Después de una semana de celebraciones, es natural querer deshacerse de esos kilos de más. Si bien la creencia común es que la fórmula mágica para bajar de peso es simplemente comer menos y moverse más, la ciencia moderna ha demostrado que la ecuación es mucho más compleja.
Cuando escuchamos a alguien decir: “lo único que tienes que hacer es comer menos y moverte más”, resulta ser una afirmación categóricamente incorrecta y frustrante para algunas personas, señala Health Utah un centro especializado en el control de peso personalizado.
Es por esto que el Dr. Whit Roberts de Health Utah, dice que hay algunos datos fascinantes sobre el control de peso que probablemente nunca haya escuchado y que pueden impulsar o mantener sus esfuerzos por perder peso.
A continuación, te presentamos tres enfoques innovadores, respaldados por estudios científicos, que van más allá de la dieta y el ejercicio convencional:
Mis 10 alimentos "quemagrasas" que aceleran el metabolismo
1. Cronobiología: Cómo el Reloj Biológico Influye en el Peso
¿Ha oído hablar de la expresión “Desayunar como un rey, comer como un príncipe, cenar como un mendigo”? Esta expresión habla directamente de la relación entre la cronobiología y cómo deberíamos comer.
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El estudio de la cronobiología se centra en cómo los ritmos naturales del cuerpo, influenciados por el sol y la luna, afectan procesos vitales como el metabolismo. La investigación ha revelado que no solo importa cuánto comemos, sino cuándo lo hacemos.
Los estudios más recientes indican que las calorías consumidas por la mañana son menos propensas a convertirse en grasa que las ingeridas en la noche. Esto se debe a la termogénesis inducida por la dieta, que hace que el cuerpo queme más calorías al digerir alimentos durante las primeras horas del día.
Por ejemplo, un estudio comparó dos grupos de mujeres que consumieron el mismo número de calorías, pero distribuidas de manera diferente: un grupo tuvo un desayuno abundante y una cena ligera, mientras que el otro hizo lo opuesto. Los resultados fueron sorprendentes: el grupo que desayunó más perdió casi el doble de peso que el grupo que cenó en abundancia, a pesar de consumir el mismo número de calorías.
Este enfoque demuestra que, tras las celebraciones, reorganizar tus horarios de comida puede marcar una gran diferencia. Si deseas perder esos kilos adquiridos, saltarte la cena o reducir tus ingestas nocturnas puede ser más efectivo que saltarte el desayuno.
“La moraleja”, dijo Roberts, “es que saltarse la cena es mucho más eficaz que saltarse el desayuno para perder peso. En igualdad de condiciones, perderá más peso ayunando por la noche que por la mañana”.
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2. Las Bacterias Malas: El Secreto Oculto en Tu Intestino
Tu microbiota intestinal juega un papel crucial en la regulación del peso. No se trata solo de lo que comes, sino de cómo las bacterias en tu intestino procesan esos alimentos. La investigación de Dr. Michael Greger, en su libro How Not to Diet (Cómo no hacer dieta) ha demostrado que desequilibrios en las bacterias intestinales pueden provocar aumentos de peso inesperados, independientemente de la dieta y el ejercicio.
Las bacterias malas pueden proliferar debido a malos hábitos alimenticios o el uso de antibióticos, como le ocurrió a Tory, una paciente de Health Utah que ganó peso rápidamente tras una serie de tratamientos con antibióticos. Al eliminar bacterias malas y restaurar las buenas, Tory no solo perdió peso, sino que experimentó una mejora en su salud mental y niveles de energía.
Después de las fiestas, puedes mejorar tu salud intestinal con una dieta rica en fibra y probióticos, que promueven bacterias intestinales beneficiosas y te ayudarán a metabolizar mejor los alimentos.
3. Grasa Oculta en la Carne: El Mito de la Pechuga de Pollo
Es común pensar que la pechuga de pollo es la opción más saludable cuando se trata de proteínas magras, pero las investigaciones han demostrado que no todo es tan sencillo. Estudios sobre el consumo de carne han encontrado una conexión entre el consumo frecuente de pollo y el aumento de peso a largo plazo. Aunque el pollo es bajo en grasas, contiene sustancias que pueden aumentar la retención de grasa en el cuerpo.
Se ha demostrado que comer solo una pechuga de pollo cada 10 días puede causar un aumento de peso significativo, como se muestra en más de un estudio. Aunque es bajo en calorías, su alto contenido de proteínas puede desencadenar una respuesta de almacenamiento de grasa si se consume en exceso. Tras una semana de excesos, reducir el consumo de carne, especialmente de pollo, podría ayudarte a perder peso más fácilmente.
