Las tendencias dietéticas extravagantes han sido popularizadas por celebridades a lo largo de los años. Una de las tendencias más recientes es la dieta de "una comida al día" (u "Omad" por sus siglas en inglés). Entre los fanáticos de Omad se encuentran Bruce Springsteen y Chris Martin, el líder de Coldplay.
Muchos defensores de Omad afirman que les ayuda a controlar mejor su peso y mantenerse en forma. Omad es esencialmente una versión más extrema de otros tipos de dietas de ayuno, como el ayuno intermitente y la alimentación restringida en el tiempo. La principal diferencia es que las personas que siguen Omad consumen todas las calorías diarias en una sola comida grande, en lugar de ayunar solo ciertos días o comer solo durante una ventana de tiempo específica.
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Ayuno y Salud: ¿Qué dice la evidencia?
La evidencia que apoya el uso de Omad es limitada. Muy pocos estudios han analizado realmente a Omad, y la mayoría de los que se han realizado son en animales. La mayoría de las afirmaciones sobre la efectividad de Omad son anecdóticas o se basan en la suposición de que, si otras formas de ayuno benefician la salud, entonces Omad también lo hará.
La investigación sobre las dietas de ayuno todavía está emergiendo, pero no es mejor que otros enfoques dietéticos. Sin embargo, la investigación también ha encontrado que la alimentación restringida en el tiempo (donde se consumen todas las calorías del día dentro de una ventana específica de tiempo) puede ayudar a las personas a controlar mejor su peso y reducir la presión arterial, entre otros beneficios para la salud.
Un estudio de revisión también encontró que muchos tipos diferentes de ayuno (incluido el ayuno intermitente y el ayuno cada dos días) pueden mejorar varios aspectos del metabolismo. Esto incluye mejorar los niveles de azúcar y colesterol en la sangre, reducir los niveles de inflamación y ayudar a las personas a regular mejor su apetito. Esto, a su vez, puede ayudar a reducir el riesgo de una persona de obesidad, diabetes tipo 2 y enfermedades cardiovasculares.
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Una Sola Comida al Día: ¿Qué Implica?
Un estudio ha analizado el efecto de Omad en humanos. En este estudio, los participantes recibieron la misma cantidad de calorías para comer cada día durante la duración del estudio. Durante la mitad del estudio, los participantes comieron estas calorías en una sola comida, antes de cambiar y comer sus calorías diarias divididas en tres comidas por día.
Cada patrón de comida solo se siguió durante un período de 11 días, no muy largo, y solo 11 participantes completaron el estudio.
Cuando los participantes comieron solo una comida por día, vieron una mayor reducción en su peso corporal y masa grasa. Sin embargo, los participantes también tuvieron mayores reducciones en la masa magra y la densidad ósea al comer solo una comida al día. Esto podría conducir a una reducción de la función muscular y un mayor riesgo de fracturas óseas si la dieta se siguiera durante un período más largo.
Los estudios en animales que analizan los efectos de Omad han mostrado resultados contradictorios, con investigaciones que muestran que los ratones que comieron una comida grande al día en realidad ganaron más peso en comparación con aquellos que comieron varias comidas.
Si bien estos resultados pueden indicar que Omad podría tener beneficios para algunos aspectos de la salud, todavía hay mucho que no sabemos al respecto. Será importante que los estudios futuros investiguen el efecto de Omad en un mayor número de participantes y en otros grupos de personas (ya que este estudio solo incluyó adultos jóvenes delgados). También será importante que los estudios analicen el efecto de Omad durante un período de tiempo más largo y realicen estos ensayos en un entorno de la vida real.
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También será interesante saber si el momento de la comida puede mejorar aún más los resultados y si el perfil nutricional de la comida hace una diferencia.
Otras Desventajas de la Dieta Omad
Si alguien solo está comiendo una comida al día, entonces será bastante difícil para ellos satisfacer todos sus requisitos nutricionales, especialmente de energía, proteínas, fibra y las vitaminas y minerales clave. No obtener suficiente de estos nutrientes importantes podría conducir a la pérdida de masa muscular, riesgo de estreñimiento y mala salud intestinal.
