Hemorroides y Pérdida de Peso: Una Relación Detallada

Las hemorroides son venas hinchadas que pueden desarrollarse tanto dentro del recto (hemorroides internas) como debajo de la piel del ano (hemorroides externas), afectando aproximadamente al 60% de la población. En ocasiones, pueden derivar en complicaciones más importantes como la hemorroide estrangulada, el coágulo sanguíneo o la anemia como consecuencia de una pérdida crónica de sangre.

Ilustración de hemorroides internas y externas

Síntomas de las Hemorroides

Los síntomas varían en función de si se tratan de hemorroides internas o externas. En las hemorroides internas, suelen darse síntomas como heces con pequeñas cantidades de sangre, irritación e incluso dolor.

La cirujana digestiva María Elena Molina de la Red de Salud UC CHRISTUS explica que ante cualquier síntoma de hemorragia anal o protuberancia visible al tacto, se debe consultar inmediatamente a un especialista. Si se confirma que es una hemorroide, se comienza el tratamiento. Otros tratamientos tradicionales como analgésicos o tópicos (cremas o ungüentos) alivian el dolor y la molestia generada por las hemorroides.

Tratamiento y Prevención de Hemorroides

Para el tratamiento y prevención de hemorroides, se recomiendan las siguientes medidas:

  1. Alimentos altos en fibra: Consumir más frutas, verduras y cereales integrales ablanda las heces y aumenta su volumen, facilitando la evacuación y evitando el esfuerzo que puede causar hemorroides.
  2. Suplementos de fibra: La mayoría de las personas no consumen la cantidad recomendada de fibra (de 20 a 30 gramos al día) en su dieta.
  3. Hacer ejercicio: Mantenerse activo previene el estreñimiento y reduce la presión en las venas, que puede aumentar al estar parado o sentado por largos periodos.

La especialista María Elena Molina también indica que si el paciente continúa sintomático después de comenzar los tratamientos, puede requerir intervenciones como las ligaduras hemorroidales.

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Enfermedad Inflamatoria Intestinal (EII) y su Relación con la Pérdida de Peso

La enfermedad inflamatoria intestinal (EII) es un trastorno crónico recurrente caracterizado principalmente por episodios de exacerbación y remisión sintomatológica. Sus síntomas más frecuentes son diarrea, hemorragia digestiva baja, dolor abdominal, fiebre, fatiga y baja de peso.

Las dos formas principales de EII son la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa. La enfermedad de Crohn puede alterar desde la boca hasta el área perianal, mientras que la colitis ulcerosa afecta mayormente al colon y recto.

La severidad de los síntomas se incrementa en los episodios de activación, presentándose incluso fístulas, abscesos y estenosis en la enfermedad de Crohn; y zonas hemorrágicas, perforación, pseudopólipos y megacolon tóxico en la colitis ulcerosa.

Comparación de la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa

Rol de la Vitamina D en la Enfermedad Inflamatoria Intestinal

La vitamina D es una biomolécula liposoluble esencial para la salud humana, participando en procesos bioquímicos y fisiológicos del organismo. Algunos estudios han observado que la vitamina D está implicada en la regulación de la respuesta inmunológica, mejorando la composición de la microbiota del colon y las funciones de la barrera intestinal, cumpliendo un importante rol en la EII.

Diversos estudios han observado que los altos niveles séricos de vitamina D disminuyen la incidencia de recidivas del cuadro clínico. Se ha observado que la deficiencia de esta biomolécula incrementa el riesgo de recaída clínica y reactivación de la EII. Debido a lo anterior, ciertos autores sugieren que la suplementación con vitamina D es relevante en su tratamiento, mejorando la evolución clínica de la enfermedad.

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La vitamina D ha demostrado mejorar la función de la barrera intestinal, regular el proceso inflamatorio y el equilibrio de la microbiota intestinal. En la barrera intestinal, reduce la lesión celular provocada por la EII, mediante la supresión de la apoptosis de las células del epitelio, regulación diferencial de las proteínas de unión estrecha y alteración de la resistencia transepitelial.

Adicionalmente, la vitamina D promueve la regeneración de la mucosa, disminuye la inflamación y mejora la función intestinal, por medio de vías de señalización mediadas por receptores de la vitamina D.

