La Obsesión por la Delgadez: Un Viaje a Través de Dietas y Estereotipos en Chile

En Chile, la obsesión por la delgadez es un tema recurrente que ha marcado la vida de muchas mujeres a lo largo de las décadas. Desde dietas extremas hasta la búsqueda de tratamientos milagrosos, la presión por alcanzar un ideal estético ha generado frustración y, en algunos casos, graves problemas de salud. Este artículo explora la historia de esta obsesión, sus raíces y las posibles vías hacia una relación más saludable con el propio cuerpo.

Imagen representativa de la obsesión por la delgadez

El Peso de la Culpa y las Dietas Contagiosas

La frase de un "médico dietista" en los años 70, que atendía "a miles de mujeres" que pedían bajar de peso, resume una problemática persistente: "La mujer tiene fama de gran tenacidad. Dirige su vida, su familia en forma energética y valiente y, sin embargo, pierde toda voluntad frente a un pedazo de pan". Esta disociación entre razón y emoción, entre culpa y calorías, ha alimentado un mercado de dietas y productos milagrosos.

Las gordas lechonas sabemos que las dietas son contagiosas, que basta ver a una amiga flaca para preguntarle el secreto y si la dieta incluye vino o no, si se puede tomar tragos de flaca (dígase champaña, vino, vodka, jamás piscola, cerveza o ron). En dieta juntas somos más, nos apoyamos en momentos de debilidad (todo el día) nos comparamos y torturamos. El grupo duró un mes, no recuerdo quién fue la primera en abandonar. Seguimos siendo amigas y seguimos a dieta. Porque siempre habrá otro lunes para volver a empezar. Y otro viernes para pecar.

Dietas Populares a lo Largo del Tiempo

  • La dieta de la luna
  • La Atkins
  • La Scarsdale
  • La Dunkan
  • La de la sangre
  • La de la sopa
  • La antidieta
  • La del repollo
  • La de la aviación
  • El método Grez

A estas se suman hipnosis, batidos, vinagre de qué se yo…Que el gimnasio, el masaje, geles, la faja, las ondas rusas, presoterapia, yeso, parafina. Que el alimento supermilagroso de turno (jengibre, cúrcuma, berries, goji, alcachofa).

La Influencia de los Medios y los Estereotipos

¿Alguna vez viste a tu abuela haciendo dieta o yendo al gimnasio ocho horas al día? ¿Te acuerdas cuando almorzábamos tres platos y, además, postre? ¿Fue la tele? ¿Fue la mini? ¿Fue Twiggy? ¿Fue la publicidad? ¿Fue la comida chatarra? ¿Fue Jane Fonda, Kate Moss o la Josefa Isensee? ¿Fue Yingo o Mekano?

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En 1968 la revista Paula escribía sobre "Regímenes para verse sensacional en la playa" y apuntaba: "Siempre en noviembre hay que probarse los trajes de baño. Este año se usan verdes, con escote a lo Jean Harlow, o dos piezas, negro. Es cierto que hacen verse más delgadas… pero solamente a las que ya lo son". Para participar del Miss Paula se exigían dos requisitos: mínimo 1,60 m y máximo 55 kilos.

Cómo DEJAR de COMER por ANSIEDAD 😱 - Pamela Berrondo y Marco Antonio Regil

Ximena Torres Cautivo, periodista, sentencia: "En Chile, la obsesión por la flacura es inversamente proporcional a la disminución de la desnutrición, en los 80. De ahí en adelante que ser gordo ya no era un símbolo de estatus, sino de pobreza, de descontrol y de mala alimentación. Ser flaca, alta, muy huesuda y ronca, es hoy en Chile el non plus ultra estético del ABC 1. Y la gente trabaja por este ideal".

"Mundialmente, la Twiggy tiene la culpa. Y mucho más responsable fue Mary Quant, que inventó la minifalda. La minifalda se ve pésimo si eres gorda. Se sube, queda a la altura del cuello, se arruga y salen todas las gorduras al aire, lo que es una cuestión súper humillante para la usuarias", sentencia Ximena Torres Cautivo.

Twiggy

Twiggy, un ícono de la delgadez en los años 60.

El Estrés y la Alimentación Consciente

Hay estudios que ahora dicen que comer con culpa engorda más y, no es por ponerme Kenita Larraín, pero ella tiene razón: si al alimento le das mala energía, obviamente vas a engordar. Dawn Cooper lo confirma: "El estrés engorda porque el cuerpo entiende que está en alerta y debe tomar resguardos".

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Dawn Cooper agrega: "Esos tres platos eran comidas bastante equilibradas y la calidad de los alimentos era mejor. Lo que cambió todo fue el refinamiento de los alimentos: los aditivos, los preservantes. Hoy es más caro comer algo integral que refinado. Es absurdo. Otro hito fue cuando la industria hizo productos 'bajos en grasas' pero subieron los hidratos de carbono de mala calidad. Volviendo a los 60, también se caminaba más, la gente tenía vidas más activas, menos sedentarias".

