Los trastornos de la conducta alimentaria (TCA) son un problema de Salud Pública debido a su alarmante incremento en las últimas tres décadas en países desarrollados. Los trastornos de la conducta alimentaria corresponden a trastornos mentales caracterizados por comportamientos anormales relacionados con la alimentación y que afectan negativamente la salud física y mental de las personas. Muchas veces existe la creencia de que los trastornos de la conducta alimentaria son enfermedades físicas y/o nutricionales, sin embargo, el origen de estos trastornos es mental, donde el control por la comida, el peso y la imagen corporal son sólo síntomas de otros aspectos que están sucediendo en la vida de la persona.
El 2 de junio de cada año se conmemora el Día Mundial de Acción por los Trastornos de Conducta Alimentaria (TCA), iniciativa creada por la Academia de Trastornos Alimentarios (AED, por sus siglas en inglés) para visibilizar estos problemas de salud, contribuir a su prevención e incentivar la búsqueda de ayuda para obtener un tratamiento oportuno y adecuado.
Se definen como una alteración persistente del comer que perjudica la salud o el funcionamiento psicosocial. Todos estos trastornos comparten síntomas cardinales tales como la preocupación excesiva por la comida, peso y/o figura corporal y el uso de medidas no saludables para controlar o reducir el peso corporal. Una característica clínica general de los trastornos de alimentación es la existencia de una condición común, igual en pacientes hombres y mujeres, que es una sobreevaluación del peso y forma corporal.
La percepción que tiene el individuo de su desempeño en la sociedad se basa en forma importante o casi exclusiva en su peso y forma y en la habilidad de controlar estas dos variables.
Es importante entender que los TCA son trastornos complejos y multifactoriales, influenciados por diversos factores como el entorno familiar, social y cultural. En los últimos 18 años hemos presenciado un preocupante aumento en la incidencia de Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA) a nivel global. Según un estudio realizado por Galmiche y colaboradores en 2019, la prevalencia de estos trastornos se ha duplicado, pasando del 3,4% al 7,8% de la población entre los años 2000 y 2018.
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Las formas más comunes de trastornos alimentarios son la anorexia nerviosa, la bulimia nerviosa y el trastorno por atracón. Estos trastornos son más frecuentes en mujeres que en hombres, en una razón aproximada de 9 mujeres por cada 1 hombre.
Tipos de Trastornos de la Conducta Alimentaria
Los más frecuentes son:
- Anorexia Nerviosa: Se caracteriza por una notable restricción en la ingesta de alimentos, lo que resulta en un peso corporal debajo de lo saludable en relación a la edad, el sexo, el curso del desarrollo y la salud física.
- Bulimia Nerviosa: Corresponden a atracones con respuestas compensatorias como vómitos autoinducidos, medicamentos para bajar de peso, uso excesivo de laxantes, entre otros.
- Trastorno por Atracones: Son episodios de atracones que se relacionan con comer sin hambre, de manera rápida y sin control, hasta llegar a sentirse incómodamente lleno/a.
- Trastorno evitativo/restrictivo de la ingesta alimentaria: Las comidas o la ingesta son evitadas no cubriéndose los requerimientos nutricionales, con la consiguiente pérdida importante de peso. Se observa especialmente en niños. Existe disminución en el interés por la comida o hay evitación por las características sensoriales de la comida.
- Pica: Es la ingestión de sustancias no nutritivas: tierra, excrementos, yeso, papeles, pinturas, etc, de manera frecuente y persistente.
- Rumiación: Los alimentos son regurgitados y masticados de nuevo y deglutidos parcialmente. Produce malnutrición y en casos graves muerte por aspiración. Suele aparecer en niños, especialmente aquellos con: Retraso mental, anomalías esofágicas: hernia de hiato, reflujo gastroesofágico, prematuros y en algunas disfunciones del sistema nervioso.
Cómo afrontar un trastorno alimentario en la adolescencia.Montse Sánchez Povedano, psicóloga clínica
Etiología, Epidemiología y Fisiopatología
La etiología permanece aún oscura, dentro de las teorías que se postulan se encuentran:
- Teorías psicológicas: Sistémica (Patología familiar), psicoanálisis (ataque a objeto materno introyectado, rechazo a la sexualidad), relaciones objetales (falla de nutrición afectiva en primeros años de vida, pseudoindependencia).
- Sociocultural: Sobrevaloración de delgadez como homólogo a belleza, éxito, inteligencia.
