Vomitar para Adelgazar: Riesgos y Consecuencias para la Salud

La búsqueda de un cuerpo ideal puede llevar a prácticas peligrosas para la salud. Vomitar para adelgazar es una de ellas, acarreando serias consecuencias que van desde problemas digestivos hasta complicaciones durante el embarazo. Este artículo explora los riesgos asociados a esta práctica y ofrece una visión detallada de sus efectos en el organismo.

Riesgos de vomitar para adelgazar

Gastritis: Una Consecuencia Común

Dolor abdominal, vómitos e incluso sensación de vacío, son algunos de los síntomas de la gastritis, enfermedad que se produce por una inflamación de la mucosa del estómago. Conoce más detalles de las causas de esta patología.

Desde el Departamento de Gastroenterología de Clínica Las Condes, señalan que “la gastritis es la inflamación de la mucosa del estómago, órgano que cumple múltiples funciones en nuestro sistema digestivo, como el proceso de digestión y su función motora que tritura, mezcla y transporta los alimentos es a través del tracto gastrointestinal”.

Asimismo, los expertos explican que “en el proceso de digestión existen funciones secretoras, que ayudan a disolver y digerir los alimentos, así como también funciones protectoras como la producción de moco y bicarbonato para mantener protegido nuestro estómago de factores gastro-lesivos, como la pepsina, ácido clorhídrico, y factores exógenos como el alcohol, el tabaco, medicamentos, cáusticos e infecciones bacterianas o parasitarias”.

Los especialistas aclaran que “las causas son múltiples, sin embargo, la infección por helicobacter pylori y el consumo de antiinflamatorios no esteroideos, como diclofenaco sódico, ibuprofeno, naproxeno, ketoprofeno y el uso de ácido acetilsalicílico (aspirina) son los factores más influyentes para el desarrollo de esta patología”.

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Existen además patologías sistémicas inflamatorias que pueden influir en el desarrollo de la gastritis, como la enfermedad de Crohn, que es un tipo de enfermedad inflamatoria intestinal, sarcoidosis y enfermedades autoinmunes que lesionan directamente la piel del sistema digestivo alto. Algunos factores de riesgo pueden acelerar el desarrollo de esta enfermedad, como el estilo de vida, la edad avanzada, el consumo de alcohol y cigarrillo, entre otros.

“El consumo de alimentación balanceada, la incorporación del deporte y dormir 8 horas diarias ayuda de manera importante a sanar estas enfermedades. La alimentación, el manejo del estrés y los hábitos pueden influenciar de manera negativa o positiva el desarrollo y exacerbación de la gastritis”, señalan los expertos.

Riesgos durante el Embarazo

A veces se aconseja a las mujeres con obesidad que adelgacen antes del embarazo, porque algunas investigaciones indican que el exceso de peso puede dificultar la gestación y aumentar el riesgo de aborto espontáneo y de complicaciones. El exceso de peso puede aumentar el riesgo de aborto y de complicaciones para las gestantes.

Aunque algunas pacientes esperan que estos medicamentos les ayuden a concebir, aún no está claro si la pérdida de peso siempre facilita el embarazo. En teoría, el cuerpo ovula de forma más regular y fiable si alguien no tiene sobrepeso ni falta de peso, dijo Jessica Chan, endocrinóloga reproductiva del Cedars-Sinai. Esa es una de las razones por las que los médicos y las clínicas de fertilidad a veces aconsejan a las pacientes que adelgacen. Algunas clínicas ni siquiera tratan a pacientes con un índice de masa corporal superior a 40. Para estas pacientes en particular, los fármacos para perder peso podrían ser una herramienta valiosa, afirman los médicos especialistas en fertilidad.

“Sí digo a las pacientes, sobre todo si no toman anticonceptivos, que la pérdida de peso, especialmente si es significativa, puede mejorar la ovulación”, afirma Sarah Lassey, médica especialista en medicina materno-fetal del Hospital Brigham and Women’s.

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Aunque muchas pérdidas son consecuencia de anomalías cromosómicas, las mujeres con diabetes no controlada tienen un mayor riesgo de aborto espontáneo. También tienen más probabilidades de desarrollar preeclampsia o tener un parto prematuro. El Colegio Estadounidense de Obstetras y Ginecólogos recomienda que los proveedores de servicios de salud animen a las mujeres con obesidad a perder peso antes del embarazo.

Los estudios han indicado una relación entre la obesidad y un mayor riesgo de defectos congénitos, mortinatalidad, parto prematuro y otros problemas, dijo Andrea Shields, vicepresidenta del comité de directrices clínicas de atención obstétrica de la organización. No está claro si la obesidad causa directamente esos problemas, o si pueden influir otros factores del estilo de vida o trastornos de salud, como la diabetes.

La conversación en torno al peso, la fertilidad y el embarazo “ya es complicada y está estigmatizada”, dijo Nuako, médica del Hospital General de Massachusetts.

