Ansiolíticos Naturales para Bajar de Peso: ¿Realidad o Mito?

En la búsqueda constante por alcanzar el peso ideal, muchas personas recurren a productos que prometen resultados rápidos y efectivos. Entre estos, se encuentran los ansiolíticos naturales y los llamados "quemadores de grasa". Sin embargo, es crucial analizar la evidencia científica detrás de estas opciones y comprender sus posibles riesgos y beneficios.

Suplementos Quemagrasas

Quemadores de Grasa: ¿Funcionan Realmente?

El término "quemador de grasa" se utiliza para describir suplementos nutricionales que supuestamente aumentan el metabolismo de las grasas, promueven la pérdida de peso y favorecen la oxidación de grasas durante el ejercicio. Estos productos suelen tener un efecto termogénico, es decir, que aumentan la temperatura corporal a través de diversas acciones sobre el metabolismo.

Actualmente, no existe ningún tipo de evidencia científica que respalde el real funcionamiento de los quemadores de grasa. Diferentes estudios han demostrado que la cafeína aumenta la movilización de las grasas desde los tejidos, sin embargo, es importante comprender que esto “no significa que estas grasas vayan a ser utilizadas y si se consume la misma cantidad de calorías esta grasa volverá a depositarse, lo mismo ocurre con el té verde.

Cabe señalar, que, según los especialistas, la lista de suplementos para quemar grasas está impulsada por la industria y es probable que siga creciendo a un ritmo que no es, ni puede ser igualado por un aumento similar en la base científica.

Riesgos de los Quemadores de Grasa

Prometen bajar de peso de manera rápida y efectiva, pero la realidad es que pueden traer graves problemas para la salud. Además, aclararon que existen riesgos en su consumo. Por lo cual, el llamado es a no consumir este tipo de productos.

Lea también: Soluciones Naturales para Adelgazar

Medicamentos para Adelgazar: ¿Cuándo son Necesarios?

Si bien los medicamentos para el control del peso corporal se han vuelto populares, el uso de estos fármacos debe ser controlado de cerca por un especialista. Existen de distintos tipos, y todos tienen sus respectivas contraindicaciones. El “efecto rebote” puede estar a la vuelta de la esquina si no se lleva el tratamiento de forma adecuada.

Los fármacos para la obesidad se indican en pacientes portadores de un índice de masa corporal (IMC) mayor de 30, que es el parámetro actual que define la obesidad, y también en algunos pacientes que son portadores de sobrepeso con un índice de masa corporal de 27. Pero al mismo tiempo se debe estudiar al paciente para ver si existe alguna otra enfermedad que podría verse afectada con la baja de peso.

Por ejemplo, una diabetes descontrolada, hipertensión severa, patologías articulares, también tienen indicación de fármacos para el manejo de la obesidad.

Algunos de los medicamentos más recetados son la fentermina, el bupropión y la naltrexona, la liraglutida y la semaglutida (Ozempic). Hay otro medicamento que si bien está autorizado para el uso en obesidad, prácticamente se receta muy poco: el Orlistat. Según explica Vega, este fármaco actúa también a nivel del tubo digestivo. Inhibe la absorción de las grasas y produce una baja de peso moderada pero con muy pocos efectos adversos, salvo gastrointestinales.

Es fundamental que estos medicamentos sean recetados en conjunto con un cambio de estilo de vida, en la alimentación y en la actividad física. Y si tiene otros factores, como psicológicos o del estilo de vida que hay que modificar, deben analizados en conjunto”, enfatiza la Dra. Reyes. Según agrega, si estos medicamentos son recetados como terapia aislada no van a ser útiles. Siempre deben ser bajo supervisión médica y con un enfoque multidisciplinario.

Lea también: Adelgaza Naturalmente y Sin Efecto Rebote

Muchos de estos medicamentos pueden crear estados de dependencia, además de otras afecciones que pueden afectar el sistema cardiovascular.