- Biológica: Hipermetabolismo núcleo caudado, atrofia cerebral, bajos niveles de noradrenalina, aumento de opiáceos endógenos.
La prevalencia de la anorexia nerviosa estimada en la vida de las mujeres es de 0,9 y en los hombres del 0,3 por ciento. La edad media de aparición del trastorno se estima entre los 10 a 30 años (13 años en Chile). Se describe una mayor expresión en parientes femeninos de primer grado y en gemelos monocigotos. Se asocia a rasgos de personalidad obsesivos, perfeccionistas e introvertidos, y a familias aglutinadas, rígidas con conflicto conyugal encubierto o con amenaza de ruptura familiar. En poblaciones clínicas presentaría una mayor tasa de morbilidad afectiva (distimia, trastorno depresivo, riesgo suicida, trastorno ansioso, TOC).
La prevalencia de la bulimia nerviosa en la vida de las mujeres es del 1,5 por ciento y en los hombres del 0,5 por ciento. La edad de aparición se estima en los 18 años. Los adolescentes tienen una prevalencia de vida de 0.9%. Presentan un perfil de carga genética y de morbilidad psiquiátrica asociada, equivalente al de la anorexia, pero en la bulimia hay una mayor frecuencia de patología asociada al abuso de sustancias y trastorno en el control de impulso y se considera menos grave que la anorexia.
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La prevalencia durante toda la vida del trastorno por atracones en adultos es del 1,9 por ciento, y la prevalencia de 12 meses es del 0,8 por ciento. Edad de aparición se estima a los 23 años. 79% de los pacientes con este trastorno tiene al menos otro trastorno psiquiátrico (fobia específica, fobia social, depresión mayor unipolar, TEPT, abuso o depencia de alcohol). Presentan más riesgo de desarrollar dolor crónico, obesidad, DM e HTA. Prevalencia en adolescentes se estima en 1.6%.
La historia de abuso sexual en la infancia es más frecuente en pacientes con trastornos alimentarios que en la población general. Se reporta en un 20% a 50% de pacientes con anorexia y bulimia, pero es más común en pacientes con bulimia.
Factores Predisponentes
- Alto nivel intelectual
- Rasgos de personalidad dependientes y obsesivos
- Pensamiento dicotómico
- Elevada espiritualidad
- Pobre autoestima
- Insatisfacción corporal
- Sobrepeso premórbido
Factores Desencadenantes
- Pérdidas
- Fracasos en relaciones de pareja
- Abuso sexual
- Comentarios peyorativos sobre su cuerpo
- Enfermedades físicas consuntivas
- Ejercicio físico riguroso y excesivo
- Dietas estrictas para adelgazar
Factores Perpetuantes
- Emaciación
- Alteraciones fisiológicas intestinales
- Distorsión de imagen corporal
- Estructura de personalidad
- Interacción familiar patogénica
- Presiones socioculturales
Diagnóstico de los Trastornos de la Conducta Alimentaria
El rol del médico general es la sospecha de estos trastornos. El diagnóstico es clínico, en la entrevista se debe evaluar lo conductual, pero también es importante el examen físico del paciente para observar complicaciones médicas asociadas. Se debe realizar un buen examen psiquiátrico para detectar comorbilidades. Suele haber problemáticas familiares complejas, que también hay que explorar.
Dentro de la evaluación es muy importante detectar complicaciones de estos trastornos, destacando:
Complicaciones de Anorexia
- Prolapso de la válvula mitral
- Derrame pericárdico
- Bradicardia
- Amenorrea hipotalámica funcional
- Osteoporosis
- Constipación
La evaluación médica incluye: historia clínica, examen físico, pruebas de laboratorio según hallazgos clínicos (en general: hemograma completo, glicemia, función renal, perfil bioquímico y nutricional, perfil tiroideo, ECG).
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Complicaciones de Bulimia
- Deshidratación
- Hipokalemia
- Irregularidades menstruales
- Sd de Mallory-Weis
- Miopatía
- Erosión del esmalte dental
Evaluación médica: historia clínica, examen físico y pruebas de laboratorio (similares a las de anorexia).
Criterios Diagnósticos DSM V
Para el diagnóstico de los TCA, se utilizan los criterios del DSM-V (Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales, 5ª edición). A continuación, se resumen los criterios para los trastornos más comunes:
Anorexia Nerviosa
- Restricción de la ingesta de energía que conduce a un bajo peso corporal, dada la edad del paciente, el sexo, la etapa del desarrollo y la salud física, con un marcado rechazo a mantener el peso corporal normal o sobre el mínimo normal (IMC <18,5).
