Nutrición del Maíz: Requerimientos Nutricionales para una Cosecha Exitosa

Para lograr una cosecha exitosa de maíz, es crucial comprender y satisfacer sus requerimientos nutricionales. Esto implica un enfoque integral que abarca desde el análisis del suelo hasta la aplicación precisa de macro y micronutrientes.

Análisis de Suelo: La Base para una Fertilización Eficiente

En primer lugar, resulta fundamental tomar muestras de los suelos que se van a sembrar, enviándolas a un laboratorio para un análisis químico completo. Las muestras deben ser bien tomadas, aspecto fundamental para que los resultados de los análisis tengan validez y sean confiables. En este sentido, deben considerarse áreas de 15 hectáreas y en ningún caso mayores a 20, cada una de las cuales debe estar compuesta por unas 15 submuestras. Así, cada una de ellas representará los distintos sectores de suelo existentes en el predio, disminuyendo la variabilidad existente en los distintos parámetros a nivel de cada potrero.

Es muy importante no comprar mezclas estándares existentes en el mercado y menos aún, en el caso de no disponer de un análisis de suelo. En caso de tener comprada previamente una mezcla, igualmente es fundamental hacer los análisis de suelo, ya que, al contar con los resultados es posible adecuar la cantidad de mezcla a distribuir por hectárea y por sobre todas las cosas, corregir o agregar nutrientes que no estaban contemplados o que estaban subrepresentados en la mezcla.

De cualquier manera, es fundamental contar con alguien que tenga las competencias necesarias para interpretar los resultados. También es importante contar con antecedentes de los cultivos realizados en los años inmediatamente anteriores, los rendimientos que se obtuvieron, si el agricultor cuenta o no con riego por pivote y cualquier otro antecedente que pueda aportar el productor a maximizar la eficiencia en la fertilización. Luego de la interpretación de los análisis de suelo, deberán establecerse los niveles de fertilización a utilizar, definiendo la realización de una o más mezclas de fertilizantes para cada predio.

Una vez determinadas las mezclas, debe solicitarse su elaboración a las empresas correspondientes según los requerimientos de cada suelo. Esto dependerá de la mayor o menor uniformidad que presenten los suelos muestreados.

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Es común que la fertilización en cultivos no se haga correctamente, sin perjuicio de que una parte de los agricultores la realice de forma adecuada. En muchas ocasiones se fertiliza con elementos que están en el suelo en cantidades altas, o al menos suficientes, o no se aplican nutrientes que la planta necesita o bien se los aplica en una menor dosis. Esto ocurre, básicamente, por no tener un análisis de suelo, por no hacer una adecuada interpretación del análisis, o simplemente por no tomar de forma adecuada la muestra para su análisis.

Por otra parte, es frecuente que no se consideran los aportes que recibe el suelo durante el desarrollo de los cultivos, provenientes de la materia orgánica, de la incorporación de rastrojo, del agua de riego, etc., o no se considera el mayor aprovechamiento de nutrientes en profundidad cuando el suelo se ha subsolado de buena forma.

El análisis de suelo resulta fundamental, siendo la base para realizar una fertilización eficiente en que se establezca la mejor relación costo beneficio. El valor que cobran los laboratorios por los análisis, llevado a 1 hectárea, alcanza en promedio $3.000-3.500, suma que resulta insignificante y que puede permitir un gran ahorro en el costo de fertilización de los cultivos. Esto actualmente alcanza una relevancia máxima, dado el valor de los fertilizantes.

La toma de muestras tiene que ser correctamente realizada, de manera que los resultados que informen los análisis sean confiables. Cada muestra debiera considerar como máximo veinte hectáreas de suelo, siempre que dicha superficie muestre características uniformes y provenga de un mismo cultivo anterior. En caso de que no se cumplan estas condiciones, se debe achicar la superficie de la muestra para que los valores de las variables sometidas a análisis representen de la mejor forma al suelo muestreado. Un error común es que se tome una sola muestra en superficies de 40-50 y de hasta 100 hectáreas, lo que afectará la correcta toma de decisiones.

Cada unidad de muestreo debe estar representada por al menos 15 submuestras, las cuales deben tomarse haciendo un recorrido en X o en zigzag por la superficie y considerando puntos que sean equidistantes. Cada submuestra debe estar constituida por la misma cantidad de tierra. En este sentido, si en un punto de muestreo se toma el doble del volumen de tierra que en otro y ese punto presenta 50% más de fósforo, el valor en el análisis reflejará un mayor contenido de P que lo que corresponde, distorsionándose la información.