Alguien que sigue Omad tendrá que asegurarse de obtener una buena porción de proteínas y un montón de verduras, nueces, semillas y algunas frutas y granos enteros durante su única comida diaria para satisfacer estos requisitos nutricionales. También necesitarán una buena porción de productos lácteos para asegurarse de que cumplen con sus requisitos de calcio y yodo, o un suplemento o alternativa si son de origen vegetal.
Esta no es una dieta que recomendaríamos para niños, cualquier persona que esté embarazada, con la esperanza de quedar embarazada o amamantando y definitivamente no para una persona que pueda estar en riesgo de un trastorno alimentario.
También es importante tener en cuenta que, si bien esta dieta puede funcionar para las celebridades, también tienen acceso a nutricionistas, dietas de alta calidad y suplementos cuando sea necesario.
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La Obesidad Infantil en Chile: Un Problema Creciente
La obesidad y el sobrepeso constituyen un problema creciente en nuestro país, y este es actualmente considerado una epidemia mundial por la Organización Mundial de la Salud (WHO 2000)1. La malnutrición por exceso en población infantil de edad escolar en diferentes países fue analizada recientemente por Wang (2006)2; sus resultados señalaron que la prevalencia se ha incrementado en 23 de los 25 países evaluados, con excepción de Rusia y Polonia. El aumento más importante ocurrió en la población urbana y en los países desarrollados2.
En Chile, estudios transversales efectuados entre 1986 y 1998, en diferentes ciudades del país, demostraron que el sobrepeso (definido como IMC entre p85 y p95) ha aumentado en forma significativa: de 8,3% a 19,6% y 5,4% a 14,6% en varones prepúberes y púberes, respectivamente, y de 10,2% a 16,2% y 9,7% a 24,9% en mujeres prepúberes y púberes, respectivamente. La obesidad (definida como IMC mayor p95) sigue la misma tendencia, con aumentos de 4,3% a 29,5% y 1,6% a 14,6% en hombres y de 4,7% a 24,0% y 2,3% a 17,6% en mujeres, en ambos casos prepúberes y púberes respectivamente3.
En nuestro país, la prevalencia de malnutrición por exceso varía entre 37,0% y 33,9% en varones de 6 años, y entre 40,4% y 34,3% en mujeres de la misma edad (año 2000), al usar los criterios de obesidad y sobrepeso de la OMS o del CDC-2000, respectivamente4. El riesgo de niños obesos para desarrollar intolerancia a la glucosa, resistencia a la insulina, hiperlipidemia, e hipertensión arterial está bien establecido. Además, existe el riesgo a corto plazo de morbilidad importante, derivada principalmente de problemas ortopédicos y psicosociales5.
En Chile, la prevalencia comunicada de intolerancia a la glucosa en niños y adolescentes obesos se ubica entre 3,8%6 y 11,0%7 dependiendo de la gravedad del exceso de peso. También se ha observado resistencia a la insulina e insulinemia de ayuno elevada en un 79% y 67%, respectivamente8 de niños con obesidad avanzada.
Como conclusión de una reciente revisión sistemática publicada por nuestro grupo9, la gran mayoría de los niños obesos continúan con ese diagnóstico en la etapa adulta. Encontramos 6 estudios que consistentemente muestran esta persistencia en el tiempo con OR (odds ratio) entre 2 y 20,2. Sin embargo, los estudios realizados hasta la fecha no han sido capaces de asociar nítidamente obesidad infantil y mortalidad general o cardiovascular en la vida adulta, para lo cual se requieren más estudios prospectivos9.
Tratamiento de la Obesidad Infantil: Un Enfoque Integral
Actualmente no hay intervenciones basadas en evidencia que hayan demostrado claramente la utilidad del tratamiento de la obesidad. Solo intervenciones multifactoriales, que incluyan dieta, actividad física e intervenciones conductuales podrían ser beneficiosas. Cada una de ellas por separado no ha demostrado hasta ahora tener la misma efectividad que el conjunto10,11.
Los estudios son en general heterogéneos en cuanto a las definiciones del diagnóstico y a los resultados, con casuísticas pequeñas y pérdidas importantes durante el seguimiento10. El enfoque racional del problema reside en enfatizar la prevención, a través de un completo registro del estado nutricional, y consejería a la familia por parte del médico de atención primaria respecto de alimentación saludable y cambios en el estilo de vida12.
