¿Qué es la Alimentación Perceptiva? Definición y Beneficios

Para muchos padres y cuidadores, una etapa crucial en la crianza de los hijos es el momento en que empiezan a comer. Las preocupaciones y aprensiones son comunes ante este momento clave en la vida de los pequeños.

Alimentación Perceptiva

Recordemos nuestras propias experiencias infantiles con la comida. Ya sea escondiendo la comida, sacando ingredientes no deseados o usando trucos para evitar comer, la hora de la comida a menudo era un desafío. Las tácticas adultas, como el "avioncito" o las presiones para comer "por mamá, por el abuelito", rara vez resultaban efectivas.

Cuando un bebé de seis meses cumple los requisitos para comenzar la alimentación complementaria (AC), los padres a menudo se enfrentan a dos caminos: repetir la crianza que ellos mismos experimentaron o buscar alternativas. Aquí es donde la alimentación perceptiva, también conocida como alimentación responsiva, entra en juego.

Alimentación Responsiva: Sintonizando con las Señales del Niño

La Organización Mundial de la Salud (OMS) describe la alimentación responsiva como “un estilo de alimentación en que la madre está sintonizada con las señales del niño, por lo que responde de un modo apropiado, con prontitud y le ofrece motivación y apoyo guiado según su nivel de habilidades”. Para practicar la alimentación responsiva (AR), los padres deben estar sincronizados, siendo capaces de interpretar las señales del bebé al comer, respondiendo de manera adecuada.

Según Pierina Grimaldi, nutricionista certificada en alimentación infantil, para practicar la AR, los padres deben estar sincronizados. Se trata, de que el adulto, pueda ser capaz de interpretar las señales que da un bebé y posteriormente un niño al momento de comer, de forma adecuada, respondiendo consecuentemente.

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Alimentación Responsiva

El Rol del Ministerio de Salud (Minsal)

Es importante destacar el rol del Ministerio de Salud (Minsal) respecto a la alimentación complementaria. Si bien se está trabajando en una nueva, la última guía es del 2016 y en ese año ya había evidencia científica para haberla dejado con recomendaciones más actuales. Y ese es el conflicto. Muchos profesionales de salud se confían de las directrices que envía el Minsal y no estudian más allá. Mientras que, por otra parte, está la otra cara de la moneda: Chile Crece Contigo, que también viene del gobierno. En esta sí aparecen recomendaciones más actualizadas; hace alusión al BLW, a derribar mitos alimentarios y a la alimentación responsiva. No obstante, ambas guías dicen cosas distintas. Finalmente, estas malas prácticas ayudan a que pueda ganar el tipo de alimentación no responsiva.

Respecto a las contraindicaciones que puede tener la Alimentación responsiva, según la nutricionista infantil, éstas son inexistentes. “Es importante permitir al bebé tocar los alimentos, si bien las papillas son válidas, no pueden prolongarse más allá de los diez meses, ya que se limita la exposición a texturas y pueden presentarse retrasos, por ejemplo; en sus habilidades motoras orales o en su masticación. Hay que tener en cuenta que hay un tema cultural del aprendizaje social transmitido de generación en generación de que, si el niño come harto va a ser sano, estas prácticas son más adultocentristas, el adulto le dice al niño que tiene que comer y las cantidades, ignorando toda su regulación fisiológica. Asimismo, aconseja; informarse, pero de fuentes adecuadas, siempre buscando profesionales que tengan estudios actualizados en el área.

Experiencias Reales con la Alimentación Responsiva

Javiera Caro (26), aplicó la alimentación responsiva y el método BLW desde que su primer y único hijo llamado Mariano (15 meses) inició su alimentación complementaria. A los seis meses el bebé, no comía papillas, comía bastones de brócoli, y otros alimentos cortados y cocidos con la rigurosidad que exige este método. En aquellos días donde el bebé, comía poco o no comía nada, nunca se preocuparon, ya que sabían que la leche materna era su principal alimento. Incluso actualmente, sigue sin ese agobio cuando hay días de inapetencia. Sin embargo, tuvieron malas experiencias con pediatras. Por cuatro profesionales pasaron, hasta que encontrar uno que les acomodara. Cuando Javiera les comentaba su sistema de alimentación, recibía comentarios que, sabía que carecían de fundamentos, pero igualmente la hacían sentir mala mamá. “Uno de ellos me dijo sin tapujos, que si quería matar a mi hijo.

