Chistes sobre Dietas Sexuales: Humor y Complicidad en la Sociedad

El humor es una parte integral de la vida cotidiana en muchas culturas, y su estudio revela valiosos aspectos de las relaciones sociales y los valores compartidos. En particular, los chistes sobre dietas sexuales ofrecen una ventana a la intimidad, la confianza y la complicidad dentro de una comunidad. Este artículo explora el papel del humor en la sociedad, centrándose en los chistes sobre dietas sexuales y su significado cultural.

Dibujante alemán Ralf König

El dibujante alemán Ralf König retrata el mundo gay desde el humor.

El Humor en la Antropología

Desde las ciencias sociales, el humor parece haber cobrado un lugar de interés desde reflexiones tempranas como la de Alfred Schultz (1945), que lo sitúa fuera del marco de la realidad predominante -así como la religión o la magia- y lo considera una “parcela finita de significado” (Schultz 1945:549), en la que se puede entrar o salir voluntariamente o involuntariamente en el transcurso de la vida. Siguiendo esa línea, Peter Berger (1999) habla del humor como un espacio redentor, salvífico en tanto aleja a los sujetos de las complejidades cotidianas; y lo cómico es, por ello, una intrusión al orden habitual en el que es construida la realidad, así como lo sagrado. Pese al llamativo papel que pudiese tener para explorar las relaciones sociales, el humor parece haber sido un objeto de interés para pocos antropólogos a lo largo del tiempo (Driessen 2015); sin embargo, una atenta revisión nos muestra que en varios contextos las bromas aparecen como una expresión significativa dentro de un conjunto de prácticas culturales que movilizan las relaciones.

Una de las primeras aproximaciones remite al trabajo de Radcliffe- Brown (1940) y su reflexión sobre el humor centrada en su potencial funcionalidad. Para el autor, una “relación burlona” [joking relationship] se traza entre dos personas en las que, mediante la permisión de la costumbre, uno de los participantes se ríe del otro, de quien es requerido no sentirse ofendido; de esta manera, esta peculiar relación se encuentra en un límite potencial entre la amistad y el antagonismo, que se puede emplear para conseguir objetivos particulares. Alejándose de una perspectiva funcionalista, Mary Douglas (1966:92) propone el entendimiento de las bromas como una posible forma de “anti-rito”, operando de manera subyacente como un ataque al sistema de control social.

Este ataque no debe ser entendido como un intento de derrocamiento al mismo, sino como una forma de asimilar y vincularse con el peligro o lo considerado peligroso (Berger 1999). Estas observaciones son ejemplificadas con casos de África y el sur de Asia, contextos que luego serían ampliamente explorados por otros antropólogos.

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Relaciones Burlonas y Cohesión Social

Siguiendo la línea propuesta por Radcliffe-Brown (1940), Robert Parkin (1993)se ocupa de analizar el lugar que las “relaciones burlonas” juegan en las distinciones y clasificaciones de parentesco Juang en la India noroccidental, como una forma en la que ritual y coloquialmente se distinguen y reafirman consanguíneos pertenecientes al mismo linaje y afines reales o potenciales, mediante la evasión de la broma. Más recientemente, en una línea similar, Rachel Jones (2007) explora la existencia de “relaciones burlonas” entre los Bamako de Mali como una de las varias estrategias para promover la cohesión social y preservar las identidades locales dentro de la creciente urbanización de su territorio. Asimismo, Youssouf Diallo (2006) ilustra como en el sector occidental de Burkina Faso las bromas entre vecinos y miembros de un misma comunidad étnica se vuelven uno de los marcadores de cohesión e identidad grupal ante la presencia de un entorno intercultural creciente.

Por otro lado, para el contexto sudamericano, uno de los primeros en abordar el lugar del humor en la vida cotidiana fue Claude Lévi-Strauss (1969) en el primer volumen de las Mitológicas, describiendo como ciertos mitos contienen elementos irrisorios en su tratamiento. Su interés, sin embargo, radica en la perspectiva de quiénes se ríen y, a diferencia de lo descrito por Radcliffe-Brown (1940), en donde la estructura obliga al receptor a aceptar una broma de forma pasiva, aquí se plantea la posibilidad de reaccionar de forma vengativa. La risa representa un riesgo con el potencial de tener consecuencias fatales, ante lo que se deberían imponer diversas formas de control.

Las bromas y su relación con el poder son un tema recurrente en el trabajo con comunidades indígenas sudamericanas. Marco Tobón (2016) explora una perspectiva similar a la de Clastres entre los Muina de la zona del Río Caquetá, en la Amazonía Colombiana. Tobón (2016Reírse ante la guerra.

