El cáncer es la segunda causa de muerte en Chile, representando el 23,3% de las defunciones totales. Existe evidencia y consenso de que el cáncer es un problema de salud prevenible y que hay factores nutricionales y ambientales que inciden en la aparición de cánceres en diferentes localizaciones. En este sentido, la alimentación juega un papel crucial en la prevención del cáncer de colon.
Según información entregada por la Organización Mundial de la Salud (OMS), desde el año 2012 que el cáncer de colon y recto se encuentra dentro de los cánceres más diagnosticados. De hecho, en Chile su frecuencia ha ido aumentando y mueren aproximadamente mil personas al año. Resaltar la necesidad de prevenir el cáncer de colon es el objetivo de la jornada que se conmemora cada 31 de marzo a nivel mundial, ya que se trata del tercer cáncer más común en el planeta. A nivel país, es la segunda causa de cáncer en hombres y mujeres, solo sobrepasado por el de próstata y mama, respectivamente”, según indica la plataforma de estadísticas sobre cáncer de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Globocan (2020).
La Importancia de la Dieta en la Prevención del Cáncer
La evidencia es robusta en mostrar que los factores dietarios y de composición corporal son responsables entre 30% y 40% de los cánceres. Según la última Encuesta Nacional de Consumo Alimentario (2010-2011), el 95% de la población chilena requiere cambios en la dieta, concentrándose este problema en las personas de menor nivel socioeconómico.
El Fondo Mundial para la Investigación del Cáncer (WCRF, por su sigla en inglés) está poniendo permanentemente al día la información sobre dieta y cáncer y la fuerza de asociación de la evidencia, lo que permite afirmar que hay pruebas sólidas de que los cereales integrales que contienen fibra dietética disminuyen el riesgo de cáncer colorrectal. En el caso de los cereales integrales, legumbres y los alimentos que contienen fibra dietética, la evidencia es consistente en demostrar que, en general, cuanto más se consume, menor es el riesgo de padecer algunos tipos de cáncer, entre ellos cáncer de colon.
“Este cáncer es más frecuente en los países desarrollados, que tienen una alta ingesta de carnes rojas y grasas saturadas. La disminución de este tipo de comidas, asociado al consumo de frutas y verduras, preferentemente crudas, protegen tanto a hombres como mujeres”, comenta el Dr. Sergio San Martin, cirujano coloproctológico de Clínica Universidad de los Andes. Investigaciones científicas han comprobado que las personas que consumen dietas ricas en frutas y verduras son menos propensas a presentar cáncer del aparato digestivo. Un elevado consumo de fibra posee un verdadero efecto protector.
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Recomendaciones Nutricionales para Reducir el Riesgo de Cáncer
La Fundación Mundial para la Investigación del Cáncer (WCRF, por sus siglas en inglés) elaboró en 2018 una serie de recomendaciones nutricionales basadas en investigaciones exhaustivas que buscan reducir el riesgo de desarrollar cáncer. Hoy sabemos la estrecha relación que existe entre el desarrollo del cáncer y algunos hábitos modificables que nos pueden ayudar a reducir el riesgo. ¡Comienza hoy con estos hábitos para reducir tu riesgo de cáncer y mejorar tu estado de salud!
1. Mantener un Peso Saludable:
El exceso de grasa corporal es un factor para múltiples patologías crónicas y se asocia con un mayor riesgo de varios tipos de cáncer, incluyendo cáncer de mama, colon y recto, y páncreas. Para lograr y mantener un peso saludable, es importante equilibrar la ingesta calórica con la actividad física, es necesario crear tu propio balance, adaptando tus necesidades y objetivos personales a tu alimentación.
2. Actividad Física Regular:
La actividad física regular no sólo ayuda a mantener un peso saludable, sino que también reduce el riesgo de cáncer de colon, mama y endometrio. Se recomienda realizar al menos 150 minutos de actividad moderada o 75 minutos de actividad vigorosa cada semana. Incorporar ejercicios como caminar, correr, nadar o andar en bicicleta puede hacer una gran diferencia en la salud general. Estar físicamente activo es beneficioso para nuestra salud en general. Los investigadores están aprendiendo que la actividad física puede afectar el riesgo de cáncer. Existe evidencia convincente de que la actividad física se asocia con un riesgo reducido de cáncer colorrectal y cáncer de mama.
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3. Dieta Rica en Fibra:
Una dieta rica en frutas, verduras y legumbres proporciona buena cantidad de fibra para mejorar la digestión y disminuir el riesgo el cáncer de colon. También proporciona, una variedad de nutrientes, antioxidantes y fitoquímicos que tienen propiedades protectoras contra el cáncer, evitando el daño de las células producido por el envejecimiento. ¿Cómo comenzar? Semanalmente incorpora algún alimento alto en fibra que habitualmente no consumas.