Caterin Naguil (32) comenzó la AC de Alonso (10) y Matilda (16 meses) con papillas. Cuando su primer hijo, era bebe, no se atrevió a darle nada, que no estuviera dentro de la minuta, indicada por el pediatra. Así, cuando fue madre por segunda vez, decidió aplicar el mismo método, pues encontró que era la mejor opción, ya que Matilda tenía episodios de estreñimiento en los primeros meses. Sin embargo, Caterin, esta vez hizo las cosas distintas. A medida que Matilda crecía fue incorporándole alimentos nuevos, y en distintas presentaciones, haciendo su alimentación más variada. No obstante, cuando la bebé no quiere comer, se le implementó una estrategia. “Cuando veo que aún tiene bastante comida en su plato, le doy a ella otra cuchara, así mientras ella se entretiene tratando de llevarla a su boca, yo sigo dándole su comida.

La Importancia de los Primeros 1000 Días

Comer es una experiencia que va más allá de simplemente terminar la comida en el plato, especialmente cuando se trata de niños pequeños. Los 1000 primeros días de un niño son considerados una ventana de oportunidad para el desarrollo de hábitos de alimentación saludable. Durante esta etapa, los lactantes dependen de sus padres o cuidadores para obtener una apropiada ingesta de alimentos saludables.

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El sobrepeso y la obesidad en la edad preescolar se han convertido en una preocupación de salud pública. El desarrollo de la malnutrición por exceso en niños tiene un origen multifactorial, donde el estilo y prácticas parentales que ejercen los cuidadores desde edades tempranas ha tomado especial relevancia en los últimos años.

La alimentación de un lactante es guiada por las prácticas y los estilos parentales, los cuales son aspectos importantes del cuidado parental. Estas prácticas determinan qué, cuándo y cómo un niño va a comer según su entorno, a través del efecto del comportamiento alimentario que es modelado por los cuidadores y a través de la restricción, presión o monitoreo de los alimentos suministrados por los padres e ingeridos por el niño.

Estilos Parentales y su Impacto

Los estilos parentales se refieren a la forma en que los cuidadores interactúan con el niño en términos de actitudes y comportamientos a través de todas las áreas de la paternidad. Se conocen cuatro principales estilos parentales: autoritativo, autoritario, permisivo y negligente.

  • Autoritativo: Estilo sensible o receptivo.
  • Autoritario: Estilo controlador y restrictivo.
  • Permisivo: El niño tiene el control del momento de la alimentación.
  • Negligente: El cuidador ignora al niño durante las comidas.

La evidencia establece que un estilo parental receptivo que es cálido e incluye interacciones positivas con el lactante, resulta en un niño que tiene relaciones y lazos seguros, mejor desarrollo del lenguaje y mejor desarrollo cognitivo, y mayor habilidad de autoalimentarse en edades más tempranas. Esta relación recíproca entre cuidador y lactante forma las bases para una conexión emocional positiva que es esencial para un funcionamiento social saludable, también como para un óptimo comportamiento alimentario.

Alimentación complementaria

¿Cómo Aplicar la Alimentación Receptiva?

La alimentación receptiva es parte de la alimentación activa, la cual provee de alimentos complementarios a la leche materna o a la fórmula láctea de una forma más activa. La alimentación activa es cuándo el padre se involucra con un comportamiento positivo con el niño, mientras alienta y toma en consideración los intereses del niño durante los tiempos de comida. Un buen ejemplo de comportamiento positivo son tener conversaciones sobre la comida, ser un modelo positivo en la alimentación saludable y alentar al lactante de forma verbal.

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La alimentación receptiva se puede definir como la reciprocidad entre el niño y su cuidador, y se puede estructurar en un proceso de cuatro pasos:

  1. La creación de una rutina estructurada, donde las expectativas son conocidas y las emociones promueven la interacción.
  2. Las señales son entregadas por el lactante a través de acciones motoras, expresiones faciales o vocalizaciones.
  3. La respuesta pronta del cuidador a estas señales de forma atingente, apropiada y con apoyo hacia el lactante.
  4. La percepción que tiene el niño sobre la respuesta por parte del cuidador a sus señales es de una manera predecible.

