Estudios sobre la Dieta Cetogénica: Impacto en el Cerebro y el Metabolismo

Lo que comemos tiene un impacto directo en nuestro cuerpo, órganos y células. Esto es especialmente relevante en el contexto del envejecimiento neuronal, donde la alimentación puede jugar un papel crucial. Científicos chilenos han logrado un avance significativo en la comprensión de cómo una dieta específica puede ralentizar el envejecimiento cerebral.

Un estudio reciente del Centro de Gerociencia, Salud Mental y Metabolismo (GERO) de Chile, liderado por Christian González-Billault y Diego Acuña, ha investigado los efectos de la dieta cetogénica en la función cerebral de ratones envejecidos. La investigación se centró en el envejecimiento cerebral, el deterioro cognitivo y la pérdida de memoria. El trabajo científico logró demostrar que un tratamiento a corto plazo con un régimen de alimentos, en periodicidad intermitente, puede mejorar significativamente la memoria de trabajo y la plasticidad sináptica del cerebro. La investigación fue recientemente publicada en la revista Cell Reports Medicine.

Lo que debes SABER antes de hacer DIETA KETO

¿Cómo Afecta el Envejecimiento al Cerebro?

Según explica Acuña, con el envejecimiento, las neuronas comienzan a tener dificultades para captar glucosa, la principal fuente de energía del cerebro. “Entonces, a medida que pasan los años, a las neuronas les cuesta más captar la fuente de energía y gestionarla dentro de las células para poder realizar sus funciones básicas”, agrega.

González-Billault añade: “Nos focalizamos específicamente en ver qué cosas cambiaban en el funcionamiento y en los aspectos más moleculares de la función cerebral con esta dieta”. El estudio demostró que la dieta cetogénica produce cambios que afectan a las moléculas dentro de las neuronas, las proteínas involucradas en la mantención de la sinapsis y los circuitos neuronales. “Ya que cuando uno mide las propiedades electrofisiológicas, éstas mejoran”, añade.

Neuronas

Metodología del Estudio

La investigación consistió en administrar a ratones envejecidos una dieta alta en grasas y baja en carbohidratos (dieta cetogénica o Keto) alternada semanalmente con una dieta estándar durante cuatro meses. Los resultados mostraron mejoras notables en la memoria de trabajo, evaluada mediante pruebas conductuales en laberintos, y en la potenciación a largo plazo (LTP), un proceso crucial para el aprendizaje y la memoria.

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En concreto, los principales hallazgos de este estudio dejaron en evidencia que la administración cíclica de una dieta cetogénica en ratones machos de edad avanzada mejora la retención de memoria, la plasticidad sináptica y aumenta la complejidad del conjunto de dendritas que surgen de una neurona, también conocido como árbol dendrítico. Esta intervención muestra el potencial de la dieta keto para modificar la función cerebral y la actividad motora en ratones envejecidos.

¿Por Qué una Dieta Intermitente?

Acuña advierte que la dieta cetogénica -con alto consumo de grasas- puede tener efectos adversos en el tiempo. “Eso significa hígado graso y otras alteraciones en el metabolismo. Sin embargo, se ha mostrado que cuando tú alternas esta dieta con una normal, te evitas esos efectos adversos o los reduces significativamente”, explica.

Riesgos y Limitaciones de la Dieta Cetogénica

El problema con la dieta cetogénica aparece con la sobrecarga que sufren órganos como el hígado, lo cual aumenta el riesgo de una dislipidemia -altos niveles de lípidos en la sangre-, lo cual podría ser un factor de riesgo para enfermedades cardiovasculares. “Por lo tanto, al día de hoy no es una estrategia que podría ser eficiente para aplicar en humanos que están envejecidos”, advierte González-Billault.

Además, el análisis proteómico reveló cambios significativos en el compartimento presináptico de las neuronas, particularmente en la vía de señalización de la proteína quinasa A (PKA). Estos cambios se tradujeron en una mayor abundancia de BDNF (factor neurotrófico derivado del cerebro) y en la fosforilación de sustratos de PKA, los cuales promueven la capacidad del cerebro de cambiar las conexiones entre las sinapsis según las demandas -también llamada “plasticidad sináptica”. Este fenómeno es clave para el aprendizaje, la memoria y otros procesos cognitivos.

Aunque los resultados son prometedores, los investigadores advierten que trasladar estas intervenciones a humanos requiere cautela. Los efectos positivos observados en ratones necesitan ser validados en estudios clínicos en humanos, considerando la variabilidad genética y las diferencias metabólicas.

