La sal es un condimento omnipresente en la mesa de muchos, y los especialistas instan a prestar atención a su consumo diario. Este artículo explora la necesidad de la sal en nuestra alimentación, sus beneficios y los riesgos asociados a su ingesta excesiva.
La importancia de una alimentación saludable
Una alimentación saludable es esencial para un buen desarrollo, por lo que es importante educar a los niños desde pequeños a alimentarse de manera adecuada, pues los hábitos alimentarios se consolidan mayormente en la etapa preescolar y tienen impacto en la salud a lo largo de toda la vida.
¿Cuánta sal es recomendable consumir?
La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda consumir menos de cinco gramos de sal por día para un adulto, esto equivale a un poco menos de una cucharada de té.
Cabe aclarar que el consumo de sodio, en su justa medida, puede ser esencial para nuestro organismo ya que forma parte de la mayoría de los fluidos corporales como la sangre, sudor, lágrimas.
Necesitamos Comer Menos Sal? o Todo lo Contrario?
Beneficios de reducir el consumo de sal
Sembler enfatiza que algunos de los beneficios a corto plazo de consumir menos sal, son tener más energía y menor hinchazón debido a que el sodio aumenta la retención de líquidos.
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Riesgos del consumo excesivo de sal
La ingesta excesiva de sal o cloruro de sodio (sabor salado) o sodio (sin sabor), se asocia a sobrecarga renal y por consecuencia a mediano o largo plazo a alteraciones en la presión arterial, la cual si se desarrolla en edad temprana es probable que se mantenga en la adultez.
Entre las principales enfermedades asociadas al consumo de sal se encuentran la hipertensión arterial y las enfermedades cardiovasculares (infarto al corazón, accidente cerebrovascular).
Alternativas a la sal tradicional
Hoy en día la industria alimentaria ha buscado nuevas alternativas al uso de la sal, desarrollando productos destacados como “sal light” o sal con 50% menos de sodio.
La sal en la naturaleza y su dialéctica
La Tierra es rica en sal: los océanos contienen enormes proporciones de ella, en su mayoría en el mar y en el agua que inunda múltiples territorios. La tierra activa mecanismos de filtrado en el que la sal se queda en sus entrañas y purifica el agua a través de cascadas, cañadas y ríos, que se destila y hace que llegue al paladar humano purificada y sin sabor.
La sal participa de la dialéctica de la naturaleza, existe la unidad y lucha de contrarios, tiene aspectos positivos y negativos, y es justamente mediante la educación en su consumo equilibrado como puede lograrse el justo medio aristotélico, a fin de regular sus beneficios en el organismo humano.
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Usos de la sal
Actualmente, entre otros usos, se utiliza como materia prima en la industria alimentaria, en la construcción, en el curado de pieles o en la industria farmacéutica. Este mineral ayuda a prevenir accidentes porque a las carreteras se les echa sal en invierno, debido a que el agua y el hielo coexisten en presencia de sal, a temperatura de 0 grados. También, la salinidad protege a la madera de insectos y bacterias, pero a su vez ataca químicamente la composición de la madera, destruyendo la lignina y ocasionando pérdidas en su cohesión.
Existen dos clases conocidas: la sal mineral (gema) y la sal marina. La primera es producto de una actividad extractiva de las minas que requiere ciertas inversiones y conocimientos, más que los precisados para conseguirla de cursos salados o del mar; al concentrar el agua salada se crea la salmuera que, al cristalizarse, forma la sal.
Evolución histórica de la sal
Históricamente es generadora de riqueza: su importancia en la economía va más allá de ser un condimento necesario para la alimentación del ser humano y, sobre todo, del ganado, especialmente de los rumiantes. Las propiedades conservantes que tiene permiten que muchos productos puedan guardarse y comerciar con ellos en lugares alejados de su origen.
“Desde tiempos fenicios y/o púnicos que se prolongaron a la era de los romanos, ya existían factorías de salazones de pescado situadas en el trayecto que recorren los bancos de peces”. Controlar su producción, distribución y consumo fue una constante en la civilización medieval; el paso de los feudos a las campiñas y después a los burgos -ciudades- provocó que en poblaciones como las de “Gante y Brujas, Génova, Milán, Florencia, Siena y Venecia, el consumo de sal se convirtiese en un verdadero impuesto, al obligar a los campesinos a comprar en cantidades determinadas y a precio tasado”. En Francia durante el Antiguo Régimen se aplicó el impuesto a la sal, al que se denominó gabela.
