Las relaciones sexuales son una parte fundamental de la experiencia humana, influyendo en múltiples aspectos de nuestra vida cotidiana. Más allá del placer físico, el sexo afecta nuestra salud mental y emocional. Estudios recientes demuestran que mantener una vida sexual activa y satisfactoria puede mejorar el bienestar general, reducir el estrés, fortalecer el sistema inmunológico y fomentar una mayor conexión emocional entre las parejas.
El impacto de la actividad sexual en el cuerpo
La actividad sexual es una forma de ejercicio físico que puede contribuir a la salud del corazón. Durante el sexo, el ritmo cardíaco aumenta, lo que puede ayudar a mejorar la circulación sanguínea y reducir el riesgo de enfermedades cardíacas. También puede mejorar la función del sistema inmunológico. Algunas investigaciones sugieren que las personas sexualmente activas tienen niveles más altos de ciertos anticuerpos que defienden al cuerpo contra infecciones y enfermedades.
Christine Rafe, terapeuta sexual y de relaciones con experiencia de la Universidad de Sydney, explicó que las sustancias químicas que se liberan durante el placer sexual, ya sea en solitario o en compañía, incluyen la oxitocina, las endorfinas, la serotonina y la dopamina. “Esas son nuestras sustancias químicas de la felicidad/bienestar, y pueden mejorar el estado de ánimo y los niveles de energía [y] aumentar la motivación”.
¿Qué sucede cuando hay sequía sexual?
La experta explicó al sitio Unilad que cuando una persona deja de tener relaciones sexuales, pueden ocurrir varios cambios en su cuerpo y en su estado emocional, pero nada que afecte realmente. “Si bien se reconocen beneficios físicos, emocionales y psicológicos al participar en actividades sexuales en solitario o en pareja (incluido el coito o el sexo sin penetración), esto no significa que haya consecuencias negativas asociadas con no ser sexualmente activo”, dijo Rafe.
Si bien, no hay consecuencias negativas, el cuerpo pasa por un proceso conocido como “descondicionamiento” cuando no está activo sexualmente. Este proceso se refiere a los cambios que ocurren en la respuesta fisiológica y psicológica del cuerpo y la mente ante la ausencia de estímulos sexuales que antes eran habituales.
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“Del mismo modo que podemos experimentar una disminución de la confianza, tensión muscular y un desacondicionamiento general por no hacer ejercicio, las personas que no han mantenido relaciones sexuales, o que dejan de hacerlo durante periodos prolongados, pueden experimentar un desacondicionamiento a las actividades sexuales y descubrir que tienen tensión o dolor muscular, dificultades en el control eyaculatorio y una pérdida de confianza en la actividad sexual”, dijo Rafe.
Cambios fisiológicos y hormonales
Respecto a los cambios a la respuesta fisiológica, dejar de tener relaciones sexuales puede significar una reducción de la excitabilidad, ya que con el tiempo, el cuerpo puede volverse menos sensible a los estímulos sexuales debido a la falta de actividad sexual. Esto puede manifestarse como una disminución en la frecuencia e intensidad de las respuestas sexuales, como la excitación y los orgasmos.
La actividad sexual también afecta los niveles de ciertas hormonas, como la testosterona, la dopamina y la oxitocina. La falta de sexo puede llevar a una disminución de estas hormonas, lo que puede afectar el deseo sexual y el bienestar general. En hombres, la falta de actividad sexual puede influir en la función eréctil y la salud prostática. En mujeres, puede afectar la lubricación y la elasticidad vaginal. Pero no se preocupe, esto no significa que vaya a estar menos preparado para tener relaciones sexuales, y por sobre todo, estos cambios biológicos no son a largo plazo, expresó la terapeuta.
“No hay ninguna investigación o evidencia sustancial que concluya que existen impactos negativos en la salud de alguien que decide no tener relaciones sexuales o dejar de tenerlas”, explicó Rafe.
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Impacto emocional y psicológico
Las personas también pueden experimentar cambios en sus niveles de estrés y en su estado de ánimo. La reducción de los beneficios emocionales del sexo, como la liberación de endorfinas y oxitocina, puede llevar a una necesidad de encontrar otras fuentes de bienestar emocional. Las personas pueden llenar el tiempo y el espacio emocional que ocupaba la actividad sexual con otras actividades, como hobbies, ejercicio físico o actividades sociales.
