Alrededor del 30% de la población chilena padece hígado graso, una condición silenciosa y progresiva asociada al sobrepeso, la obesidad y el sedentarismo. Hoy en día, es la afección hepática más común a nivel mundial y en Chile, se estima que un 30% de la población lo padece. Esta patología, que va en aumento en el país e incluso se ve en adolescentes, puede provocar cáncer hepático o cirrosis. La enfermedad hepática no alcohólica es la enfermedad del hígado más común en Chile.
¿Qué es el Hígado Graso y por qué se Produce?
El hígado es un órgano esencial para el ser humano. La enfermedad hepática no alcohólica se ha convertido en un padecimiento común debido al incremento de la obesidad. Con un rápido incremento en la prevalencia del síndrome metabólico, la enfermedad hepática no alcohólica se ha convertido en la forma más común de enfermedad hepática, se considera un problema de salud pública.
Prevalencia Mundial
La enfermedad hepática no alcohólica afecta entre 20 y 30% de la población mundial. Se calcula que la prevalencia de esteatohepatitis es de 15 a 20% mayor en pacientes con obesidad. En Estados Unidos, la enfermedad hepática no alcohólica se incrementó del 47% al 75% en el periodo desde 1988 hasta 2008. No es casual que en este mismo periodo se reportara un aumento en la prevalencia de obesidad, diabetes mellitus 2, obesidad visceral, resistencia a la insulina e hipertensión.
¡IMPACTANTE! Quita toda la GRASA del HÍGADO RÁPIDAMENTE
Diagnóstico del Hígado Graso
La mayoría de los pacientes son asintomáticos al momento del diagnóstico. Usualmente un ultrasonido abdominal puede indicar esteatosis hepática. La detección de la enfermedad hepática no alcohólica se fundamenta en el aumento de transaminasas, así como en el desarrollo de hepatomegalia. Los niveles bioquímicos marcadores de pacientes con la enfermedad hepática no alcohólica son la hiperlipidemia, la hiperglucemia, e hiperinsulinemia. Los valores de transaminasas se incrementan con un cociente de aspartato transaminasa/alanina transaminasa menor de 1. Cuando el cociente es mayor a 1, sugiere la progresión a cirrosis.
“Junto con el análisis sanguíneo, realizaremos una ecografía abdominal para evaluar, a través de imágenes, el estado del hígado, detectar lesiones focales, daños en su estructura o rigidez (característica de la fibrosis).
Lea también: Estrategias para Perder Peso
Aspectos Moleculares y Resistencia a la Insulina
El desarrollo de la enfermedad hepática no alcohólica es un proceso complejo. No queda claro por qué algunos pacientes con esta patología desarrollan esteatohepatitis, mientras que otros no. Una explicación probable radica en la predisposición genética. La progresión hacia esteatohepatitis es un evento en dos pasos conocido como la teoría de doble “hit”, o doble golpe. El primer paso involucra el depósito de grasa en el hígado como resultado de la resistencia a la insulina. El segundo paso comprende el estrés oxidante de grasa hepática derivada por la liberación de citocinas, la hiperinsulinemia y la lipoperoxidación.
La resistencia a la insulina se define como la disminución en la capacidad para responder a la señal de insulina por sus tejidos blancos, principalmente músculo esquelético, hígado y tejido adiposo. La insulina es un inhibidor de la producción de glucosa endógena, la cual es alterada en presencia de la resistencia a la insulina hepática. La enfermedad hepática no alcohólica afecta principalmente a pacientes con obesidad visceral, dislipidemia, resistencia a la insulina y glucosa alterada, que son factores comunes del síndrome metabólico. Por esta razón es considerada la manifestación hepática del síndrome metabólico.
Adipocinas y su Rol
Las citocinas presentan un papel clave en el desarrollo de la patogénesis de la enfermedad hepática no alcohólica. El tejido adiposo es un órgano metabólico antiinflamatorio que modula las señales y el metabolismo del cerebro, hígado, músculo y sistema cardiovascular. El desbalance en la producción de adipocinas pro y antiinflamatorias liberadas por el tejido adiposo contribuye a la patogénesis de la enfermedad hepática no alcohólica.
