¿Qué puedo tomar para bajar de peso urgente? Remedios caseros y tratamientos farmacológicos

Llega el verano y muchas personas comienzan a buscar alternativas para bajar de peso antes de vacaciones. Ante este panorama, el consumo de medicamentos para bajar de peso, se ha incrementado preocupantemente durante los últimos años.

“Muchas personas tratan de revertir su sobrepeso y obesidad a través de la automedicación, muchas veces se recurre a medidas desesperadas y a formulaciones ‘milagrosas’ para perder peso rápidamente y sin sacrificios”, explica Valeria Jorquera, académica de la Escuela de Química y Farmacia de la U.

Según la químico farmacéutico, “entre los fármacos más utilizados para la reducción de peso en nuestro país, se encuentra la Fentermina, Lorcaserina, Orlistat y múltiples formulaciones clasificadas como suplementos naturales. El Orlistat actúa impidiendo la absorción de grasas.

“En el mercado nacional además se comercializan suplementos alimenticios que sugieren reducciones milagrosas sin tener respaldo científico que avalen sus propiedades.

Mientras los pacientes consideran medicamentos como Wegovy, Ozempic, Zepbound y Mounjaro para tratar la obesidad, los expertos dicen que las opciones no son tan simples.

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Las personas con obesidad ahora pueden elegir entre dos medicamentos potentes para ayudarlas a perder peso. Uno es la semaglutida, vendida por Novo Nordisk como Wegovy para el tratamiento de la obesidad y como Ozempic para la diabetes. El segundo, la tirzepatida, es vendida por Eli Lilly como Zepbound para la obesidad y como Mounjaro para la diabetes.

Muchas personas que no tienen ni obesidad ni diabetes usan estos medicamentos para adelgazar.

Un estudio reciente sugirió que las personas perdieron más peso usando Mounjaro que Ozempic, y puede que te preguntes: ¿cuál debería usar? Y si ya estoy tomando uno de ellos, ¿debería cambiar?

Según los expertos en medicina de la obesidad, las respuestas no son tan sencillas. Por ahora, es difícil decirlo.

Toda la información disponible proviene de “estudios con muchos fallos”, dijo la Dra. Diana Thiara, directora médica de la clínica de pérdida de peso de la Universidad de California en San Francisco. Entre ellos se incluye el reciente estudio que compara Mounjaro y Ozempic.

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Utilizando registros médicos electrónicos, los investigadores informaron que quienes tomaron Mounjaro perdieron un promedio del 15,3% de su peso después de un año. Quienes tomaron Ozempic perdieron un promedio del 8,3%.

Aunque esto suena impresionante, la Dra. Susan Z. Yanovski, codirectora de la Oficina de Investigación de la Obesidad del Instituto Nacional de Diabetes y Enfermedades Digestivas y Renales, dijo: «No tomaría ninguna decisión sobre mi atención médica basándome únicamente en un estudio como este».

La utilización de registros médicos electrónicos entraña una dificultad inherente, señaló, porque no se sabe por qué los pacientes tomaban los medicamentos (el estudio se realizó antes de que se aprobaran Wegovy y Zepbound para tratar la obesidad. Los medicamentos que se comercializan, Ozempic y Mounjaro, se aprobaron para tratar la diabetes. Sin embargo, muchos de los participantes del estudio no padecían diabetes).

Los investigadores tampoco conocían las dosis; solo sabían que se había expedido una receta. Esto es un problema porque los medicamentos se pueden recetar en diferentes dosis, lo que “puede llevar a diferentes resultados de pérdida de peso”, señaló Tricia Rodríguez, científica aplicada sénior de Truveta Research e investigadora principal del estudio comparativo. Y el Dr.

También es cierto que los ensayos clínicos de los fármacos mostraron diferencias en la pérdida de peso. Novo Nordisk informó que los participantes que tomaron Wegovy perdieron el 14,9% de su peso corporal después de 68 semanas.

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En el caso de Zepbound, Eli Lilly dijo que los participantes perdieron el 20,9% después de 72 semanas con una dosis de 15 miligramos.