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La relación con la intimidad física puede cambiar, y las personas pueden buscar otras formas de conexión y cercanía emocional, como el afecto físico no sexual o la comunicación profunda.
El descondicionamiento es un proceso natural de adaptación del cuerpo y la mente a nuevas circunstancias. Es importante reconocer que cada individuo experimenta este proceso de manera diferente, y las reacciones pueden variar ampliamente.
La oxitocina y el aumento de peso: ¿existe una conexión?
La oxitocina, una química del cerebro, parece hacer que las personas se sientan llenas y reducen el exceso de comida. ¿Puede ayudar a detener la epidemia de obesidad? Algunos estudios han sugerido que esta actividad intensificada podría predisponer a las personas a comer en exceso. Hoy en día, casi el 40% de los adultos estadounidenses son obesos, y se predice que la obesidad se convertirá en la principal causa de cáncer entre los estadounidenses, en reemplazo del tabaquismo, dentro de cinco o diez años. (Aunque todavía no está claro qué es lo primero, la obesidad o la actividad cerebral hiperactiva).
El equipo de investigación encontró que las hembras que se ejercitaban, pero no los machos, comían más que las que no lo hacían. Sin embargo, «solo en los días en que las ratas hacen ejercicio se suprime agudamente la ingesta de alimentos en los machos y [aumenta] en las hembras. Las ingestas en los días en que los deportistas descansan reflejan las de las ratas sedentarias, independientemente del sexo.
Según el artículo, estas situaciones “pueden tener resultados dietéticos tanto negativos como positivos”, ya que la ingesta más elevada de comida entrega signos de satisfacción y plenitud a la persona. Sin embargo, lo negativo es que esta acción se lleva a cabo, frecuentemente, durante la noche.
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El peligro de los "quemadores de grasa"
El doctor Rodrigo Troncoso, subdirector del Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos (INTA) de la U., explica que “los quemadores de grasa son suplementos dietarios que pueden contener productos naturales o artificiales. Sobre estos productos se dice que ayudan a personas con obesidad a perder kilos y tener una forma más escultural. Existen diferentes productos que han sido propuestos como 'quemadores de grasa', dentro de los que se incluyen la cafeína, extracto de té verde, carnitina, entre otros”.
Por su parte, Karin Papapietro, médico, nutrióloga integrante de Grupo Transdisciplinario para la investigación, docencia y extensión en Obesidad de Poblaciones (GTOP), dice que desde un punto de vista médico “los quemadores de grasa no existen, no existe un medicamento que queme grasa. El tejido adiposo debe ser metabolizado para que disminuya su espesor y su cantidad, y eso lo hace el cuerpo a través de un montón de reacciones bioquímicas.
El doctor Troncoso aborda los efectos de este tipo de medicamentos. Apunta a que se habla de diversos beneficios para la pérdida de peso, que incluyen la disminución del apetito, con lo cual se consumen menos calorías, que incrementa el metabolismo quemando más calorías y que pueden reducir la grasa que se absorbe. Sin embargo, advierte que “preocupante es el hecho que estos productos no son regulados en Estados Unidos por la FDA (U.S Food and Drug Administration) o, en el caso de Chile, por el Instituto de Salud Pública (ISP), agencias que se encargan de verificar la efectividad de los medicamentos.
La doctora Papaprieto, en tanto, observa que las personas creen que tomando estos productos “el tejido adiposo, o sea, la grasita que tienen en los rollitos, en las caderas o en el abdomen se va a deshacer, pero eso es un error, eso no existe. Por lo tanto, no hay razón para tomar estos productos en las personas que quieren disminuir su peso, eso es un engaño”. Finalmente, advierte que “en los niños es muy peligroso dar un producto que pueda aumentar la presión arterial, que le pueda aumentar los latidos cardiacos”.
El equilibrio en la relación y el estilo de vida
“Es normal que deseemos pasar más tiempo juntos en una relación, lo que puede hacer que algunas personas abandonen o descuiden el ejercicio y se sumerjan lentamente en un estilo de vida menos activo. Afortunadamente, para la salud emocional de la persona son muchos más los beneficios que tiene el estar en pareja, destacando factores como que aumentan las conexiones sociales y se estimula la capacidad para servir al resto.
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