El Camino Hacia un Peso Saludable: Estrategias, Desafíos y Apoyo

La búsqueda de un peso saludable es un viaje personal que involucra diversos factores, desde la alimentación y el ejercicio hasta el bienestar emocional y el apoyo social. A menudo, este camino está lleno de desafíos, mitos y estigmas que pueden dificultar el proceso. Este artículo explora diferentes aspectos de la pérdida de peso, ofreciendo información valiosa y perspectivas para abordar este tema de manera integral.

Chica corriendo para bajar de peso

El Estigma del Peso y su Impacto en la Salud Mental

En muchas sociedades, las personas con sobrepeso enfrentan prejuicios y discriminación, lo que se conoce como estigma de peso. Este estigma puede tener graves consecuencias en la salud mental, incluyendo desórdenes alimenticios, ansiedad, depresión e incluso ideación suicida. Es crucial reconocer que el tamaño del cuerpo no es un indicador absoluto de salud y que no todos los cuerpos delgados son sanos, ni todos los cuerpos gordos son enfermos.

Cotidianamente se asume que las personas gordas tienen ciertas características individuales: que comen mucho, que son flojas, que no tienen fuerza de voluntad o autodisciplina. Es decir, que están gordas porque quieren, en una categoría de inferioridad.

El tamaño del cuerpo o peso son características personales que en Chile siguen siendo motivo de burla o discriminación, y por la que muchas personas se ven afectadas diariamente y de manera sistemática.

Es preocupante que, con toda la evidencia del estigma de peso, aún existan estructuras medicalizadas que no consideren un enfoque más inclusivo y no “pesocentrista” para la salud poblacional.

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Enfoques Médicos y Alternativas

En Chile, las personas gordas habitualmente son diagnosticadas como “obesas”. Desde este enfoque biomédico se da por sentado que el cuerpo gordo es un cuerpo “obeso” o enfermo, por lo tanto, se patologiza la condición del “sobrepeso” como algo que debe ser modificado.

El estigma de peso es tan potente, que profesionales de la salud basan el “tratamiento” contra el “sobrepeso” o la “obesidad” en la pérdida de peso, a través de dietas, uso de fármacos y cirugías para reducir el tamaño del cuerpo.

Asimismo, se insiste en clasificar la “obesidad” como una enfermedad crónica (como ocurrió en Canadá), lo cual permitiría incrementar el presupuesto estatal para el uso de fármacos (de por vida) y cirugías reductivas para la población.

La Importancia de un Enfoque Integral

Como sociedad, debemos repensar cómo estamos comprendiendo el peso en el cuerpo, cuáles serían los indicadores que efectivamente dan cuenta del estado de salud de una persona y cuáles son las experiencias de las personas que habitan estos cuerpos y estas clasificaciones.

Por eso en este 4 de marzo, día de la “obesidad” o “contra la gordofobia”, invito a salubristas y a quienes trabajamos en salud poblacional a sentarnos a dialogar junto a profesionales de diversas disciplinas, organizaciones y grupos por la diversidad corporal, a repensar el rol del peso en el cuerpo, cuáles serían los elementos que efectivamente están dañando la salud física y mental de la población, cómo se evalúan, evitar el foco en comportamientos individuales y, más importante aún, evitar el uso indiscriminado de fármacos o cirugías y que algunos profesionales de la salud están impulsando incluso en niñas y niños. “obeso” como una condición médica problemática.

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Historias de Éxito y Superación

Existen numerosas historias de personas que han logrado perder peso y mejorar su calidad de vida a través de diferentes métodos. Un ejemplo es la historia de un chef que, tras años de consumir comida rápida y bebidas azucaradas, decidió cambiar su estilo de vida y logró perder 133 kilos gracias a un régimen de dieta, ejercicios y batidos.

Al respecto, menciona que “fue una conversación en familia, lo hablé con mi pareja, mi mamá y mi abuela, para hacer este cambio y mejorar mi calidad de vida, porque la obesidad te afecta en el día a día en hartas cosas, no solo de forma estética, te provoca cansancio y estaba con apnea del sueño.

