¿Qué es una Dieta Sustentable? Definición y Beneficios

La nutrición y alimentación sostenible se presenta como una respuesta crucial a la crisis planetaria causada por el cambio climático, que amenaza la seguridad alimentaria y nutricional de la población mundial. Para abordar este desafío, se necesita un enfoque intersectorial y transdisciplinario que abarque los sistemas alimentarios, la nutrición humana y la salud planetaria.

El interés global por la nutrición y alimentación sostenible se integra en la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, a través de sus 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Este enfoque busca garantizar que la producción y el consumo de alimentos sean respetuosos con el medio ambiente, socialmente justos y económicamente viables.

Para que se entienda la importancia del “comer consciente” es necesario partir con la premisa de que una dieta sustentable beneficia la salud y al ambiente. La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, FAO, generó una definición de dieta sostenible o sustentable.

Definición de Dieta Sustentable según la FAO

La FAO define las dietas sostenibles como aquellas que:

Son aquellas que tienen un efecto protector y respetuoso de la diversidad biológica y los ecosistemas. Además, dice, las dietas sustentables son la evolución de la cultura actual, deberían ser económicamente justas y asequibles.

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Para tener una alimentación sustentable, la FAO exige considerar todos los aspectos y fases de vida de un producto, desde la producción hasta el consumo final.

Así, por ejemplo, en la producción se utilizan técnicas y prácticas agrícolas que protegen la salud pública, las comunidades, el medio ambiente y el bienestar de los animales. En la comercialización, en tanto, se optan por medidas como envases reciclados.

Se deben preferir los productos locales producidos a nivel nacional, ya que el trámite de importación aumenta la huella de carbono y los productos propios de la estación climática. También se recomienda congelar los productos frescos y los restos de comida antes de que se descompongan.

El medio ambiente se encuentra en constante amenaza: calentamiento global, escasez de agua, erosión de suelos, entre otros. Si bien la necesidad de ser sostenibles está más presentes que nunca, la pandemia dejó en evidencia el efecto de nuestras acciones en la naturaleza. Consumidores y marcas se alinean a contribuir con esta misión.

El consumidor de hoy es un consumidor complejo, está más informado y consciente, por esto es más demandante con las compañías. La profesional dice que la sustentabilidad debe ser entendida en un sentido amplio, incluyendo lo ambiental, pero también lo social y lo económico.

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No tiene que verse sólo como un elemento que puede afectar la reputación corporativa, sino como una oportunidad de crecimiento del negocio. Son casi 8 de cada 10 los consumidores que creen que las empresas no están haciendo lo suficiente para cuidar el medio ambiente. Esta creencia es aún más potente en las generaciones más jóvenes, más exigentes y demandantes.

Hay muchas actividades que se pueden realizar en la vida cotidiana se trata de empezar por casa. Allí está la separación de residuos, ahorro de energía y agua potable, priorización de empaques hechos con material reciclado. También la adopción de medios de transporte no contaminantes, alimentación orgánica y huertas en casa, etc.

“La conciencia de nuestra capacidad para cambiar la realidad nos empodera, pero también conlleva una responsabilidad individual y colectiva”.

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Beneficios de la Alimentación Sustentable

“Entre los principales beneficios de la alimentación sustentable se puede mencionar que los productos utilizados son libres de pesticidas y químicos perjudiciales para la salud. Y que, como se aprovechan los alimentos que son producidos de forma local, no pierden los nutrientes que implican los procesos de almacenamiento y transporte”.

Al optar por una dieta sustentable, se contribuye a:

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  • Reducir la huella de carbono: Al preferir productos locales y de temporada, se disminuye la necesidad de transporte y almacenamiento a larga distancia.
  • Apoyar la agricultura local: Se fomenta la economía local y se promueven prácticas agrícolas más sostenibles.
  • Proteger la biodiversidad: Se apoya la producción de alimentos que respetan los ecosistemas y la diversidad biológica.
  • Mejorar la salud: Se consumen alimentos frescos, nutritivos y libres de químicos dañinos.
Beneficios de la dieta sustentable

El Impacto de los Sistemas Alimentarios Actuales

Los sistemas alimentarios actuales a nivel global han llevado a malnutrición (deficiencias nutricionales y obesidad). Este es el único mecanismo que se vislumbra como posible para enfrentar los desafíos que representa la tendencia global creciente a la malnutrición, a la inseguridad alimentaria y al agotamiento de los recursos alimentarios disponibles.

