A menudo nos preguntamos por qué algunas personas parecen comer lo que quieren sin ganar peso, mientras que otras luchan constantemente contra la balanza. Existen diversos factores que pueden influir en esta diferencia, desde el metabolismo individual hasta condiciones médicas subyacentes.
Disautonomía y su impacto en el peso
La disautonomía es una enfermedad producida por un trastorno en la regulación del sistema nervioso autónomo, que maneja o controla una serie de respuestas en nuestro cuerpo y que nos asegura la sobrevivencia. Esta condición puede manifestarse de manera muy variable.
De todos los síntomas que una persona puede presentar, los más frecuentes son los mareos, las crisis de lipotimia o fatiga como popularmente se conoce y la pérdida súbita de conciencia o síncope es lo que más orienta a este trastorno. Muchas veces los pacientes se quejan de insomnio, ansiedad, palpitaciones, sudoración, sensación de disminución de la presión arterial y dificultades para respirar.
No se sabe con certeza la razón, pero estadísticamente, las mujeres son las más afectadas. Por cada hombre con disautonomía hay diez mujeres con la enfermedad. Pero lo cierto es que los estudios han demostrado que, en una zona del cerebro conocida como el tallo cerebral a nivel del 4º ventrículo, donde se regula la presión arterial, existe una mayor sensibilización de estas neuronas a los estrógenos u hormona femenina.
Obesidad: Un problema de salud pública
Más de 30% de los adultos y sobre el 40% de los niños chilenos son obesos, según el último informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), publicado este año. Estas cifras revelan que el país es el segundo de esta entidad con mayor sobrepeso, por detrás de Estados Unidos.
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Tener muchos kilos de más no solo afecta la autoestima de las personas, sino también la salud, ya que la obesidad puede asociarse al desarrollo de varias patologías. Es importante que el paciente sea evaluado por un profesional para definir si algunas de estas enfermedades ya están presentes. De ser así, es fundamental realizar un tratamiento.
Según el Dr. Jorge León, cirujano digestivo del Programa de Obesidad y Diabetes de Clínica Universidad de los Andes, las enfermedades asociadas más comunes son: diabetes tipo 2, hígado graso, dislipidemia, síndrome de apnea del sueño, hipertensión arterial, problemas osteoarticulares e infertilidad. También algunos cánceres como de colon, páncreas, endometrio, ovario, tiroides, riñón e hígado.
La cirugía bariátrica es una de las opciones, ya que mejora y puede llegar a eliminar alguna de las patologías asociadas, lo que favorece considerablemente la calidad de vida de las personas”, señala el especialista.
Patologías asociadas a la obesidad
- Diabetes tipo 2: Enfermedad crónica en la cual hay un alto nivel de azúcar (glucosa) en la sangre, debido a que el cuerpo no produce o no usa bien la insulina.
- Hipertensión arterial: Patología crónica que consiste en el aumento de la presión arterial.
- Hígado graso: Acumulación excesiva de grasa en las células del hígado.
- Síndrome de apnea del sueño: Trastorno en que la persona hace una o más pausas en la respiración durante el sueño.
- Problemas osteoarticulares: Puede haber deformación de los huesos, lumbago, osteoartritis, trastorno de la marcha, osteoporosis, fibromialgia, entre otras.
- Infertilidad: La obesidad en mujeres presenta un mayor riesgo de menarquia precoz (primera menstruación), caracterizada por ciclos menstruales irregulares o hasta su ausencia.
- Dislipidemia: Presencia de anormalidades en la concentración de grasas en la sangre (colesterol, triglicéridos, colesterol HDL y LDL).
Cambios nutricionales en el adulto mayor
Existen cambios producidos por la edad que pueden influir en la nutrición, por ejemplo, pérdida de piezas dentales, que puede ser por descuido, disminución de la masa muscular y cambios en la disposición de la masa grasa, que hacen distinta la composición corporal del adulto mayor.
Los cambios más relevantes están en el aparato gastrointestinal, donde la boca es un sitio importante para investigar. El 80% de los adultos mayores, que consultan por baja de peso, tiene algún grado de disfunción oral, lo que hace que sea muy importante su examen. La pérdida de hueso mandibular, dificulta la función masticatoria en las personas mayores, además hay disminución de la producción de saliva, que produce disfagia, y esto hace que la alimentación no sea del todo adecuada.
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En el estómago puede haber disminución del ácido clorhídrico, en el intestino delgado se reduce la absorción de hidratos de carbono hasta en un tercio. Hay disminución de la absorción de calcio, por lo que se recomienda la ingesta de 1 g de calcio al día.
