En este artículo técnico, Natalie Urrutia, médico veterinario Ph.D. en Ciencias Animales, e investigadora en nutrición de vacas lecheras de INIA Remehue, entrega valiosa información para la toma de decisiones en este período de bajo crecimiento de la pradera.
Las praderas en el sur de Chile se caracterizan por disminuir considerablemente su crecimiento durante el invierno.
La alimentación invernal de vacas lecheras de sistemas pastoriles está sustentada principalmente en el uso de forrajes conservados, dado el lento crecimiento de la pradera.
En este sentido, es necesario asegurar el aporte de nutrientes requeridos por las vacas lecheras, y además en forma balanceada, usando diversas fuentes complementarias a la pradera.
Si bien la concentración de energía y fibra es adecuada, la baja disponibilidad de materia seca en la pradera en invierno no permite que cada animal consuma la cantidad necesaria para sostener la producción (16 a 20 kg de materia seca de pradera por vaca al día, equivalente a aproximadamente 100 kg de pradera en fresco).
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Por lo tanto, es muy común el uso de fuentes forrajeras adicionales, y en algunos casos materias primas para corregir el valor energético o proteico de la ración cuando los forrajes tienen deficiencias de algún macronutriente.
Requerimientos nutricionales y alimentos disponibles
El ejercicio que se debe realizar considera 2 aspectos: Los requerimientos de los animales y los alimentos disponibles.
Los requerimientos de las vacas, entre muchos factores, depende principalmente del tamaño y nivel productivo.
Por ejemplo, una vaca no gestante de 500 kg, con una producción de leche de 25 L diarios requiere aproximadamente 2,5 kg de proteína y 43,4 Mcal de energía metabolizable.
Teniendo claro los requerimientos se hace necesario considerar la composición nutricional de alimentos con los que se cuenta y, en este sentido, acá la realidad de cada predio es distinta.
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Lo más común en el sur de Chile es tener disponibilidad de ensilaje de praderas, cultivos suplementarios de invierno (como raps, rutabaga, col, ensilaje de maíz) y estos complementados con concentrados.
Al ofertar distintas fuentes de forraje e insumos a vacas lecheras en producción se crea una ración complementaria que pudiera ser una ración parcialmente mezclada si se usa un carro mezclador y se ofrece la dieta en zonas de comederos; o una ración de pastoreo de distintas fuentes de forraje o forraje más concentrados (pradera y col forrajero).
Cualquiera sea la forma de suplementación de la dieta base, es necesario considerar principios básicos:
- El consumo de materia seca y los requerimientos energéticos varían acorde al tamaño de la vaca y a su nivel productivo (litros y contenido de proteína y grasa láctea, semana de lactancia y gestación, condición corporal y condiciones adversas (revisar Tabla 2). En este sentido, si es necesario mejorar condición corporal, se debe asegurar que la ración total sea más energética de lo que corresponde al nivel productivo de la vaca.
- La dieta total consumida por la vaca debe ser balanceada para dar las condiciones al ecosistema ruminal de proveer proteína microbiana a la vaca y de dar las condiciones para digerir la fibra consumida.
- Entre 15 y 18 % de proteína cruda (PC)
- Nitrógeno no proteico no debe superar el 20% de la proteína dietaría total
- Fibra detergente neutro por sobre 32%, con al menos 20% proveniente de forraje.
- Almidón no debe superar el 28% de la dieta.
- Extracto etéreo (o aceite) no debe superar el 6% de la dieta total.
- Forrajes (ensilajes, henos) tienen una calidad nutritiva variable según factores desde la siembra hasta el proceso de conservación, por lo que se debe contar con análisis de composición de nutrientes (materia seca, proteína, fibra detergente neutra, almidón o carbohidratos no estructurales en el caso de ensilajes de maíz o sorgo, extracto etéreo) y de calidad de fermentación (pH, nitrógeno amoniacal y total, lactato).
- Al elegir fuentes de energía, en lo posible según disponibilidad y precio de unidad digestible, preferir aquellos con velocidad de degradación ruminal más lenta (sorgo
- En todo momento del año, incluido el invierno, se debe maximizar el consumo de materia seca (oferta acorde a producción), entregar agua limpia a libre disposición e incluir una formulación de sales y vitaminas en la ración diaria.