Humor y Poder

La relación entre el humor y el poder esbozada por Clastres también aplica a la vinculación con lo sagrado. Un ejemplo de esto puede encontrarse en el trabajo de Elsje Lagrou (2006) entre los Cashinahua, en el cual se describe como el uso del humor revela valores cruciales de la socialidad y convivencia, en un mundo habitado por distintas entidades que necesitan ser mutuamente seducidas para la construcción de relaciones de colaboración. Las bromas y pantomimas, mediante un uso creativo del lenguaje, subvierten el orden mítico para generar lazos con entidades potencialmente depredadoras.

El componente humorístico en la vida de estas comunidades, sin embargo, no es vislumbrado únicamente en la relación con otras entidades. Uno de los trabajos fundamentales en destacar su papel en la cotidianidad de una comunidad amazónica fue el de Joanna Overing (2000), donde escribe sobre el rol que juegan las bromas entre pares como una forma de expresar confianza y familiaridad entre los Piaroa. Asimismo, el contenido humorístico de corte ritual en el relato de mitos es clave para presentar, desde un giro jocoso, lo que ocurre cuando los valores fundamentales que rigen el bienestar y la convivencia colectiva son transgredidos y reemplazados por la codicia, la soberbia o todo lo que oblitera el mantenimiento de estas relaciones de confianza y cercanía necesarias para sostener exitosamente a una comunidad. Los mitos son encargados de crear una “buena risa”, producida cuando los miembros de la comunidad pueden reír juntos y no los unos de los otros. Overing (2000The efficacy of laughter: the ludic slide of magic within Amazonian societyThe Anthropology of Love and Anger.

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En cierta continuidad con lo anterior se encuentra, finalmente, el trabajo de Dan Rosengren (2010) entre los Matsikenga del Amazonas peruano. En este caso, se sostienen observaciones similares a las hechas por Lévi- Strauss, respecto a la importancia y el cuidado puesto al acto de bromear sobre algo o alguien. Para los Matsikenga, pese a que la búsqueda de una “buena risa” aparece también como un reflejo de una convivencia armoniosa, esta nunca pareciera hacerse a costa de otros miembros de la comunidad. Es en este sentido en que se da cuenta de como el humor, al igual que en casos detallados con anterioridad, parece ser entendido como un poder que se desplaza siempre en medio de una frontera abierta a dos posibilidades: una positiva, en la generación y fortalecimiento de los lazos comunitarios, y una negativa, que remite al potencial de dañar e incitar la venganza de la víctima.

El Humor en Apiao, Chiloé

Este estudio se enmarca en una investigación basada en un trabajo de campo etnográfico de largo plazo en la Isla Apiao, ubicada en el nordeste del archipiélago de Chiloé. La conducción del mismo ha sido realizada de forma continuada entre los años 2001 y 2003, seguido por visitas frecuentes hasta la actualidad. Apiao es una pequeña isla de 13 kilómetros cuadrados, perteneciente a la comuna de Quinchao en Chiloé (Chile), y que hasta el 2017 era habitada por aproximadamente 9.000 habitantes, de los cuales 6.600 residen en zonas rurales. De estos, aproximadamente 700 residen en Apiao (CENSO 2017)3. La mayoría son descendientes de Huilliches, una rama meridional del pueblo Mapuche, y aún conservan sus apellidos indígenas intercalándolos con algunos nombres y apellidos españoles. Este lugar, como el resto de las islas chilotas, fue convertido al cristianismo por los misioneros jesuitas durante el siglo XVII (Barrientos 2012 [1932]), y la ocupación formal y definitiva de familias colonas se consolidó en la segunda mitad del siglo XVIII con el advenimiento franciscano en la isla (Cárdenas et al.

Tal como es observado en gran parte del área del archipiélago, esta sociedad se caracteriza por ser fuertemente igualitaria, como es explícitamente indicado en múltiples ocasiones por sus habitantes, que reiteran ser “todos iguales” o “todos parejos”, y rechazan cualquier posición que implique autoridad o poder entre los habitantes de la misma isla. Las raíces e implicancias de este pensamiento igualitario son tan profundas que tareas como la elección de un representante, como es el caso de los fiscales o el presidente de la Junta de Vecinos, pueden volverse sumamente dificultosas, pues implícitamente involucran la declaración de una posición de superioridad o diferencia con el resto de la comunidad, aun tratándose de cargos voluntarios y que impliquen prestar un servicio a todo el grupo. Asimismo, las relaciones con forasteros pueden ser complicadas, muchas veces caracterizadas por la hostilidad, pues se entiende que si alguien no es de la isla por definición ha de ser diferente.

