La actividad física es un componente fundamental para el bienestar general de las personas, contribuyendo significativamente a mantener una buena salud. Mantener un estilo de vida saludable, que incluya el ejercicio físico como estrategia, ayuda a prevenir enfermedades y trastornos renales. La actividad física se define como cualquier movimiento corporal producido por los músculos que requiere gasto de energía, haciendo referencia a toda la variedad de actividades y movimientos que incluyen actividades cotidianas como bailar, caminar, subir y bajar escaleras, actividades domésticas, entre otras.
Por su parte, el ejercicio físico es una actividad planificada y repetitiva con el objetivo de mejorar o mantener la aptitud física, la salud o el rendimiento atlético. Al igual que un medicamento, el ejercicio físico debe ser dosificado con una frecuencia, intensidad, tiempo y tipo de ejercicio determinado, teniendo un objetivo definido a través de un programa o plan específico, supervisado idealmente por un Kinesiólogo/a o profesional de la salud.
Por el contrario, el sedentarismo, hace referencia al estilo de vida carente de movimiento corporal, pasando muchas horas del día sentado o acostado sin actividad física alguna, lo que puede provocar daño en nuestra salud física y mental. La siguiente figura nos muestra la pirámide de actividad física que debiéramos seguir en nuestro día a día para mejorar nuestra salud y bienestar, comenzando con actividad física diaria y terminando la pirámide con la reducción al máximo del sedentarismo.
Según diversos estudios, la actividad física regular y el ejercicio físico, además de que permite mantener la forma física y mejora la salud cardiovascular, también nos ayuda a preservar nuestra salud renal. Una de las principales contribuciones de la actividad física a la salud renal, es su impacto positivo en la presión arterial y el flujo sanguíneo corporal, incluyendo el renal, permitiendo que estos trabajen de forma eficiente.
Beneficios Cardiovasculares y Renales
Estudios científicos respaldados por la American Kidney Fund han demostrado la efectividad del ejercicio físico regular en el control de la presión arterial, reduciendo así el riesgo de enfermedades renales. A su vez, en personas con hipertensión arterial, es una de las principales estrategias para optimizar el logro de las metas terapéuticas en adición a la terapia farmacológica. Mantener un peso corporal adecuado es crucial para la salud renal.
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La Sociedad Española de Nefrología destaca que la actividad física regular, combinada con una dieta equilibrada, puede ayudar en la pérdida de peso corporal a través de la reducción del tejido adiposo, previniendo el desarrollo de obesidad, enfermedad que sobrecarga de trabajo a los riñones y favorece su deterioro. Múltiple evidencia científica demuestra que la actividad física mejora la función cardiovascular, lo que a su vez beneficia la salud renal, por lo que es recomendable su realización, tanto en personas sanas, como para personas afectadas con enfermedad.
Un corazón más fuerte y eficiente contribuye a un mejor flujo sanguíneo hacia los riñones, favoreciendo su funcionamiento óptimo. La diabetes es un importante factor de riesgo para enfermedades renales. La Asociación Americana de Diabetes destaca que la actividad física regular reduce el riesgo de diabetes tipo 2, ya que el ejercicio regular desempeña un papel crucial en la regulación de los niveles de glucosa en la sangre, contribuyendo así a la protección renal.
Subir Escaleras: Un Ejercicio Sencillo y Efectivo
Cuando tomamos la decisión de hacer ejercicio, existen miles de métodos para poder lograr nuestro peso óptimo. Muchos se inclinan por rutinas intensas, pero otros eligen entrenamientos sencillos como caminar. Si bien es cierto que caminar tiene grandes beneficios si lo haces de forma correcta y sostenida, hay otro ejercicio que te puede dar mejores resultados: subir escaleras.
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Investigadores de la Universidad de Tulane, en Estados Unidos, al hacer una investigación analizaron que subir más de cinco escalones de escaleras por día disminuye el riesgo de tener enfermedades cardíacas en un 20%. Este informe científico desafía al entrenamiento de caminar 10.000 pasos diarios para gozar de una buena salud. Y es que caminar es una de las mejores alternativas para hacer ejercicio sin exigirnos tanto.