Respecto a su rol antiinflamatorio, la vitamina D inhibe la síntesis de prostaglandinas, produciendo una disminución de la permeabilidad intestinal y dificultando la función proinflamatoria de ciertas células inmunitarias. Adicionalmente, suprime la actividad de los subtipos linfocitarios, causando reducción de las citocinas inflamatorias interleucinas 2 (IL-2) y el factor de necrosis tumoral alfa (TNF-α).

Los sujetos con EII presentan una elevada probabilidad de padecer deficiencia de vitamina D, debido a que no existe un umbral de exposición a la luz solar segura, incrementando el riesgo de melanoma asociado a la patología.

La deficiencia de nutrientes más común en la enfermedad inflamatoria intestinal

Suplementación de Vitamina D en Pacientes con EII

Estudios que suplementaron con dosis menores a 2000 unidades internacionales al día de vitamina D, no evidenciaron cambios significativos en los niveles séricos en pacientes con tratamiento ambulatorio (Tabla 1). El estudio realizado en 2016 por Kojecky y colaboradores, observó que la suplementación de 1100 unidades internacionales al día, no mostraba reducción significativa de la actividad de la EII a través del índice de gravedad de la Clínica Mayo y CDAI, posiblemente debido a que no se logró reducir el déficit sérico de vitamina D en los sujetos estudio.

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Por otra parte, Tan y colaboradores evaluaron una dosis de 1667 unidades internacionales al día durante 12 meses, que incrementó los niveles séricos de vitamina D, pero sin demostrar cambios significativos en el índice de actividad de la enfermedad de Crohn y colitis ulcerosa.

Los ensayos clínicos de Kojecky y colaboradores, que suplementan esta vitamina D con 2000 unidades internacionales al día, detectaron incrementos de los niveles séricos de este nutriente. Estudios que suplementaron vitamina D en niveles entre 5000 a 10 000 unidades internacionales al día, han observado efectos beneficios en la EII en etapa activa.

De acuerdo con Garg y colaboradores, la suplementación entre 5000 a 10 000 unidades internacionales al día de vitamina D en sujetos con EII activa, durante un periodo de 12 semanas contribuyó a reducir la sintomatología clínica de los pacientes. En el mismo estudio, la terapia no presentó eventos adversos graves y el índice de actividad disminuyó constantemente controlando la recidiva, mediante la evaluación del CDAI para la enfermedad de Crohn y el HBI para la colitis ulcerosa.

Otro estudio de Garg y colaboradores de 2018, encontró que la suplementación con 40 000 unidades internacionales al semana de vitamina D en sujetos con colitis ulcerosa activa, favorecía una reducción de la inflamación intestinal, mediante índice de grave de la Clínica Mayo y Colitis Activity Index.

Cabe destacar que los niveles reportados por Garg y colaboradores, se encontraban sobre las recomendaciones de normalidad de la Sociedad Española de Endocrinología, lo cual puede ser contradictorio extender el periodo de suplementación de esta dosis.

Se ha visto un efecto beneficioso de la suplementación de vitamina D entre 5000 y 10 000 unidades internacionales al día para reducir la sintomatología clínica y recidivas en la EII activa. Es relevante el monitoreo constante del nivel sérico de vitamina D, con el objetivo de no ocasionar efectos adversos graves.

Tabla 1. Características de los estudios incluidos con información sobre la suplementación de vitamina D en pacientes con enfermedad inflamatoria intestinal

Autor y Año Dosis de Vitamina D Duración Resultados
Kojecky et al. (2016) 1100 UI/día - No reducción significativa de la actividad de la EII.
Tan et al. 1667 UI/día 12 meses Incremento de niveles séricos de vitamina D, sin cambios significativos en el índice de actividad de la EII.
Kojecky et al. 2000 UI/día - Incrementos de los niveles séricos de vitamina D.
Garg et al. 5000-10000 UI/día 12 semanas Reducción de la sintomatología clínica de la EII.
Garg et al. (2018) 40000 UI/semana - Reducción de la inflamación intestinal en colitis ulcerosa activa.

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