Los huesos son el soporte de nuestro cuerpo y juegan un papel crucial en la movilidad, la protección de órganos y el almacenamiento de minerales. Mantenerlos fuertes y saludables es esencial para prevenir enfermedades como la osteoporosis y fracturas, especialmente a medida que envejecemos. La salud ósea no solo afecta nuestra capacidad para movernos, sino también nuestra calidad de vida en general.
El tejido óseo está compuesto principalmente por mineral, matriz extracelular y por tres tipos de células: los osteoblastos, los osteocitos y los osteoclastos. Los osteoblastos y osteocitos son los responsables de la síntesis de la matriz extracelular que incluye colágeno y proteínas no colágeno. Sobre esta matriz extracelular se deposita el calcio en forma de fosfato, principalmente como cristales de hidroxiapatita.
Al igual que los otros tejidos, el hueso, en condiciones normales, se encuentra en constante recambio, y la formación y degradación ósea se encuentran en equilibrio de forma de mantener constante la masa ósea. Durante la infancia y adolescencia, la formación del hueso excede a su degradación, por lo cual los huesos crecen tanto en largo como en grosor, aumentando la masa y densidad ósea, llegando a un máximo alrededor de los 25 a 30 años de vida. Cuando se alcanza la edad adulta, estos dos procesos, degradación y formación del hueso, se encuentran en equilibrio y finamente regulados, manteniendo, de esta forma, una masa ósea constante.
En la actualidad el mayor problema de salud ósea a nivel global es la osteoporosis. Se trata de una enfermedad ósea asociada a edad de prevalencia creciente dado el rápido envejecimiento de la población. La gran importancia clínica de esta enfermedad, además de su alta frecuencia, reside en sus graves consecuencias sobre la salud y el grave deterioro en la calidad de vida que causan.
La osteoporosis es una enfermedad que se caracteriza por una disminución de la masa ósea y un deterioro de la micro-arquitectura del hueso lo que genera fragilidad ósea con el consiguiente aumento del riesgo de fractura. Se trata de fracturas frágiles, es decir son fracturas que ocurren como resultado de traumas mínimos o no identificables. Las fracturas producen dolor crónico, inmovilidad y reducen la calidad de vida. En particular las fracturas de cadera requieren hospitalización y cirugía mayor y suelen estar asociadas con alto riesgo de muerte.
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Esta enfermedad ósea se manifiesta en individuos sobre los 50 años, en 1 de cada 3 mujeres y en 1 de cada 8 hombres. Además de la edad y el género, otros factores de riesgo para la osteoporosis son el sedentarismo y los estilos de vida no saludables. Aunque se trata de una enfermedad que tiene directa relación con el envejecimiento biológico, es posible prevenirla, retardar su aparición e incluso revertirla. Ello se logra a través de estilos de vida saludables, nutrición adecuada y actividad física a través de todo el ciclo vital.
Se han identificado múltiples factores contribuyentes además de los hereditarios, tales como máximo de masa ósea alcanzada, dietas inadecuadas, bajo peso, sedentarismo, tabaquismo, ingesta excesiva de alcohol y tratamiento con algunas drogas, algunas enfermedades crónicas, y factores hormonales, entre otros. A estos factores, se agrega ser mujer, tener una historia familiar de osteoporosis y de fracturas previas y haber tenido la menopausia antes de los 45 años. El máximo de masa ósea se alcanza entre los 18 y los 25 años y además de los factores genéticos, la dieta, la nutrición y la actividad física son factores fundamentales tanto para alcanzar un máximo adecuado, como para preservar la masa ósea.
Las principales intervenciones para reducir o retardar la osteoporosis son la actividad física y la nutrición. Las recomendaciones nutricionales incluyen tratar el bajo peso y asegurar la ingesta de determinados nutrientes como calcio, vitamina D y proteínas.
Nutrientes Clave para la Salud Ósea
Durante la etapa de activa síntesis de hueso, hay una gran demanda de nutrientes como calcio, fósforo, magnesio y vitamina D. En resumen, tener huesos saludables depende en parte, de una adecuada ingesta de macro y micronutrientes. Tres nutrientes importantes para la salud ósea son el calcio, la vitamina D y las proteínas.
Diversos estudios muestran que personas que consumieron leche en las cantidades recomendadas durante su niñez, tienen un menor riesgo de sufrir fracturas óseas en la edad adulta. Sin embargo, el mayor crecimiento óseo ocurre durante la pubertad; por lo cual, éste es un período extremadamente importante para el desarrollo óseo. Durante los 4 años previos a la obtención del máximo de masa ósea, se adquiere alrededor de un 40% de la masa ósea total.
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A pesar de los conocidos efectos benéficos de la leche y los productos derivados, la población en general tiene una ingesta mucho menor de estos productos que la recomendación. Por lo tanto, es importante tener presente que un adecuado consumo de leche durante la niñez proporciona los requerimientos de un número importante de nutrientes y no hay fuentes alternativas que puedan reemplazar el aporte de nutrientes que da la leche.
Al hablar de osteoporosis, es necesario referirse al calcio, que se constituye como un factor de prevención de esta enfermedad; sobre todo, en etapas temprana de la vida.
