Algunos cationes aportados por la dieta como el sodio, el potasio y el calcio tienen importancia como factores asociados a la presión arterial. Diversos estudios demuestran que la ingestión excesiva de sodio aumenta la presión arterial (PA) en un determinado porcentaje de individuos y que la hipertensión arterial (HTA) es mas prevalente en poblaciones cuyas dietas son altas en sodio y bajas en potasio y en calcio (1-3). Debido a que la dieta varía enormemente en todo el mundo y su efecto sobre la presión arterial está bien demostrado en poblaciones migratorias, se ha sugerido la conveniencia de realizar estudios sobre factores de riesgo de HTA por su importancia en la enfermedad cardiovascular, tales como la ingesta alimentaria de sodio y potasio entre otros (4).
Se han estimado las ingestas de estos nutrientes al medir la excreción urinaria en 24 horas y por la encuesta dietaria de recordatorio de 24 horas por un día o registro dietareo por 7 días, encontrándose valores muy altos para el sodio y bajos para el potasio y el calcio ( 3, 5, 6). Los instrumentos de medición dietarios (encuestas alimentarias) han demostrado ser útiles para estimar ingestas globales de alimentos y nutrientes, con variaciones en los márgenes de error según el nutriente y el instrumento que se investigue. Se sabe que el error es menor en las estimaciones de energía y macro nutrientes y al hacer la medición por registro de varios días o a través de la encuesta por pesada de los alimentos.
Sin embargo el alto costo y la escasa cobertura de esta encuesta no permiten su utilización en forma masiva (7). Aún así patrones alimentarios en muestras por conveniencia en adultos, han sido determinados con un solo registro (8). Por otra parte se considera que de los múltiples factores de riesgo de enfermedad cardiovascular tales como los genéticos, edad, dislipidemias, sobrepeso, obesidad e hipertensión arterial, la ingestión excesiva de sal ( NaCl ) constituyen el factor más riesgoso: principal fuente aportadora de sodio y el cual junto al potasio y el calcio deben como medida preventiva, ser estimados antes de la aparición de la alteración de la presión arterial (9, 10).
La estimación posterior se ve dificultada por la modificación de la dieta a un régimen hiposódico, indicación médica habitual para el sindrome hipertensivo (11 ). De utilidad diagnóstica es el conocimiento de algunas variables como: El porcentaje de adecuación de sodio, potasio y calcio para medir la suficiencia de la dieta en relación a las necesidades promedio diarias. En particular el grado de suficiencia dietaria de sodio, potasio y calcio de la alimentación de las embarazadas como factor de riesgo, no ha sido estudiado.
Desde el punto de vista dietareo la principal dificultad se presenta en la determinación de ingestas verdaderas de sodio, particularmente de sal y por el desconocimiento de los requerimientos de sodio y de potasio en la gestación, exceptuando el calcio cuyas necesidades diarias son de 1200 a 1500 mg/día (3, 12, 13). Datos recientemente publicados señalan que la suficiencia de calcio en este grupo varía entre un 56 y un 72 % aportado principalmente por leche del Programa Nacional de Alimentación Complementaria (6).
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El coeficiente Na/K+Ca, indicador dietario cuyo valor se determina a partir de las cantidades diarias recomendadas, es útil para el análisis de la relación con la presión diastólica. Los requerimientos estimados de sodio para todas las edades, oscilan entre los 120 y 500 mg diarios, aceptándose consumos hasta de 2400 mg diarios y los de potasio un rango amplio entre 2000 y 3500 mg/día o mayor ( 5, 12, 14 ). De este modo, un indicador dietario de Na/K+Ca basado en estas recomendaciones, correspondería a un rango entre 0,51 y 0,75.
El coeficiente de variación intraindividual (CVw), calculado para determinar la variabilidad del consumo de estos cationes de una misma persona entre un día y otro, e inter individual (CVb) para determinar la variabilidad de consumo de la persona respecto de las demás integrantes del grupo estudiado. La importancia de la variación de la ingesta dietarea ha sido descrita recientemente en países industrializados. Existe la idea de que la dieta en poblaciones pobres es más homogénea, sin embargo parece que existen importantes fuentes de variación en las ingestas diarias especialmente de micronutrientes (15).
La identificación de los alimentos fuente de estos nutrientes y la cuantificación de sal, que de acuerdo a lo publicado su consumo en la población general alcanza a 11 g/día por persona, equivalentes a 4400 mg de sodio ( 9). El porcentaje de error estadístico de los datos obtenidos a partir de la encuesta de recordatorio de 24 horas por 2 días es alto, debido a las limitaciones de la encuesta para estimar ingestas de estos cationes. Por otra parte la presión arterial es una medición de rutina en todo control de salud. En las embarazadas constituye un procedimiento de suma importancia para el control de posible aparición de complicaciones como preeclampsia, eclampsia o crisis hipertensiva del embarazo la que tiene graves repercusiones en el feto y la madre ( 9).