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“No solamente describimos el beneficio sino que estamos evaluando ahora cuáles son los determinantes moleculares que producen ese beneficio. Esto podría ayudar a encontrar algún fármaco que fuera directo contra esos efectos”, proyecta González-Billault.

Alimentos

¿Qué es la Dieta Cetogénica?

La dieta cetogénica es un régimen alimenticio alto en grasas y proteínas, y bajo en carbohidratos. En ausencia de glucosa proveniente de los carbohidratos, el cuerpo comienza a descomponer la grasa almacenada en moléculas llamadas cuerpos cetónicos, un proceso conocido como “cetosis”.

La dieta cetogénica incluye carnes, huevos, salchichas, quesos, pescado, nueces, mantequilla, aceites, semillas y verduras fibrosas. Una vez alcanzada la cetosis, la mayoría de las células utilizan cuerpos cetónicos para generar energía hasta que la persona consume carbohidratos nuevamente.

El cambio a la descomposición de la grasa almacenada como fuente de energía ocurre durante dos o cuatro días de consumir menos de 20 a 50 gramos de carbohidratos por día. Sin embargo, este proceso varía según la persona, y algunos individuos necesitan dietas más restringidas para producir suficientes cetonas.

Carne

Efectos a Largo Plazo y Estudios Adicionales

Tanto González-Billault como Acuña enfatizan la importancia de explorar estrategias que eviten los posibles efectos adversos de una dieta cetogénica crónica. Esta investigación realizada por los investigadores de Gero posiciona a Chile a la vanguardia en gerociencia, la cual abre nuevas esperanzas para combatir el deterioro cognitivo y mejorar la calidad de vida en la vejez, con futuros estudios más amplios y evaluaciones clínicas para la salud cerebral en humanos.

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Esto se suma a otra investigación realizada a principios de este año, donde científicos de la Universidad de Stanford lograron relacionar esta dieta con el control de otras enfermedades mentales, como esquizofrenia o trastorno bipolar. Un estudio piloto dirigido por investigadores de Stanford Medicine descubrió que una dieta cetogénica no sólo restaura la salud metabólica en estos pacientes a medida que continúan con sus medicamentos, sino que mejora aún más sus condiciones psiquiátricas. Los resultados, publicados en Psychiatry Research, sugirieron que una intervención dietética puede ser una ayuda poderosa en el tratamiento de enfermedades mentales.

Se ha demostrado que la dieta cetogénica es eficaz para los ataques epilépticos resistentes al tratamiento al reducir la excitabilidad de las neuronas en el cerebro.

Metabolismo Lipídico y Dieta Cetogénica

Una revisión narrativa a través de bases de datos como PubMed, Scielo y Google Scholar, seleccionó estudios que incluían personas con malnutrición por exceso expuestos a una dieta cetogénica, evaluando su efecto en el metabolismo de los lípidos. La mayoría de los estudios revisados demuestran que la DC trae como consecuencia una disminución en los triglicéridos plasmáticos, un aumento en el c-HDL y efectos variados sobre el colesterol total y el c-LDL.

La evidencia demuestra que la DC tiene efectos beneficiosos sobre el perfil lipídico. Se ha comprobado que la dieta cetogénica es efectiva para perder peso al monitorear la glucosa en la sangre de pacientes, y que disminuye la presión arterial y los triglicéridos, un cierto tipo de grasas. Pero no se sabe si la pérdida de peso se debe directamente a la cetosis o si es un resultado del consumo reducido de azúcares y de calorías.

Efectos Secundarios y Consideraciones

Cuando el organismo pasa al estado de cetosis, es decir, a sacar energía de la grasa en lugar de la glucosa, puede provocar síntomas parecidos a la gripe, la llamada “gripe cetogénica”, como dolor de cabeza, náuseas y fatiga. La “gripe keto” es inofensiva para la mayoría de las personas, y, por lo general, los síntomas pasan en dos semanas. Otros efectos secundarios pueden ser mal aliento y calambres musculares.

El estreñimiento es otro de los efectos colaterales, porque es una dieta pobre en fibras, contenidas en los cereales, las frutas y los vegetales. La dieta cetogénica reduce al mínimo los vegetales y las frutas, por lo cual se recomienda consultar al médico antes de iniciarla.