- Si se requiere suplementar forrajes durante el invierno, es necesario considerar al menos 80 cm lineales de acceso al forraje (cultivo suplementario o comedero lineal) para que todas las vacas tengan acceso adecuado al suplemento, independiente de jerarquías.
- Los microbios ruminales requieren 2 a 3 semanas para adaptarse y ser eficientes en digerir nuevos sustratos, por lo que la introducción de cualquier nuevo ingrediente en la dieta de la vaca lechera debe hacerse gradualmente. Esto asegura un mejor aprovechamiento de la dieta, previniendo pérdidas de nutrientes.
Composición de forrajes comunes
Por ejemplo, en invierno, una pradera permanente fertilizada tiene alrededor de 27 % de proteína cruda (PC), entre 38 a 48 % de Fibra detergente neutro (FDN) y hasta 1,86 Mcal/kg de Energía Neta de Lactancia (ENL) (en base materia seca).
En la Tabla 1 se detalla los aportes nutricionales promedio de algunos forrajes comunes o potenciales disponibles en la zona sur para utilizar en invierno.
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Tabla 1. Contenido nutricional de forrajes
| Forraje | Proteína Cruda (PC) | Fibra Detergente Neutra (FDN) | Energía Neta de Lactancia (ENL) |
|---|---|---|---|
| Pradera permanente fertilizada (invierno) | 27% | 38-48% | 1,86 Mcal/kg MS |
| Col y Rutabaga* | Variable | Variable | Variable |
| Raps* | Variable | Variable | Variable |
Fuente: Consorcio Lechero, 2014. *Por compuestos tóxicos, este forraje no debe representar más del 25% de la dieta total para col y rutabaga, y 45% para raps, en base materia seca.
De las materias primas que pueden utilizarse para agregar energía a la ración están los subproductos de maíz (grano seco, molido, roleado, grano húmedo), subproductos de la remolacha, avena, trigo, triticale, cebada y grasas bypass.
Los insumos que pueden agregar proteína a la ración corresponden principalmente a subproductos de la soya, raps, lupino, fuentes de nitrógeno no proteico como la urea.
Tabla 2. Requerimientos de energía según producción
Tabla 2. Requerimientos de energía para vacas lecheras según producción (litros) y contenido de grasa láctea. Datos calculados para vaca lechera de 550 kg de peso vivo.
Consideraciones adicionales
La primera consideración es evitar el sobrepastoreo de praderas especialmente hacia finales de invierno de invierno e inicios de primavera, lo que podría reducir la productividad de las praderas a largo plazo, facilitando el ingreso de especies vegetales no deseadas.
Rotaciones de pastoreo largas (45 a 60 días entre pastoreos) y residuos de entre 1000 y 1200 kg (5 cm) postpastoreo es lo recomendado en invierno.
Sin embargo, este manejo invernal hace que suplir las necesidades nutricionales se convierta en todo un desafío.
Importante a considerar es la realización de análisis nutricionales de los ingredientes de la ración.
Una aproximación se puede obtener de tablas publicadas (por ejemplo, Composición de Alimentos para el Ganado Bovino, editado por la Universidad Austral de Chile, Consorcio Lechero y el INIA en 2014), sin embargo, la variabilidad entre alimentos de un mismo tipo podría hacer que esta no sea una buena opción.
El mejor ejemplo de ello son los ensilajes, en los cuales la calidad depende mucho de las condiciones en las cuales fueron confeccionados.
Así, por ejemplo, el contenido de proteína de un ensilaje de pradera puede variar entre un 10 y 18% y su energía entre 2,3 y 2,7 Mcal/kg de materia seca.
Factores como la especie (gramínea o leguminosa), época de corte (primavera o verano), si es o no premarchito, si tiene o no aditivos, entre otros, hacen que los ensilajes tengas una muy variable composición.
Por lo tanto, lo recomendable es hacer un análisis nutricional con la suficiente antelación para que esté disponible cuando se preparen las raciones.
Estrategias de alimentación y manejo para incrementar la producción de leche
Con la información de los requerimientos nutricionales de nuestros animales, los ingredientes con los que contamos y su composición nutricional, será posible determinar las cantidades de cada uno de ellos que debieran ser ofrecidos diariamente.
Para ello, nutricionistas se apoyan en el uso de softwares que permiten hacer la combinación de ingredientes que buscamos.
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