Causas de ingesta disminuida en el adulto mayor
Existen causas orgánicas, psicosociales e intolerancias reales o percibidas. Entre las causas orgánicas están los problemas orales, los trastornos gastrointestinales, la presencia de enfermedades, visión y audición reducidas, elementos sensoriales muy importantes en el adulto mayor; también disminución del sentido del gusto, del olfato y también el deterioro mental.
Entre las causas psicosociales están la apatía, soledad, depresión y problemas del ambiente social. Con respecto a las intolerancias reales o percibidas vemos que a veces a los adultos mayores se les indican muchos medicamentos llevándolos a la polifarmacia, con el riesgo de tener interacciones farmacológicas que pueden producir anorexia.
Además, si tiene alguna dificultad para tragar, tomará líquidos y la saciedad será más precoz. Hay imposibilidad o intolerancia física, por ejemplo, adultos mayores con artrosis de rodilla que deben caminar cinco cuadras para comprar alimentos; esto influye en su alimentación, y habrá reducción de peso por causa anexas que es importante conocer.
El consumo de alcohol, como evidencia de una depresión y por sí mismo, puede disminuir la apetencia por los alimentos. La ignorancia nutricional, lleva muchas veces a exagerar un consejo médico, como aquellas personas que tienen el colesterol elevado y dejan de consumir todo tipo de proteínas con grandes bajas de peso.
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La pobreza y el acceso económico a los alimentos, los factores culturales, religiosos, etc., deben ser siempre considerados. Desde el punto de vista geriátrico es muy importante considerar como la autonomía es un hecho relevante a mantener en el adulto mayor, especialmente si consideramos que el grupo de mayor crecimiento en nuestra población corresponde a los mayores de 75 años, que son el grupo de frágiles, lo que significa un alto grado de dependencia, como país, si no se mantiene la autonomía.
Dentro de las patologías que pueden desencadenar baja en el apetito y por ende baja de peso, están las afecciones pulmonares, que provocan hipermetabolismo, gran trabajo de la musculatura respiratoria, aerofagia etc. La patología cardíaca, con derivación de elementos inflamatorios y gran correlación con patología pulmonar, que determina la caquexia cardíaca; además de la intervención de medicamentos.
Otras causas de anorexia en el adulto mayor son la caquexia del cáncer y la demencia con rechazo alimentario, aunque también puede haber hiperalimentación en un paciente con demencia pero con alto grado de hiperactividad que lo puede llevar a la baja de peso. El alcoholismo y la depresión, en que la propia enfermedad o el uso de fármacos como los inhibidores selectivos de recaptación de serotonina pueden influir en la baja de peso; la falla renal y la infección, y no olvidar nunca interrogar por TBC.
Hay mediadores sanguíneos relacionados con la saciedad y el apetito, es decir, puede haber no sólo disminución del apetito sino que una saciedad más precoz, en esto la colecistoquinina tiene un papel muy importante. Además, en la saciedad está involucrada la leptina y en cuanto al apetito, se relaciona con la dopamina y la serotonina. Se postula que, al igual que en el joven, la anorexia primaria del adulto mayor se debería a una desrregulación que requiere neuromodulación farmacológica o acciones terapéuticas en el mediana plazo.
No se debe olvidar las patologías endocrinas clásicas como la diabetes mellitus y el hipertiroidismo.
Medidas para prevenir la anorexia en los ancianos
Comer acompañado, aumentar el ejercicio, dar tiempo suficiente entre las comidas; potenciar las preferencias en los alimentos, evitar la saciedad precoz (picoteo, líquidos), evitar los alimentos flatulentos, mejorar la salud bucodental, que es uno de los elementos a destacar y tratar las náuseas y el estreñimiento.
Dentro de la evaluación de la baja de peso y sus repercusiones es muy importante la encuesta social para determinar todos los factores de acceso, disponibilidad de alimentos, incapacidad para prepararlos, y proporcionar medidas de soporte social.
Hay un tipo de tamizaje, que podría realizarse en los adultos mayores que no tienen alteraciones de memoria.
Enzima PHD3 y su relación con el ejercicio
Para el siguiente paso, el equipo quería saber cómo se desarrollarían las cosas si eliminaran la enzima PHD3 de la ecuación por completo. Los científicos diseñaron ratones que no expresan PHD3 y los sometieron a una variedad de experimentos de ejercicios de resistencia. En otra ronda de experimentos, el equipo diseñó ratones para que carecieran de la enzima PHD3 solo en el músculo esquelético, donde normalmente se expresa más. Esto produjo resultados similares durante el ejercicio, lo que indica que la inhibición de PHD3 en el músculo esquelético podría ser suficiente para mejorar el rendimiento del ejercicio.