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En contraste, consumir carnes rojas o procesadas en exceso también se ha relacionado con el aumento de peso, pero en estudios recientes se ha observado que el tipo de carne y su frecuencia de consumo son factores determinantes. Esto sugiere que alternar entre distintas fuentes de proteínas, y reducir el consumo de pollo y carnes procesadas, puede ser beneficioso para quienes desean perder peso de manera sostenida.
Consejos Adicionales para Bajar de Peso de Forma Saludable
Bajar de peso de manera rápida es un objetivo común, pero es importante hacerlo de manera saludable para evitar efectos negativos en tu cuerpo.
- Reduce las calorías: El déficit calórico es clave para perder peso. Esto significa que debes consumir menos calorías de las que quemas.
- Duerme lo suficiente: Dormir al menos 7-8 horas por noche es fundamental para la pérdida de peso.
- Gestiona el estrés: El estrés crónico puede aumentar los niveles de cortisol, lo que está relacionado con el aumento de peso, especialmente en la zona abdominal.
- Considera el ayuno intermitente: Algunas personas encuentran útil el ayuno intermitente, que consiste en limitar las horas de alimentación a una ventana específica (por ejemplo, comer solo en un período de 8 horas y ayunar durante las otras 16 horas).
- Evita el alcohol y las bebidas azucaradas: El alcohol y las bebidas azucaradas añaden calorías vacías a tu dieta y pueden dificultar la pérdida de peso.
- Evita dietas extremas: Las dietas muy restrictivas pueden provocar deficiencias nutricionales y efecto rebote (recuperar el peso perdido rápidamente).
Alimentos que Ayudan a Quemar Grasa
La ciencia ha demostrado que existe una “receta” para tener una buena salud y mantenerse en forma: ejercicio regular, preocuparse de la salud mental y una alimentación equilibrada. Sin embargo, según un nutricionista, debemos cambiar la forma en la que percibimos los alimentos.
Y es que usualmente, se cree que haciendo dietas extremas o quitando todo tipo de alimentos del plato considerados como “malos”, se logrará bajar de peso.
Luis Alberto Zamora, nutricionista y autor de El método Z para comer bien explicó que, en lugar de prohibir alimentos, las personas deberían añadir hábitos e ingredientes que siempre deberían estar. La idea es enfocarse en lo que realmente nos suma, para después centrarse en lo que no.
En esta línea, el experto explicó que “hay alimentos que ayudan al cuerpo a quemar grasa”, por lo que será ideal incluirlos en las comidas del día a día.
Alimentos Termogénicos para Incluir en tu Dieta
El nutricionista Zamora eligió los siguientes alimentos que, según la evidencia, pueden aumentar el gasto energético y, por tanto, hacer perder grasa:
- Pimentón: Según algunos estudios, esta verdura ayuda a “activar” el cuerpo y lo impulsa a quemar más grasa.
- Café: Eso sí, el experto explicó que “con azúcar o leche condensada, no vale. Se tiene que tomar solo o con un poco de leche”.
- Té verde: Este tipo de té tiene catequinas que “aumentan la temperatura de la célula y ayuda también a que la grasa pase a la mitocondria y se oxide”.
- Proteína: Las proteínas gastan más energía para ser digeridas, según explicó el nutricionista. Además, tienen efecto saciante.
- Piña: Según Zamora, esta fruta gasta menos calorías que las que gasta para ser digerida, esto por la bromelina, una enzima digestiva que, además, tiene propiedades antiinflamatorias, antibacterianas, antihelmínticas, hipoglucemiantes y antitumorales.
La razón por la que ayudan al cuerpo a quemar grasa es porque son “alimentos termogénicos”. Esto quiere decir que activan el metabolismo durante la digestión, por lo que aumentan el gasto de calorías en el cuerpo.
“Por supuesto, para que notemos la inclusión de estos alimentos en nuestra dieta, debemos abandonar los excesos, porque no va a servir de nada que comamos un buen trozo de piña o echemos pimentón a nuestro plato si luego nos pasamos con los dulces, los ultraprocesados o el alcohol”, dijo el experto.
Expectativas Realistas y Pérdida de Peso Saludable
El nutricionista enfatizó en que, al querer bajar de peso y ponerse en forma, lo mejor es tener una expectativa realista de cuánto realmente podrás bajar.
