La lucha contra el sobrepeso y la búsqueda de una imagen corporal ideal son temas recurrentes en la sociedad actual. A menudo, se exploran diversas dietas y métodos para alcanzar estos objetivos.
En este contexto, surge la pregunta: ¿es posible bajar de peso tomando cerveza? Para responder a esta interrogante, es fundamental analizar los diferentes tipos de cerveza, su contenido calórico y los estudios científicos que abordan este tema.
Cerveza Sin Alcohol: ¿Una Alternativa para Bajar de Peso?
La cerveza sin alcohol ha ganado popularidad como una alternativa para disfrutar del sabor de la cerveza sin los efectos del alcohol. Cada vez más personas la prueban y las marcas han desarrollado esta bebida como una opción para aquellos que desean cuidarse.
La Dra. Eliana Reyes, nutrióloga e integrante del programa de Obesidad y Diabetes de Clínica Universidad de los Andes, señala que es importante diferenciar entre las cervezas "light", que tienen un bajo contenido de alcohol, y las cervezas "cero", que no contienen nada de alcohol.
La cerveza sin alcohol tiene un bajo aporte calórico y ofrece el mismo sabor que una cerveza tradicional. Además, se compone de agua, cebada y lúpulo, y proporciona antioxidantes y vitaminas.
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Además de imitar el sabor y la consistencia de una cerveza tradicional, está constituida por un 95% de agua, lo que ayuda con la hidratación. Sin embargo, no todos pueden consumirla con libertad, ya que, si bien no tienen alcohol, tienen un alto índice glicémico, por lo tanto, no es recomendable para las personas que tienen diabetes.
"Quienes tienen esta enfermedad deben cuidar su alimentación y sus hábitos, y este producto con o sin alcohol puede alterar su control metabólico y afectar su salud", sostiene la doctora.
El Peligro de las Bebidas Energéticas
Es importante mencionar que, en la búsqueda de alternativas para mantenerse despierto y activo, muchos estudiantes recurren a las bebidas energéticas. Sin embargo, estas bebidas pueden tener efectos negativos en la salud.
Un joven de 21 años en Inglaterra terminó en el hospital con insuficiencia cardíaca después de consumir cuatro bebidas energéticas al día durante dos años, según un informe publicado en 2020 en el British Medical Journal (BMJ).
En Chile, según datos de Euromonitor, para 2018 cada chileno consumía 2,3 litros de estas bebidas al año, con un gasto de $7.636,2.
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La nutricionista Brittany Krim, profesora de kinesiología de la Universidad de Texas, explicó que estas bebidas se están convirtiendo cada vez más en la solución preferida para estudiantes universitarios que buscan un impulso extra para estudiar, sobre todo cuando se acerca el final del semestre.
Pero lo que la mayoría de las personas no sabe es que detrás de ese ofrecimiento de más “energía”, hay riesgos para la salud que se derivan de su consumo, según han demostrado varios estudios.
Insomnio y Problemas de Sueño
Una investigación realizada a principios de este año por el Instituto Noruego de Salud Pública y la Universidad de Oslo a estudiantes universitarios, descubrió que beber bebidas energéticas para mantenerse alerta tiene efectos en la eficiencia del sueño.
Según el estudio, aquellos que bebían bebidas energéticas dormían aproximadamente media hora menos cada noche, en comparación con aquellos que no bebían bebidas energéticas o las tomaban sólo ocasionalmente.
Los estudiantes que bebieron bebidas energéticas también tardaron más en conciliar el sueño, según el estudio.
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“Incluso solo una pequeña cantidad (una bebida de una a tres veces al mes) puede estar relacionada con la calidad y cantidad de sueño de los jóvenes”, explicó al sitio SINC Siri Kaldenbach, primera autora e investigadora en el Hospital Innlandet de Noruega.
También se observaron asociaciones similares en cuanto a despertarse después de dormirse y a tardar más en conciliar el sueño. Por tanto, el aumento de la ingesta se asoció con un incremento tanto del tiempo de vigilia nocturna como del que se tarda en dormirse, es decir, una menor eficiencia del sueño.
El insomnio también era más frecuente entre las mujeres y los hombres que declaraban un consumo diario que entre los que declaraban un uso ocasional o nulo: 51 % frente a 33 % (ellas) y 37 % frente a 22 % (ellos).
