Es común escuchar a algunas personas que se lamentan porque llevan semanas a régimen y no han logrado bajar de peso. O que no les resulta la dieta que sí les sirvió años atrás o la que fue muy efectiva con algún conocido. En definitiva, nada les funciona, ¿por qué?
Bernardita Vignola, nutricionista del Programa de Obesidad de Clínica Universidad de los Andes, explica aquellos hábitos que permiten obtener una baja de peso exitosa y sostenida en el tiempo.
¿Qué hacer para bajar de peso?
Bajar de peso de manera rápida es un objetivo común, pero es importante hacerlo de manera saludable para evitar efectos negativos en tu cuerpo.
Aquí te ofrecemos una guía completa con consejos prácticos y estrategias efectivas para lograr tus metas de forma segura y sostenible:
- Ser realista: Pretender bajar muchos kilos en una semana o en un tiempo acotado es poco probable, por lo que hay que ponerse metas realistas. La mejor manera es asesorarse por un especialista que guíe este proceso.
- El peso no es todo: Además de reducir kilos, es importante que la baja de peso sea en grasa, por lo que el ejercicio y el consumo de proteínas es fundamental para no perder masa muscular. También hay que tomar en cuenta que en un mismo día se puede variar de peso. No es lo mismo pesarse en las mañanas, que a mediodía o en la noche. También puede pasar con los cambios hormonales en las mujeres.
- No saltarse comidas: Creer que por comer menos veces al día se va a bajar de peso más rápido es un clásico error, ya que es muy probable que a la siguiente comida se llegue con hambre y se ingiera más. La recomendación es comer fraccionado varias veces al día: desayuno, una colación a media mañana, almuerzo, hora del té y comida.
- Reducir las porciones: Está bien guiarse por los alimentos permitidos en un plan de alimentación, pero no se consigue nada si se come el doble de lo indicado. Una buena medida es usar platos más chicos, usar tazas o la mano para medir las porciones indicadas y llevarlos servidos a la mesa en vez de ponerlos en una fuente o que uno se sirva “al ojo”.
- Considerar los aderezos: Una ensalada puede ser perfecta para complementar un plato de comida, y logrará aumentar el volumen del plato, mejorando la sensación de saciedad. Pero no se recomienda usar mayonesa ni salsas para aliñar, tampoco agregar crutones. Una muy buena opción es usar limón o vinagre, aceite de oliva, yogurt natural y sal. También se pueden agregar condimentos para variar el sabor, como pimienta, ajo, orégano, cilantro.
- Comer concentrado y lento: Comer frente a un televisor, mirando el celular o trabajando en el computador no es la mejor opción, ya que no se tiene conciencia de lo que se ingiere y muchas veces uno se puede pasar en la cantidad. Es mejor hacerse el tiempo, sentarse en una mesa y poner atención a lo que se está comiendo. En tanto, comer lento también ayuda a lograr sentir saciedad cuando se está terminando el plato (siempre considerando la porción).
- Evitar alimentos ultraprocesados: Preferir alimentos naturales, caseros, sin olvidar que, si la idea es bajar de peso, estos deben ser consumidos en porciones adecuadas. No prohibirse lo que más nos gusta, porque la restricción puede llevar a que comamos más, y sentir culpa posterior. La clave va en la porción y en que sea ocasional.
- No dejar de lado las proteínas: Carnes, huevos, lácteos y legumbres son ricos en proteína y deben estar incluidas en un plan de alimentación. De preferencia en cada comida, ya que aumentan la sensación de saciedad, el metabolismo y ayudan a no perder masa muscular, junto con disminuir el apetito.
- Complementar con actividad física: El ejercicio es el mejor aliado para bajar de peso. Aumenta el gasto energético diario e incrementa la masa muscular, lo que a su vez acelera el metabolismo. Tonificar, además, contribuye a disminuir el porcentaje de grasa, sobre todo a nivel abdominal.
- No olvidarse de la hidratación: Es fundamental ingerir líquidos durante el día, pero sin azúcar y ojalá agua.
Además de estos consejos, es importante considerar otros factores que pueden influir en la pérdida de peso:
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- Reduce las calorías: El déficit calórico es clave para perder peso. Esto significa que debes consumir menos calorías de las que quemas.
- Dormir al menos 7-8 horas por noche es fundamental para la pérdida de peso.
- El estrés crónico puede aumentar los niveles de cortisol, lo que está relacionado con el aumento de peso, especialmente en la zona abdominal.
- Algunas personas encuentran útil el ayuno intermitente, que consiste en limitar las horas de alimentación a una ventana específica (por ejemplo, comer solo en un período de 8 horas y ayunar durante las otras 16 horas).
- El alcohol y las bebidas azucaradas añaden calorías vacías a tu dieta y pueden dificultar la pérdida de peso.