Recientemente el ISP retiró del mercado a la anfepramona de 25 milígramos, un medicamento utilizado para el control de peso. Además, la Agencia Europea del Medicamento analizó y reportó que este fármaco producía hipertensión de la arteria pulmonar. En el caso de la semaglutida y la tirzepatida han demostrado un excelente efecto en cuanto a baja de peso de mucho, según comentan los especialistas.

Sin embargo, el “efecto rebote” está a la vuelta de la esquina si no se realiza un tratamiento integral. Además cuenta que, si bien es posible bajar de peso con los medicamentos, una vez que se suspende el tratamiento farmacológico los kilos se recuperan si es que no se realizan cambios en la alimentación, estilo de vida o en la actividad física.

La Dra. Reyes comenta que el efecto rebote se produce generalmente cuando la persona sigue una dieta muy estricta, el metabolismo comienza a disminuir y a adaptarse a vivir con menos aporte calórico. A pesar de las posibilidades que ofrecen los fármacos para bajar de peso, los especialistas remarcan que es indispensable que el paciente no se automedique.

Ante este panorama, el consumo de medicamentos para bajar de peso, se ha incrementado preocupantemente durante los últimos años.

Lea también: Consejos para desintoxicar el cuerpo y adelgazar la sangre

Según la químico farmacéutico, “entre los fármacos más utilizados para la reducción de peso en nuestro país, se encuentra la Fentermina, Lorcaserina, Orlistat y múltiples formulaciones clasificadas como suplementos naturales. El Orlistat actúa impidiendo la absorción de grasas. “En el mercado nacional además se comercializan suplementos alimenticios que sugieren reducciones milagrosas sin tener respaldo científico que avalen sus propiedades.

El tratamiento farmacológico tiene indicaciones específicas que hoy se basan sobre todo en la relación del peso con la talla y en la presencia de enfermedades asociadas, expresó la Dra. Cappelletti. «Es una parte muy importante, las personas necesitan un empujón saludable. A veces [ese empujón] es iniciar una terapia psicológica que nos ayude a entender dónde poner las emociones en lugar de centrarlas en la comida. Otras veces es empezar a sentirse mejor haciendo actividad física.

«Por un lado, un problema es que los fármacos antiobesidad, sobre todo los últimos que salieron al mercado, tomaron tal notoriedad en la comunidad, que la gente ha conseguido el acceso sin el marco de tratamiento adecuado, sin una indicación precisa de acuerdo con la individualidad del paciente, lo que va en contra también de la efectividad. «Por otro lado tenemos el problema de del costo y del acceso a los fármacos y de poder sostener el tratamiento a largo plazo.

Neurexan®: Una Alternativa Natural para el Estrés y el Sueño

NEUREXAN Activo y tranquilo durante el día para un sueño relajado durante la noche

Neurexan® es un medicamento natural que te permite afrontar los desafíos diarios relajadamente. Alivia el estrés laboral, académico y varias formas de agitación, nerviosismo, y trastornos del sueño relacionados.

La vida está llena de oportunidades, pero también de desafíos. A veces puedes llegar a exigirte demasiado, al comprometerte a tantas cosas. Cuesta manejarlo todo, así que empieza a afectarte. Te sientes sobrecargado y estresado, lo que te deja agotado, tanto física como mentalmente.

La tensión acumulada en tu organismo dificulta conciliar el sueño, o quizás te despiertas por la noche y no puedes volver a dormir. Sin un buen descanso nocturno, el día siguiente es a menudo una ardua batalla, que incrementa aún más la tensión y el estrés.

Neurexan® te ayuda de manera eficaz y natural a recuperar el equilibrio interior, reduciendo tu nivel de estrés y disminuyendo la agitación nerviosa y los trastornos del sueño relacionados.

Para una jornada activa, Neurexan® te ayuda de un modo natural a afrontar los desafíos diarios. Durante el día, recuperarás tu equilibrio interior y podrás manejar las situaciones estresantes con más calma.