Esta situación ocurre en un escenario complejo, con un cambio climático amenazante y sistemas desarticulados altamente sensibles a situaciones de emergencia, como la actual pandemia de COVID-19. Estos factores han incrementado la pobreza y precariedad en la alimentación, con aumento en los precios y reducción de los ingresos.

El concepto de sistemas alimentarios sostenibles abarca el ambiente, las personas, los insumos, la infraestructura e instituciones, las actividades productivas, de procesamiento, empaque, distribución, mercadeo, compraventa, preparación, consumo y desperdicio de alimentos. Todo ello impacta en los ámbitos económico, social y ambiental.

Factores como globalización, industrialización de la agricultura, pobreza rural y urbanización, han cambiado la forma de producir y consumir los alimentos. Han generado la pérdida de la soberanía y la diversidad alimentaria, junto a consecuencias negativas para los ecosistemas y la calidad de la dieta.

Seguridad Alimentaria y Dietas Sostenibles

La seguridad alimentaria implica que “todas las personas, en todos los tiempos, tienen acceso físico, social y económico a suficientes alimentos inocuos y nutritivos para satisfacer sus necesidades nutricionales y preferencias alimentarias para una vida activa y saludable”. Involucra aspectos de disponibilidad (cantidad y calidad), accesibilidad (satisfacción de las necesidades básicas) y utilización (dieta diversa, adecuada, agua limpia, entre otros), así como sistemas estables y resilientes que permitan enfrentar las emergencias.

La adopción de estos sistemas alimentarios mitiga los efectos del cambio climático y mejora la seguridad alimentaria a futuro. Actualmente, los sistemas agrícolas globales producen un exceso de cereales, grasas y azúcares, en tanto que la producción de frutas, verduras y proteínas no satisface las necesidades nutricionales de la población mundial.

La dieta sostenible es “capaz de proteger y respetar la biodiversidad y los ecosistemas, culturalmente aceptable, accesible, económicamente justa, nutricionalmente adecuada, inocua y saludable, mientras optimiza los recursos naturales y humanos”.

Recomendaciones y Políticas Públicas

La ONU reconoce las complejidades para la salud humana y planetaria, y plantea que en la Década de la Acción en Nutrición (2016 a 2025) debería lograrse la seguridad alimentaria para cada habitante del planeta y sus descendientes. Esto involucra políticas públicas como la regulación de precios (subsidios a alimentos nutritivos, impuestos a alimentos perjudiciales), apoyo a los pequeños agricultores, mejora de las condiciones de trabajo y formas de comercialización (rediseño de las cadenas de valor).

A ellas se suman incremento del empleo rural no agrícola, mayor participación de la mujer en el mercado laboral, cadenas más cortas, compra local, precio justo, transporte, almacenamiento, infraestructura y mejora en las condiciones de equidad. Además, son necesarias las intervenciones en educación orientadas a mejorar la conducta alimentaria, especialmente en etapas tempranas de la vida y en las comunidades.

Una dieta de buena calidad, mantenida en el tiempo, satisface las necesidades nutricionales, es inocua, y promueve la salud y el bienestar. Estas dietas reducen factores de riesgo de enfermedades no transmisibles y aumentan la expectativa de vida, mientras que un patrón de consumo subóptimo tiene el efecto opuesto.

El cambio requerido no debe poner en riesgo el ambiente y los recursos para las generaciones futuras. Para ello, se han establecido recomendaciones alimentarias que incorporan aspectos de sostenibilidad. Asimismo, se han entregado recomendaciones a los gobiernos, que deberían considerar los patrones de consumo, aspectos sociales y culturales, para diseñar políticas públicas acordes que apoyen la decisión de los consumidores.