- Evita dietas extremas: Las dietas muy restrictivas pueden provocar deficiencias nutricionales y efecto rebote (recuperar el peso perdido rápidamente).
Para perder peso, el cuerpo necesita quemar más calorías de las que consume. Este principio básico se basa en el concepto de déficit calórico. Generalmente, un déficit diario de 500 a 1000 calorías puede resultar en una pérdida de peso de aproximadamente 0,45 a 0,9 kilogramos por semana. Sin embargo, investigaciones recientes sugieren que incluso una reducción menor, de 100 a 200 calorías diarias, puede ser efectiva a largo plazo y más fácil de mantener.
¿Cuántas calorías reducir para perder peso? Las 5 estrategias que realmente funcionan
El primer paso para establecer un déficit calórico adecuado es calcular tu gasto energético diario total (GETD). Este se compone de:
- Tasa metabólica basal (TMB): La energía necesaria para mantener las funciones corporales en reposo.
- Energía para la actividad física: Incluye tanto el ejercicio estructurado como las actividades cotidianas.
- Efecto térmico de los alimentos: La energía que utiliza tu cuerpo para digerir y procesar los alimentos.
Existen calculadoras en línea que pueden ayudarte a estimar tus necesidades calóricas diarias. Por ejemplo, un adulto promedio con actividad moderada puede necesitar entre 1800 y 2500 calorías al día, pero estas cifras varían ampliamente según el peso, la edad, el género y el nivel de actividad.
Cuantas calorías quemo al día. Como calcular el GASTO CALÓRICO DIARIO
Cuando se reduce la ingesta calórica, el cuerpo activa mecanismos para conservar energía. Este fenómeno, conocido como termogénesis adaptativa, puede ralentizar el metabolismo basal y provocar mesetas en la pérdida de peso. Además, los cambios hormonales también juegan un papel crucial:
- Leptina: Hormona que regula la saciedad. Sus niveles disminuyen durante la restricción calórica, aumentando la sensación de hambre.
- Grelina: Conocida como la “hormona del hambre”, aumenta durante los déficits calóricos, estimulando el apetito.
- Insulina: Aunque mejorar la sensibilidad a esta hormona es un beneficio, también puede disminuir, afectando el metabolismo.
- Cortisol: La hormona del estrés puede incrementarse, promoviendo la retención de grasa.
Estrategias efectivas para perder peso
Aunque los desafíos hormonales pueden complicar la pérdida de peso, existen estrategias que pueden contrarrestarlos y ayudarte a alcanzar tus objetivos. Estas son las cinco estrategias destacadas:
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- Control de las porciones: Reducir el tamaño de las porciones es una forma sencilla de disminuir la ingesta calórica. Utilizar platos más pequeños o medir las porciones puede ser especialmente efectivo.
- Sustituciones saludables: Reemplazar alimentos ricos en calorías por opciones más ligeras puede marcar una gran diferencia. Por ejemplo, sustituir refrescos azucarados por agua o snacks procesados por frutas.
- Alimentación consciente: Prestar atención a las señales de hambre y saciedad, comer lentamente y evitar distracciones durante las comidas ayuda a evitar el exceso de consumo calórico.
- Hidratación: Beber agua no solo promueve la saciedad, sino que también puede reemplazar calorías provenientes de bebidas azucaradas. Además, el agua es esencial para el metabolismo.
- Ayuno intermitente: Este enfoque limita las comidas a horarios específicos, reduciendo el picoteo y la ingesta total de calorías. Un método popular es comer solo entre el mediodía y las 8 p. m.
Aunque las estrategias anteriores pueden ser efectivas, es fundamental enfocarse en cambios sostenibles. Aquí algunos consejos adicionales respaldados por estudios académicos:
- Ejercicio regular: La actividad física no solo quema calorías, sino que también ayuda a mantener la masa muscular, lo que mejora el metabolismo.
- Enfoque en la calidad de los alimentos: Priorizar alimentos ricos en nutrientes, como proteínas magras, fibra y grasas saludables, contribuye a una mayor saciedad y energía.
- Apoyo social: Rodearte de un entorno que fomente hábitos saludables puede aumentar las probabilidades de éxito.
Perder entre un 5 % y un 10 % del peso corporal puede ofrecer beneficios significativos para la salud.
La pérdida de peso no es un proceso lineal ni rápido, pero los cambios pequeños y sostenibles pueden marcar una gran diferencia a largo plazo. Reducir entre 100 y 1000 calorías diarias, dependiendo de tus objetivos y condiciones, es un buen punto de partida. Sin embargo, es crucial escuchar a tu cuerpo y adaptarte a sus necesidades, priorizando siempre la salud sobre los resultados rápidos.
Medicamentos para la obesidad: ¿Wegovy o Zepbound?