Pero esos no fueron estudios comparativos en los que se probaron los fármacos entre sí, lo que dificulta la comparación de los resultados.

Las investigaciones futuras deberían ofrecer mejores respuestas: Eli Lilly está llevando a cabo un ensayo clínico que compara Zepbound con Wegovy en personas obesas que no padecen diabetes.

Puede que dependa de su seguro médico. Algunas aseguradoras pagarán por uno pero no por el otro, dijo la Dra. Thiara.

Otras, añadió, insistirán en que los pacientes comiencen con Wegovy y sólo pagarán por Zepbound si no logran perder peso o si los efectos secundarios son intolerables. Ella ha recetado ambos a sus pacientes, pero dice que su elección a menudo está determinada por el seguro del paciente.

“Las compañías de seguros dictan gran parte de lo que podemos hacer”, dijo el Dr. Thiara.

O tal vez su médico esté siendo cauteloso. Wegovy ha existido por más tiempo, señaló el Dr. Yanovski.

La semaglutida reduce el riesgo de enfermedad cardiovascular, algo que aún no se ha demostrado con la tirzepatida. El fármaco también reduce las complicaciones en personas con enfermedad renal. Novo Nordisk descubrió en otro ensayo clínico que Wegovy mejoraba el funcionamiento físico (como la capacidad para hacer ejercicio) en personas con obesidad e insuficiencia cardíaca.

Por otra parte, Eli Lilly descubrió que Zepbound podía ayudar con la apnea del sueño. Los pacientes que tomaron el fármaco también tuvieron una presión arterial significativamente más baja.

Si le va bien con Wegovy y su salud ha mejorado, es posible que le convenga continuar usándolo, dijo el Dr. Rudolph Leibel, investigador de diabetes y obesidad en el Centro Médico Irving de la Universidad de Columbia. No está claro si cambiar a Zepbound sería mejor.

“Por otro lado”, dijo el Dr. Leibel, “claramente hay personas que no responden bien a la semaglutida y podrían beneficiarse al cambiar a tirzepatida”.

Si un paciente está más saludable después de comenzar a tomar Wegovy, con cambios como presión arterial más baja y una reducción de la cantidad de grasa e inflamación en el hígado, por ejemplo, eso es un argumento para seguir tomando el medicamento, dijo el Dr. Yanovski.

Por supuesto, dijo el Dr. Thiara, muchos pacientes quieren perder tanto peso como puedan; muchos han luchado contra la obesidad y su estigma durante años y solo quieren que termine.

Si cambiar a Zepbound los ayudará a perder más peso, quieren hacerlo.

La Dra. Thiara dijo que hizo hincapié en los objetivos con sus pacientes: el objetivo es estar saludable, “no ser talla 2”.

Cuando los pacientes comienzan a tomar un medicamento contra la obesidad, sus médicos suelen recetar una dosis baja y luego la van aumentando. El objetivo es minimizar los efectos secundarios, como las náuseas y los vómitos.

Los expertos en medicina de la obesidad afirman que no hay datos que indiquen que cambiar de un fármaco a otro en dosis más altas pueda provocar problemas, pero muchos médicos son cautelosos y quieren dar a los pacientes al menos un mes con la dosis más baja del nuevo fármaco para ver qué tan bien lo toleran.

Otro factor a tener en cuenta es si es más fácil conseguir un medicamento que otro. Como la demanda es tan alta y la producción no puede satisfacerla, ambos medicamentos pueden ser difíciles de conseguir y su disponibilidad “varía de un lado a otro”, señaló el Dr.

Los fármacos en desarrollo prometen ser incluso más potentes para provocar la pérdida de peso que los dos que se encuentran en el mercado.

Los economistas esperan que, con más fármacos, los precios bajen y las restricciones de suministro se alivien. Los médicos esperan que la decisión de qué medicamento recetar sea aún más compleja.

Pero ese es un buen problema, dijo el Dr. Leibel, y agregó que le recordaba la evolución de los medicamentos para la presión arterial alta. En los primeros tiempos, sólo había unos pocos, y eran menos eficaces y tenían más efectos secundarios que las docenas de medicamentos para la presión arterial que hay hoy en día.