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Según esta universidad, tras hacer un control de la salud de 460.000 personas en el Reino Unido durante un periodo de 12 años y medio, se llegó a la conclusión de que es mejor subir escaleras que caminar a la hora de elegir sobre uno de los dos ejercicios.
Beneficios Adicionales de la Actividad Física
Mejora la Eficiencia del Corazón
El ejercicio fortalece el músculo cardíaco, permitiendo que el corazón bombee sangre de manera más eficiente.
Reducción de la Presión Arterial
La actividad física regular ayuda a mantener la presión arterial en niveles saludables.
Control del Peso Corporal
El ejercicio ayuda a mantener un peso corporal saludable, lo que reduce la carga sobre el corazón.
Mejora de los Niveles de Colesterol
La actividad física aumenta los niveles de HDL (colesterol «bueno») y reduce los niveles de LDL (colesterol «malo») y triglicéridos.
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Control de la Diabetes
El ejercicio regular mejora la sensibilidad a la insulina y ayuda a controlar los niveles de azúcar en la sangre.
Reducción del Estrés
La actividad física libera endorfinas, que son sustancias químicas en el cerebro que actúan como analgésicos naturales y mejoran el estado de ánimo.
Mejora de la Circulación
El ejercicio promueve una mejor circulación sanguínea, lo que ayuda a mantener las arterias flexibles y saludables.
Tipos de Ejercicio Recomendados
- Ejercicio Aeróbico: Actividades como caminar, correr, nadar, andar en bicicleta y bailar mejoran la eficiencia del corazón y los pulmones.
- Entrenamiento de Fuerza: El entrenamiento con pesas o el uso de bandas de resistencia fortalece los músculos y mejora el metabolismo.
- Ejercicios de Flexibilidad y Equilibrio: Actividades como el yoga y el tai chi mejoran la flexibilidad, el equilibrio y la coordinación, y pueden reducir el riesgo de caídas y lesiones.
Actividad Física Vigorosa Intermitente del Estilo de Vida (VILPA)
Una nueva investigación prometedora sugiere que un total de solo 4,5 minutos de actividad vigorosa que lo haga resoplar durante las tareas diarias podría reducir el riesgo de algunos tipos de cáncer hasta en 32 por ciento. Publicado en JAMA Oncology y dirigido por la Universidad de Sydney, Australia, el estudio utilizó datos de dispositivos portátiles para rastrear la actividad diaria de más de 22.000 “no deportistas”. Luego, los investigadores siguieron los registros clínicos de salud del grupo durante cerca de siete años para monitorear el cáncer.
Tan solo de cuatro a cinco minutos de Actividad Física Vigorosa e Intermitente del Estilo de Vida o VILPA (Su sigla en inglés) se asoció con un riesgo de cáncer sustancialmente menor en comparación con aquellos que no realizaron VILPA.
Los investigadores del Centro Charles Perkins de la Universidad de Sydney acuñaron el término “Actividad Física Vigorosa Intermitente del Estilo de Vida”, o VILPA, por sus siglas en inglés, para describir las breves ráfagas de actividad (alrededor de un minuto cada una) que hacemos con entusiasmo todos los días. Esto incluye actividades como tareas domésticas vigorosas, cargar compras pesadas en la tienda de comestibles, caminatas intensas o jugar juegos de alta energía con los niños.
“VILPA es un poco como aplicar los principios del entrenamiento de intervalos de alta intensidad (HIIT) a tu vida cotidiana”, dijo el autor principal, el profesor Emmanuel Stamatakis del Centro Charles Perkins.
Recomendaciones Finales
Es importante tomar en cuenta que el exceso de ejercicio físico también puede ser perjudicial para la salud de las personas, si es que se realiza sin supervisión y con objetivos distintos a la de la salud de las personas. En conclusión, la actividad física y el ejercicio físico regular no sólo contribuyen al bienestar general, sino que también desempeña un papel crucial en la preservación de la salud renal, siempre y cuando se realice con supervisión de un/a profesional de salud.