La gente te dice que es porque uno no hace ejercicio, pero uno es tan gordo que caminas dos cuadras y tienes problemas a la rótula, te dan dolores de ciática y estás con kinesiólogo un mes, entonces no es llegar del sedentarismo a hacer actividad física.

“Yo me atendí con el doctor Rodrigo Muñoz y su equipo multidisciplinario compuesto por psicólogo, nutricionista y nutriólogo. Es toda una evaluación. Las personas no solo comen por hambre, sino que también hay ansiedades, uno asocia ciertas emociones a la comida.

Además, manifiesta que tras el procedimiento los cambios “son casi inmediatos, a la semana uno ya pierde 5 kilos.

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“Lo que me gusta es que, a diferencia de otros lados, no es difícil encontrar hora con el doctor, si él me dice que tengo control en un mes, agendo y sé que ese día me va a atender. Recomiendo Clínica Las Condes un 100%.

Por su parte, el doctor Muñoz, califica como caso exitoso el de Gonzalo, señalando que “ya cumplió un año de su cirugía bariátrica.

“Ingresó a nuestro programa y hoy, un año después de su cirugía Gonzalo ya no tiene ninguna de las enfermedades, tiene un peso normal y ha mejorado su calidad de vida de manera significativa.

¿Se Puede Estar Gordo y Sano al Mismo Tiempo?

La idea de que se puede estar "gordo pero sano" ha sido objeto de debate. Algunos estudios sugieren que la actividad física reduce el riesgo de enfermedad cardíaca, incluso en personas con sobrepeso. Sin embargo, otros estudios contradicen estas conclusiones, argumentando que la obesidad metabólicamente saludable no existe.

Al contrario de lo que sin duda te han dicho, puedes estar gordo y en forma al mismo tiempo. Esta relación se mantuvo incluso cuando las personas con cuerpos más grandes se ejercitaban con regularidad.

Por lo tanto, “la pérdida de peso per se debe seguir siendo un objetivo principal de las políticas de salud destinadas a reducir el riesgo de ECV en personas con sobrepeso / obesidad”, escribieron los investigadores.

Un estudio de 2017 publicado en la misma revista siguió a 5.344 holandeses mayores de 55 años durante 15 años y descubrió que las personas con un IMC alto que también tenían niveles altos de actividad física no mostraron un mayor riesgo de enfermedad cardíaca en comparación con las personas igualmente activas con un IMC normal.

Los investigadores tampoco preguntaron a los participantes de alto peso cómo la experiencia de la obesofobia afecta su capacidad para ser físicamente activos en primer lugar. ¿Pueden encontrar ropa deportiva que les quede bien? ¿Pueden ir al gimnasio de su localidad o dar un paseo por el parque sin temor a sufrir acoso?

Pero aquí hay algo que los investigadores españoles descubren, a pesar de su conclusión de que no se puede estar gordo y en forma: la actividad física reduce el riesgo de enfermedad cardíaca de una persona en comparación con las personas menos activas en su misma categoría de peso.

Esto significa que aún puede mejorar su salud mediante la actividad física, incluso si no adelgaza en el proceso.

“La conclusión es que la obesidad metabólicamente saludable no existe”, dijo Rishi Caleyachetty, de la Escuela de Ciencias Médicas y Dentales de la Universidad de Birmingham en Inglaterra, quien fue el autor principal del artículo, publicado en la Journal of the American College of Cardiology.

Otros estudios han descubierto que hay un índice mayor de fallas cardiacas entre personas obesas, dijo Carl Lavie, el director médico de Rehabilitación Cardiaca y Cardiología Preventiva del Instituto Cardiovascular John Ochsner en Nueva Orleans.

“Creo que es mejor eso que decirle a la gente ‘Más te vale no subir de peso’”, dijo Lavie. “La gente no intenta engordar. No está tratando de ser obesa. Un mejor mensaje sería decirle a la gente que si logra ser más activa físicamente, puede mejorar su pronóstico, a pesar de tener unos kilos de más.