La principal fuente de calcio es la dieta y en particular los lácteos, algunos pescados, verduras y frutas. Sin embargo, las cantidades necesarias para obtener la ingesta necesaria muy rara vez se cumplen, por lo que puede ser necesaria la suplementación.
La vitamina D es otro nutriente muy importante para el hueso, por el rol que tiene en la absorción de calcio a nivel del intestino. Esta vitamina es muy escasa en los alimentos, su fuente principal son los pescados grasos y también está presente en alimentos fortificados, como en algunos cereales, productos de panificación y leche.
La vitamina D es una de esa sustancias que no suena tan glamorosa como las “superfrutas” o los antioxidantes, pero cumple un rol vital en nuestro cuerpo. En primer lugar, si tanto el calcio como el fósforo están en niveles bajos, el cuerpo entra en “modo de emergencia”. Entonces, la glándula paratiroidea libera una hormona que aumenta la producción de vitamina D activa (llamada 1,25(OH)2D3 o calcitriol). El calcitriol no solo ayuda a liberar minerales del tejido óseo, sino que también estimula la formación de nuevos osteoblastos (las células responsables de crear hueso). A primera vista, podría parecer positivo que la vitamina D se active en respuesta a niveles bajos de calcio y fósforo, pero en realidad este mecanismo es una señal de alerta.
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Aquí te ofrecemos consejos prácticos y basados en evidencia para cuidar tus huesos a lo largo de la vida:
- Consume suficiente calcio: Incluye en tu dieta alimentos ricos en calcio como lácteos (leche, yogur, queso), vegetales de hoja verde (espinacas, brócoli), almendras y alimentos fortificados. Los adultos necesitan alrededor de 1,000 a 1,200 mg de calcio al día, dependiendo de la edad y el género.
- Asegura tu ingesta de vitamina D: Puedes obtenerla a través de la exposición moderada al sol (10-15 minutos al día) y consumiendo alimentos como pescados grasos (salmón, atún), huevos y productos enriquecidos. Si vives en zonas con poca luz solar, considera un suplemento bajo supervisión médica.
- Incluye magnesio y vitamina K: El magnesio se encuentra en nueces, semillas y granos integrales, mientras que la vitamina K está presente en vegetales de hoja verde como espinacas y brócoli.
En segundo lugar, el magnesio también resulta clave para la activación de la vitamina D. Sin suficiente cantidad de ese elemento, el cuerpo no puede metabolizar correctamente la vitamina, lo que reduce su capacidad para regular los niveles de calcio y mantener los huesos fuertes.
El colágeno es otra pieza importante del rompecabezas. Esta proteína resulta esencial para la estructura ósea, ya que forma una especie de andamio sobre el cual se depositan los minerales. Y aquí es donde otra vitamina, la C, entra en acción. Este poderoso antioxidante es fundamental para la síntesis de colágeno en el cuerpo. Si no hay suficiente, la producción de la proteína se reduce, lo que puede afectar la calidad ósea y a la salud de las articulaciones. Por otro lado, la vitamina D también influye en la producción y mantenimiento del colágeno, ayudando a mantener el equilibrio necesario para que los huesos se formen correctamente.
Pero ¿de dónde los obtenemos la vitamina D y demás ingredientes fundamentales para la salud ósea?
- El sol: La exposición a la luz solar permite que nuestro cuerpo produzca vitamina D de manera natural.
- La dieta: Algunos alimentos son ricos en vitamina D, como el salmón, el atún, las sardinas y los productos fortificados como la leche y los cereales.
Alimentos recomendados para la salud ósea:
- Calcio: Leche y sus derivados (yogurt, queso, quesillo), vegetales de hoja verde (espinacas, brócoli), almendras, tofu, leches vegetales enriquecidas con calcio, sardinas.
- Vitamina D: Pescados grasos (salmón, atún, sardinas), huevos, productos fortificados como cereales y leche.
- Magnesio: Nueces, semillas, granos integrales.
- Vitamina K: Vegetales de hoja verde (espinacas, brócoli).
- Omega 3: Pescados grasos o suplementos.
Para prevenir esta enfermedad, la alimentación juega un rol fundamental. A continuación encontrarás algunos nutrientes que contribuyen a mantener los huesos sanos con el envejecimiento, según enumeraron especialistas al periódico estadounidense.
La académica de Ciencias de la Nutrición de la Universidad de Rutgers, Sue Shapses, explicó que el cuerpo extrae mineral de los huesos cuando no obtiene suficiente calcio de los alimentos. Aquello puede debilitarlos, mientras que la capacidad para absorberlo también disminuye con la edad.
Los Institutos Nacionales de Salud de EE.UU. (NIH, por sus siglas en inglés) afirman que las mujeres de 19 a 50 años necesitan 1.000 miligramos de calcio al día y 1.200 si tienen 51 años o más. Por otro lado, los hombres de 19 a 70 años requieren 1.000 miligramos y 1.200 si tienen una edad mayor.