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Hay instrumentos específicos para muestrear suelo y también barrenos, que permiten sacar una cantidad similar de suelo en cada lugar. Varios laboratorios tienen además servicio de muestreo, lo que facilita la tarea a los productores y garantiza una buena realización del muestreo.

Los datos tienen que ser revisados por una persona con las competencias necesarias, porque se requiere un conocimiento de los elementos minerales, de su interacción, de su comportamiento en el suelo y también de otras variables químicas que se consideran en los análisis. Es también relevante conocer acerca del crecimiento y desarrollo de las especies cultivadas, sabiendo sus requerimientos totales y su demanda a través de las distintas etapas fenológicas de las plantas. Los requerimientos de nutrientes son propios de cada cultivo y se incrementan a medida que aumentan los rendimientos.

Para crecer, los cultivos requieren un suministro suficiente de nutrientes además de luz, agua y calor. Con una fertilización en sintonía con el rendimiento y la ubicación, puede asegurar este suministro de nutrientes y sentar las bases para el cultivo exitoso de maíz. En gran medida, el maíz se beneficia de los fertilizantes agrícolas, ya que la liberación de nutrientes se relaciona más estrechamente con las necesidades del maíz.

Dependiendo del país de origen, los fertilizantes agrícolas son muy diferentes en su composición de nutrientes. El residuo de fermentación que queda en la planta de biogás es un fertilizante popular en la agricultura debido a su alto contenido de nutrientes. Puede ser sólido o líquido y también se conoce como estiércol líquido de biogás.

La selección del fertilizante adecuado con suficientes nutrientes es importante para garantizar un suministro de nutrientes óptimo para la planta.

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Absorción de Nutrientes en Maíz

Fuente: cropscience.bayer.com

Requerimientos de Macronutrientes

Las especies requieren trece nutrientes minerales esenciales para maximizar el crecimiento y el rendimiento:

  • Macronutrientes primarios: nitrógeno (N), fósforo (P), potasio (K). Se precisan en mayor cantidad.
  • Macronutrientes secundarios: azufre (S), calcio (Ca), magnesio (Mg). Son requeridos en cantidades menores que los macronutrientes primarios.
  • Micronutrientes: boro (B), zinc (Zn) y ocasionalmente manganeso (Mn). Los cuales se requieren en baja cantidad. Cloro (Cl), cobre (Cu), hierro (Fe) y molibdeno (Mb) prácticamente siempre se encuentran en el suelo en cantidades suficientes.

Nitrógeno (N)

El nitrógeno es esencial para el crecimiento de las plantas, la salud de las plantas y, por lo tanto, también para el rendimiento. Ceñirse a las dosis correctas es crucial, no solo desde el punto de vista ambiental sino también cuando se trata de la salud de las plantas. Se debe adoptar un enfoque basado en las necesidades.

En general, se recomienda una cantidad de nitrógeno de aproximadamente 140 - 200 kg N/ha (dependiendo del rendimiento esperado). En la fase inicial de desarrollo del maíz, existe un riesgo elevado de que el nitrógeno migre a las capas más profundas del suelo, debido a la lluvia, en forma de nitrato. El nitrógeno en forma de amonio no está unido en el suelo y, por lo tanto, no está sujeto al riesgo de lixiviación. Además, el maíz es capaz de absorber el amonio en una etapa muy temprana.

Para la optimización económica, ecológica y estructural del suministro de nitrógeno a las plantas, deben tenerse en cuenta tanto el contenido de Nmin como la reposición de nitrógeno en el curso de la vegetación. Formulado con 9% o 14% de K2O. 13,3% como nitrato y 13,3% como amonio.

Es un elemento con presencia muy variable en el suelo, ya que se lixivia con el agua y se volatiliza a la atmósfera. Por esto, hay permanentes pérdidas de N en el sistema, las que son claramente mayores a las ganancias que pueden provenir de la descomposición del rastrojo, de la liberación de N por parte de la materia orgánica y/o en algunas áreas del aporte del agua de riego. Esta variabilidad del N en el suelo determina que los análisis de suelo no reflejen más que la realidad del momento en que se tomó la muestra y por lo tanto no deben considerarse para definir la dosis de N en los cultivos.