En general, un mayor consumo de bebidas energéticas se asoció con un mayor riesgo de problemas de sueño en todos los aspectos estudiados, con las asociaciones más fuertes para la corta duración del sueño.
Keryn Pasch, profesora asociada de kinesiología y educación para la salud de UT, dijo que los estudiantes deberían priorizar su sueño en lugar de quedarse despiertos para estudiar más. Pasch dijo que dormir bien puede conducir a una carrera académica más exitosa y a un estilo de vida más saludable en general.
Síndrome de Abstinencia
El joven mencionado en el reporte de The British Journal Medical, agregó que también sufría de fuertes dolores de cabeza por migraña que a menudo ocurrían durante los períodos en los que no tomaba bebidas energéticas; “esto también restringió mi capacidad para realizar las tareas del día a día e incluso actividades de ocio como ir al parque o dar un paseo”.
Finalmente el joven fue admitido en la UCI, una experiencia que asegura “fue extremadamente traumática”. No solo estaba sufriendo de delirio, tenía problemas de memoria hasta tal punto que no podía recordar por qué estaba en la UCI.
“Estaba constantemente asustado porque estaba luchando por moverme o hablar, esto eventualmente me llevó al insomnio. A menudo no me dormía hasta la madrugada y me frustraba cuando no podía pensar en las palabras para decir cuando quería algo y esto a menudo me hacía sentir abrumado por emociones como la ansiedad y la depresión”, señala en el reporte.
En Chile datos de 2018 de Euromonitor, indican que se consumieron 41.9 millones de litros de bebidas energéticas, eso equivale por persona a 2,3 litros y a un gasto de $7.636,2.
Los problemas cardíacos del joven pueden haber sido provocados por su consumo excesivo de bebidas energéticas, indica el informe que advierte este tipo de productos deberían tener etiquetas de advertencia, similares a las de fumar, para ilustrar los peligros potenciales de sus ingredientes.
Las bebidas energéticas además muchas veces se consumen junto con alcohol. En Chile datos 2018 señalan uno de cada cinco jóvenes entre 19 y 25 años que bebe energéticas las mezcla con alcohol (21,6%).
Los peligros de consumir un estimulante se magnifican cuando se combina con un depresor como el alcohol. Las bebidas energéticas pueden enmascarar los efectos depresivos del alcohol al hacer que el consumidor se sienta más alerta y despierto.
El consumo de bebidas energéticas crece, pero el impacto del uso excesivo y crónico de tales productos en el sistema cardiovascular sigue siendo poco conocido.
Varios estudios han detallado una amplia gama de posibles efectos nocivos para la salud, incluida la disfunción cardiovascular y la insuficiencia cardíaca, “aunque la mayoría de los consumidores no son conscientes de ello”, detallan los autores del informe del BMJ.
Otro estudio realizado por un equipo de investigadores de la Universidad de Texas A&M descubrieron que algunas bebidas energéticas tienen “efectos adversos sobre las células musculares del corazón”.
En el estudio publicado en Food and Chemical Toxicology, evaluaron 17 marcas de venta libre ampliamente disponibles y observaron lo que sucedía con los cardiomiocitos, o células cardíacas humanas cultivadas en un laboratorio, cuando se exponen a estas bebidas. Encontraron que los cardiomiocitos mostraban un aumento de la frecuencia de los latidos y otros factores que afectaban la función cardíaca.
En el caso del paciente de 21 años, se presentó inicialmente con disnea e hinchazón abdominal. Los exámenes revelaron que tenía insuficiencia renal con retención urinaria y las imágenes posteriores confirmaron una hidronefrosis bilateral grave (cuando la orina no puede bajar desde el riñón hasta la vejiga) que requirió nefrostomías bilaterales (sonda que se coloca en el riñón para facilitar el drenaje de la orina).
También presentaba otros síntomas: una historia de cuatro meses de dificultad para respirar progresiva con el esfuerzo, ortopnea (incomodidad al respirar mientras se está acostado, común en personas con algunos tipos de afecciones cardíacas o pulmonares), pérdida de peso y malestar general.
Quemadores de Grasa: ¿Solución o Engaño?
Los "quemadores de grasa" son suplementos dietarios que pueden contener productos naturales o artificiales. Se promocionan como una ayuda para personas con obesidad que desean perder kilos y tener una forma más escultural.
