Una alimentación alta en grasas y pobre en carbohidratos puede cambiar el pronóstico de algunos niños con epilepsias. Pero, ¿cómo es posible que una dieta disminuya la presentación de crisis? ¿En qué consiste esta dieta y cómo puede ayudar en el tratamiento de algo tan complejo como son los cuadros de epilepsia?
Charly Abrahams era un niño norteamericano como cualquier otro. Eso hasta que en marzo de 1993 -poco antes de cumplir su primer año de vida- manifestó la primera crisis de una epilepsia severa. Fue así como sus padres, Jim y Nancy, luego de escuchar algo sobre una dieta que podía tener efectos favorables en algunos pacientes epilépticos, no dudaron en acercarse al hospital Johns Hopkins en Baltimore, donde un doctor llamado John Freeman les ayudaría a cambiar para siempre la historia de sus vidas.
Dieta Cetogénica para pacientes con Epilepsia
Fundamentos de la Dieta Cetogénica
Según explica la doctora Isabel López, neuróloga infantil de CLC, la dieta cetogénica se basa en un alto consumo de grasas y bajo consumo de hidratos de carbono, de manera que el organismo deba recurrir a los lípidos como primera fuente de energía. “Esto no es algo nuevo, de hecho hay referencias bíblicas donde se menciona que las personas que sufrían epilepsia demostraban una mejoría de las crisis después de un ayuno prolongado.
De acuerdo a lo que señalan algunas instituciones internacionales, como la Fundación Americana de la Epilepsia, con la posterior aparición de nuevos medicamentos antiepilépticos altamente eficaces, el interés por la dieta cetogénica decayó. Pese a que no se sabe exactamente el mecanismo qué produce la disminución de las crisis epilépticas, conviene repasar algunas nociones para entender los fundamentos de la dieta cetogénica.
El Metabolismo y la Dieta Cetogénica
En primer lugar, es importante tener en cuenta que en circunstancias normales, los alimentos que ingerimos aportan hidratos de carbono, grasas y proteínas, que son los principales “combustibles” del organismo; los carbohidratos son utilizados de manera preferencial, porque están fácilmente disponibles y el cuerpo los puede metabolizar en forma rápida para obtener energía. El papel principal de la grasa, por el contrario, es el de almacenar energía; de hecho, sólo cuando no existen suficientes carbohidratos, el cuerpo convierte las grasas almacenadas y las aprovecha como energía.
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De esta forma, en una alimentación típica del mundo occidental, el aporte de los tres nutrientes debería ser de alrededor de 5 a 15% de proteínas, 10 a 20% de grasas y 65 a 85% de carbohidratos. “En la dieta cetogénica, la proporción de las grasas se incrementa de manera significativa y la de carbohidratos disminuye en forma exponencial.
La dieta cetogénica tiene un alto contenido de grasa, es baja en carbohidratos y ayuda a controlar las convulsiones en algunas personas con epilepsia. Debe ser prescrita por un especialista y supervisada por un nutricionista. El nombre cetogénica significa que produce las cetonas en el cuerpo, que se forman cuando éste usa la grasa como su fuente de energía. La versión más habitual proporciona 3 a 4 gramos de grasa por cada 1 gramo de hidratos de carbono y proteínas. Y las calorías diarias recomendadas son de 75 a 100 calorías por cada kilo de peso corporal y 1-2 gramos de proteína por cada kilogramo de peso corporal.
Aplicación de la Dieta Cetogénica
Antes de indicar una dieta cetogénica es necesario realizar un estudio acucioso del paciente para comprobar que se está en presencia de una epilepsia refractaria y descartar determinadas condiciones que pudieran ser incompatibles con este régimen alimentario. Alrededor de un 30% de las epilepsias son refractarias a tratamientos con fármacos antiepilépticos.
“El criterio médico indica que una epilepsia es refractaria cuando se han utilizados distintas combinaciones de medicamentos, sin arrojar resultados positivos. Por otra parte, si el niño tampoco es susceptible de ser sometido a una intervención quirúrgica, la dieta cetogénica aparece como la alternativa más acertada. En ese escenario, un médico nutriólogo debe confeccionar un régimen alimentario acorde a las propias condiciones del paciente (peso, edad, altura, actividad física, etc.).
