes a aproximadamente 71 gramos por día, así como 175 gramos de carbohidratos.

Suplementos Nutricionales

En relación a los micronutrientes, los suplementos de hierro se han recomendado de forma rutinaria durante el embarazo porque las necesidades de hierro casi se duplican durante el embarazo y no son cubiertas completamente con la ingesta de una dieta normal. Los alimentos ricos en hierro incluyen carnes rojas, cerdo, pescado y huevos. Se debe aportar 30 a 60 mg por día de hierro elemental, en forma de sales ferrosas como fumarato, gluconato, o sulfato desde las 16 semanas de gestación en adelante.

La recomendación de aporte de calcio es de 1000 mg al día en mujeres de 19 a 50 años de edad y de 1300 mg al día en jóvenes de 14 a 18 años, siendo la misma recomendación para mujeres embarazadas y nodrizas (equivalente a 4 a 5 lácteos diarios). Actualmente existe una mayor prevalencia de deficiencia de vitamina D (por la menor exposición solar). Se recomienda un suplemento diario de 400 UI (15 microgramos) de vitamina D.

Recientemente el Centro de Control de Enfermedades (CDC) de los Estados Unidos ha recomendado la administración rutinaria de 0,4 mg de ácido fólico a todas las mujeres en edad fértil, desde al menos un mes antes del embarazo, hasta el primer trimestre de la gestación. Se recomienda que la mujer tome un suplemento de ácido fólico (0,4-0,8 mg por día) 3 meses antes y 12 semanas después de la concepción para prevenir el riesgo de defectos del tubo neural. En aquellas mujeres con antecedentes de embarazos con esta condición, se debe suplementar con 4 mg diarios.

No se recomienda la suplementación de multivitamínicos. Sólo en aquellas mujeres que no consumen una dieta adecuada se puede recomendar en el segundo trimestre la suplementación diaria con vitaminas y minerales.

Consideraciones Especiales

Existen embarazos con condiciones especiales que debieran mantener una supervisión nutricional estricta. Es el caso de las mujeres con gestaciones múltiples, vegetarianas, (principalmente veganas), que tienen antecedente de cirugía bariátrica o aquellas con trastornos alimentarios.

Ganancia de Peso Recomendada Durante el Embarazo

El alza del peso total del embarazo es aproximadamente 12.700 grs. El aumento de peso materno se produce por procesos adaptativos para el desarrollo de la gestación, incluyendo aumento del volumen circulante, incremento en depósitos grasos, retención de fluidos y además crecimiento del feto y la placenta. Lograr un adecuado incremento de peso gestacional influye en un mejor desarrollo fetal y perinatal.

En 2009 la Academia Nacional de Ciencias de los Estados Unidos recomendó que el incremento de peso en las embarazadas debiera ser:

  • 12.7-18,2 kg en mujeres de bajo peso.
  • 11,4 a 15,9 kg en embarazadas normales.
  • 6,8-11,4 kg en sobrepeso.
  • 5,0-9,1 kg para embarazadas con obesidad.

Estas categorías fueron establecidas sobre la base del índice de masa corporal definido como, peso previo al embarazo dividido por la estatura al cuadrado.

A continuación, se presenta una tabla con la ganancia de peso recomendada para la embarazada, según el IMC pregestacional y las recomendaciones del Ministerio de Salud:

IMC pre gestacional Feto único (kg/mes) Incremento (g/semana) Embarazo múltiple (kg/mes)
Bajo peso 12,0 - 18 400-600 -
Normopeso 10,0-13 330-430 17-15
Sobrepeso 7,0-10,0 230-330 14 - 23
Obesidad 6,0-7,0 200-230 11-19
Fuente: Minsal. Gráfica para el incremento de peso en la embarazada.
Infografía sobre el aumento de peso durante el embarazo
Fuente: womenshealth.gov

La pérdida inmediata de peso después del parto es de +/- 5,5 kg., y durante las 2 primeras semanas de puerperio se pierden otros 4 kg. El resto del peso se pierde progresivamente durante los 6 meses siguientes. En nuestra población es frecuente que las mujeres no recuperen el peso pregestacional, quedando con un sobrepeso de más de 1 kg.

Finalmente, recuerda que la dieta debe ser balanceada e incluir el consumo diario de lácteos descremados, frutas, verduras, legumbres y fuentes de proteínas tales como pescado, aves, huevos, y carnes magras. Se recomienda suplementar con ácido fólico, 3 meses antes y 12 semanas después de la concepción.

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