“El mensaje siempre es ‘pase lo que pase debes perder peso’”, dijo Patrick Bradshaw, epidemiólogo de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de California en Berkeley. “Pero cuando tienes un peso normal, no recibes mucha guía sobre estilo de vida. Esto aplica también para la gente que se considera baja de peso.

Persona saludable corriendo para bajar de peso

Grupos de Apoyo: Un Espacio para Compartir y Crecer

Los grupos de apoyo, como Comedores Compulsivos Anónimos (CCA) y el Grupo GOCE (Grupo de Obesos en Control de Excesos), ofrecen un espacio seguro y confidencial para que las personas compartan sus experiencias, se sientan comprendidas y encuentren apoyo mutuo. Estos grupos se basan en terapias de conversación grupales donde se socializa y comparte el problema.

Cristina tiene 50 años y un largo historial de problemas con su peso."Toda la vida sufrí con eso, era muy obesa. Con mi 1.70, llegué a pesar 130 kilos. Me hice cirugía bariátrica tres veces y todo lo que te puedas imaginar respecto al peso; vi sicólogos, siquiatras y nutricionistas. Fui a Slim Center y a varios centros de estética. Hice las dietas de moda: la de las sopas, comí puro plátano, Herbalife, sibutramina, pastillas, anfetaminas legales. Bajé varias veces 30 kilos y los volví a subir. En mi vida debo haber bajado y subido unos 500 kilos", reconoce sentada en una reunión de Comedores Compulsivos Anónimos.

Comedores Compulsivos Anónimos, llegó al país hace 16 años -su origen es norteamericano- y reúne a unos 30 miembros en tres sedes: Las Condes, Providencia y Los Ángeles. El otro es el Grupo GOCE (Grupo de Obesos en Control de Excesos), que hoy tiene cinco sedes y más de 7.000 pacientes atendidos en 15 años.

Cristina cuenta que ella ha tenido suerte. Llegó hace cuatro años a Comedores Compulsivos Anónimos, y asegura que es lo único que le ha funcionado para mantener a raya su peso. Hoy tiene 25 kilos menos y nunca ha recaído.

Beneficios de las Terapias Grupales

La sicóloga Valeria Francesetti explica que estos grupos funcionan como un contenedor de emociones cuando las personas comparten experiencias: "Lo que hacen las terapias grupales es generar una identidad de pertenencia, donde puedes disminuir los malestares sicológicos cuando descubres que a otras personas les pasa lo mismo que a ti. Por eso en estos grupos la autoestima puede subir al darse cuenta que no son los únicos y no son el raro, el especial o el anormal".

Alejandra Energici, sicóloga social de la U. Alberto Hurtado, quien está haciendo el proyecto Fondecyt El cuerpo en lo social, coincide: "Pensando en que la relación con el cuerpo y la comida es un asunto bien social, yo tendería a pensar que estas reuniones son dispositivos súper útiles. Uno podría pensar que ciertos sentimientos que uno tiene hacia la comida son anormales, pero son bastante comunes y estas instancias ayudan a entender que lo que a ti te pasa es algo que le pasa a muchos".

Nicolás dice sobre una de las claves del programa de 12 pasos: acá nadie se interrumpe, ni juzga, ni da consejos.

Comedores Compulsivos Anónimos: Un Programa de 12 Pasos

Programas como éste -que consideran 12 pasos establecidos- fueron creados hace poco más de 80 años con Alcohólicos Anónimos en Ohio, Estados Unidos. Con el tiempo el método se extendió a adictos a los narcóticos, el juego, el sexo, el trabajo o la comida.

Según su sitio web, la primera reunión de Comedores Compulsivos Anónimos (Overeaters Anonymous, en inglés) fue en 1960, en Los Ángeles, California. Hoy está en más de 80 países, con 54.000 miembros.

En Chile la organización existe desde 2002. La participación es gratuita: cualquiera puede asistir y en la página www.oachile.cl aparecen los días en que se hacen reuniones para nuevos integrantes. Otra opción son las sesiones online que tienen por Skype todos los días.