Luego, la dieta comienza con una hospitalización de alrededor de cinco días, tiempo durante el cual se realizan una serie de exámenes y se induce un estadio de cetosis (mediante un período de ayuno). Finalmente se va introduciendo en forma paulatina la dieta. Es relevante destacar que quienes responden favorablemente, lo hacen en un lapso corto de tiempo.
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De acuerdo a la doctora Ximena Raimann, nutrióloga infantil de CLC -encargada de confeccionar los regímenes alimentarios a los pacientes que reciben la indicación de dieta cetogénica- la alimentación debe contener cerca de 90% de grasas, un aporte adecuado de proteínas de acuerdo a la edad (lo que permite un buen crecimiento) y muy pocos hidratos de carbono.
“Lo ideal es usar una fórmula especial que se encarga a Estados Unidos y proporcionar una a dos comidas en base a carne, aceite, crema y/o margarina y muy pocas frutas y vegetales. Por ejemplo, si el paciente es lactante, se hace una papilla con carne, pollo o pescado, pocas verduras y crema y/o aceite. Si es más grande, se pueden dar salchichas con mayonesa y un poquito de tomate y palta, con tres frutillas con crema de postre. Además, se requiere una suplementación con minerales y vitaminas.
Estudios y Resultados
La dieta cetogénica es una modalidad de tratamiento dietético que en la actualidad tiene una aplicación importante en el ámbito de enfermedades neurológicas y metabólicas. Esta dieta se ha utilizado desde hace más de 20 años en el tratamiento complementario en diversos pacientes con patologías neuro metabólicas del programa de seguimiento del INTA, Universidad de Chile.
La epilepsia afecta a 0,5 a 1% de la población. El 25% de los niños que la presentan tienen epilepsia refractaria (ER) a fármacos antiepilépticos (FAE) y en ellos la dieta cetogénica (DC) surge como un tratamiento no farmacológico efectivo.
Objetivo: Describir el impacto de la DC en la frecuencia de crisis epilépticas y el estado nutricional en pacientes pediátricos con ER.
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Pacientes y Método: Se revisaron registros médicos de los pacientes con ER que recibieron DC entre los años 2008 y 2018 registrando variables: edad, diagnóstico, número de crisis, número de FAE, respuesta y complicaciones. La DC se inició en todos los casos estando hospitalizado durante un período no mayor a siete días, con evaluación nutricional antropométrica con medición de peso y talla.
Resultados: Se analizaron 35 DC en 33 pacientes. La mediana de edad al inicio fue 4,8 años (RIC 2,3-6,8 años). Se utilizó DC clásica en 49% de los pacientes, Dieta Atkins Modificada en 37% y Dieta de Bajo Índice Glicémico en 14%. Su promedio de duración fue 13 meses + 11 DS meses. Luego de tres meses de iniciada la DC, la reducción de al menos un 50% de las crisis se observó en 82% de los casos, y 20% quedó libre de crisis. Se registraron efectos secundarios en 21 pacientes, la mayoría gastrointestinales (62%) y dislipidemia (14%). No hubo compromiso de la talla. Todos los efectos secundarios se resolvieron con manejo médico.
| Variable | Valor |
|---|---|
| Mediana de edad al inicio | 4,8 años (RIC 2,3-6,8 años) |
| Uso de DC Clásica | 49% |
| Uso de Dieta Atkins Modificada | 37% |
| Reducción de crisis (al menos 50%) | 82% (después de 3 meses) |
| Pacientes libres de crisis | 20% (después de 3 meses) |
Conclusiones: La DC es un tratamiento efectivo en pacientes pediátricos con ER.
Consideraciones Adicionales
La Dieta Cetogénica (DC) es una estrategia no farmacológica para el manejo de Epilepsia Fármaco-resistente (EFR) y algunos errores congénitos del metabolismo como el déficit del transportador de glucosa Glut1. Se caracteriza por ser restrictiva, afectando el aporte de micronutrientes. Existen diferentes modalidades variando la ingesta alimentaria y deficiencias nutricionales.
El aporte de micronutrientes en las diferentes modalidades de la DC es reducido para la mayoría de ellos, siendo la DMA con fórmula aquella con un aporte más adecuado en micronutrientes.
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