Los médicos consultados aseguraron que -de ser posible- es ideal cumplir con dicha ingesta a través de la dieta, es decir, no mediante suplementos. La académica de investigación de la Universidad Estatal de San Diego, Connie Weaver, declaró que algunos alimentos ricos en calcio son los lácteos como la leche y el yogur. A estos se le suman otros como el tofu, las leches vegetales enriquecidas con calcio, las sardinas y las verduras de hoja verde como la col rizada.
No obstante, Weaver hizo hincapié en que si no se pueden cumplir las necesidades de calcio solo con alimentos, los suplementos de este pueden ayudar. Eso sí, Dawson-Hughes precisó que es importante que se respeten las cantidades recomendadas.
El grupo de nutrientes que mayormente se ha asociado con la salud ósea se encuentran presentes en los productos lácteos. Estos productos proveen entre el 20% a 75% de los requerimientos de calcio, proteínas, fósforo, magnesio y potasio; el consumo recomendado de estos productos es de 2 a 3 porciones diarias.
Además de mantener una alimentación saludable, es importante tener presente que con el paso de los años se pierde masa muscular. Así lo asegura la Dra. La Dra. minerales esenciales. sarcopenia, como se conoce a la pérdida de masa muscular.
“Lamentablemente, en Chile el consumo de lácteos está en disminución. todavía más. la Dra. mejor que el de los comprimidos. dieta. mundial se han tomado medidas correctivas. adelantó a esto y hoy todos sus productos tienen alternativas sin lactosa. yogur, leche, y quesillo que tienen la misma calidad nutricional. tanto, la necesidad está cubierta. Y añade: “Las personas con intolerancia grave a la lactosa no son tantas. una intolerancia a la lactosa o al gluten. la puede detectar, lo mismo que la intolerancia al gluten. No solo existen alternativas frente a la intolerancia a la lactosa. lácteos sin azúcar o sin grasas. para llegar a la gran masa de gente. diarias. quesillo. peligroso. base. dos yogures no le va a pasar absolutamente nada.
La Dra. porque la población de más edad también lo ha hecho. promedio de vida era mucho menor que ahora, a lo mejor 50 o 60 años. de 35 a 40 años para el desarrollo la enfermedad. la baja ingesta de lácteos y la poca cantidad de ejercicio. tiempo jugando en su barrio. vitamina D.
La proyección a veinte años le preocupa. “No es muy buena. de obesidad, tanto en niños como en jóvenes y adultos. nivel mundial, producirán gastos en salud super altos. También sugiere retomar antiguas conductas. incluía todos los días. ginecología. sector. “Ellos son parte fundamental en este proceso.
Hábitos Adicionales para Fortalecer tus Huesos
Además de una nutrición adecuada, considera los siguientes hábitos:
- Haz ejercicio regularmente: Las actividades de carga como caminar, correr, bailar o levantar pesas fortalecen los huesos y mejoran su densidad. El ejercicio también ayuda a mantener el equilibrio y la coordinación, reduciendo el riesgo de caídas y fracturas.
- Evita el tabaco y el alcohol: Fumar y el consumo excesivo de alcohol debilitan los huesos y aumentan el riesgo de osteoporosis. Busca un equilibrio con una dieta balanceada y ejercicio regular.
- Realiza chequeos médicos: Si tienes factores de riesgo como antecedentes familiares de osteoporosis, menopausia temprana o uso prolongado de corticosteroides, consulta a un especialista para evaluar tu salud ósea. Pruebas como la densitometría ósea pueden detectar problemas a tiempo.
¿Por qué es importante cuidar los huesos?
- Previenes fracturas y enfermedades: La osteoporosis y otras condiciones óseas pueden debilitar los huesos, aumentando el riesgo de fracturas.
- Mantienes una buena postura y movilidad: Huesos fuertes te permiten moverte con facilidad y mantener una postura adecuada.
- Aseguras una mejor calidad de vida en la edad adulta: Cuidar tus huesos desde joven te ayudará a mantener la independencia y la actividad física en la vejez.
En el Centro Médico Liray, contamos con especialistas en traumatología y nutrición que te ayudarán a mantener tus huesos fuertes y saludables. Con el paso de los años, los huesos tienden a debilitarse. En gran parte, porque el organismo descompone más tejido óseo del que puede construir. Sin embargo, aquello puede aumentar el riesgo de padecer múltiples enfermedades.
Una de estas es la osteoporosis, la cual hace que los huesos se vuelvan frágiles, hasta el punto en que “una caída o una leve tensión, como agacharse o toser, pueden causar una fractura”, detalla un artículo de la Clínica Mayo.
“Las fracturas óseas, sobre todo de columna vertebral o cadera, son las complicaciones más graves de este diagnóstico. en la Universidad de Tufts, Bess Dawson-Hughes, explicó al New York Times que el mejor momento para fortalecer los huesos es la adolescencia, es decir, cuando el cuerpo está creciendo. Pese a que la edad, el sexo y la genética influyen en este ámbito, recalcó que hay métodos para ralentizar la pérdida de masa ósea desde la mediana edad.
Dos de los más importantes son: practicar ejercicio regularmente y llevar una alimentación saludable y equilibrada.