Según lo señalado, es importante hacer una estimación de los aportes de N del suelo y conocer los requerimientos de los cultivos para fertilizar con la mayor eficiencia, teniendo presente que casi todos los suelos de Chile son deficitarios en N y deben ser fertilizados con cantidades más bien altas.

Factores que permiten reducir las dosis de N, haciendo más eficiente su uso:

  • Riego por pivote: permite una entrega parcializada del N durante el desarrollo de los cultivos de primavera verano, reduciéndose de manera importante la lixiviación y la volatilización. Así, la dosis de N/ha en un maíz puede reducirse en alrededor de un 15% como promedio.
  • Uso de fertilizantes nitrogenados más eficientes: Es el caso de ureas tratadas que contienen productos inhibidores de pérdidas, los cuales permiten que se reduzca la lixiviación y/o la volatilización del N. Son, por lo tanto, más eficientes que la urea en el aprovechamiento del nitrógeno, permitiendo disminuir las dosis de N en los cultivos en alrededor de un 15%. Es importante considerar el precio de estas ureas tratadas, de manera que, si se acercan al precio de la urea tradicional, puedan considerarse en la fertilización de los cultivos.
  • Incorporación del rastrojo: uso de guano, subsolación. Considerar sus aportes al suelo, y en el caso de la subsolación, al crecer las raíces en suelos descompactados. Debe considerarse una mayor eficiencia en la absorción de N y de otros elementos como el potasio.

Con cierta frecuencia, en cultivos como maíz y trigo se sobrefertiliza con N, por no considerarse los factores enunciados que posibilitan una reducción de la fertilización y porque en general se fertiliza pensando en rendimientos más altos que los que el productor puede lograr.

Fósforo (P)

En cuanto al fosfato, se recomienda la fertilización en suelos con un nivel de suministro medio de 40 a 80 kg/ha de P205 .Al principio de su desarrollo, especialmente en condiciones de frío, el maíz muestra una pobre adquisición de fosfato. En esta etapa de crecimiento, el sistema de raíces de la planta de maíz aún no está completamente desarrollado y la capacidad de adquisición de fosfato es baja, especialmente en suelos fríos e inactivos o en tiempo frío.

Como regla general, la deficiencia de fosfato es una deficiencia temporal. El suministro adecuado de fosfato en esta etapa se logra mejor mediante la fertilización debajo de la raíz junto con un aditivo de nitrógeno inicial. Los fertilizantes NP (por ejemplo, DAP o MAP) son los más utilizados en la práctica. En lugares con un alto nivel de suministro de P (nivel D, E), el contenido de fosfato puede reducirse sin efectos adversos. Los fertilizantes NP reforzados con nitrógeno (por ejemplo, proporciones N/P 20 + 20, 25 + 15) son adecuados. Solo se puede prescindir de la fertilización por debajo de la raíz con etapas de suministro muy alto.

El fósforo no debe fallar en los estados iniciales porque juega un rol importante en la formación y crecimiento inicial de raíces, lo que permitirá una mejor y mayor absorción de los demás elementos para la nutrición completa de la planta. Por presentar una escasa movilidad en el suelo, en cultivos que se siembran con entrehileras amplias como maíz, remolacha, poroto y girasol, es recomendable ubicar el fósforo cerca de las semillas, a 4-5 cm, o en la hilera en caso de usar SPT.

Siempre debe priorizarse la cercanía del fósforo respecto de la ubicación de las semillas. La mezcla inicial debe contener todo el fósforo, no así el N, el S, o el K, que pueden distribuirse en pre siembra y/o en post emergencia. En cereales de otoño invierno, de no contar con sembradoras que puedan fertilizar, el fósforo debe distribuirse con trompo, pero siempre aplicando toda la dosis en pre siembra.

Potasio (K)

En lo que respecta al potasio, se recomienda una cantidad de fertilización de 200 - 240 kg/ha de K2O. El potasio está involucrado en la activación de numerosas enzimas en el metabolismo de las plantas e influye en la formación de ingredientes y carbohidratos. Además, el potasio es responsable de mantener la presión osmótica de las células y, por lo tanto, de regular el equilibrio hídrico. La deficiencia de potasio inhibe la absorción de agua y aumenta el consumo de agua improductiva. La deficiencia de potasio combinada con el exceso de nitrógeno reduce aún más la resistencia a plagas y enfermedades.

