El pez Oscar, conocido por su atractivo y popularidad en acuarios, tiene una dieta variada que influye directamente en su salud, color y valor nutricional. En este artículo, exploraremos en detalle qué come el pez Oscar, cómo se manipula su alimentación en la acuicultura y las innovaciones que están transformando la industria.
¿Qué comen los peces de cultivo?
Contrario a la creencia popular, el alimento administrado a los salmones de cultivo no está compuesto solo de otras especies de peces. En la actualidad, el alimento para salmones contiene un bajo porcentaje (<20% del total de la dieta) de ingredientes de origen marino, tales como la harina y aceite de pescado, siendo mayoritariamente reemplazado por materias primas de origen vegetal producidas en tierra como la soya, trigo, torta de maíz, raps, arveja y canola. Otro porcentaje incluye subproductos de animales terrestres. Adicionalmente, al menos un tercio de la harina y aceite de pescado provienen de subproductos de la pesca.
La salmonicultura se caracteriza por tener la huella de carbono e hídrica más baja comparada con otras producciones animales; siendo además la proteína más eficiente en cuanto a conversión alimenticia. Un ejemplo de esto es que los salmones alcanzan conversiones tan altas que para alcanzar un peso aproximado de 1 kg sólo hay que suministrar 1 kg de alimento.
La alimentación influye en la calidad nutricional
La calidad nutricional del salmón cambia dependiendo de su alimentación. Las características organolépticas del salmón de cultivo pueden variar y de hecho se estudian, para así, con ajustes en la alimentación, otorgar ciertos atributos que son requeridos por los distintos mercados de destino. Esto no afecta la salud ni el bienestar animal.
Los ácidos grasos esenciales Omega 3 son parte de la nutrición de los salmones y son incorporados por el pez a través de la alimentación. Desempeñan un papel fundamental para garantizar un nivel óptimo en la salud, bienestar, rendimiento y la calidad del producto final. En la industria salmonicultora, la principal fuente de ácidos grasos es el aceite de pescado.
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Consumo de productos marinos en Chile
Según un estudio de Oceana (2022), el 85% de la población chilena consume productos marinos en conserva; estos se presentan accesibles económicamente y como una alternativa proteínica respecto a las carnes rojas. Nuestro país, a pesar de contar con una abundante oferta de productos marinos, tiene un bajo nivel de consumo de pescados y mariscos con solo 13.2kg por persona, en comparación con la media internacional de 20 kg por persona. En Chile, la frecuencia de consumo es, principalmente, de una vez por semana y en gran medida a través de conservas enlatadas.
Otro beneficio que ofrecen los productos marinos es que proporcionan nutrientes esenciales, como los ácidos grasos Omega 3. Estos ácidos grasos poliinsaturados son fundamentales para reducir el colesterol, mantener una presión arterial saludable y son vitales para el desarrollo adecuado de los bebés durante el embarazo. También ejercen un efecto protector ante los hábitos alimenticios poco saludables los cuales, desafortunadamente, son bastante comunes en nuestra sociedad actual.
La huella de carbono y la alimentación
Es posible reducir la huella de carbono del salmón a través de su alimentación. Como cualquier actividad productiva, la salmonicultura posee una huella de carbono que está medida en detalle e incluye todos los procesos para llegar al producto final. Entre los distintos aportes, se incluye la obtención, producción y transporte de materias primas para la elaboración del alimento, que representa un gran porcentaje del total de la huella de carbono.
Esta mayor disponibilidad de ingredientes animales y vegetales ha permitido que las empresas proveedoras de alimento pongan a disposición de los productores de salmón dietas eficientes y cada día más sustentables al disminuir la presión sobre los componentes de origen marino. No obstante, cabe señalar que expertos recalcan que la completa sustitución de los ingredientes de origen marino no es aconsejable tanto por razones técnicas ni económicas. Los peces de cultivo, en general, son especies extremadamente eficientes para convertir el alimento en proteínas de alta calidad.
El color del filete: ¿aditivos o pigmentos naturales?
Los salmones, al igual que otros animales como los camarones, tienen un tono anaranjado en su musculatura de forma natural, que se adquiere con el consumo de pigmentos naturales tales como la astaxantina, y no por la adición de colorantes de ningún tipo. Este pigmento se encuentra en muchas plantas y animales, incluyendo algas, crustáceos e insectos. En condiciones de cultivo, los salmones adquieren este pigmento a través de la dieta, el cual además proporciona el color característico al filete y son potentes antioxidantes.
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El pigmento utilizado en la salmonicultura puede ser de origen natural o sintético, y la intensidad del color del filete es un factor importante en la calidad del mismo.
Innovación: Tomates transgénicos para colorear peces
Investigadores desarrollaron un tomate genéticamente modificado rico en pigmentos para dar a los peces de cultivo en piscifactorías un saludable brillo naranja/rosado a su carne. Esto entrega una alternativa sustentable a los colorantes derivados de productos petroquímicos ambientalmente nocivos utilizados normalmente para alimentar peces de factorías.
