Muchas veces has oído que el alcohol engorda. Desde el mojito que te serviste con tus amigos hasta la copa de vino acompañando tu almuerzo, cada vaso guarda una carga calórica que espera entrar al organismo en el primer sorbo. Es verdad que la mayoría de la gente sabe que el alcohol engorda pero quizá no sabe en qué medida.
Las bebidas alcohólicas son todas aquellas que contienen alguna cantidad de etanol dentro de su composición y mientras mayor sea el grado alcohólico mayor será el aporte calórico. Por ello, su consumo aunque sea en cantidades menores, aporta calorías y en muchas ocasiones son calorías extras.
Si bien se trata de un líquido, el doctor Rubén Bravo del Instituto Médico Europeo de la Obesidad, explica la razón de este fenómeno. “La mayorías de las bebidas alcohólicas se obtienen de la fermentación de azúcar”. Mientras más azúcares contenga el producto a partir del que se obtiene la bebida, más graduación tendrá y, en consecuencia, más calorías aportará.
Eloina Fernández, nutricionista y académica de la Universidad San Sebastián comenta que “si mediante los alimentos se ingerimos en día cubrimos el requerimiento de energía que necesitamos, de acuerdo a la edad, sexo y actividad física, le sumamos las calorías aportadas por las bebidas alcohólicas, estaremos fomentando el exceso de peso, que se genera cuando consumimos más energía de lo que necesitamos y no la gastamos”.
El alcohol tiene una densidad calórica de 7 calorías por gramo, la cual es elevada si la comparamos con las 4 calorías que aporta 1 gramo de carbohidratos o de proteína y es cercana a la cantidad de calorías que aporta 1 gramo de grasa que son 9 calorías. Sin embargo, estos macronutrientes son los que deben estar presentes en la dieta diaria.
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Sin embargo, este alto contenido calórico no aporta nada al cuerpo. “Este concepto se refiere a alimentos que aportan una cantidad importante de energía, pero muy pocos nutrientes o ninguno. Esto significa que la fuente de energía no es utilizable para el trabajo muscular”, contó Vanesa. “El alcohol requiere grandes cantidades de vitaminas del grupo B para su degradación y su consumo en exceso llevaría al organismo a un estado de déficit nutricional”.
Cuando consumimos alcohol nuestro organismo oxida primero esas calorías para generar energía, aplazando la oxidación de otros nutrientes como las grasas, las cuales se depositan en el tejido adiposo. “La ingesta de alcohol no provee a nuestro organismo ningún nutriente, salvo algunos antioxidantes obtenidos en los polifenoles del vino, que se pueden obtener de otros alimentos. De esta manera, podemos entender porque dentro de un plan de alimentación para disminuir de peso, la ingesta de alcohol es muy restringida”, aclara la académica de la Universidad San Sebastián.
Muchas veces al alcohol se le agregan bebidas azucaradas (ron o pisco), leche condensada (cola de mono), helado de piña (ponche), entre otros, llegando a duplicar o en muchos casos triplicar el aporte calórico de esas preparaciones.
Calorías del alcohol
La nutricionista explica que 100 ml de vino tinto o vino blanco representan 75 calorías, las mismas que tienen 30 m de Ron. En tanto 100 ml de espumante aportan 85 calorías al igual que 30 ml de vodka. El whisky aporta 80 calorías por cada 30 ml.
Los alcoholes que más aportan caloría son el aguardiente, con 95 calorías por cada 30 ml. La cerveza aporta la misma cantidad de calorías, sin embargo, tiene un menor aporte porque hay que consumir 200 ml para llegar a las 95 calorías.
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Tomando en cuenta que la ingesta de alcohol pocas veces se resume a un sólo vaso, las calorías podrían superar las necesarias en menos de una hora. Por ejemplo, una lata excede en 15 gramos la cantidad de azúcar diaria recomendada por la Organización Mundial de la Salud, lo que traería problemas graves a la salud. “Si estas calorías no se queman en una hora y media o dos, la ingesta se almacena rápidamente en forma de grasa visceral, detrás de la pared abdominal”, explica Bravo.
El alcohol genera otros efectos en nuestro metabolismo que es importante recalcar y que van más allá de generarnos una posible subida de peso. “Cuando consumes alcohol, el hígado tiene la función de oxidación cuyo propósito es eliminar esta sustancia de la sangre evitando que se acumule y destruya células y órganos vitales. Pero el hígado solo tiene la capacidad de metabolizar una cierta cantidad de alcohol por hora. Y, eso no es todo, existen estudios que relacionan el consumo excesivo de alcohol con daños a nivel de neuronas en el sistema nervioso central, lo que puede detonar ansiedad, depresión, y otro tipo de problemas de salud mental.
Pese a lo anterior, la experta aseguró que existen dos bebidas alcohólicas que sí colaboran con el cuerpo.
CÓMO TOMAR ALC#HOL Y SER FIT II FITELIGENTE
Recomendaciones
Eloina Fernández entrega las siguientes recomendaciones:
- Ingerir bebidas alcohólicas con moderación.
- Preferir aquellas con menos aporte calórico o que no sean parte de preparaciones que contengan crema o azúcar.
- Si va a agregar alguna bebida carbonatada elegir en formato light o zero.
Magdalena de Quevedo, nutricionista y CEO y directora de Clínica Acorpus, especializada en medicina estética y cirugía ambulatoria, explica que “los tragos con alcohol solo nos aportan azúcares y calorías, generando no solo una posible subida de peso, cuando no nos medimos, sino que, además generándonos deshidratación e inflamación. Además, pueden generarnos resequedad de la piel, haciendo más visibles las líneas de expresión.
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“Ahora, si se va a consumir alcohol, debemos preocuparnos de tomar agua, para controlar la deshidratación y también para evitar el sobre consumo de bebidas alcohólicas. Ahora, también está la posibilidad de elegir tragos que sean algo menos calóricos, como lo puede ser una copa de espumante o de vino tinto”, agrega la especialista.
Respecto a disminuir los riesgos de engordar, Rubén Bravo recomendó realizar actividad física durante la semana. “Para reducir la grasa generada por el consumo de alcohol, lo más efectivo es practicar un ejercicio aeróbico moderado porque es cuando el uso de la grasa como fuente de energía es más alto”, explica. “Se trata de trabajar a un ritmo de 125-135 pulsaciones por minuto con actividades como la natación o el zumba.
Respecto a su recomendación específica para estos días, la especialista indica que es recomendable “tomarse una copa de vino tinto o espumante, evitar los destilados, como el pisco o el ron, y, si se va a beber un terremoto, que no sea más de un vaso por día de festejo. Además, es importante que hagamos el esfuerzo de mantenernos hidratados con agua durante las celebraciones.
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