El huevo es un alimento versátil y nutritivo que puede ser consumido de diversas maneras. A continuación, exploraremos la información nutricional de la clara de huevo revuelta y su valor en una dieta equilibrada.
Valor nutricional del huevo
El huevo es un alimento completo que ofrece múltiples beneficios para la salud. No, el huevo no engorda: aporta sólo 70 calorías, la misma cantidad que una fruta. Además, no contiene carbohidratos. La población sana puede comer huevo diariamente. El huevo se puede consumir a cualquier hora.
La mayor o menor facilidad para digerirlo depende muchas veces de su preparación. El huevo no es el responsable del nivel de colesterol en la sangre. Éste depende, entre otros factores, de la predisposición genética y de la totalidad de grasas saturadas incluidas en la dieta. La composición nutritiva del huevo no depende del color de la cáscara, de su peso, ni de la forma de cría de la gallina.
El huevo es un alimento sano en su origen. Un huevo fresco, limpio, procedente de ponedoras sanas, recogido y manejado en condiciones higiénicas de garantía, no alberga salmonela en su interior. Por lo general la salmonelosis se produce debido a una manipulación incorrecta del huevo o de otros alimentos.
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Componentes del huevo: Yema y Clara
La yema es la que concentra la mayor cantidad de vitaminas y minerales del huevo, junto con una mayor cantidad de fósforo, folato, manganeso, tiamina, hierro, yodo, cobre, y calcio. En la yema se encuentra también toda la grasa y el colesterol, además del 44% de las proteínas. La clara de huevo está compuesta por más de la mitad de la proteína total del huevo.
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Precauciones al consumir huevos
Tanto las Autoridades Sanitarias Públicas como la industria del huevo han advertido constantemente a la población sobre el consumo de huevos crudos o huevos ligeramente cocinados. Tanto el huevo como otros productos de origen animal tienen una pequeña posibilidad de contener Salmonela Enteritis (SE), bacterias que pueden causar enfermedad. Este riesgo es mayor para mujeres embarazadas, adultos mayores, personas muy jóvenes, o que tienen problemas médicos, dando por resultado un sistema inmune deteriorado. Estos individuos deben evitar cualquier animal crudo y alimentos ligeramente cocinados.
Almacenamiento y vida útil
Los huevos, al igual que una gran cantidad de productos lácteos, tienen una fecha de caducidad. La vida útil para un huevo sin refrigerar es de 7 a 10 días y para un huevo refrigerado de 30 a 45 días. Una regla general es: un día a temperatura ambiente es igual a una semana refrigerado. Los huevos deben almacenarse siempre en el refrigerador y en su envase original de cartón. De ser así, se pueden consumir de forma segura, incluso después de la fecha de caducidad indicada en el envase.
Albúmina de huevo: Una alternativa en la repostería
La albúmina es un ingrediente que no debería faltar en la cocina de ninguna repostera emprendedora. Si tu negocio consiste en la venta de galletas, cupcakes u otros productos con glasé o merengue, que no son para consumo inmediato, pon atención al siguiente producto que hará más sencillas tus preparaciones, te ahorrará tiempo y te evitará mermas.
¿Qué es la albúmina de huevo?
La albúmina es la parte interior del huevo que comúnmente conocemos como “clara”: ese líquido viscoso semitransparente que rodea a la yema. Si bien contiene proteínas, está formada en su mayoría por agua, lo que hace que sea fácil de separar del resto del contenido del huevo. Es baja en calorías y carbohidratos y además es libre de grasas y de gluten. Otra de sus características principales es que no tiene olor, ni sabor, lo que la convierte en un excelente ingrediente para la repostería, panadería y la cocina en general.
¿Para qué sirve la albúmina de huevo en polvo?
La albúmina que encontramos en polvo es clara de huevo deshidratada, pasteurizada y con antiapelmazante (componente que ayuda a que el contenido del envase se mantenga seco). Al igual que la clara de huevo fresca, la clara de huevo deshidratada es muy útil para cocinar, ya que su principal objetivo es dar volumen a tus preparaciones. Sirve como espumante y estabilizador para hacer merengue, para espesar batidos (como el pisco sour, por ejemplo) y para agregar consistencia a ciertas masas. También es perfecta para utilizar como cobertura, ya que su composición permite que tus preparaciones se sequen más rápido. Ideal para utilizar en repostería y repostería creativa.
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¿Por qué preferir la albúmina en polvo?
La clara de huevo deshidratada es una excelente alternativa a la clara de huevo fresca, ya que dura más tiempo. Por esta razón, si eres una repostera emprendedora, la albúmina permitirá que tus galletas, cupcakes y otros productos se mantengan en buen estado y puedas almacenarlos con facilidad. A diferencia de la clara de huevo fresca, la albúmina permite mantener tus preparaciones como merengue o glaseado a temperatura ambiente, sin perder la forma ni textura, al no ser susceptible al calor. Sin embargo, lo más importante a considerar entre sus diferencias, es que la albúmina en polvo es mucho más segura que su versión tradicional, ya que no se descompone ni se “echa a perder” con la misma facilidad que las claras de huevo.
Recordemos que es pasteurizada. También evita el riesgo de contraer salmonella, al que generalmente nos exponemos cuando usamos claras de huevo crudas. Gracias a su práctico formato en polvo, es fácil de utilizar ya que permite medir de mejor manera las porciones y usar la medida justa. Así, ya no tendrás que desperdiciar yemas de huevo o acumularlas en el refrigerador hasta que alguien se decida a cocinarlas. Su envase además mantiene la fórmula por un periodo de 2 años a partir de la fecha de envasado, para que siempre esté disponible en tu despensa.
¿Cómo se usa la albúmina en polvo?
La albúmina para repostería es muy fácil de utilizar: para reconstituir 1 Litro de clara fluida, debes incorporar 120 g de albúmina, más 880 cc de agua para hidratar. Debe mezclarse y dejarse en reposo con un mínimo de 15 minutos antes de utilizar. Se ocupa principalmente en la preparación de merengue, glasé (glaseado o glaseado real) para dar consistencia y evitar que ésta se baje o corte; también para estabilizar la “Buttercream” (o crema de mantequilla); y se utiliza en algunas recetas que llevan clara de huevo batidas a la nieve para crear una masa más esponjosa, además de espesar batidos y cocktails. Puedes colorearla con facilidad utilizando algunos colorantes comestibles como los Americolor Soft Gel.
Atención: Si lo que se desea es preparar algún tipo de merengue o glaseado, al igual que con la clara de huevo fresca, hay que procurar no mezclarla con ingredientes grasos, o no subirá.
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