- Miedo intenso a ganar peso o engordar o comportamiento persistente que impide el aumento de peso, a pesar de tener bajo peso.
- Percepción distorsionada del peso y la forma corporal, influencia indebida del peso y la forma corporal en la autoestima, o la negación de la gravedad médica del propio peso corporal bajo.
Especificar el tipo: restrictivo o compulsivo-purgativo. Especificar si está en remisión parcial o total, especificar gravedad (Leve IMC < o = 17, Moderado: 16-16.99, Severa: 15-15.99, Extrema < 15).
Bulimia Nerviosa
- Episodios de atracones (consumo de una cantidad de alimentos en un periodo discreto de tiempo que es mucho más grande que lo que la mayoría de las personas comería en las mismas circunstancias) en que los pacientes sienten que no pueden controlar su ingesta durante el episodio.
- Conductas compensatorias para evitar la ganancia de peso (vómitos autoinducidos, mal uso de laxantes, diuréticos u otros fármacos, ayuno o ejercicio excesivo).
- A y B al menos una vez a la semana durante tres meses.
- Autoevaluación del paciente es indebidamente influenciada por la forma y el peso corporal.
- La alteración no aparece exclusivamente durante episodios de anorexia nerviosa.
Especificar: remisión parcial o total; si es leve (1-3 conductas compensatorias por semana), moderado (4-7), grave (8-13), extremo (14 o más).
Trastorno por Atracones
- Los episodios de atracones (consumo de una cantidad de alimentos en un periodo discreto de tiempo que es mucho más grande que lo que la mayoría de las personas comería en las mismas circunstancias), durante los cuales el paciente siente que no tiene control sobre la alimentación.
- Sentirse disgustado consigo mismo, deprimido o culpable después de comer en exceso.
- Los episodios ocurren al menos una vez por semana durante tres meses.
- Sin uso regular de conductas compensatorias.
- Los atracones de comida no ocurren exclusivamente en el transcurso de bulimia nerviosa o anorexia nerviosa.
Especificar gravedad: Leve: 1-3 atracones por semana, Moderado: 4-7, Grave: 8-13, Extremo: 14 o más.
Para el resto de los trastornos revisar los criterios diagnósticos del DSM V, ya que son menos frecuentes y de mayor manejo por especialista.
Tratamiento de los Trastornos de la Conducta Alimentaria
El rol del médico general aquí es el Tratamiento inicial, es decir evaluar situaciones de riesgo metabólico, somático y psiquiátrico que requieran intervención aquí y ahora. Condiciones psiquiátricas comórbidas (depresión, abuso de sustancias, trastornos de ansiedad) que requieran hospitalización.
En el tratamiento de los TCA se debe mantener un control frecuente para pesquisar la presencia de complicaciones. No hay un tratamiento único y estándar para los TCA, depende de cada trastorno y de los síntomas que presenta la persona. A pesar de ello, el tratamiento debe ser multidisciplinar, conformado por diversos especialistas, debido a las consecuencias que generan en las distintas áreas de las personas. En este sentido, el tratamiento debe abordar otras complicaciones y no únicamente aspectos relacionados con el peso y la alimentación.
Se realiza un abordaje multidisciplinario, que incluya psiquiatra, psicoterapia, nutricionista, endocrinólogo y en algunas ocasiones terapia familiar. El tratamiento de la anorexia nerviosa implica rehabilitación nutricional y psicoterapia que incluye la terapia familiar, terapia cognitivo-conductual, el apoyo por el especialista y la entrevista motivacional.
La rehabilitación nutricional para pacientes con anorexia nerviosa incluye la prescripción y supervisión de comidas y la proscripción de atracones y purgas. La hospitalización puede ser necesaria para los pacientes resistentes al tratamiento. Realimentación demasiado rápida o agresiva puede conducir al síndrome de realimentación potencialmente mortal.
La farmacoterapia adyuvante está indicada en los pacientes con enfermedad aguda que no aumentan de peso con estas intervenciones (ej: olanzapina 2,5-10 mg/día). Los trastornos depresivos o ansiosos leves o moderados que se presentan con frecuencia suelen resolverse con la rehabilitación nutricional y la psicoterapia. Los trastornos graves que no responden al manejo estándar pueden beneficiarse de uso de ISRS.
El tratamiento para la bulimia nerviosa incluye la rehabilitación nutricional, la psicoterapia (siendo de elección la terapia cognitiva-conductual) y la farmacoterapia (siendo de elección los ISRS, particularmente la fluoxetina) (dosis objetivo de 60 mg/día).
