Tipos de Alimentación de los Virus: Un Enfoque en la Inmunidad y la Nutrición

Los virus son microorganismos patógenos comunes que pueden causar enfermedades infecciosas en los humanos. El sistema inmunológico, una compleja red de órganos, células y tejidos, ayuda al cuerpo a combatir infecciones y enfermedades, vigilando y detectando agentes dañinos como virus y bacterias, activando una respuesta para atacarlos.

Fagocitosis

Fagocitosis: Un proceso clave del sistema inmunológico.

El sistema inmunológico va madurando a lo largo de la vida al tener contacto con agentes infecciosos, lo que permite crear un repertorio, llamado ‘memoria inmunológica’. Al enfrentarnos por segunda vez a ese agente, y ya estando protegidos, no desarrollamos la enfermedad o el cuadro clínico es mucho menor. Esto es lo que conocemos como inmunidad adaptativa, que es específica para determinado agente y es una respuesta más poderosa y especializada que se va desarrollado con los años.

La microbiota intestinal, la más numerosa y diversa de las microbiotas humanas, es una comunidad compleja de microorganismos que incluye principalmente levaduras, virus y bacterias que interactúan constantemente con las células de nuestro intestino. El conjunto microbiota/intestino forma el ecosistema digestivo.

La microbiota intestinal cuenta con alrededor de 100.000 billones de bacterias, principalmente alojadas en el colon (intestino grueso). Las bacterias son los microorganismos más abundantes y mejor estudiados de la microbiota; más del 90% de ellas pertenecen a dos grandes grupos de bacterias (filos), los Firmicutes y los Bacteroidetes, que, a su vez, representan más del 90% del total de bacterias presentes en nuestro intestino. Otros grupos bacterianos minoritarios, pero necesarios para el equilibrio del ecosistema digestivo, también están presentes tales como las Actinobacteria, las Proteobacteria y, como lo hemos observado en sujetos chilenos, las Verrucomicrobia.

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La microbiota tiene un genoma cuyo tamaño es 100 a 150 veces mayor al del genoma humano. Estos genes permiten a las bacterias desempeñar funciones específicas que nuestro cuerpo no ha desarrollado, pero que son necesarias para su buen funcionamiento. A cambio, le ofrecemos a la microbiota un lugar donde desarrollarse (el colon) y una gran cantidad de nutrientes. Esta estrecha relación simbiótica entre la microbiota y su huésped es el resultado de cientos de miles de años de evolución conjunta.

El papel de la nutrición en el sistema inmunológico

El Rol de la Nutrición en el Sistema Inmunológico

Son muchos los estudios que demuestran que una dieta equilibrada refuerza el sistema inmunológico. Una alimentación natural y saludable permite tener un sistema inmune mejor preparado para combatir al SARS-CoV-2. Muchos alimentos naturales poseen actividad antimicrobiana, la cual podría afectar directamente al virus, mientras otros poseen actividad antiinflamatoria, la cual podría aliviar diversos síntomas de esta enfermedad, disminuyendo su gravedad. Por otro lado, muchos de ellos son capaces de preparar a nuestro organismo para combatir más eficientemente al SARS-CoV-2.

Una dieta baja en grasas también favorece la salud del sistema inmunitario. Conviene incluir en la dieta pescado, frutos secos, aceite de oliva, girasol, soja o linaza para asegurar un aporte equilibrado de diferentes grasas esenciales para la salud.

Recomendaciones Dietéticas Clave

  • Lácteos: Un consumo regular de lácteos (preferentemente descremados) contribuye a aumentar las defensas inmunológicas. Se deben consumir como mínimo en dos raciones diarias.
  • Proteínas: La proteína debe aportarse, preferiblemente, a través de carnes blancas, como pollo, pavo y pescado, así como de legumbres.
  • Hidratos de carbono: Una dieta excesiva en hidratos de carbono (azúcares, masas) afecta a la capacidad del sistema inmunológico de combatir infecciones, puesto que la obesidad está ligada a una mayor incidencia de este tipo de enfermedades.
  • Líquidos: A la alimentación se debe sumar el consumo diario de dos litros de líquidos (en adulto), ya sea agua o infusiones de hierbas, porque estar bien hidratado es beneficioso para el funcionamiento del organismo.
Seguridad alimentaria

Infografía sobre seguridad alimentaria.

Alimentos con Potencial Antiviral

Los frutos del bosque como frambuesas, moras, arándanos y frutillas, entre otros, presentan una gran cantidad de polifenoles denominados antocianinas. Se ha visto que los extractos de casis o zarzaparrilla negra tienen efectos antivirales contra la influenza tipo A y B, previniendo la unión y la entrada del virus a las células, así como la liberación del virus desde la célula infectada.

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Además, se debe cuidar que la alimentación sea en las porciones adecuadas. El aporte de energía debe ser el correcto: ni por encima ni por debajo de las recomendaciones. Por el contrario, la función inmunológica también se ve alterada en personas que ingieren menos de 1.200 kcal o dietas desequilibradas.

Alimento Beneficios Potenciales
Frutos del bosque (frambuesas, moras, arándanos) Ricos en antocianinas, polifenoles con efectos antivirales.
Cassis/Zarzaparrilla negra Extractos con efectos antivirales contra la influenza A y B.

La Importancia de la Microbiota Intestinal

Una de las principales funciones de la microbiota es la digestión de macronutrientes (carbohidratos, proteínas, grasas) aportados por los alimentos. Estos son normalmente digeridos por las enzimas presentes en nuestro intestino, un proceso que libera nutrientes que son absorbidos. Sin embargo, no tenemos las enzimas necesarias para degradar la fibra ni la mayoría de los polifenoles (los famosos “antioxidantes”) dietarios. Ciertas bacterias de la microbiota poseen dichas enzimas y digieren estos compuestos, generando metabolitos como los ácidos grasos volátiles (AGVs), acetato, propionato y butirato, que son utilizados por otras bacterias o son absorbidos y ejercen efectos beneficiosos para nuestra salud. Por lo tanto, una dieta pobre en fibra y en polifenoles afecta la microbiota y la salud del huésped, en parte debido a la menor la producción de AGVs.

Cuando la microbiota sufre desequilibrios en su composición y función, un estado llamado "disbiosis", el beneficio mutuo de la relación microbiota-huésped tiende a desaparecer. La disbiosis es generalmente transitoria y relacionada con eventos específicos (antibióticos, patógenos). Luego, vuelve a su estructura inicial, mostrando así un cierto grado de resiliencia. Agresiones continuas o repetidas, sin embargo, pueden agotar esta resiliencia, alterando la composición de la microbiota en forma más permanente y produciendo respuestas anormales de las células intestinales y del sistema inmunitario local, que terminan deteriorando la capacidad de nuestro intestino de actuar como una barrera protectora.

La dieta también influye fuertemente sobre la microbiota. Fibras y polifenoles favorecen bacterias beneficiosas y reducen aquellas potencialmente patógenas y la producción de metabolitos dañinos. Para algunas fibras denominadas prebióticos, se ha demostrado que sus acciones beneficiosas sobre la salud ocurren a través de la microbiota.

Los investigadores recalcan que, si bien la alimentación es un factor clave, es solo una de las múltiples estrategias que deben aplicarse en conjunto para prevenir la enfermedad causada por los microorganismos patógenos como el coronavirus.

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