Embarazo saludable

Trastornos de la Alimentación: Anorexia y Bulimia

El Manual de Enfermedades Mentales en su cuarta edición (DSM IV) distingue dos grandes trastornos: la anorexia y la bulimia. La práctica clínica nos ha demostrado que éstas parecen ser dos caras de una misma moneda: el trastorno en la conducta alimentaría al que genéricamente hemos terminado llamando anorexia (restrictiva o bulímica).

Las pacientes presentan momentos restrictivos y momentos eméticos en el curso de esta opción (intento de solución) que se va convirtiendo con el tiempo en enfermedad, razón por la cual preferimos hablar de trastorno de la alimentación considerándola una unidad nosológica. Los criterios diagnósticos aceptados desde DSM IV incluyen para la anorexia: amenorrea por más de tres ciclos, temor a subir de peso y un peso bajo el 85% esperado para su talla y edad. La bulimia en cambio, se caracterizará por presentar atracones de alimentos con una frecuencia de dos veces por semana por tres meses que son seguidos de purga y de una evaluación de si mismo basada en la figura (y por tanto muy lábil).

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Dada la alta prevalencia de los trastornos de alimentación en la población femenina (1,1 a 4,2% en bulimia y 0,5 a 3,7% en anorexia)1 y la mortalidad que alcanzan en el transcurso de la vida de estas pacientes (10 al 15%)1. Los cuadros parciales, iniciales, recurrentes o símiles requieren intervención a fin de prevenir el cuadro de estado que señalan las estadísticas.

Reconocer la paciente que está en riesgo supone comprender las razones por las cuales alguien podría decidir utilizar la “solución anoréctica” para alcanzar la individualidad. El desarrollo humano supone un largo período de cuidado parental. La evolución hacia la autovalencia (independencia) deberá suceder tanto en lo cognitivo, lo laboral, lo reproductivo y lo emocional. Un adolescente hará diversos intentos, probará de varias formas conciliar su necesidad de depender del sistema parental y su tarea: hacerse cargo de su libertad.

Dependiendo de las características del desarrollo emocional-social-cognitivo podremos augurar un periodo adolescente complicado, normal o sobreadaptado. Tanto en el polo de la sobreadaptación a los deseos parentales como en el de evitación de los mismos el adolescente está en riesgo. Utilizar la figura y/o el peso como avales de estima de sí, es uno de los modos de organizar la identidad (independencia emocional). Un modo de alto riesgo, claro.

La necesidad de percibir la autonomía y la imposibilidad de lograrlo a través de un vínculo armonioso con las figuras de apego significativo, podría ser suficiente estímulo para buscar sensaciones de amplitud y libertad emergidas de conductas de riesgo. Entre los ensayos de autogestión están los encuentros con acciones que pueden derivar a patología: el uso de substancias psicoactivas, la sexualidad de riesgo, los actos antisociales, autoagredirse, autosacrificarse.

El cuerpo (escénico, erótico, fisiológico) es un tema a integrar durante la adolescencia en la imagen de sí mismo. La silueta (el cuerpo imagen) está ahí (aquí) para ser regulado a través de la ingesta y el ejercicio. Muchas adolescentes y pre púberes hacen dieta como parte de una indicación médica o como parte de una conducta grupal que busca construir identidad femenina, se encuentran con el ayuno y las sensaciones de “liviandad-libertad-felicidad” que éste provee al inicio; otras prueban el vómito, como una conducta prohibida que hay que ocultar de los reprobatorios ojos parentales, algunas piensan que obtienen espacios "libres"del sistema establecido y lo codifican como independencia, para luego descubrir cómo se va construyendo una vida estrecha entre márgenes de vida emocional, cognitiva y social de intereses.

La restricción puede llegar a generalizarse expropiando vida social, capacidad de entendimiento propio, intereses, aceptación del cambio. Puede así, dificultar la posibilidad de integrarse al mundo que le corresponde participar. Cuando los síntomas se cronifican, sucede una especie de autoexclusión, ya que la paciente estará incapacitada de realizar las tareas vitales como sus pares.

Sin embargo, la pregunta que surge de inmediato es ¿por qué sólo algunas de estas adolescentes se enferman, cuando tantas hacen dieta? ¿cómo puedo como pediatra reconocer los procesos de desarrollo que dejan en riesgo a estas niñas, considerando que la mortalidad de esta patología es tan alta y la calidad de vida tan mala?

Veremos un modelo que explica cómo se va entrando y cómo se va saliendo de un trastorno de alimentación. Además puntuaremos algunos aspectos de la semiología de la sobreinvolucración relacional, factor de riesgo, diagnosticable precozmente y que predispone a la construcción de un trastorno de alimentación u otras conductas de riesgo en la adolescencia.

Modelo de las Cinco Fases

El modelo inédito que a continuación presento es una integración realizada sobre la base que esta es una patología que integra lo cultural, lo familiar, lo biológico, lo individual y lo biográfico, configurando el cuadro clínico que hoy conocemos. El modelo ha sido pensado en el contexto de las más de 100 pacientes atendidas y seguidas hasta por cuatro años en el grupo de trastornos de la alimentación que ha funcionado en los departamentos de Pediatría y Psiquiatría de la Pontificia Universidad Católica en conjunto con el grupo de terapia del Instituto Chileno de Terapia Familiar desde 1998 a la fecha, respondiendo a la necesidad de comprensión operativa del equipo conformado por nutriólogas, psiquiatras y terapeutas familiares que hacen uso de esta nomenclatura para asignar riesgo y definir intervenciones.