Patologías que afectan la garganta
Las patologías que pueden afectar a la garganta pueden ser muy diversas.
- La principal causa de amigdalitis y faringitis recurrente son las infecciones virales. La mayoría de estas infecciones son autolimitadas y se tratan con analgésicos de vía oral. La indicación de amigdalectomía se considera cuando un niño tiene amigdalitis bacteriana a repetición, la cual debe ser confirmada mediante cultivo o test rápido faríngeo.
- En este caso, hay que preocuparse frente a una disfonía (cambio en la calidad de nuestra voz habitual) que dure más de 15 días. En personas que usan su voz laboralmente, si bien pueden no presentar alteración de la voz, muchas veces se quejan de fatiga o cansancio vocal hacia el fin del día o la semana; sensación de que deben hacer más esfuerzo para a hablar.
- Disfagia es el término utilizado para referirse a los trastornos o problemas al momento de alimentarse, de comer y tragar o deglutir el alimento. Disfagia Ilógica: Se refiere a aquellas molestias que no presentan un patrón claro en relación a las consistencias y evolución en el tiempo; puede ser para líquidos y no sólidos. El tratamiento dependerá de la causa que produzca la disfagia.
- El crup o laringitis aguda es la infección de la laringe por el virus parainfluenza.
- Esta sección del frenillo sublingual en niños pequeños se puede hacer en la consulta otorrinolaringológica y sus resultados son inmediatos. En los niños más grandes, tener el frenillo sublingual corto puede causar dificultad para pronunciar algunos fonemas, siendo esta otra indicación de cirugía.
- La insuficiencia velofaríngea es el cierre incompleto de un esfínter entre la bucofaringe y la nasofaringe.
- Existen diferentes causas de exceso de salivación en los niños, siendo más frecuente esta condición en pacientes con parálisis cerebral. La sialorrea debe tratarse para prevenir esto.
- En los niños, la principal causa de apnea del sueño es la hipertrofia de adenoides y amígdalas.
Pérdida de peso post-Covid-19
Un estudio desarrollado por la carrera de Nutrición y Dietética de Universidad Santo Tomás Viña del Mar apunta precisamente a esas interrogantes y entrega interesantes conclusiones: el 40,2% de los encuestados declara haber perdido peso luego del contagio por Covid- 19 y la autopercepción de malnutrición por exceso bajó casi un 10%.
“Autopercepción de la imagen corporal previo y posterior al diagnóstico de la enfermedad por coronavirus”, es el nombre de la investigación realizada por las estudiantes Fernanda Arce y Alyson Ampuero como parte de su seminario de investigación, bajo la supervisión del docente Víctor Araya.
Así, antes de la enfermedad, un 87,9% calificaba en malnutrición por exceso (sobrepeso u obesidad), mientras que en normopeso lo hacía un 11,2% y en bajo peso se autopercibía un 0,9% de las personas. A los participantes también se les contrapreguntó si habían presentado pérdida de peso: un 40,2% declaró haber perdido entre 1 a 10 kilos o más.
Lo primero que nos llamó la atención fue que gran parte de la muestra reportó malnutrición por exceso antes del diagnóstico, muy por sobre el promedio habitual en nuestro país. Quizás eso se explique porque la encuesta se aplicó en los peores momentos de la pandemia, cuando teníamos cuarentenas prolongadas y el sedentarismo y la mala alimentación pudieron aumentar.
También pensábamos que el bajo peso después de la enfermedad iba a ser mayor. Subió de un 0,9% a un 5,6%, pero pensamos que podía sería mucho mayor según antecedentes clínicos reportados. De todos modos, la cifra es una alerta porque estamos hablando que el Covid-19 sí puede llevar a la desnutrición a personas que enfrentaron una enfermedad leve, que en la mayoría de los casos no requirió hospitalización.
El docente de UST Viña del Mar recuerda que estamos hablando de la autopercepción (la interpretación que tenemos en nuestra mente sobre nuestro cuerpo), pero aventura que las razones podrían estar relacionadas con “inapetencia, procesos febriles, dificultad para respirar, todo eso puede conducir a una menor ingesta de alimentos.
“No se debe esperar que las cosas pasen solas, es necesario intervenir en términos de una rehabilitación metabólica. No estamos hablando sólo de peso, sino de parámetros ‘invisibles’ como los lípidos y la glicemia, entre otros. Entonces es necesario cuidar la alimentación, establecer patrones alimentarios, vigilar el aporte de energía, de nutrientes esenciales como los ácidos grasos omega 3 que producen efectos antiinflamatorios, proporcionar una cantidad adecuada de antioxidantes, retomar la actividad física, etcétera. Y todo esto se debe hacer con asesoría, consultando a especialistas.
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