En la España medieval las principales salinas eran Cádiz, Almería, Alicante e Ibiza. En las localidades portuguesas de Setúbal predominaba la sal o Aveiro.
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Importancia política de la sal
Políticamente, en la medida en que la explosión demográfica aumenta, la necesidad del consumo de sal se intensifica, por ello ésta se destinaba a asegurar el consumo de los habitantes, y era controlada siempre por las minorías que gobernaban los concejos en donde había explotaciones salineras. La creciente utilización de la sal como un producto común en la alimentación y, en consecuencia, en el tráfico comercial, debió de impulsar la voluntad por parte del Estado de ejercer un control mayor o menor sobre su explotación.
La sal siempre ha sido fuente de discordias, de luchas marítimas por su comercialización, distribución y por el control de la recaudación de impuestos causados por su consumo.
Visión cultural de la sal
Culturalmente, a la sal se le atribuyen propiedades purificadoras, preservadoras y antisépticas; en las naciones orientales vino a ser símbolo de fidelidad y amistad. Entre los árabes, comer la sal de alguien es equivalente a compartir su hospitalidad.
Cuando una persona que prepara los alimentos no pone sal suficiente, se dice de ella que es sosa pues no tienen sazón. Lejavitzer, en un análisis literario, señala que esto se aplica también al discurso: Cicerón señala que “el discurso no debe resultar insípido”, el apóstol San Pablo aconsejará “que vuestra conversación sea siempre amena, sazonada con sal”. En ese sentido hay coincidencia con Quintiliano, quien dice “esos discursos que tienen sal añaden algo que nos hace tener sed de escuchar”, y se relaciona con las negociaciones, ya que en el Antiguo Testamento el símbolo de la alianza entre Dios y el pueblo hebreo es nombrada “Alianza de sal”.
Es común que se diga “la comida está salada”, al haber un exceso de ese producto en su preparación, o que es demasiado insípida pues falta sal en su preparación. En México, cuando una persona no obtiene éxito en lo que se propone, se dice que está salada.
Las emociones fuertes tienen ese sabor, lo que se comprueba cuando se dice: “el stress le pone sal a la vida, le da sabor”, y lo ameno se emparenta con el tedio: “si la vida no tiene sal, es sosa y aburrida”. Al bailar con garbo, la española tiene salero, como sinónimo de gracia y picardía. También una frase célebre de Khalil Gibran dice “debe haber algo extrañamente sagrado en la sal: está en nuestras lágrimas y en el mar”.
Los lazos de unidad entre la gente también se expresan en la frase “compartir el pan y la sal”, que implica un lazo de fraternidad indestructible. El acercamiento a otros también va acompañado de ella para Aristóteles: “no es posible conocerse mutuamente los hombres antes de haber consumido juntamente la sal”. Como bienhechora del hombre, este ingrediente da sabor a los guisados, excita el hambre y despierta el apetito hacia toda clase de comidas. De ella, sin duda, viene todo el agrado y la máxima alegría por el alimento. De aquí que Isidoro de Sevilla piense que la salud tomó su nombre. “Nada hay, pues, más útil que la sal y el sol” se puede completar con la frase de Horacio, quien la percibe como paliativo del hambre: “con sal, el pan calmará bien a tu estómago ladrante”. Tan esencial es la sal, que la palabra salario se deriva de su nombre: “los romanos consideraban que la sal en sí misma constituía una verdadera comida, y además la tenían por un nutrimento muy saludable.
Reflexionar sobre las ventajas y desventajas históricas, ecológicas y educativas de este producto básico en diferentes ámbitos, para centrar sus efectos en el organismo y alertar sobre la necesidad de que existan programas de educación para la salud, ligados a la orientación sobre la ingesta de ella en organismos vivos -plantas, animales y seres humanos- es una necesidad ineludible.
El agua puede ser relativamente tóxica por defecto o por exceso de sal. Cuando contiene poca, su ingesta puede provocar aumento de las células que entran en contacto con ellas (turgencia). Como consecuencia, el suero sanguíneo tiende a estar demasiado diluido de sal y ver debilitada su presión osmótica. Por este motivo se desaconseja a los alpinistas que tomen nieve o nieve fundida tal cual.
Tabla resumen de recomendaciones de consumo de sal:
| Grupo | Recomendación de consumo diario |
|---|---|
| Adultos | Menos de 5 gramos (aproximadamente 1 cucharadita de té) |
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