Este modelo corresponde a una integración psicosomática evolutiva que incluye y articula áreas fisiológicas, relacionales, psíquicas y culturales como supracontexto psicopatológico. En este caso la fisiopatología es una psico-fisio-patología, es decir, una desviación de los procesos normales de individuación, que se dan siempre en el contexto de un vínculo con figuras de apego significativas, generalmente los padres, a tal punto de comprometer la fisiología y en algunos casos la vida.

"Comer" es una conducta que está ligada al cuidado materno desde el nacimiento. El primer amor parece tener sus bases en la lactancia y los primeros cuidados y la lactancia en el acoplamiento de ejes hipotalámicos en los diálogos hormonales, en las sincronías de ciclos (sueño, alimentación, esfínteres). El apego como conducta biológica reguladora de la angustia funciona a través de los sistemas enteroceptivos, propioceptivos, musculoesquelético, olfativo, gustativo. Las señales enviadas desde los diversos receptores se integrarán en el sistema límbico construyendo progresivamente los patrones matriciales de los sistemas de angustia y depresión. La estimulación de la mucosa gastrointestinal quedará ligada desde el inicio, a la modulación de la angustia y con ella las sensaciones de hambre y saciedad que serán moduladas en el hipotálamo 17 .

En el desarrollo normal se va estableciendo una relación alimentos-cuidadores que integra los niveles fisiológicos más básicos como parte de ella. En la patología del comer estos niveles siguen juntos, sin lograr autonomía; y rechazar o recibir alimentos estará entonces asociado a la proto unidad alimento-cuidador. No es sólo el alimento lo que se rechaza o recibe, es también la sensación de ser cuidado. Esta implicación de niveles nos permite entender la doble intención en la inicial baja de peso: alcanzar parámetros idealizados de silueta (belleza) y vida (autonomía y éxito). La autoexigencia requerida en el sobrecontrol instintual es condición frecuente, pero no absoluta para alcanzar estos dobles objetivos.

Las cinco fases que proponemos aparecen dispuestas en una línea temporal. Una fase se va sumando otra (como cajas chinas) cuando el proceso se construye, y se van restando cuando el proceso se deshace, invierte. Un modo de entender para intervenir terapéuticamente, no necesariamente cierto, pero si útil como lo ha ido demostrando nuestra práctica clínica (figura 1).

Esquema del proceso anoréctico

Figura 1. Esquema del proceso anoréctico.

Las cinco fases son:

  1. Fase 1: La baja de peso o construyendo identidad
  2. Fase 2: El re-conocimiento o buscando individuación
  3. Fase 3: La protesta en la relación familiar o la oposición a comer
  4. Fase 4: La protesta del cuerpo o minimización de la fisiología
  5. Fase 5: La protesta psíquica o minimización del aparato mental

Fase uno: La baja de peso - Construyendo identidad

La población general femenina suele no estar satisfecha con su imagen corporal. Más del 90%6 quisiera bajar de peso o cambiarla. Por esta razón aprender a controlar el peso a través del ejercicio, la ingesta y los vómitos; forma parte de las habilidades culturales del homo sapiens.com (sedentario y de imaginario cinético). Las mujeres estamos más cerca de buscar a través de la imagen una solución al acontecer. (9:1 es la proporción mujeres-hombres de esta patología en la adolescencia).

La pregunta, sin embargo, es ¿por qué alguien en el peso adecuado, para la imagen deseada, sigue disminuyéndolo y deja de pertenecer al grupo fértil de la población femenina, hasta quedar en riesgo vital?. Recordemos que los trastornos de alimentación tienen el doble de mortalidad que cualquier otra patología psiquiátrica1 y doce veces mayor mortalidad que la población femenina normal. Bajar de peso puede ser el resultado de una indicación médica o de un deseo. Se desea alcanzar un estado de salud una silueta o la pertenencia a un grupo, por lo cual seducir a través de la imagen, identificarse con los cuerpos socialmente idealizados y a través de ellos pertenecer a grupos con privilegios supone aprender la administración del balance calórico.

El cuerpo, núcleo central de la identidad, asiento de la abstracción "sí mismo"o "yo", será integrado durante toda la vida acogiendo los cambios que la biografía personal traerá. ¿Soy un cuerpo? ¿tengo un cuerpo?. Mi cuerpo es parte del mundo y también el medio por el cual tomo parte en el mundo7. Mi fisiología y "yo"en mi propia voluntad ¿vamos juntos o nos disociaremos (separaremos)?. Y además está este cuerpo que veo, represento e imagino cuando estoy frente a mi espejo interno. Mi "objeto-cuerpo"hecho de tantas historias e imágenes que hemos recibido y representado en la propia imagen corporal8. Imagen asociada a la autoestima y por lo tanto a la sensación de bienestar. De ahí que algunos intenten controlar el bienestar a través de la imagen. Podemos pensar en tantos cuerpos: el fisiológ...

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