En la reunión de comedores compulsivos en Las Condes, hay dos momentos -al principio y al final- en que Nicolás invita a decir la oración de la serenidad. Todos cierran los ojos y recitan:

Señor, concédeme serenidad para aceptar las cosas que no podemos cambiar; valor para cambiar las que sí podemos; y sabiduría para discernir la diferencia.

Si bien estos programas tienen su origen en una organización cristiana, The Group Oxford, hoy no tienen filiación de ningún tipo. Ni religiosa, ni política, ni económica. La razón por la que las reuniones se hagan en iglesias es sólo práctica: no les cobran por ocupar las salas.

"El programa me ha funcionado excelente en base a lo que sugiere, que es vivir un día a la vez y reemplazar la adicción por una base espiritual diaria; la oración, la meditación, el creer en algo superior", dice Nicolás, aunque reconoce que no es creyente.

El Método GOCE: Un Enfoque Multidimensional

El médico internista Antonio Abud creó hace más de una década el método GOCE -el Grupo de Obesos en Control de Excesos-, la otra terapia grupal para la obesidad en Chile.

"Por mucho tiempo me dediqué al enfoque clásico de la medicina: métale remedios, ecuaciones de energía, calorías, metabolismo… Pero con el paso de los años me di cuenta que los pacientes no se sanan; con suerte bajan de peso, pero después suben de nuevo", cuenta. Eso lo llevó a fundar GOCE hace 15 años en una sala parroquial de Puente Alto. "Me di cuenta que los factores emocionales, sicológicos y sociales jugaban un papel fundamental y con una pastilla no puedes hacer nada al respecto. Así empecé a buscar una forma de abarcar este trastorno multidimensional".

El éxito en Puente Alto lo llevó a implementar el método con el personal del Hospital Sótero del Río. Luego lo abrieron allí a otras personas y en dos años alcanzaron los 250 pacientes. Más adelante estableció grupos en Las Condes, La Florida, Santiago Centro, Providencia y Huechuraba, que son las cinco sedes actuales. Hoy son 12 grupos presenciales, que suman 300 pacientes, quienes acceden a la terapia por 75 mil pesos al mes. Además, tienen grupos online a través de Google Classroom.

Hace siete años se integró Karolina Lama, magíster en sicología clínica, especialista en obesidad y coautora de Quiero ser flaca y feliz (Planeta 2015), libro que escribió con la ilustradora Marcela Trujillo (Maliki), quien dibujó allí su paso por GOCE. La publicación fue un éxito: va en la sexta edición.

Verónica Lucero -35, profesora de inglés- es uno de los casos de éxito del método. Llegó en enero de 2017 pesando 80 kilos. Hoy se estabilizó en 60. Aquí conoció a la que llama "la manada", el grupo de 15 personas que la acompañó en su terapia. "En la manada sientes que no estás sola, que hay otras personas que están igual, te sientes comprendida. Ahí te van apoyando. Sabes que hay alguien más con la sopa de zapallo, ensalada o jalea cuando lo que quiere es comer algo dulce". Ella hoy es parte del grupo de graduados de GOCE que bajaron de peso y siguen yendo.

Lama y Abud hablan los dos a la vez. Uno comienza una idea; el otro la termina. Ambos creen que socializar con otros la obesidad propia es la clave de su éxito.

"El secreto para bajar de peso no está en la dieta, está en el grupo. Entre todos construyen significados y creencias conjuntas. La potencia de ese discurso va más allá de cualquier dieta", dice Lama. Agrega que el sistema, con el que han atendido a unas 7.000 personas, tiene siete dimensiones que buscan un cambio de vida en el paciente: desde el peso hasta la responsabilidad. A las actividades grupales, individuales y tareas para la casa, se suma un equipo clínico que se reúne todas las semanas a analizar cada caso.

Ilustración del libro 'Quiero ser flaca y feliz'

El Método Grez: Una Perspectiva Controversial

El Método Grez, creado por el ingeniero Pedro Grez, plantea una forma revolucionaria de perder peso basada en el consumo de grasas y proteínas, postergando el consumo de carbohidratos. Este método ha generado controversia entre los nutricionistas, quienes cuestionan sus fundamentos y posibles riesgos para la salud.

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