Las plantas con un suministro óptimo de potasio sobrevivirán mucho mejor a los períodos de sequía. Un buen suministro de potasio aumenta la verticalidad y la resistencia a la pudrición del tallo y es importante para la formación de la mazorca completa. Como todas las plantas ricas en carbohidratos, el maíz tiene un requerimiento de potasio muy alto. En cuanto al borde de las panojas, se absorbe un promedio de 240 kg K2O por hectárea. Los resultados del estudio de suelo actual también deben tenerse en cuenta para determinar el requisito de fertilizante.

Recomendación de fertilizante en lugares con niveles normales de suministro de potasio: Korn-Kali para maíz para grano y ensilado en primavera.

El K se relaciona con el uso eficiente del agua, aspecto siempre relevante, pero que cobra aún más importancia en tiempos de sequía. La compactación del suelo, por otra parte, provoca una menor aireación reduciendo en forma importante su disponibilidad. Un déficit de agua, en tanto, también determina una menor absorción de K.

Magnesio (Mg)

En lo que respecta al magnesio, se recomienda una fertilización de 40 - 70 kg/ha de MgO. La mayor parte del magnesio (dos tercios) se absorbe entre el cierre de líneas y la floración. Para suelos con suministro insuficiente, la recomendación es esparcir 2 - 5 dt/ha de kieserita o 1 - 2 dt/ha de kieserita (debajo de la raíz) en combinación con fertilizantes NP (fuente: K + S Kali GmbH).

Para los suelos con suministro normal, el requerimiento de magnesio del maíz se alcanza de forma óptima mediante el uso de fertilizantes minerales que contienen magnesio (por ejemplo, Korn-Kali) y cal. La cal viva o artesanal contiene aproximadamente 5 - 15% de MgO.

Azufre (S)

La fertilización con 30 a 40 kg/ha de S es ideal, dependiendo del requerimiento de nutrientes. Debido a la disminución del aporte de azufre a través del aire (<10 kg/ha), en los últimos años la fertilización con azufre ha aumentado en importancia para garantizar el rendimiento y la calidad. La mayoría (hasta el 90%) de azufre en el suelo está en forma orgánica y solo está disponible tras la mineralización. La dinámica de la conversión de nutrientes del azufre es comparable a la del nitrógeno. En suelos ligeros, se puede esperar lixiviación. La fertilización con azufre debe adaptarse a las necesidades de los cultivos y debe realizarse junto con la fertilización con nitrógeno.

Calcio (Ca)

Un buen suministro de cal promueve la estructura del suelo, la vida del suelo y proporciona fiabilidad de rendimiento. El riesgo de compactación del suelo o sedimentación se reduce, lo que tiene un efecto positivo en el crecimiento de las plantas.

Importancia del Calcio en el Suelo

Fuente: fertiberia.com

Micronutrientes

Debe evaluarse el suministro de oligoelementos, especialmente en sitios de alto rendimiento y secos. La fertilización se puede realizar como fertilización del suelo o foliar. En la fertilización del suelo, la técnica de pulverización es el factor limitante; en la fertilización foliar es la etapa de desarrollo del maíz.

Los microelementos pueden ser aplicados incluyendo fertilizantes específicos en las mezclas físicas, por ejemplo, boronatro calcita, a través de mezclas químicas, impregnados o revestidos (coating) en los granos de las mezclas y, por último, vía foliar en post emergencia. La forma más eficiente es aplicarlos al suelo para que sean absorbidos por las raíces, ya sea formando parte de las mezclas químicas en fertilizantes monograno o impregnando las mezclas físicas. De esta manera, cada grano contendrá él o los microelementos que se requieren, asegurando el abastecimiento para las plantas. Esto no sucede al agregar un fertilizante en base a boro o zinc a una mezcla física, ya que como se requieren en muy baja cantidad, quedan muy mal distribuidos en el suelo, habiendo una parte de las plantas que no alcanzan los granos de los micronutrientes.

Igualmente, debido a temas logísticos, en el sur, por ejemplo, se aplica boro en forma de boronatro calcita distribuyendo el fertilizante con trompo en pre siembra.

Ocurre con frecuencia que los productores no aplican un determinado nutriente, el cual, si por azar, se encuentra en cantidades suficientes en el suelo, no se traducirá en un efecto negativo. Pero si se encuentra en una cantidad deficitaria, sí se afectará el rendimiento. Inversamente, también pasa que se agrega en la fertilización algún(os) elemento(s) que no se requiere(n), por encontrarse en el suelo en cantidades suficientes, provocándose un gasto innecesario y/o causando un desbalance en la proporción que debe existir entre ciertos nutrientes en el suelo.