La agitación nerviosa no es solo un síntoma diurno. Se prolonga incluso durante la noche, y el resultado son los trastornos del sueño relacionados. Neurexan® ayuda a relajarte y a calmar tu mente.

Neurexan® reduce la reacción al estrés en las regiones cerebrales relacionadas del sistema nervioso central. Con Neurexan® puedes estar en forma y activo durante el día sin preocuparte por la somnolencia o la dependencia. Es apto para el tratamiento a corto o largo plazo en afecciones agudas o crónicas.

Los cuatro ingredientes de Neurexan® son de origen natural, por lo que puedes estar seguro de que solo contiene componentes vegetales y minerales: passiflora, avena, sal de zinc con valeriana y planta del café, no son adictivos, por lo que no hay riesgo de dependencia al tomarlo.

Neurexan® puede ayudarte en tu camino de vuelta a una vida plena, con su combinación única de beneficios tanto para el día como para la noche. Durante el día, Neurexan® ayuda a recobrar el equilibrio interior y a lidiar con calma con las situaciones estresantes, la agitación nerviosa, la tensión y los esfuerzos, con la consiguiente mejora del sueño por la noche.

Neurexan® es bien tolerado y contiene ingredientes de origen natural. Por consiguiente, puedes tomarlo junto con otros medicamentos. La combinación especial de los ingredientes naturales de Neurexan® combina los beneficios para el día y la noche: ayuda a mantenerte estable durante el día, lo que significa que estarás más relajado.

Neurexan® actúa rápidamente una vez el comprimido se disuelve bajo la lengua; esto varía un poco según la persona.

El Impacto de los Psicofármacos en la Salud Mental

En la actualidad, el uso de psicofármacos se ha consolidado como una de las principales intervenciones en el ámbito de la salud mental, tanto en Chile como a nivel mundial. Este fenómeno ha crecido progresivamente al punto que, según Droguett et al. (2019), hoy se extiende incluso a mercados informales, plataformas en línea, ferias libres, convirtiéndose en un problema de salud pública.

La utilización prolongada de psicofármacos puede provocar una amplia gama de efectos secundarios, dependiendo de varios factores, como su mecanismo de acción, las características del paciente e incluso el uso concomitante de otros fármacos (Whalen, et al., 2016). Aunque Hameed (2019) y Farooq et al. (2021) destacan el potencial de los psicofármacos para mejorar significativamente la calidad de vida, advierten sobre el riesgo latente de su uso inapropiado.

Tanto Da Silva (2019) como Bard y Aquino (2024) plantean que el alto consumo de estos medicamentos y psicoactivos está más vinculado a un problema de injusticia social, medicalizando las emociones y comportamientos de las personas.

Este proceso llamado medicalización (Illic, 2010; Conrad, 2007; Davis, 2010; 2022) ha ido consolidándose en las sociedades del capitalismo tardío (Berardi, 2015) como una forma de control social, redefiniendo problemas humanos como asuntos médicos.

En concreto, este enfoque tecnológico se sostiene sobre el paradigma biomédico, un modelo que ha cobrado gran relevancia en psiquiatría en tiempos recientes (Múzquiz Jiménez y De la Mata Ruiz, 2012). Asimismo, esto podría ser entendido como un modo biopolítico de control social, tal como plantea Foucault (2010).

Por otro lado, el modelo económico y la psiquiatría se conectan principalmente a través de la industria farmacéutica (Davies, 2022). Esta relación ha creado una sinergia significativa, que incluso ha influido en las políticas globales de salud mental, permitiendo gestionar el sufrimiento psíquico desde un enfoque mercantil (Castro, 2021).

En este contexto, la industria farmacéutica ha adoptado el paradigma biomédico, con énfasis en la medicina basada en la evidencia (MBE), que propone una psiquiatría altamente biológica para explicar y tratar los trastornos mentales, radicalizándose en su mirada hospitalocéntrica en tiempos de pandemia (Duboy y Muñoz, 2020).

