Alimentación Sostenible y Sustentable: Definición y Alcance

La nutrición y alimentación sostenible surge como respuesta a la crisis planetaria producto del cambio climático que amenaza la seguridad alimentaria nutricional de la población. Para abordarlo se requiere un enfoque intersectorial y transdisciplinar que abarque los sistemas alimentarios, la nutrición humana y la salud planetaria.

Alimentación Saludable

El interés global por la nutrición y alimentación sostenible se inserta en la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, a través de sus 17 objetivos de desarrollo sostenible (ODS). Los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) incluyen el término de la pobreza y el hambre, junto a la protección de la sostenibilidad planetaria, considerando la cadena alimentaria desde la producción hasta el consumo para satisfacer las demandas actuales y futuras.

El derecho a la alimentación está establecido en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, reconociendo la dignidad e igualdad inherente a todas las personas como parte del derecho a un nivel de vida adecuado. Se consagraron para proteger el derecho de las personas a alimentarse con dignidad, produciendo su propio alimento o adquiriéndolo.

El último Premio Nobel de la Paz (2021) fue otorgado al Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas. Esta acción revela, en gran medida, la necesidad de mejorar los sistemas alimentarios actuales, haciéndolos más resilientes, inclusivos, sostenibles y capaces de nutrir adecuadamente a cada persona, eliminando la inseguridad alimentaria.

La dieta condiciona la salud personal y planetaria. Las personas consumen una diversidad de alimentos, cuyos componentes ejercen efectos sinérgicos en el organismo, satisfaciendo las necesidades fisiológicas. El patrón alimentario está dado por aquellos alimentos que se consumen con mayor frecuencia y se relaciona estrechamente con la salud y la sostenibilidad ambiental.

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Los alimentos desempeñan roles relevantes en la salud de las personas, y las formas en que se producen y manejan afecta el ambiente y la salud planetaria.

Factores como globalización, industrialización de la agricultura, pobreza rural y urbanización, han cambiado la forma de producir y consumir los alimentos. Han generado la pérdida de la soberanía y la diversidad alimentaria, junto a consecuencias negativas para los ecosistemas y la calidad de la dieta.

¿Qué es la Alimentación Sostenible?

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, FAO, generó una definición de dieta sostenible o sustentable. La dieta sostenible es “capaz de proteger y respetar la biodiversidad y los ecosistemas, culturalmente aceptable, accesible, económicamente justa, nutricionalmente adecuada, inocua y saludable, mientras optimiza los recursos naturales y humanos”. Son aquellas que tienen un efecto protector y respetuoso de la diversidad biológica y los ecosistemas.

El concepto de sistemas alimentarios sostenibles abarca el ambiente, las personas, los insumos, la infraestructura e instituciones, las actividades productivas, de procesamiento, empaque, distribución, mercadeo, compraventa, preparación, consumo y desperdicio de alimentos. Todo ello impacta en los ámbitos económico, social y ambiental.

Alimentación Sostenible

Beneficios de la Alimentación Sustentable

“Entre los principales beneficios de la alimentación sustentable se puede mencionar que los productos utilizados son libres de pesticidas y químicos perjudiciales para la salud. Y que, como se aprovechan los alimentos que son producidos de forma local, no pierden los nutrientes que implican los procesos de almacenamiento y transporte”.

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Para tener una alimentación sustentable, la FAO exige considerar todos los aspectos y fases de vida de un producto, desde la producción hasta el consumo final. Así, por ejemplo, en la producción se utilizan técnicas y prácticas agrícolas que protegen la salud pública, las comunidades, el medio ambiente y el bienestar de los animales.

En la comercialización, en tanto, se optan por medidas como envases reciclados. Se deben preferir los productos locales producidos a nivel nacional, ya que el trámite de importación aumenta la huella de carbono y los productos propios de la estación climática.

También se recomienda congelar los productos frescos y los restos de comida antes de que se descompongan. Además, dice, las dietas sustentables son la evolución de la cultura actual, deberían ser económicamente justas y asequibles.

El Impacto de los Sistemas Alimentarios Actuales

Los sistemas alimentarios actuales a nivel global han llevado a malnutrición (deficiencias nutricionales y obesidad). Esta situación ocurre en un escenario complejo, con un cambio climático amenazante y sistemas desarticulados altamente sensibles a situaciones de emergencia, como la actual pandemia de COVID-19. Estos factores han incrementado la pobreza y precariedad en la alimentación, con aumento en los precios y reducción de los ingresos.

Actualmente, los sistemas agrícolas globales producen un exceso de cereales, grasas y azúcares, en tanto que la producción de frutas, verduras y proteínas no satisface las necesidades nutricionales de la población mundial.

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Las crecientes reformas económicas, tratados internacionales y de liberalización comercial han impactado negativamente la salud pública, en particular en la malnutrición, con la creación de un mercado alimentario global que ha afectado la disponibilidad, accesibilidad y diversidad de alimentos. Ejemplo de ello es la reducción de los precios relativos de alimentos densos en energía.