Mientras los pacientes consideran medicamentos como Wegovy, Ozempic, Zepbound y Mounjaro para tratar la obesidad, los expertos dicen que las opciones no son tan simples. Las personas con obesidad ahora pueden elegir entre dos medicamentos potentes para ayudarlas a perder peso. Uno es la semaglutida, vendida por Novo Nordisk como Wegovy para el tratamiento de la obesidad y como Ozempic para la diabetes. El segundo, la tirzepatida, es vendida por Eli Lilly como Zepbound para la obesidad y como Mounjaro para la diabetes.
Muchas personas que no tienen ni obesidad ni diabetes usan estos medicamentos para adelgazar. Un estudio reciente sugirió que las personas perdieron más peso usando Mounjaro que Ozempic, y puede que te preguntes: ¿cuál debería usar? Y si ya estoy tomando uno de ellos, ¿debería cambiar? Según los expertos en medicina de la obesidad, las respuestas no son tan sencillas. Por ahora, es difícil decirlo. Toda la información disponible proviene de “estudios con muchos fallos”, dijo la Dra. Diana Thiara, directora médica de la clínica de pérdida de peso de la Universidad de California en San Francisco. Entre ellos se incluye el reciente estudio que compara Mounjaro y Ozempic.
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Utilizando registros médicos electrónicos, los investigadores informaron que quienes tomaron Mounjaro perdieron un promedio del 15,3% de su peso después de un año. Quienes tomaron Ozempic perdieron un promedio del 8,3%. Aunque esto suena impresionante, la Dra. Susan Z. Yanovski, codirectora de la Oficina de Investigación de la Obesidad del Instituto Nacional de Diabetes y Enfermedades Digestivas y Renales, dijo: «No tomaría ninguna decisión sobre mi atención médica basándome únicamente en un estudio como este».
Novo Nordisk informó que los participantes que tomaron Wegovy perdieron el 14,9% de su peso corporal después de 68 semanas. En el caso de Zepbound, Eli Lilly dijo que los participantes perdieron el 20,9% después de 72 semanas con una dosis de 15 miligramos. Pero esos no fueron estudios comparativos en los que se probaron los fármacos entre sí, lo que dificulta la comparación de los resultados.
Algunas aseguradoras pagarán por uno pero no por el otro, dijo la Dra. Thiara. Otras, añadió, insistirán en que los pacientes comiencen con Wegovy y sólo pagarán por Zepbound si no logran perder peso o si los efectos secundarios son intolerables. Ella ha recetado ambos a sus pacientes, pero dice que su elección a menudo está determinada por el seguro del paciente. “Las compañías de seguros dictan gran parte de lo que podemos hacer”, dijo el Dr. Thiara.
Si le va bien con Wegovy y su salud ha mejorado, es posible que le convenga continuar usándolo, dijo el Dr. Rudolph Leibel, investigador de diabetes y obesidad en el Centro Médico Irving de la Universidad de Columbia. No está claro si cambiar a Zepbound sería mejor. “Por otro lado”, dijo el Dr. Leibel, “claramente hay personas que no responden bien a la semaglutida y podrían beneficiarse al cambiar a tirzepatida”.
Por supuesto, dijo el Dr. Thiara, muchos pacientes quieren perder tanto peso como puedan; muchos han luchado contra la obesidad y su estigma durante años y solo quieren que termine. Si cambiar a Zepbound los ayudará a perder más peso, quieren hacerlo. La Dra. Thiara dijo que hizo hincapié en los objetivos con sus pacientes: el objetivo es estar saludable, “no ser talla 2”.
Cuando los pacientes comienzan a tomar un medicamento contra la obesidad, sus médicos suelen recetar una dosis baja y luego la van aumentando. El objetivo es minimizar los efectos secundarios, como las náuseas y los vómitos. Los expertos en medicina de la obesidad afirman que no hay datos que indiquen que cambiar de un fármaco a otro en dosis más altas pueda provocar problemas, pero muchos médicos son cautelosos y quieren dar a los pacientes al menos un mes con la dosis más baja del nuevo fármaco para ver qué tan bien lo toleran.
Otro factor a tener en cuenta es si es más fácil conseguir un medicamento que otro. Como la demanda es tan alta y la producción no puede satisfacerla, ambos medicamentos pueden ser difíciles de conseguir y su disponibilidad “varía de un lado a otro”, señaló el Dr.
Los fármacos en desarrollo prometen ser incluso más potentes para provocar la pérdida de peso que los dos que se encuentran en el mercado. Los economistas esperan que, con más fármacos, los precios bajen y las restricciones de suministro se alivien. Los médicos esperan que la decisión de qué medicamento recetar sea aún más compleja.
“Este es un nuevo punto de inflexión en la historia del tratamiento de la obesidad”, afirmó el Dr.