Estrategias de Fertilización

Habitualmente, hacia durante la segunda quincena de agosto o primeros días de septiembre, dependiendo de la presión de malezas y de la fecha en que se sembrará el maíz, puede ser recomendable la realización de un barbecho químico con el fin de eliminar las malezas que puedan haber crecido entre mayo y agosto, y que estén formando una capa relativamente densa. El uso de glifosato, acompañado, en general, de otro(s) herbicida(s), según las especies de maleza presentes, tiene como objetivo dejar el campo lo más limpio posible y evitar que la cama de semilla quede con plantas o partes de plantas obstruyendo la distribución de las semillas y la profundización de estas en el suelo.

Por lo general, la fertilización orgánica se lleva a cabo en la primavera, antes de la siembra. Es importante una técnica que mitigue las pérdidas/conserve el suelo. Si el fertilizante se aplica antes de la siembra, debe ser aplanado y no arado. Si la aplicación tiene lugar después de la siembra, debe hacerse cerca del suelo, entre las líneas.

Las etapas más importante para absorción de nutrientes en el maíz es durante el estiramiento del tallo (V6 a floración). Cifras de absorción y remoción varia conforme cual cultivo se trata. Las diferencias de absorción/remoción de nutrientes entre maíz para grano y maíz para ensilaje se tienen que considerarse al hacer el programa de fertilización del siguiente cultivo. Nitrógeno se requiere en cantidades grandes e influye en maximizar el crecimiento en materia seca y cosecha. Más de 200 kg/ha se requiere para obtener una cosecha de 7t/ha. Niveles más altos que en cualquier otro nutriente, aproximadamente 16 kg/t, será removido en el grano. Si se cultiva el maíz para ensilaje o como mezcla de mazorcas, la remoción de nitrógeno será igual. Aplicaciones fraccionadas funcionan mejor, sobre todo en suelos ligeros, para mantener una buena disponibilidad de nitrógeno.

Aspectos Adicionales a Considerar en la Siembra

Al momento de la siembra, la máquina debe ser muy bien regulada, para lo cual se requiere de algunas horas de tiempo.

En la generalidad de los casos se usa una distancia de 75 cm; sin embargo, para quienes siembran a 75 cm, lo recomendable es que acerquen las hileras a 70 cm, con lo cual se tendrán más hileras por hectárea, 143 en lugar de 133, pero sin buscar un aumento de la población. La idea es tener más hileras/há, pero con semillas más espaciadas sobre las hileras.

Siete plantas por metro lineal, sembrando, ya sea a 70 cm, o también a 75 cm para el caso que se siembre en suelos con limitaciones de luminosidad, de profundidad de suelo o de compactación, entre otras.

La mezcla fertilizante al suelo debe aportar todo el fósforo y una parte menor del nitrógeno (40 kg/ha en cultivos regados por pivote y hasta 80-90 kg/ha en cultivos regados por surco). La dosis total de nitrógeno a aplicar deberá variar entre 280 kg/ha o algo menos y 450 kg/ha. Dosis más bajas deben emplearse en suelos con limitaciones, principalmente de compactación, siembras más tardías, deficiencias en el suministro de agua y/o en los manejos agronómicos. Por otra parte, al tener muy buenas condiciones, tanto de suelo como de clima y de manejo, los rendimientos podrán superar los 200 q/há, requiriéndose entonces de las dosis más altas de nitrógeno y de los otros nutrientes en general.

La mezcla de fertilizantes al suelo debe ubicarse a 4 o 5 cm y no más alejada de 6-7 cm de las hileras de siembra, dependiendo de la cantidad de nitrógeno/há que se suministre a través de la mezcla.

Lo primero es sembrar semilla que sea del año, para asegurar al máximo el vigor y que el porcentaje de germinación sea igual o superior a 93%, e idealmente entre 95 y 98%. El calibre de la semilla debe ser idealmente mediano y con un buen nivel de uniformidad para favorecer la homogeneidad de la siembra.

La semilla debe ser tratada con un insecticida capaz de controlar las dos plagas que actúan hasta que las plantas alcanzan el estado V2: mosca de la semilla, Delia platura, y gorgojo argentino de las ballicas, Listronotus bonariensis.

En siembras realizadas con riego por pivote, lo recomendable es considerar una profundidad de siembra, idealmente de 3,0 cm, hasta un máximo de 3,5 cm.

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