Ahora, la mayoría de los pacientes pueden encontrar un medicamento o una combinación de medicamentos para controlar su presión arterial sin efectos secundarios o con efectos secundarios mínimos.

Los medicamentos contra la obesidad, predijo, seguirán un camino similar.

“Este es un nuevo punto de inflexión en la historia del tratamiento de la obesidad”, afirmó el Dr.

Si bien los medicamentos para el control del peso corporal se han vuelto populares, el uso de estos fármacos debe ser controlado de cerca por un especialista.

Recientemente el Instituto de Salud Pública (ISP) retiró del mercado un medicamento debido a la dependencia que podría provocar en las personas que lo usaban y al daños que podría generar a nivel cardiovascular.

Pero, ¿cómo funcionan estos medicamentos que ayudan a reducir un importante porcentaje del peso corporal? A continuación, un grupo de especialistas en nutriología explican en qué ocasiones son necesarios los tratamientos farmacológicos y en qué casos no.

Junto a eso, remarcan que si bien ayudan, los medicamentos no son “milagrosos”. El “efecto rebote” puede estar a la vuelta de la esquina si no se lleva el tratamiento de forma adecuada. No todos fueron hechos para controlar el peso, pero su mecanismo ayuda a inhibir el apetito, entre otras cosas.

La Dra. Eliana Reyes, nutrióloga y directora de la Escuela de Nutrición y Dietética de la Universidad de los Andes explica que los medicamentos más recetados en nuestro país son la fentermina, que inhibe el apetito pero que está aprobada en Chile para el uso en la obesidad pero en un tratamiento máximo de 3 meses o 12 semanas.

También están otros medicamentos de acción central, como una asociación el bupropión y la naltrexona. Ambos tienen una sinergia en su efecto de disminuir el apetito y también produce una disminución de la avidez por los carbohidratos. “Es ideal para las personas que son muy ansiosas”, agrega Reyes.

Otro de los medicamentos más utilizados actualmente en Chile son los análogos del péptido GLP-1, tales como la liraglutida y la semaglutida -este último conocido popularmente como Ozempic-. Estos tienen una acción a nivel del tubo digestivo, donde aumentan el estado la saciedad al disminuir el vaciamiento gástrico. También provocan efectos a nivel central inhibiendo el apetito.

Eso sí, existen medicamentos que su objetivo no es la pérdida de peso, pero de igual forma se indica. La semaglutida es un ejemplo de ello. Aún el ISP no ha aprobado este medicamento para la pérdida del peso, pero sí para controlar los niveles de glicemia en el organismo. “Es tan efectiva que se usa en ambas indicaciones, y eso hace que los pacientes sin diabetes también lo usen y obtengan los mismos resultados”, comenta el nutriólogo y diabetólogo de la Clínica UC Christus, Javier Vega.

Hay otro medicamento que si bien está autorizado para el uso en obesidad, prácticamente se receta muy poco: el Orlistat. Según explica Vega, este fármaco actúa también a nivel del tubo digestivo. Inhibe la absorción de las grasas y produce una baja de peso moderada pero con muy pocos efectos adversos, salvo gastrointestinales.

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Los fármacos para la obesidad se indican en pacientes portadores de un índice de masa corporal (IMC) mayor de 30, que es el parámetro actual que define la obesidad, y también en algunos pacientes que son portadores de sobrepeso con un índice de masa corporal de 27. Pero al mismo tiempo se debe estudiar al paciente para ver si existe alguna otra enfermedad que podría verse afectada con la baja de peso. Por ejemplo, una diabetes descontrolada, hipertensión severa, patologías articulares, también tienen indicación de fármacos para el manejo de la obesidad.

Tabla IMC

“Estos medicamentos siempre deben ser recetados en conjunto con un cambio de estilo de vida, en la alimentación y en la actividad física. Y si tiene otros factores, como psicológicos o del estilo de vida que hay que modificar, deben analizados en conjunto”, enfatiza la Dra. Reyes. Según agrega, si estos medicamentos son recetados como terapia aislada no van a ser útiles. Siempre deben ser bajo supervisión médica y con un enfoque multidisciplinario.

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