El tratamiento del trastorno por atracones suele implicar psicoterapia; Sin embargo, la farmacoterapia es una alternativa razonable (ISRS). Para los pacientes con sobrepeso u obesidad, la terapia de pérdida de peso conductual puede ser beneficiosa.
La estabilización y la recuperación de los trastornos de alimentación pueden requerir hospitalización en un pabellón psiquiátrico, médico o combinado.
Es relevante mencionar que al comienzo del tratamiento se recomienda entregar información psicoeducativa respecto a la patología, su sintomatología y el proceso que se llevará acabo. 📲La detección temprana y el tratamiento son importantes para una recuperación de los Trastornos Alimentarios.
Seguimiento
Los trastornos de la conducta alimentaria son patologías que suelen ser recurrentes en el tiempo, el manejo y el seguimiento de la patología como tal debe estar en manos de un psiquiatra, también requieren de controles por nutricionista. El médico general se limita a evaluar las complicaciones médicas, pero muchas veces también requiere derivar a distintos especialistas.
Tabla resumen de los Trastornos de la Conducta Alimentaria:
| Trastorno | Características Principales | Complicaciones Comunes | Tratamiento |
|---|---|---|---|
| Anorexia Nerviosa | Restricción alimentaria, bajo peso, miedo a ganar peso, distorsión de la imagen corporal. | Bradicardia, amenorrea, osteoporosis, problemas cardíacos. | Rehabilitación nutricional, psicoterapia (individual y familiar), farmacoterapia (en casos específicos). |
| Bulimia Nerviosa | Atracones seguidos de conductas compensatorias (vómitos, laxantes, ejercicio excesivo). | Deshidratación, hipokalemia, problemas dentales, síndrome de Mallory-Weiss. | Rehabilitación nutricional, psicoterapia (TCC), farmacoterapia (ISRS). |
| Trastorno por Atracones | Episodios de atracones sin conductas compensatorias regulares. | Obesidad, diabetes, hipertensión, dolor crónico. | Psicoterapia (TCC), farmacoterapia (ISRS), terapia de pérdida de peso conductual. |
La Cultura de la Dieta
Hoy en día es de suma relevancia hablar y reflexionar sobre la cultura de dietas que existe en nuestra sociedad. Es esencial tomar conciencia de cómo estas presiones externas pueden afectar la percepción del cuerpo y la relación que tiene cada persona con los alimentos. Frente a ello, la experta Mg. Ps.
Cuando moralizas los alimentos los clasificas en buenos y malos, en saludables y chatarra. Cada vez que consumas un alimento que consideras como “malo” o como “chatarra” sentirás culpa o que estás haciendo algo que no deberías. Deja de poner el foco en tu cuerpo, en querer cambiar algo porque “no está bien”.
La cultura de la dieta nos ha inculcado el ejercicio como un medio para cambiar nuestro cuerpo, como una forma de compensación o de castigo según la manera en que te alimentas. Cuando estamos constantemente sometidos/as a dietas, cuando continuamente la cultura de la dieta nos dice qué comer, cuánto comer y de qué forma hacerlo, nos desconectamos de nuestro cuerpo.
Comenzamos a alimentarnos según de acuerdo a lo que esta cultura nos enseña y dejamos de escuchar las necesidades de nuestro cuerpo: qué quiere comer, cuánto quiere comer, cuándo quiere comer. Crecemos y nos desarrollamos en esta cultura, nuestro entorno crece y se desarrolla en esta cultura y esto puede generar dificultad para salir de esta cultura. La cultura de la dieta promueve la auto crítica y el odio a uno/a mismo/a.
Cualquier práctica de comparación solo te hará caer en un circulo vicioso de frustración, de sentirte mal contigo mismo/a, de seguir buscando un ideal impuesto por la cultura de la dieta o por otros/as y probablemente nuevamente caigas en la cultura de la dieta. La cultura de la dieta nos hace creer que comer es fuerza de voluntad y que para cambiar nuestro peso debemos comer de manera controlada y con fuerza de voluntad.
Comienza a cuestionar esta creencia, ninguna de estas dos cosas es algo que puedas mantener a largo plazo, puede que incluso lo puedas probar a través de todas las dietas restrictivas que has hecho. Cambia la visión que tienes sobre la salud, el peso no necesariamente va a definir la salud de una persona. Enfócate en comportamientos y hábitos de salud que generen bienestar a tu cuerpo, donde la pérdida o aumento de peso sean neutral.
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