La administración de psicofármacos surge entonces como una herramienta para corregir dichos desequilibrios en el cerebro, logrando una estabilización que Ortiz y Huertas (2018) denominan “cosificación del sufrimiento” (p.117). El psicofármaco se considera hoy como el artefacto tecnológico esencial de la psiquiatría y salud mental, desempeñando un papel fundamental en las intervenciones clínicas y sociales en todo el mundo.

En los años noventa, el impacto de los psicofármacos comenzó a extenderse a la vida cotidiana, colonizando otros aspectos de la vida. Antes de su introducción, el tratamiento para los trastornos mentales solía implicar confinamiento en instituciones (hoy conocidas como unidades de hospitalización psiquiátrica). Sin embargo, la aparición de los psicofármacos transformó la percepción de la locura, ahora entendida como un trastorno atenuable sin necesidad de encierro, tratable a través de una intervención neuroquímica que actúa de forma silenciosa en el cerebro.

Aunque los primeros antidepresivos se comercializaron a finales de los años cincuenta, fue en los noventa cuando su uso se popularizó masivamente, marcando lo que se conoce como la “era del Prozac” o fluoxetina (Wurtzel, 1995; Bentall, 2011; Gøtzsche, 2016; Fernández Liria, 2018).

La causa se situaba en un desequilibrio de neurotransmisores, especialmente en la recaptación de serotonina. El surgimiento de la fluoxetina, más conocida como Prozac y desarrollada por la farmacéutica Lilly, ofreció una novedosa solución al problema de la depresión.

Sin embargo, el Prozac ha sido el antidepresivo de mayor éxito global hasta la fecha, un fenómeno que algunos llaman ‘la globalización del psicofármaco’ (Lakoff, 2003; García y Vispe, 2011).

Con el tiempo, el malestar que atravesaba a las sociedades modernas dejó de interpretarse como consecuencia de desigualdades sociales, condiciones adversas, sobreexplotación o desempleo, y comenzó a concebirse como enfermedades causadas por desequilibrios neuroquímicos en el cerebro (González y Pérez, 2007).

En este contexto, los expertos en salud mental pasaron a ser voceros de las buenas nuevas que la psiquiatría ofrecía a las sociedades del capitalismo tardío.

Así, las personas con dolor psíquico - ahora transformadas en pacientes psiquiátricos diagnosticados con depresión o esquizofrenia - ven sus historias reducidas a síntomas que se definen en un manual diagnóstico.

A esta noción se suma la influencia de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que ha contribuido a transformar este discurso en un modelo hegemónico. La difusión desde este organismo internacional otorgó un peso significativo a los trastornos psiquiátricos, hasta el punto de redefinir la salud misma desde la perspectiva de la salud mental: «Sin salud mental no hay salud» (OMS, 2004).

De esa manera, la repercusión de los psicofármacos ha sido notable en Chile. Diversos estudios indican un incremento constante en el gasto público destinado a estos medicamentos.

Salud Mental en Chile

Tabla Resumen: Medicamentos para Bajar de Peso

Medicamento Mecanismo de Acción Indicaciones Efectos Adversos Consideraciones
Fentermina Inhibe el apetito Obesidad (uso máximo 3 meses) Dependencia Supervisión médica estricta
Bupropión/Naltrexona Disminuye el apetito y la avidez por carbohidratos Ansiedad - Ideal para personas ansiosas
Liraglutida/Semaglutida (Ozempic) Aumenta la saciedad, disminuye el vaciamiento gástrico Control de glicemia, obesidad (Semaglutida aún no aprobada para obesidad en algunos países) - Efecto rebote si no hay cambios en el estilo de vida
Orlistat Inhibe la absorción de grasas Obesidad Gastrointestinales leves Baja de peso moderada

tags: #Peso #Bajar

Publicaciones populares:

Agregar un comentario

Su dirección de correo no se hará público. Los campos requeridos están marcados *