En casos de falta de respuesta al manejo inicial, o si existe motivación por parte del paciente o su familia, se debe realizar un enfoque multidisciplinario a través de programas que incluyan modificaciones en los hábitos de alimentación, actividad física sistemática, apoyo psicológico, y que integren activamente a la familia como pilar del tratamiento12-14.
Análisis de un Programa Integral de Obesidad Infantil
Entre los años 1999 y 2006 se evaluaron 324 niños de ambos sexos, mayores de 5 años, con diagnóstico de obesidad o sobrepeso, los que ingresaron al programa integral de obesidad del Centro Endocrinológico de la Clínica Santa María. El ejercicio consistió en actividades programadas y dirigidas por el profesor de educación física 3 veces por semana, con duración de 30 a 45 minutos por sesión. El ejercicio fue aeróbico, de contracción isométrica e isotónica, y de flexibilidad, en forma de juego. Se evaluó la condición basal.
Los controles con nutricionista se realizaron 3 veces al mes, indicándose una dieta normocalórica balanceada, basada en la pirámide alimentaria, de acuerdo a peso ideal para edad, sexo y actividad física. Esta dieta se configuró con proteínas en un 15 a 20%, con grasa (colesterol < 300 mg) en 20 a 25% y carbohidratos de bajo índice glicémico en 50 a 60%. La alimentación del día se dividió en 6 porciones de consistencia sólida y con aporte de fibra.
El apoyo psicológico consistió en el diagnóstico personalizado, y manejo con técnicas individuales de tipo gráfico, de expresión verbal, y de refuerzo positivo. Además se realizaron técnicas grupales familiares y con sus pares. Se reforzaron las expectativas de éxito y de autoimagen, y se buscó recuperar, el contacto con las señales fisiológicas de hambre, saciedad y ansiedad.
Se calculó el puntaje z del IMC (zIMC) con el programa Epi Info versión 3.3.2 (www.cdc.gov) para ajuste por edad y sexo. Al momento de iniciar el programa, se hizo el diagnóstico de sobrepeso en el 10,6%, y de obesidad en el 89,4%.
Las principales variables continuas, ya sea clínicas y de laboratorio obtenidas al inicio del programa se resumen en la Tabla 1.
| Variable | Valor |
|---|---|
| Edad | [Valor] |
| zIMC inicial | [Valor] |
| HOMA | [Valor] |
| Perímetro de cintura inicial | [Valor] |
| TG/HDL | [Valor] |
Los diagnósticos nutricionales para ambos sexos, al inicio y final del programa de obesidad, se muestran en la Figura 2. Un 29,0% de las mujeres y un 22,2% de los hombres deja de ser obeso al finalizar la intervención.
Durante el tiempo que se evaluó el programa, se observó baja de peso, estadísticamente significativa, con diferencia entre el zIMC del inicio y final del programa, que fue de -0,28 en los hombres (IC 95%: -0,31 a -0,25, p < 0,001), y -0,29 en las mujeres (IC 95%: -0,32 a -0,26, p < 0,001). No hubo diferencia al comparar ambos sexos.
Se comparó el cambio de zIMC cuando el síndrome metabólico estaba presente al inicio (test t-Student), y por el ingreso al programa según las distintas estaciones del año (ANOVA de una vía). La comparación de las variables sexo, edad, zIMC inicial, HOMA, perímetro de cintura inicial, y TG/HDL entre los pacientes que lograron baja de peso ≥ 5% o < 5% del peso inicial se muestra en la Tabla 2.
| Variable | Baja de peso ≥ 5% | Baja de peso < 5% | p-valor |
|---|---|---|---|
| Sexo | [Valor] | [Valor] | [Valor] |
| Edad | [Valor] | [Valor] | [Valor] |
| zIMC inicial | [Valor] | [Valor] | [Valor] |
| HOMA | [Valor] | [Valor] | [Valor] |
| Perímetro de cintura inicial | [Valor] | [Valor] | [Valor] |
| TG/HDL | [Valor] | [Valor] | [Valor] |
El grupo que logró bajar ≥ 5% de su peso inicial tenía un promedio de edad mayor que el grupo que bajó < 5% (11,6 vs 11,0 años, p = 0,03). Al agrupar el HOMA en terciles, se observó que aumenta en forma significativa con la edad, perímetro de cintura, y relación TG/HDL.