Hay investigaciones que sugieren que las dietas cetogénicas pueden producir un aumento del colesterol y de los niveles de las proteínas C reactivas (PCR), una proteína plasmática que aumenta sus niveles en respuesta a la inflamación. Pero los efectos secundarios dependen del perfil de la dieta cetogénica, aclara, por su parte, Roman Müller, profesor de Nefrología en la Universidad de Colonia, Alemania.

La relación entre el consumo de grasas altamente saturadas, como la carne con gran contenido de grasa, la mantequilla y la carne procesada, y el riesgo de enfermedades del corazón es “innegable”. Müller, sin embargo, dice que no hay datos confiables sobre los riesgos cardiovasculares potenciales.

Franziska Grundmann añade que las dietas que restringen el consumo de ciertos alimentos pueden crear caos en el organismo, aunque se vuelva a los hábitos de alimentación anteriores.

Dieta Cetogénica y Enfermedades Mentales: Un Estudio Prometedor

Un pequeño estudio realizado por el psiquiatra de la Universidad de Toulouse, el Dr. Albert Danan, descubrió que una dieta cetogénica de alimentos integrales era segura, factible y estaba asociada con mejoras sin precedentes en la salud mental y física en pacientes hospitalizados con enfermedades mentales graves.

El Dr. Danan admitió a 31 de sus pacientes con depresión mayor, trastorno bipolar o esquizofrenia en la Clinique du Castelviel en Toulouse, donde se les sirvió una dieta cetogénica en lugar del menú hospitalario estándar. Los síntomas de depresión y psicosis mejoraron en los 28 pacientes que siguieron la dieta durante más de dos semanas, y las mejoras se hicieron evidentes en tres semanas o menos. El 43% de los pacientes lograron la remisión clínica y el 64% fueron dados de alta del hospital con menos medicación psiquiátrica.

Variable Resultados
Mejora en Depresión y Psicosis Observada en 28 pacientes tras dos semanas
Remisión Clínica 43% de los pacientes
Alta Hospitalaria con Menos Medicación 64% de los pacientes
Pérdida de Peso Casi todos los pacientes, incluyendo el 96% bajo antipsicóticos

Implicaciones y Futuras Investigaciones

Si bien los resultados de la implementación de una dieta cetogénica resultan prometedores, los investigadores advierten que este estudio solo ha sido aplicado en roedores macho y mediante un análisis exclusivo de áreas corticales del cerebro.

Una investigación publicada en la revista Science Advances revela que seguir una dieta cetogénica o cetogénica durante un período prolongado puede acelerar el envejecimiento de las células de nuestros órganos, aumentando el riesgo de enfermedades cardíacas, renales y cáncer.

Los ratones con una dieta cetogénica, independientemente de su edad, tenían niveles más altos de la proteína liberada por p53, que puede activarse por el estrés, y tenían más células senescentes en sus órganos que aquellos con una dieta estándar. Por ejemplo, los animales alimentados con una dieta cetogénica tenían en promedio cuatro veces más cantidad de un marcador de senescencia celular en sus riñones que aquellos con una dieta regular.

El estudio también reveló que la administración de un senolítico (un fármaco) elimina selectivamente las células senescentes al unirse e inhibir múltiples proteínas antiapoptóticas en ratones que habían estado siguiendo una dieta cetogénica durante 21 días.

Otro hallazgo importante de esta investigación es que la dieta cetogénica aplicada de forma intermitente puede ser más fácil de cumplir para los pacientes y mejorar los parámetros de salud sin el riesgo de senescencia celular que ocurre con las dietas cetogénicas a largo plazo.

Las dietas bajas en carbohidratos han caído en desgracia desde antes de los días de Atkins. Tanto las dietas cetogénicas como las Atkins alientan a los seguidores a eliminar los carbohidratos de sus dietas. Pero mientras que la dieta Atkins aumenta gradualmente los carbohidratos con el tiempo, la ceto pone límites firmes a los carbohidratos y las proteínas. Esta forma de comer agota el cuerpo de glucosa, forzándolo principalmente a quemar grasa y producir una fuente alternativa de combustible llamada cetonas.

Si bien la dieta cetogénica puede parecer la última en una corriente interminable de dietas de moda, tiene una larga historia de usos terapéuticos.

En una serie de estudios a lo largo de los años, el Dr. Ludwig descubrió que las dietas bajas en carbohidratos hacen que las personas quemen más calorías y pierdan más peso en comparación con las dietas bajas en grasas.

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