4. Limitar el Consumo de Carnes Rojas y Procesadas:
El consumo elevado de carnes rojas y procesadas está asociado con un mayor riesgo de cáncer y en especial colorrectal. Se aconseja limitar el consumo de carnes rojas a menos de dos a tres veces a la semana. Es ideal preferir carnes magras o bajas en grasas y evitar las carnes procesadas como cecinas y embutidos. La carne roja y la carne procesada están clasificadas por el Fondo Mundial de Investigación del Cáncer / Instituto Estadounidense para la Investigación del Cáncer (WCRF / AICR) como las causas del cáncer colorrectal. Se estima que el 21% de los casos de cáncer intestinal en el Reino Unido están relacionados con el consumo de carne roja y procesada. Según esta evidencia, debe limitar la cantidad de carne roja, especialmente la ingesta de carne procesada. Ejemplos de carnes rojas son carne de res, cerdo, cordero e hígado. Las carnes procesadas incluyen salchichas y algunas carnes frías. Varios estudios han encontrado que el riesgo de cáncer colorrectal aumenta específicamente entre los consumidores de carne que consumen carne con una superficie muy tostada (fritura) o carne que se ha preparado a altas temperaturas durante períodos prolongados (asado a la parrilla).
5. Evitar el Consumo de Alcohol:
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El alcohol está vinculado a un mayor riesgo de cáncer, entre ellos: cáncer de boca, garganta, esófago, hígado, mama y colon. La recomendación es evitar el consumo de alcohol para reducir el riesgo de cáncer.
6. Reducir el Consumo de Sal y Azúcar:
Un consumo elevado de sal puede aumentar el riesgo de cáncer de estómago. El azúcar en exceso afecta a nuestra salud, aumenta la inflamación crónica, el exceso de peso y el riesgo a enfermedades crónicas.
7. Lactancia Materna:
La lactancia materna no sólo es beneficiosa para el menor, sino que también reduce el riesgo de cáncer de mama en las madres.
8. Evitar Suplementos Vitamínicos Innecesarios:
No hay evidencia suficiente que respalde que el consumo de suplementos vitamínicos puede prevenir el cáncer. Es mejor obtener los nutrientes necesarios a través de una dieta balanceada y rica en alimentos naturales.
9. Consumo de Ajo:
La evidencia sugiere que una dieta rica en ajo reduce el riesgo de cáncer de colon. Varios estudios de población muestran una asociación entre el aumento del consumo de ajo y la reducción del riesgo de ciertos cánceres, incluido el cáncer colorrectal.
10. Vitamina D:
Para lograr una concentración de vitamina D de al menos 30 ng/mL en la sangre, la ingesta diaria recomendada de vitamina D oscila entre 10 y 20 mcg por día.
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Otros Factores a Considerar
Además de la alimentación, existen otros factores que pueden influir en el riesgo de desarrollar cáncer de colon:
- Edad: El riesgo aumenta con la edad, especialmente a partir de los 50 años.
- Antecedentes Familiares: Tener familiares que han sufrido la enfermedad aumenta el riesgo.
- Enfermedades Inflamatorias Intestinales Crónicas: Como la colitis ulcerosa o la enfermedad de Crohn.
- Lesiones Precursoras o Pólipos: Que van creciendo en la mucosa intestinal y se consideran precursores del cáncer de colon.
- Estilo de vida sedentario y la obesidad También el estilo de vida sedentario y la obesidad influyen en desarrollar esta patología. El sobrepeso, o la obesidad, es una condición en la que una persona tiene una proporción anormalmente alta y no saludable de grasa corporal. La obesidad se asocia con un mayor riesgo de ciertos cánceres, incluidos el cáncer de colon y recto (CCC).
Tabla de Recomendaciones Alimentarias
| Alimento/Hábito | Recomendación |
|---|---|
| Cereales integrales y fibra | Consumir en abundancia |
| Carnes rojas y procesadas | Limitar a 1-2 veces por semana |
| Ingesta diaria recomendada de carne roja | Aproximadamente 70 g por día o aproximadamente 500 g por semana |
| Frutas y verduras | Consumir diariamente |
| Alcohol | Evitar su consumo |
| Sal y azúcar | Reducir su consumo |
| Ajo | Incorporar en la dieta regularmente |
| Actividad física | Realizar al menos 150 minutos de actividad moderada o 75 minutos de actividad vigorosa cada semana |
Es imperativo desarrollar políticas públicas estructurales que aborden desde la raíz los problemas de alimentación que presenta nuestra población, así como la falta de actividad física, y el alto consumo de alcohol. Es necesario avanzar en la regulación de los ambientes alimentarios y comunitarios, tanto para mejorar la disponibilidad, como el acceso físico y económico a los alimentos saludables, y para disponibilizar espacios adecuados para la práctica de actividad física. En la misma línea de lo dietario aún quedan desafíos para favorecer la lactancia materna exclusiva los primeros 6 meses de vida y complementada en adelante.
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