| Variable | Asociación |
|---|---|
| [Variable 1] | [Asociación 1] |
| [Variable 2] | [Asociación 2] |
| Variable | Tercil 1 | Tercil 2 | Tercil 3 |
|---|---|---|---|
| Edad | [Valor] | [Valor] | [Valor] |
| zIMC inicial | [Valor] | [Valor] | [Valor] |
| HOMA | [Valor] | [Valor] | [Valor] |
| Perímetro de cintura inicial | [Valor] | [Valor] | [Valor] |
| TG/HDL | [Valor] | [Valor] | [Valor] |
Se realizó un modelo de regresión lineal múltiple con las dos variables que fueron predictoras de la respuesta: tiempo de estadía en el programa (directamente proporcional) y circunferencia de cintura inicial (inversamente proporcional).
Al evaluar la adherencia al tratamiento, se observó que el 12,9% de los pacientes abandona el programa antes del mes de establecida la intervención, un 12,6% lo hace durante el segundo mes, y un 15,4% durante el tercer mes.
No existe aún en la literatura consenso acerca del mejor tratamiento para niños con obesidad11. La principal limitante de los estudios es el pequeño número de pacientes incluidos, que resta potencia al análisis, y las pérdidas en el seguimiento a largo plazo, que dificultan la evaluación de los resultados10.
En nuestra población de pacientes la prevalencia de síndrome metabólico fue de 23,6% en los hombres, y 12,5% las mujeres. En Estados Unidos se ha descrito una prevalencia en aumento, en concordancia con la epidemia de obesidad. En el estudio NHANES III se comunicaba una prevalencia de síndrome metabólico de 28,7% en niños obesos15.
En nuestro programa, un 60% de los pacientes logra resultados satisfactorios, con baja de peso mayor a 5% del peso inicial, magnitud que ha demostrado mejorar muchas de las complicaciones médicas de la obesidad en adultos17. En otro estudio realizado en Chile, Moraga et al18, evaluaron en forma prospectiva a 88 niños en control por obesidad en un policlínico de nutrición, entre enero y agosto del año 2000. La intervención consistió en educación en relación a dieta y actividad física. Un 65% logró bajar más de 5% de su IMC inicial en un período de seguimiento de 6 meses, resultado comparable con el obtenido en nuestro trabajo.
En un análisis univariado de los datos, relacionando variaciones porcentuales de peso/talla o IMC con variables personales, familiares, antropométricas, bioquímicas y de actividad física, sólo la edad menor de 5 años se asoció con una respuesta favorable. El grupo que completa el programa de obesidad presentaba también en forma significativa un mayor promedio de edad, y relación TG/HDL.
Durante la permanencia de los niños y adolescentes en el programa, éste demostró ser efectivo en lograr que la baja de peso fuese sostenida en el tiempo, lo que ocurrió tanto en hombres como en mujeres. Con respecto a la circunferencia de cintura, ésta paradójicamente predijo el aumento de peso; se podría especular que la mayor circunferencia de cintura está relacionada con un aumento de la resistencia insulínica, condición que hace más difícil la baja de peso según diferentes estudios21.
En nuestro trabajo, un 40,9% de los pacientes no completó la intervención. En el estudio de Moraga18 destaca que un 48% de los pacientes abandona el seguimiento a los 6 meses. Otro estudio realizado en Chile por Barja et al22, que analizó la adherencia a mediano plazo de 120 pacientes obesos al tratamiento médico convencional, observó que a 12 meses sólo un 18,3% de ellos seguía en control regular.
El principal problema observado en las intervenciones en obesidad es la pérdida del seguimiento, resultado que ha sido concordante en los distintos trabajos nacionales. Creemos que el foco de atención debería estar en la población preescolar, con inclusión de todo el grupo familiar, debido a la creciente prevalencia del problema en este grupo. Tratar las consecuencias a edades mayores siempre será menos efectivo, más caro y más tardío.
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