La falta de reciprocidad entre el cuidador y el niño consecuentemente va a llevar a una alimentación no receptiva. Y derivados de los estilos parentales, se han descrito tres estilos de alimentación no receptiva:

  1. El tipo permisivo, en donde el niño tiene el control del momento de la alimentación.
  2. El tipo negligente, donde el cuidador ignora al niño durante las comidas.
  3. El tipo autoritario, que es un estilo controlador o restrictivo y ejerce presión durante las comidas, donde el cuidador toma un control excesivo y domina el momento de la alimentación.

Estos estilos de alimentación llevan a tiempos de comida que se convierten en situaciones incómodas, caracterizados por interacciones inconsistentes, no receptivas y en una relación con falta de confianza.

BLW (Baby Led Weaning) y BLISS (Baby Led Introduction to Solids)

El método BLW (Baby Led Weaning) de alimentación complementaria ha ido ganando popularidad entre los padres y hoy en día es considerado como una alternativa para iniciar la alimentación de sus lactantes. BLISS (Baby Led Introduction to Solids) es una modificación del BLW. Fue diseñado para abordar las principales preocupaciones que se tenían con el BLW.

BLW se basa en los principios de la alimentación perceptiva, en la cual se respetan las señales de hambre y saciedad del bebé, y se promueve la autorregulación de la ingesta alimentaria (2). Los padres deciden qué alimentos ofrecer, dónde y cuándo hacerlo; y los lactantes usan sus propias manos para decidir qué alimentos seleccionar y en qué cantidad consumirlos (1).

BLW

BLW presenta beneficios que son reconocidos principalmente por los cuidadores que usan el método. Describen mayor autonomía y disfrute al alimentarse; mayor participación en las comidas familiares; y menor irritabilidad y selectividad con los alimentos. En paralelo, existen 3 preocupaciones principales asociadas a su uso: el riesgo de asfixia, el déficit de hierro en la dieta y el retraso del crecimiento.

BLISS (Baby Led Introduction to Solids/ Introducción de sólidos dirigida por el bebé) conserva la esencia del BLW, en la cual el bebé elige qué y cuánto comer, pero que asegura el consumo de un alimento rico en hierro, uno en energía y una fruta o verdura.

Tabla comparativa BLW vs BLISS:

Característica BLW BLISS
Filosofía Alimentación autorregulada Alimentación autorregulada con enfoque en nutrientes
Énfasis Exploración de alimentos Hierro, energía y variedad
Riesgo de asfixia Potencialmente mayor Mitigado con educación
Ingesta de hierro Puede ser insuficiente Priorizada en cada comida

Algunos profesionales han mostrado preocupación con respecto a que los bebés que usan el método BLW puedan presentar mayor riesgo de retraso del crecimiento ya que consideran que los primeros alimentos ofrecidos al usar este método son de baja densidad energética. En el método BLISS, a diferencia del BLW, se educa a los padres para que en cada alimentación ofrezcan al menos un alimento rico en energía.

Un estudio conducido el año 2017 buscó determinar si el uso del método BLISS, al promover la autoalimentación, podría mejorar la autorregulación energética y reducir el riesgo de obesidad en comparación con la alimentación tradicional con papilla. El resultado (outcome) primario fue el Z score IMC/E (crecimiento pondoestatural) y resultados (outcomes) secundarios fueron la autorregulación energética, comportamientos relacionados a la alimentación y la ingesta energética. Para medir los outcomes se usó el IMC Z score por edad, cuestionarios alimentarios y registro de dieta de 3 días respectivamente.

BLISS presentó beneficios en algunos comportamientos relacionados con la alimentación, los que fueron medidos mediante cuestionarios realizados a los cuidadores principales. No hay diferencias estadísticamente significativas en los riesgos de asfixia. BLISS se asoció a un número mayor número de arcadas a los 6 meses de vida (momento en el que se inicia la alimentación complementaria). No hay diferencias estadísticamente significativas en el crecimiento pondoestatural, prevalencia de obesidad ni ingesta energética.

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