Historias Personales y Reflexiones

Palmenia Pizarro, de profesión ídola, es de mi raza: siempre a dieta. Pasó por las anfetaminas en los 60. "Yo siempre pesé menos de 50 kilos. A los 20 pesaba 49 y ya me sentía pésimo. La tele estaba apareciendo y no quería verme mal. Entonces tomé anfetaminas hasta que le conté a mi doctor y me dijo que eran súper peligrosas porque yo era hipertensa. Me daban arritmias y transpiraba mucho; era terrible. Así que las boté, pero nunca dejé de querer estar flaca".

Nicolás Larraín respondió a las duras bromas por su sobrepeso. “Parece que se tragó una pelota de fútbol este compadre” fue lo que dijo el economista Manuel Bengolea recientemente sobre el look del ex conductor del programa “CQC”. “Siempre me han molestado por algo”, dijo el aludido en diálogo con LUN respecto a estos dichos sobre su apariencia.

Nicolás Larraín cree que esos comentarios surgen porque “quizás tenga algo que haga que las personas me comenten algo sobre mi físico. Soy ansioso y he subido harto de peso. Para mi estatura (1,80 metros) debería estar en 90 kilos, pero hace rato pasé los 105. “Recién otra persona de la radio me dijo que con mi ropa parezco una prieta. En la época de ‘CQC’, Gonzalo Feito se reía porque se me arma un rollo en el cuello y me decía shar pei, como los perritos con el cuello gordo.

El conductor reconoció que no se hace problemas con las críticas. “He visto que en Chile y en otros países de Latinoamérica nos permitimos hablar del físico del otro cuando esa persona está allí. Llegas a un grupo y de la nada dicen: ‘Oye, que estás gordo’, ‘Oye que estás pelado’. Me parece que eso no se ve en otros sitios. A mí me dicen: ‘Oye, que estás gordo’ ¿Cuál es la novedad?

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Mauro Basaure, filósofo, sociólogo y director del doctorado en teoría crítica y sociedad de la UNAB, habló de la teoría de Nicolás Larraín. “Esto no tiene nada de chileno, es universal”, indicó.

Sin embargo, recalcó que “en Europa y Estados Unidos hacer esos comentarios cara a cara no es normal. Es muy mal visto y rechazado. “Se trata de un caso entre hombres que se permiten esos comentarios como si no le importara al receptor, como si fuese varonil no preocuparse del cuerpo, sin considerar que esto también produce problemas de autoestima.

Aceptación del cuerpo

Imagen representativa de la aceptación del cuerpo.

La Rebelión del Cuerpo y la Aceptación Personal

Preparando este reportaje y repasando todas las ridiculeces que he hecho por ser flaca, comencé a seguir a un movimiento chileno llamado La rebelión del cuerpo que educa sobre los efectos negativos que tienen "los estereotipos de género" sobre niñas y adolescentes. "Así como tú me ves, así es como soy. Me gusta el pelo corto y oscuro y no bajo de peso; a mí me gusta como soy... O sea, trato de cuidarme, pero solo hago dieta cuando la ropa me empieza a quedar apretada (...). ¿Sabes lo que pasa? Es que me quiero harto. Es una cosa mental. Yo me encuentro linda. No me interesa ser otra persona", me dijo en 2014 en estas mismas páginas.

Hace años entrevisté a mi amiga Maliki. Ella siempre tuvo problemas de peso y se metió a Goce, un grupo de obesos en control de peso y se rehabilitó de la comida como de cualquier adicción y escribió un libro que se llama Quiero ser flaca y feliz. Cuando la entrevisté hablaba de cuánto odiaba a la "la gorda que llevaba dentro. Era un monstruo, una maliki guatona, chascona y peluda como una cavernícola, esa guatona me dice que merezco un pan con manjar después de tanto esfuerzo y eso me da miedo, miedo a sucumbir, a comer, a engordar otra vez". Al final pensaba en que en vez de asesinarla imaginariamente, lo mejor era educar a esa gorda que llevaba dentro, cortarle el pelo, aceptarla y aprender a vivir con ella.

He pensado que Diosito no nos da todo. Que Diosito da y quita. Las únicas veces que he sido flaca ha sido de pena. La dieta "me separé" no falla. Con el corazón destrozado, pero flaca. Las veces que más gorda he estado (descontando el embarazo) ha sido cuando más feliz he sido. La última vez fue cuando pasé unos meses en Roma. Me creí la Sophia Loren y me dije prefiero comer pasta y tomar vino a ser talla cero (nunca fui talla cero pero igual). Y ahí terminé, con 10 kilos más. Fui feliz pero también inmensamente infeliz: todos los días mirando el clóset, aferrá a la talla 38, a un imposible, a lo Isabel Pantoja cantando Así fue.

Comparto mi teoría con mis amigas. Me dicen que no, que Diosito nos dice que nos cuidemos y listo. No se amarga con la opinión de los demás.

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