El establecimiento de todas las relaciones sociales en Apiao ocurre en el espacio doméstico, donde la gente vive, trabaja y atiende a las visitas (Bacchiddu 2019). Los hogares consisten en una o más construcciones rodeadas de terrenos separados por cercas, que funcionan como viviendas pero también como unidades productivas independientes. La vida en Apiao está organizada alrededor de su entorno natural y está estrictamente ligada a él. Los residentes dividen su tiempo y ocupaciones cambiando frecuentemente en su trabajo respecto a dos polos: la tierra y el mar. Esta forma de organizar la vida en torno a la producción doméstica ha dado origen a construcciones asociadas a los roles de género y a la división de las tareas dentro del hogar y el cuidado de los hijos. Sin embargo, estas no son fijas, y también han sido actualizadas y reconfiguradas a partir de los mismos cambios experimentados en las labores productivas de la isla, como la aparición de empleos asalariados en minería y en la industria salmonera (para una discusión detallada, véase Saldívar et al.

La gente organiza su vida en torno a la tierra, en la que cultivan el campo y sus animales. El mar es el principal punto de referencia en el paisaje, siendo también un recurso que suministra productos comestibles: mariscos, peces y algas, junto a otros productos que son procesados y vendidos.

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Este también es el caso de la Isla Apiao, una pequeña localidad rural del archipiélago de Chiloé, en donde el humor juega un papel fundamental en la forma en que sus habitantes se comunican en contextos de cercanía y familiaridad. Las bromas, la creación de apodos y la sugerencia de dobles sentidos son formas habituales de expresar cercanía y complicidad con otros. Todas estas manifestaciones humorísticas suelen ocurrir de manera completamente espontánea, improvisadas en medio de conversaciones coloquiales, reuniones familiares o incluso celebraciones rituales y/o formales por alguien que usualmente es celebrado por su gran creatividad y picardía.

Lo que hace tan particular este estilo humorístico es el hecho de que, en la práctica, todas estas bromas -referidas como tallas por los locales- se construyen en torno a sutiles alteraciones de la realidad, con el objetivo específico de generar risas. De esta manera la separación entre una broma sutil y una mentira es bastante débil, algo fácil de notar mediante el registro de otro fenómeno social: la difusión de chismes sobre otros isleños o personas relacionadas a la isla. Si bien una historia rápidamente puede sufrir una alteración de su información inicial con el afán de hacer reír a los demás, también puede hacerlo para perjudicar a otra persona. ¿Dónde termina una broma y empieza una mentira?

El Humor de Ralf König

El dibujante alemán Ralf König retrata el mundo gay desde el humor. Sin eludir temas complejos o las imágenes preconcebidas que sobre dicho mundo existen, consigue con su trazo sencillo y directo romper los prejuicios de lo que significa ser homosexual.

Kónig rompe estéticamente con esas pretensiones. Su dibujo es caricaturesco, grotesco en ocasiones. Sus personajes se caracterizan por tener grandes narices y expresivos ojos saltones. Son más bien feos, con cuerpos redondos en permanente lucha con el gimnasio, insatisfechos consigo mismos pero incapaces de tomarse tan en serio una dieta. ¿Les suena conocido?

Más allá de que las historias de Kónig hagan referencias al mundo gay, su público ha demostrado ser transversal.

Ejemplo de lo anterior es la serie de historias que ha dedicado a sus dos personajes más conocidos: la pareja formada por Konrad y Paul. Uno es un gay formal, serio, amante de la música clásica y que se emociona con las películas románticas. Todo un cliché. Paul, en cambio, es un gay que vive de fiesta en fiesta, vanagloriándose de su físico y buscando incansablemente sexo. Otro estereotipo de lo que es ser gay. Y sin embargo, en las historias cortas o en los libros que sobre ellos ha escrito (Huevos de toro, Super Paradise, Podéis besaros, entre otros), Ralf König los ha retratado como una pareja que se quiere y respeta, que ha sido capaz de construir una relación sobre la base de sus identidades tan caricaturescamente marcadas y que, pese a ser solo líneas negras sobre un papel blanco, logran transmitir a los lectores lo que implica amar a alguien, sentirse acompañado por esa persona y sentir el miedo a perderla.

El Humor de Iván Arenas, Profesor Rossa

Iván Arenas (65), más conocido como el Profesor Rossa, ahora famoso por ser el rey del chiste largo, va en su cuarto infarto. Nunca se ha cuidado mucho. No ha dejado de fumar ni a palos. Tampoco bebe agua sin sabor. Le tiene asco, así como a las lechugas y el arroz blanco. Su paso por el hospital, a mediados de 2016, le sirvió de material humorístico para armar un show sin censura que estrenó para Año Nuevo. El ícono infantil, ahora convertido en un humorista chucheta, volverá a la televisión por estos días como jurado, junto a China Suárez, del programa de Chilevisión “¿Quién dice la verdad?”. Acá, desempolva anécdotas para cagarse de la risa de cuando grababa El Mundo de Profesor Rossa con Guru Guru y desmitifica su fama de ser bueno para el carrete.