Alimentos Saludables y Sostenibles

Las dietas saludables reducen las enfermedades asociadas a la alimentación inadecuada, que afectan el capital humano de las naciones y su desarrollo, con un elevado costo económico y de salud pública. Los principales factores de riesgo de estas enfermedades se vinculan al bajo consumo de frutas, verduras, leguminosas, granos (cereales) enteros, frutos secos, lácteos, ácidos grasos poliinsaturados, calcio y fibra.

De igual forma, se relacionan con un elevado consumo de carnes rojas y procesadas, bebidas azucaradas, ácidos grasos trans y sodio. Los patrones saludables contienen una gran variedad de alimentos de origen vegetal, que aportan múltiples fitoquímicos que ejercen efectos fisiológicos al actuar en sinergia. Su presencia afecta la biomasa y actividad de la microbiota intestinal, con un efecto bidireccional, modulando el riesgo de enfermedades no transmisibles.

Los consumidores han tomado conciencia acerca de aspectos ambientales relacionados con la producción de alimentos, surgiendo tendencias crecientes como las dietas flexitariana, pescitariana y vegetariana. Estas consideran el bienestar animal e impacto ambiental de su producción, además de su aporte nutricional.

Alimentos para una dieta sustentable

Estrategias para la Sostenibilidad Alimentaria

Para alcanzar una alimentación sostenible, es necesario realizar diversos cambios, resolviendo aspectos clave como la accesibilidad, dado que el costo puede ser más elevado. El tránsito hacia la sostenibilidad puede incluir diferentes estrategias, incluyendo el manejo de recursos (suelo, agua y otros componentes del ecosistema), para conservar la biodiversidad, mejorar la salud de las personas y la salud planetaria.

La ONU para la Alimentación y la Agricultura (FAO) trabaja desde hace años en este tema y ha descrito diversas formas de acercarse a la sostenibilidad. Estas incluyen el cambio del enfoque de los sistemas alimentarios desde el rendimiento de los cultivos hacia su calidad nutricional, considerar a los consumidores como actores clave en las decisiones y políticas públicas, enfatizar el acceso y la utilización de los alimentos de mejor calidad, dar espacio a las economías emergentes e incluir aspectos de género, entre otros.

El objetivo a lograr con urgencia es el de transitar desde el patrón alimentario actual (basado en algunos pocos alimentos básicos, alimentos muy procesados, con exceso de calorías y baja calidad nutricional, de bajo precio, que compromete la seguridad alimentaria y promueve la malnutrición), hacia una dieta diversificada, con alta proporción y variedad de alimentos de origen vegetal en su estado natural o mínimamente procesados, con sistemas alimentarios sostenibles y resilientes.

Sin embargo, para ello es necesario adaptar las cadenas de suministro de alimentos (circuitos cortos, compra local, precios accesibles, comercio justo), los entornos alimentarios (oferta de alimentos nutricionalmente adecuados, información nutricional, estacionalidad de productos), el comportamiento de los consumidores (publicidad, mercadeo, educación, cultura alimentaria, valoración de productos locales), entre otros aspectos clave para alcanzar este objetivo.

Los sistemas alimentarios impactan la equidad, la igualdad, la dignidad y la prosperidad de las personas, así como su salud y la de los ecosistemas.

La evidencia disponible demuestra que los patrones alimentarios saludables y sostenibles son una necesidad y son posibles de alcanzar. Con la transformación de los sistemas alimentarios actuales a otros más sostenibles, que reduzcan el impacto ambiental, se podría mejorar su resiliencia a situaciones de emergencia, la seguridad alimentaria, reducir la carga de enfermedades no transmisibles, así como el acceso a una nutrición adecuada en las futuras generaciones.

Para lograrlo, se requiere de la participación activa de agentes clave, en un esfuerzo mancomunado con un abordaje transdisciplinario, que considere un espectro que incluya la dimensión política gubernamental, la academia, la industria, la sociedad civil y los consumidores, para la toma de decisiones que permitan establecer políticas públicas tendientes a lograr, con urgencia, el objetivo señalado.

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