- Leptina: Está involucrada en la progresión hacia esteatohepatitis, ya que se relaciona con el desarrollo de la resistencia a la insulina.
- Adiponectina: Es una hormona con cualidades antiinflamatorias y sensibilidad a la insulina. Los niveles bajos de adiponectina se asocian con el estrés oxidante y la disfunción endotelial.
Intervenciones en el Estilo de Vida
La enfermedad hepática no alcohólica está relacionada con el sobrepeso, una dieta poco saludable e inactividad física. Bajo esta perspectiva, la guía para el manejo de pacientes con esteatosis son las modificaciones en el estilo de vida.
Dieta y Pérdida de Peso
Es de vital importancia un adecuado asesoramiento nutricional, ya que la pérdida de peso de debe realiza de manera progresiva mediante una dieta equilibrada con el objetivo de perder un 10% del peso corporal en los primeros 6 meses a un ritmo de 0,5-1kg por semana. Si tienes dificultades para bajar de peso, también puedes consultar con especialistas por el tratamiento con balón intragástrico Elipse, una técnica segura, innovadora y efectiva para ayudarte a alcanzar un peso saludable con el respaldo de un equipo multidisciplinario.
Lea también: Cómo adelgazar de forma sana
Un estudio en pacientes con enfermedad hepática no alcohólica, por 11 semanas con una dieta de 1000 kilocalorías al día baja en carbohidratos, reportó un decremento de 7,6% de peso y disminución de la concentración intrahepática de triacilglicerol de 38%. Koch y colaboradores reportan que la intervención de la dieta mediterránea durante seis semanas, reduce los niveles de grasa hepática.
Actividad Física
La actividad física tiene un efecto beneficioso sobre la grasa hepática, puesto que mejora la Resistencia a la Insulina incluso en ausencia de pérdida de peso o con un descenso mínimo. En el proyecto en Molina se incentiva consumir alimentos antiinflamatorios. A lo anterior se suma entrenamientos aeróbicos combinados con ejercicios para desarrollar masa y fuerza muscular.
Hay evidencias de que el ejercicio físico por sí solo, sin una pérdida de peso significativa, puede reducir el contenido de grasa del hígado (evaluado mediante metodologías no invasivas como la elastografía transitoria y el ultrasonido) en los pacientes con MAFLD.
Estudio Reciente sobre Pérdida de Peso Rápida
Un estudio reciente ha demostrado que la pérdida de peso rápida lograda a través de la dieta de » sopas y batidos «, que se usa comúnmente para tratar la obesidad y la diabetes tipo 2, puede reducir la gravedad de NASH. En este estudio, los participantes perdieron un promedio del 15% de su peso corporal, lo que demuestra que se adhirieron en gran medida al programa de pérdida de peso.
Además, la presión arterial sistólica y la hemoglobina A1C (un marcador del control del azúcar en la sangre) también mejoraron significativamente en los participantes que tenían hipertensión y diabetes tipo 2 al comienzo del estudio.
Lea también: Cómo bajar de peso saludablemente
Tabla Resumen de Factores y Recomendaciones
| Factor | Descripción | Recomendación |
|---|---|---|
| Obesidad | Asociada al hígado graso no alcohólico. | Reducir el peso corporal mediante dieta y ejercicio. |
| Resistencia a la Insulina | Disminución de la respuesta a la insulina. | Mejorar la sensibilidad a la insulina con dieta y actividad física. |
| Dieta Alta en Carbohidratos | Contribuye a la acumulación de grasa en el hígado. | Optar por una dieta baja en carbohidratos y rica en nutrientes. |
| Sedentarismo | Falta de actividad física regular. | Incorporar ejercicio aeróbico y de fuerza en la rutina diaria. |
| Inflamación | Proceso inflamatorio en el hígado. | Consumir alimentos antiinflamatorios y mantener un peso saludable. |