16.🧪- Peces transgénicos
En la naturaleza, peces como el salmón o la trucha comen crustáceos o insectos con pigmentos naturales que le dan a su carne un tinte rosado o rojo. Mientras que los peces criados en estanques o corrales marinos no reciben tal coloración natural. Su carne es a menudo rosa pálido o incluso gris, no tan apetecible para los consumidores acostumbrados a un color rosa saludable. Los acuicultores añaden rutinariamente tintes derivados del petróleo a la alimentación del pez para enmascarar esta falta de coloración silvestre.
En lugar de fabricar tintes de productos petroquímicos, están cultivando colorantes en tomates genéticamente modificados (GM). Marilise Nogueira, una estudiante de posgrado en el Royal Holloway de la Universidad de Londres, que dirigió el proyecto, dice que el objetivo era encontrar una forma alternativa de producir cetocarotenoides, la clase de compuestos coloridos utilizados para teñir peces, de una manera que no depende de petroquímicos ambientalmente nocivos.
El trabajo requirió algunas manipulaciones inteligentes de los genes de los tomates para obtener los tintes requeridos. Naturalmente, los tomates producen tintes similares llamados carotenoides, que les dan su color rojo característico. Pero los tomates no producen estos compuestos en concentraciones lo suficientemente altas como para que sean un colorante viable para la alimentación de los peces.
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Entonces, usando una variedad de tomate llamado Moneymaker que había sido modificado genéticamente para agregar ADN bacteriano asociado con la producción de cetocarotenoides, los investigadores desarrollaron un tomate para hacer esos diferentes compuestos coloridos. Pero la modificación genética por sí sola no fue suficiente para obtener el tomate necesario de alto rendimiento.
Tomó una técnica de mejoramiento genético tradicional como el cruce obtener los resultados que querían. Los investigadores cruzaron sus tomates modificados con una variedad que es extra alta en betacaroteno, un carotenoide que se produce naturalmente en los tomates. (Esa segunda variedad era en sí misma un cruce de dos tomates: el tomate de jardín domesticado y el tomate silvestre de Galápagos.) La combinación de las dos líneas de tomate produjo un tomate que producía altos niveles de cetocarotenoides.
Los investigadores cultivaron sus tomates modificados en un invernadero cerrado en el Reino Unido. Los tomates se liofilizaron y se enviaron a Alemania, donde se pulverizaron y se mezclaron con la alimentación de la trucha cultivada en piscinas. Los científicos descubrieron que los peces absorbieron aproximadamente el doble de cetocarotenoides del tomate que de una cantidad equivalente de tinte derivado de petroquímicos.
El pescado en la alimentación infantil
La alimentación de los niños es un asunto de gran importancia. Conforme crecen, es esencial diversificar su dieta para garantizar un desarrollo sano y variado durante su vida. Uno de los alimentos que a veces se subestima, pero que tiene un enorme potencial en la nutrición infantil, es el pescado.
La mayoría de los expertos en nutrición infantil sugieren que, a partir de los 6 meses de vida, y bajo la supervisión de un profesional de la salud, los bebés pueden comenzar a experimentar con el pescado. A esta edad, los sistemas digestivos de los bebés están mejor preparados para procesar proteínas más complejas, como las que se encuentran en el pescado. Además, se considera el momento ideal para introducir alimentos sólidos y comenzar a diversificar sus comidas.
5 pasos para incluir el pescado en la dieta del bebé
- Selecciona un pescado fresco y de calidad: Opta por pescado fresco y de calidad, como pescados de carne blanca y baja en mercurio, como el abadejo, la pescadilla, la merluza o el lenguado.
- Cocina el pescado a fuego lento: Cocínalo a fuego lento hasta que esté bien cocido y se desmenuce fácilmente. Evita la sal, especias o condimentos que puedan alterar el sabor y el paladar de tu bebé.
- Elimina las espinas y la piel: Asegúrate de retirar todas las espinas y la piel antes de servir el pescado al bebé para evitar posibles riesgos de asfixia o disgusto al comer este alimento.
- Tritura o desmenuza en trozos pequeños el pescado: Dependiendo del desarrollo de tu bebé, puedes triturar o desmenuzar el pescado en trozos pequeños. Comienza con una textura suave y avanza hacia trozos más grandes.
- Introducir el pescado de manera gradual: Comienza con porciones pequeñas y observa las reacciones y posibles señales de alergia de tu bebé.
Beneficios de comer pescado para el bebé
- Proteína de alta calidad: El pescado es rico en proteínas de alta calidad, esenciales para el desarrollo muscular y la salud general del bebé.
- Ácidos grasos Omega-3: Los ácidos grasos omega-3 presentes en el pescado, como el DHA, son cruciales para el desarrollo del cerebro y la función cognitiva.
- Fuente de Hierro y Zinc: El pescado es una fuente de hierro y zinc, que son esenciales para la formación de glóbulos rojos y el sistema inmunológico.
- Rico en vitaminas y minerales: El pescado también proporciona vitaminas como la B12 y minerales como el yodo, que son fundamentales para el crecimiento.
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