El objetivo de este estudio fue cuantificar el consumo dietario de sodio, potasio y calcio, en un grupo de embarazadas normotensas del área urbana de Concepción, para contribuir a una mayor información sobre las características de la dieta.
El estudio consistió en un corte transversal seleccionando 146 embarazadas de un total de 246 de los tarjeteros de control maternal de 10 consultorios urbanos de la ciudad de Concepción, VIII Región. Correspondió a un muestreo intencional no probabilístico que incluyó sólo a gestantes clasificadas como normotensas sin indicación de modificación de su alimentación, con una edad igual o mayor de 20 años y sin presentar patologías asociadas. Se consignó la edad y se determinó el peso, talla, semanas de gestación, número de integrantes de la familia, se evaluó el estado nutricional y se tomó la presión arterial.
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Se excluyeron las hipertensas debido a que se les indica modificar su alimentación y las menores de 20 años por ser adolescentes lo que puede significar una condición nutricional distinta. Posterior a un consentimiento informado y mediante entrevista, se efectuó un registro alimentario de 2 días no consecutivos, usando la técnica de recordatorio de 24 horas. Con los resultados de la encuesta se obtuvo la adecuación nutricional, el coeficiente de Na/K+Ca y el coeficiente de variación intra e interindividual de, sodio, potasio y calcio.
Para cuantificar los hábitos alimentarios tales como la ingesta de líquidos y la cantidad aproximada de sal agregada para cocinar, se obtuvo la cantidad ingerida en medidas caseras. La compra mensual estimada de sal se registró en kilos y para obtener la disponibilidad diaria por persona se dividió por treinta y por el número de integrantes de la familia. Además se preguntó, a través de respuesta de alternativa simple: Si o No, por el uso de salero y no se midió la cantidad de sal por esta vía. Se consideró además el cálculo de las calorías totales para realizar el análisis de nutrientes dentro del contexto de la dieta global.
Para determinar la variabilidad de las ingestas se utilizó el coeficiente de variación intraindividual e interindividual. Para calcular el porcentaje de error, que pueda orientar la elección del instrumento dietario de registro, de utilidad en futuros estudios, se utilizaron los coeficientes de variación intraindividual y de confianza o valor crítico ( 95 %, s = 1.96). El peso (kg) y la estatura (cm) se determinaron con una balanza marca Seca con sensibilidad de 100 gramos y con un cartabón incluído en la balanza. Las mujeres se pesaron y midieron sin zapatos.
Estas mediciones y la ingesta de alimentos fueron obtenidos por nutricionistas y alumnos del V año de la Escuela de Nutrición y Dietética, de la Facultad de Farmacia de la Universidad, previamente estandarizados en las técnicas a emplear. La clasificación del estado nutricional se realizó según el criterio de Porcentaje de Peso Estándar (PPS) de la curva de Rosso y Mardones, actualmente vigente en Chile para la evaluación antropométrica de las embarazadas (16). La presión arterial fue tomada por personal de enfermería con un esfingomanómetro de barra de mercurio y fonendoscopio por 2 veces con intervalo de 10 minutos en posición sentada, en 2 ocasiones.
Se clasificó como normotensa aquella mujer con presión arterial entre 100/60 y 110/70 mm Hg y entre 120/80 y 130/80 mm Hg según trimestre de gestación y los niveles anteriores inferiores. El patrón de referencia correspondió a las Normas Técnicas para la Hipertensión Arterial del Programa de Salud del Adulto, 1995 (9). El calculo dietario se realizó con el software de evaluación y adecuación de la dieta de la Universidad de Concepción (17). Para la conversión de medidas caseras a gramos de los alimentos y bebidas, se utilizó la Tabla de Gramajes de Alimentos de consumo local.
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Los análisis estadísticos: distribución de frecuencias, promedios y desviaciones estándar, la comparación entre promedios ( test t de Student para muestras independientes), coeficientes de variación y análisis de varianzas, se calcularon con el software estadístico GraphPad Prism. Se consideraron como significativos valores de p <0,05. Se calculó el coeficiente de correlación de Pearson para valores de sodio aportado por la sal agregada a las comidas y el de la disponibilidad de sal por compra, y entre los valores de presión sistólica y diastólica respecto del aporte de sodio dietario y entre esta última y el coeficiente Na/K+Ca.