El doctor Rodrigo Troncoso, subdirector del Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos (INTA) de la U., explica que existen diferentes productos que han sido propuestos como 'quemadores de grasa', dentro de los que se incluyen la cafeína, extracto de té verde, carnitina, entre otros.
Por su parte, Karin Papapietro, médico, nutrióloga integrante de Grupo Transdisciplinario para la investigación, docencia y extensión en Obesidad de Poblaciones (GTOP), dice que desde un punto de vista médico “los quemadores de grasa no existen, no existe un medicamento que queme grasa. El tejido adiposo debe ser metabolizado para que disminuya su espesor y su cantidad, y eso lo hace el cuerpo a través de un montón de reacciones bioquímicas.
El doctor Troncoso aborda los efectos de este tipo de medicamentos. Apunta a que se habla de diversos beneficios para la pérdida de peso, que incluyen la disminución del apetito, con lo cual se consumen menos calorías, que incrementa el metabolismo quemando más calorías y que pueden reducir la grasa que se absorbe.
Sin embargo, advierte que “preocupante es el hecho que estos productos no son regulados en Estados Unidos por la FDA (U.S Food and Drug Administration) o, en el caso de Chile, por el Instituto de Salud Pública (ISP), agencias que se encargan de verificar la efectividad de los medicamentos.
La doctora Papaprieto, en tanto, observa que las personas creen que tomando estos productos “el tejido adiposo, o sea, la grasita que tienen en los rollitos, en las caderas o en el abdomen se va a deshacer, pero eso es un error, eso no existe. Por lo tanto, no hay razón para tomar estos productos en las personas que quieren disminuir su peso, eso es un engaño”.
Finalmente, advierte que “en los niños es muy peligroso dar un producto que pueda aumentar la presión arterial, que le pueda aumentar los latidos cardiacos”.
Obsesión por la Flacura y las Dietas
La obsesión por la flacura es un tema recurrente en la sociedad actual. A lo largo de los años, han surgido numerosas dietas y métodos para bajar de peso, algunos de ellos poco saludables.
Ximena Torres Cautivo, periodista, sentencia: "En Chile, la obsesión por la flacura es inversamente proporcional a la disminución de la desnutrición, en los 80. De ahí en adelante que ser gordo ya no era un símbolo de estatus, sino de pobreza, de descontrol y de mala alimentación. Ser flaca, alta, muy huesuda y ronca, es hoy en Chile el non plus ultra estético del ABC 1. Y la gente trabaja por este ideal".
Es importante recordar que la salud debe ser la prioridad, y que la imagen corporal no debe ser una fuente de estrés y ansiedad.
Dawn Cooper lo confirma: "El estrés engorda porque el cuerpo entiende que está en alerta y debe tomar resguardos".
La cantante Gloria Simonetti dice: "No existía esta locura por verse delgada y se comía muy bien: tres platos más postre. Había más tiempo, no había gimnasios ni esa rayadura por ir, ni la lesera del cuerpo en exhibición con tallas inalcanzables. No sé por qué las chilenas somos así, nos sobran complejos y nos falta vida".
Dawn Cooper agrega: "Esos tres platos eran comidas bastante equilibradas y la calidad de los alimentos era mejor. Lo que cambió todo fue el refinamiento de los alimentos: los aditivos, los preservantes. Hoy es más caro comer algo integral que refinado. Es absurdo. Otro hito fue cuando la industria hizo productos 'bajos en grasas' pero subieron los hidratos de carbono de mala calidad. Volviendo a los 60, también se caminaba más, la gente tenía vidas más activas, menos sedentarias".
La clave para una vida saludable es mantener una alimentación equilibrada, realizar actividad física regularmente y tener una actitud positiva hacia el propio cuerpo.
Tabla Comparativa de Bebidas
La siguiente tabla muestra una comparación del contenido calórico y otros datos relevantes de diferentes tipos de bebidas:
| Bebida | Calorías (por porción) | Contenido de Alcohol | Índice Glicémico |
|---|---|---|---|
| Cerveza Tradicional | 150-200 | 4-6% | Moderado |
| Cerveza Light | 100-150 | 2-4% | Bajo |
| Cerveza Sin Alcohol | 50-100 | 0% | Alto |
| Bebida Energética | 100-200 | 0% | Alto |