Yo contaba chistes desde los ocho años.

En la televisión, sí. Pero el primero que conté en la vida, no tengo ni puta idea. Tienen que haber sido chistes muy blancos. En ese tiempo, no era llegar y contar un chiste picante delante de las cabras. Éramos mucho más concretos, tranquilos, pausados. Pero siempre he sido bueno pal hueveo. Me subía arriba de los escenarios en cualquier parte. Pero, cuando llegué a la universidad a Diseño Industrial, me alejé de los chistes. Después curiosamente fui amigo de los Pujillay, del Álvaro Salas, con quien nos juntábamos a inventar chistes en la plaza. Después se dio que me dediqué a la tele en una línea educativa y Álvaro Salas al humor. Quién pensaría que yo terminaría haciendo chistes picantes y él chistes blancos. Ninguno pintaba para esto.

Por supuesto. ¿Cuál sería el motivo de mearle las patas siempre?, ja, ja, ja. Y se dio que estábamos con Guru Guru grabando y salió esa escena en que le meo las patas. Siempre hacíamos tallas entremedio de las grabaciones para que el asistente de producción y el camarógrafo se rieran un rato. Cuando cumplí 50 años, me regalaron un compilado con las tallas internas. Nunca tuve miedo a que se viralizara. Quedó la cagá, lo reconozco, pero siempre para bien. Los humanizaron.

Sí. Pero la gente pensó que yo no seguí en el programa por culpa de eso y nada que ver. No seguí porque no llegamos a un acuerdo comercial. Ahí tiene mucha culpa que llegó de gerente al peo, el Vasco Moulián, que dejó una cagá espantosa dentro de Canal 13. En ese video prohibido, una de las partes más chistosas es cuando el tío Valentín le dice a Guru Guru “pájaro conchetumadre”.

Sí, ja, ja, ja.

Sí, hay una anécdota muy buena con el Tío Valentín. Un día se quejó de que no lo llevábamos nunca a nuestros viajes. Le dije que cuando tuviera una oportunidad, lo llevaríamos. Un día nos invitaron del puerto de San Antonio para que el Profesor Rossa fuera a ver la pesca de albacora. Para eso había que meterse en una barcaza grande. Y llevamos al tío Valentín.

Sí. Y me llama para que les diga a los pescadores que se devuelvan, que no daba para más. Yo le dije: “¿Tío Valentín me está hueveando?, tenemos que esperar a que terminen la faena, estamos cagaos”. Le dije que se metiera a la cabina del piloto. En una de esas, veo al Tío Valentín con la cabeza afuera vomitando todo. “Cómo se siente”, le digo, puta, la pregunta hueona. Y, todo pa la cagá, me sale con que quién fue el hueón que escribió la Canción Nacional y ese mar que tranquilo te baña, ja, ja, ja. Lo encontré extraordinario.

Debes tener cientos de anécdotas de cuando grababan el Profesor Rossa.

Muchas.

Para demostrar que las hormigas eran mordedoras y tenían ácido fórmico que muchas veces era bueno para las artritis. Después uno dice pa qué mierda hice eso. En otra oportunidad me pusieron una boa constrictor que me empezó a apretar y entre seis compadres tuvieron que sacármela de encima. No me iba a matar, pero uno arriesga tonteras. Me metí dentro de las jaulas de uno de los cocodrilos del Nilo, por ejemplo. Hoy veo a Andaur que le da peces a los cocodrilos y, chuta, digo yo. Para qué. Es como tomar una serpiente venenosa para decir que tienen veneno. Uno dice menos mal que no me quedó la cagá, menos mal que no me caí por el acantilado, menos mal que no me di vuelta en la canoa. Ahora, claro, uno lo hace para que te digan: “oh, qué valiente”. Hoy estoy en una edad que ni cagando hago esas hueás.

Guru Guru estuvo mal, estuvo metido en el alcohol, pero yo nunca fui carretero.

Una vez escuché decir que preferían al Profesor Rossa cuando educaba y no al que dice garabatos. Pero pasa que a los que hemos educado, que hemos sido re pocos en la tevé, les arman un pedestal en que no podís decir nada feo ni siquiera fumar delante de la gente.

No agarro pal chuleteo enfermedades graves, como el sida o gente en sillas de ruedas. Tampoco a los judíos ni gente con labio leporino. También le hago el quite a toda la parte homosexual.

Es parte del lenguaje. La palabra hueón es extraordinaria, ayuda mucho a lo que quieres decir. Uno puede decir el hueón es muy hueón. Qué querís decir con eso, que ese hueón es muy hueón. Y otro dice “no, es que ese es hueón hueón”. O sea, ese es hueón hueón hueón. O sea, tres veces hueón ya eres ahueonao.

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