Resultados
El promedio y desviación estándar de edad, de talla, de semanas de gestación y de integrantes por familia de las embarazadas fue de 27,4 ± 5,1 años de edad; de 155 ± 5,4 cm. de talla; de 24 ± 8,5 semanas de gestación y de 4,3 ± 2,9 integrantes por familia. En la clasificación por PPS, curva de Rosso y Mardones, el 41 % (n=60) tuvo un estado nutricional normal, el 25,3% (n=37) fue obesa, el 18,4% (n=27) presentó sobrepeso y el 15 % (n=22) bajo peso.
La presión arterial sistólica presentó un rango entre 90 y 140 mm Hg, para la media de 110 y un promedio estimado de 109 ± 10,5 y entre 50 y 90 mm Hg; la diastólica una media de 70 y un promedio de 68 ± 7,8. El análisis estadístico entre los valores de presión sistólica y diastólica y la ingesta total de sodio dietario resultaron con coeficientes de correlación cercanos a cero, r = 0,01 y r = 0,10 respectivamente.
La correlación entre presión diastólica y el coeficiente de Na/K+Ca fue negativa, r = -0,06, y en sólo el 4,7 % de las encuestadas se observó un coeficiente igual o inferior a 0,75 estimado como aceptable según las recomendaciones de ingesta.
La Tabla I muestra el promedio estimado de ingesta de calorías, sodio, potasio y calcio, observándose para las calorías una adecuación normal. El aporte de sodio presenta adecuaciones aumentadas, de las cuales el 42,5 % (1993 mg) provienen de los alimentos principalmente, pan, leche y salsa de tomates y el 57,5 % (2691 mg) provienen de la sal agregada para cocinar.
El promedio estimado de ingesta de potasio se encontró dentro de los valores recomendados aún cuando el rango y el porcentaje de adecuación muestran que existe dietas bajo el mínimo aceptable. El 13,6 % (n=20) de las mujeres tiene ingestas de potasio iguales o superiores a 3500 mg/día y las fuentes principales en orden de frecuencia de consumo fueron: leche, papa, carnes, leguminosas, plátano, naranja, uva (estacionales), verduras amarillas y salsa de tomates.
Con relación al calcio, se aprecia que las dietas fueron insuficientes y sólo el 8,9 % (n=13) de las embarazadas presentaron ingestas de calcio igual o superior a 1200 mg/día, fue el nutriente que presentó la mayor variabilidad y la leche como única fuente.
Alimentos ricos en calcio
Tabla I: Aporte promedio y adecuación de calorías, sodio, potasio y calcio
| Nutriente | Rango | Promedio ± DS | Recomendaciones | Adecuación (%) |
|---|---|---|---|---|
| Calorías (Kcal) | 979 - 4677 | 2070 ± 652 | 1966(a) | 105,3 |
| Sodio (mg) | 1499 - 12110 | 4684(b) ± 1719 | 500 - 2400(c) | 936,8 - 195,2 |
| Potasio (mg) | 833 - 6266 | 2450 ± 937 | 2000 - 3500(c) | 122,5 - 70,0 |
| Calcio (mg) | 162 - 1970 | 760 ± 324 | 1200(d) | 63,3 |
(a) calculado sobre la base de peso promedio aceptable según talla promedio de 155 cm. y necesidades energéticas diarias por TMB más 350 Kcal. (b) sodio de los alimentos (1993 mg = 42,5 %) + sodio de 6,7 g de sal (2691 mg = 57,5 %). (c) rango de necesidades estimadas para mayores de 18 años (5, 14, 21). (d) NIH (13). (e) Sobre la base de aporte promedio estimado.
La Tabla II muestra los coeficientes de variación total para cada nutriente observándose que la menor variación, 31,6 %, se dio en las calorías y la mayor 42,62 % en el calcio. La variación intraindividual de dos días, también fue menor en las calorías, considerable en el sodio y mayor en el potasio. Similar situación se repitió en la variación interindividuos aunque con valores menores. En el análisis por mil calorías, la variación resultó mayor en el sodio que en el potasio.
Tabla II: Coeficientes de variación total para cada nutriente
| Nutriente | CV Total (%) | CV Intraindividual (%) | CV Interindividual (%) | CV por 1000 Kcal |
|---|---|---|---|---|
| Calorías | 31,60 | 32,87 | 28,69 | - |
| Sodio | 36,72 | 55,73 | 22,00 | 74,72 |
| Potasio | 38,24 | 61,46 | 20,28 | 51,26 |
| Calcio | 42,62 | 62,38 | 25,34 | - |
Episodio #1388 Embarazo Sano y Feliz
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