Por ejemplo, no es sano esperar perder 2 o 4 kilos en unos pocos días.
“Hay que perder medio kilo a la semana para no recuperarlo”, dijo el experto.
Además, tal y como lo ha demostrado la ciencia, no será suficiente solo tener ojo con los alimentos, sino también hacer ejercicio de forma regular y mantenerse lo más activo posible.
Estudio sobre Dietas Muy Bajas en Calorías en Adolescentes
Si bien se ha demostrado que las dietas muy bajas en calorías promueven una rápida pérdida de peso en los adolescentes, faltan investigaciones sobre los efectos secundarios generales y la aceptabilidad de los regímenes. También faltan datos sobre cuestiones importantes, incluido el efecto de la dieta sobre el crecimiento, la salud cardíaca y el bienestar psicológico.
Para investigar, Gow y sus colegas realizaron un subanálisis del estudio Fast Track to Health de 52 semanas que evaluó la aceptabilidad de diferentes planes dietéticos para adolescentes con obesidad.
La dieta incluía uno de dos regímenes: cuatro productos de reemplazo de comidas formulados por Optifast por día, incluidos batidos, sopas, barras y/o postres, junto con vegetales bajos en carbohidratos, como brócoli, apio, pimiento, champiñones y tomates, con una cucharadita de aceite vegetal, o un régimen de tres sustitutos de comidas formulados por Optifast y una comida que consiste en 100-150 g de carne magra cocida, vegetales bajos en carbohidratos y una cucharadita de aceite vegetal.
Después de 4 semanas, la mayoría de los adolescentes, es decir, 134 de los 141, con una edad promedio de 14,9 años, completaron la dieta, con una pérdida de peso promedio de 5,5 kg o 12 libras (p< 0,001).
La mayoría de los pacientes (95%) experimentaron al menos un efecto secundario y el 70% informó al menos 3 de los efectos secundarios, siendo los efectos secundarios más comunes hambre, fatiga, dolor de cabeza, irritabilidad, heces blandas, estreñimiento, náuseas y falta de concentración. Se produjeron infecciones virales en siete participantes.
Si bien la mayoría de los efectos secundarios ocurrieron al final de la semana 1, el desarrollo de efectos secundarios antes, en los días 3-4, se asoció con niveles más altos de pérdida de peso en el límite de 4 semanas, lo que, según los autores, podría sugerir una mayor adherencia a la dieta en esa etapa.
En las encuestas, los adolescentes dieron a la intervención una calificación de aceptabilidad de 61 en una escala de 100, la puntuación fue de 53 sobre 100 en términos de «agradable de seguir». Los aspectos que más les gustaron de la intervención fueron la pérdida de peso (descrito por el 34% de los participantes) y la estructura prescriptiva (mencionada por el 28% de los participantes).
Si bien los medicamentos para bajar de peso están transformando el tratamiento de la obesidad y la semaglutida ahora está aprobada para adolescentes de tan solo 12 años, «el acceso a estos medicamentos es limitado y no todas las familias quieren comenzar a usar medicamentos para la obesidad de sus hijos», dijo Gow a Medscape Noticias Médicas.
Los primeros estudios sugirieron preocupaciones sobre los efectos sobre la salud de las dietas muy bajas en calorías en los adolescentes, incluidos posibles efectos cardíacos; sin embargo, estudios posteriores, incluida una revisión sistemática publicada por Gow y su equipo, han demostrado que tales resultados probablemente fueron el resultado de deficiencias nutricionales en las dietas, que pueden superarse con una cuidadosa selección de alimentos y asesoramiento dietético.
Otra preocupación clave ha sido un efecto potencial sobre el crecimiento, pero Gow señaló que «en nuestro estudio a corto plazo vimos un pequeño aumento en la altura (0,1 cm), y otros estudios más recientes sugieren que una dieta a corto plazo de muy baja energía no impactará el crecimiento».
Y en un estudio piloto anterior, los autores también encontraron una asociación entre la dieta muy baja en calorías y una mejora en la calidad de vida de los jóvenes con diabetes tipo 2.
Una advertencia clave con los hallazgos es que todos los participantes en el estudio recibieron supervisión y seguimiento de un dietista capacitado, y Gow señaló que ese elemento es esencial.
«La estrecha vigilancia de los adolescentes por parte de un profesional de la salud que sigue una dieta muy baja en energía es esencial para garantizar que la dieta muy baja en energía conduzca a beneficios holísticos para la salud del individuo».