En consecuencia, la agricultura y el comercio deberían orientarse no sólo a producir mayor cantidad, sino además incentivar el consumo de alimentos de mejor calidad nutricional, haciéndolos accesibles y utilizando prácticas sostenibles de producción y manejo. Todo ello requiere de un enfoque multisectorial.

La Importancia de las Dietas Saludables y Sostenibles

Una dieta de buena calidad, mantenida en el tiempo, satisface las necesidades nutricionales, es inocua, y promueve la salud y el bienestar. Estas dietas reducen factores de riesgo de enfermedades no transmisibles y aumentan la expectativa de vida, mientras que un patrón de consumo subóptimo tiene el efecto opuesto.

Las dietas saludables reducen las enfermedades asociadas a la alimentación inadecuada, que afectan el capital humano de las naciones y su desarrollo, con un elevado costo económico y de salud pública. Los principales factores de riesgo de estas enfermedades se vinculan al bajo consumo de frutas, verduras, leguminosas, granos (cereales) enteros, frutos secos, lácteos, ácidos grasos poliinsaturados, calcio y fibra.

De igual forma, se relacionan con un elevado consumo de carnes rojas y procesadas, bebidas azucaradas, ácidos grasos trans y sodio.

Algunas dietas que han sido consideradas saludables desde hace décadas guardan relación con la sostenibilidad, como la mediterránea, DASH (Dietary Approaches to Stop Hypertension) y MIND (Mediterranean-­DASH Intervention for Neurodegenerative Delay), orientada fundamentalmente a la mantención de la salud mental, entre otras. Todas son bajas en hidratos de carbono digeribles y grasas saturadas, tienen baja carga glicémica, y desincentivan el consumo de alimentos altamente procesados, altos en azúcar, sodio o bajas en fibra.

Dieta Mediterránea

Estrategias para Transitar Hacia la Sostenibilidad

El tránsito hacia la sostenibilidad puede incluir diferentes estrategias, incluyendo el manejo de recursos (suelo, agua y otros componentes del ecosistema), para conservar la biodiversidad, mejorar la salud de las personas y la salud planetaria.

La ONU para la Alimentación y la Agricultura (FAO) trabaja desde hace años en este tema y ha descrito diversas formas de acercarse a la sostenibilidad. Estas incluyen el cambio del enfoque de los sistemas alimentarios desde el rendimiento de los cultivos hacia su calidad nutricional, considerar a los consumidores como actores clave en las decisiones y políticas públicas, enfatizar el acceso y la utilización de los alimentos de mejor calidad, dar espacio a las economías emergentes e incluir aspectos de género, entre otros.

¿Cómo Promover el Consumo Sostenible?

El consumo sostenible es un enfoque que busca satisfacer las necesidades actuales sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer las suyas. Los consumidores pueden promover el consumo sostenible a través de sus decisiones de compra y estilo de vida. Finalmente, puedes comenzar a reducir, reutilizar y reciclar los productos que utilices.

Hay muchas actividades que se pueden realizar en la vida cotidiana se trata de empezar por casa. Allí está la separación de residuos, ahorro de energía y agua potable, priorización de empaques hechos con material reciclado. También la adopción de medios de transporte no contaminantes, alimentación orgánica y huertas en casa, etc.

Consumo Sostenible

El Rol del Consumidor y las Empresas

El consumidor de hoy es un consumidor complejo, está más informado y consciente, por esto es más demandante con las compañías. La profesional dice que la sustentabilidad debe ser entendida en un sentido amplio, incluyendo lo ambiental, pero también lo social y lo económico. No tiene que verse sólo como un elemento que puede afectar la reputación corporativa, sino como una oportunidad de crecimiento del negocio.

Son casi 8 de cada 10 los consumidores que creen que las empresas no están haciendo lo suficiente para cuidar el medio ambiente. Esta creencia es aún más potente en las generaciones más jóvenes, más exigentes y demandantes.

Conclusión

Los sistemas alimentarios impactan la equidad, la igualdad, la dignidad y la prosperidad de las personas, así como su salud y la de los ecosistemas. La evidencia disponible demuestra que los patrones alimentarios saludables y sostenibles son una necesidad y son posibles de alcanzar.

Con la transformación de los sistemas alimentarios actuales a otros más sostenibles, que reduzcan el impacto ambiental, se podría mejorar su resiliencia a situaciones de emergencia, la seguridad alimentaria, reducir la carga de enfermedades no transmisibles, así como el acceso a una nutrición adecuada en las futuras generaciones.

Para lograrlo, se requiere de la participación activa de agentes clave, en un esfuerzo mancomunado con un abordaje transdisciplinario, que considere un espectro que incluya la dimensión política gubernamental, la academia, la industria, la sociedad civil y los consumidores, para la toma de decisiones que permitan establecer políticas públicas tendientes a lograr, con urgencia, el objetivo señalado.

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