Recetas Fáciles para una Dieta Hiposódica y el Manejo Nutricional en Cuidados Paliativos

Los cuidados paliativos han tomado gran importancia en los últimos años. Para el abordaje completo de los desafíos de los cuidados paliativos, la nutrición e hidratación tienen especial importancia. Los trastornos nutricionales son un problema frecuente y de difícil manejo en los cuidados paliativos.

A continuación, exploraremos recetas fáciles para una dieta hiposódica y abordaremos el manejo nutricional en cuidados paliativos, con un enfoque especial en el síndrome de caquexia anorexia.

Vi muchas recetas de masas, ninguna me convencía, llevaban muchos ingredientes, o requerían mucha preparación, no tenía levadura, no tenía manteca y tampoco quería usar, no quería que quedarán pesadas, tampoco tenía mucha harina, por lo que caí en la mezcla de ellas.

El pino es cosa aparte, lo hice con anticipación, para que repose, quedó rico, a gusto le pueden agregar ají o chile como le llaman en otros países, yo no soy muy tolerante a lo picante, así que paso, solo le eché una pizca de ají de color en sobre, y no quedo nada de picoso, quedo bastante sabroso.

Vamos con la receta y a disfrutar unas ricas empanadas de horno en estas fiestas patrias!

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Cuando Alimentarse es un Problema

La malnutrición por déficit ocurre en un 40-80% de los pacientes con cáncer, siendo éste un problema multifactorial. Por una parte la alimentación declina paulatinamente con el avance de la enfermedad, disminuyendo la ingesta calórica y de líquidos en estos pacientes.

Este escenario clínico caracterizado por disminución de la ingesta alimentaria asociado a la pérdida de peso en contexto de un paciente con una enfermedad terminal se le ha denominado Síndrome de Caquexia Anorexia y tiene la particularidad que no responder a terapias habituales de realimentación. Ocurre en 2/3 de los pacientes que fallecen con cáncer y es factor independiente de peor pronóstico.

La presencia de un tumor genera una respuesta inmune que aumenta la presencia de citoquinas proteolíticas y lipolíticas (TNFa, IL6, IL1B). Este cuadro genera consecuencias nefastas para la calidad de vida del paciente. Produce disminución de la masa muscular y baja de peso lo que conduce a cambios corporales negativos y fatiga, que puede llevar a la dependencia.

Para el diagnóstico se considera una baja de peso de 6-10% en 6 meses, y el estado de pre caquexia se diagnostica en el contexto de una enfermedad de mal pronóstico con una baja de peso de 5% y síntomas de anorexia. Esta distinción podría ser relevante, ya que el diagnóstico precoz de la condición es fundamental para las intervenciones.

El diagnóstico diferencial incluye problemas que se asocian a una baja ingesta alimentaria y baja de peso.

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Para poder definir el manejo es necesario establecer los objetivos terapéuticos. Por una parte, tratamientos con esquemas de ingesta no han mostrado efectividad y no estarían acorde con la fisiopatología de este síndrome, ya que como se mencionó, estos pacientes no responden a la realimentación.

Además, la alimentación en muchos casos genera ansiedad y discusión en estos pacientes y su familia, ya que muchas veces los pacientes son presionados para alimentarse más y se ven frustrados por las dificultades para hacerlo. Optimizar la ingesta nutricional es una pieza clave en el manejo de estos pacientes.

El rito de la alimentación es un momento importante en el día a día de estos pacientes hasta etapas muy avanzadas de la enfermedad, por lo que es necesario que el equipo tratante esté atento a cada detalle en la alimentación del paciente. A pesar de lo anterior, siempre es necesario poner este punto en perspectiva y asegurarse de no agobiar al paciente que le está costando alimentarse.

Ya que la anorexia es un componente clave en la caquexia relacionada al cáncer, las estrategias actuales deben considerar las medidas necesarias para mejorar el apetito usando estimuladores del apetito para asegurar una ingesta adecuada de nutrientes.

Actualmente las opciones terapéuticas más razonables son los agentes progestacionales y los glucocorticoides, únicas dos clases de agentes que han logrado demostrar su efectividad en múltiples estudios controlados y randomizados. El principal compuesto estudiado es el acetato de megestrol, y su efectividad fue estudiada recientemente en una revisión sistemática que incluyó 35 artículos en donde se evidenció su superioridad al placebo en aumentar el apetito de forma pequeña pero estadísticamente significativa en pacientes con cáncer, SIDA y otros diagnósticos.

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Los corticoides han sido ampliamente estudiados para el manejo del síndrome caquexia anorexia. Su efecto estaría relacionado con la supresión de los mediadores inflamatorios y estimulación directa del apetito a nivel hipotalámico. Por largo tiempo fueron el medicamento de elección para el manejo de la anorexia en el cáncer, siendo la dexametasona el primer corticoide en demostrar su efectividad por periodos cortos, y lo mismo ocurrió posteriormente con la prednisolona y la metilprednisolona.

En nuestro medio el medicamento más usado es la dexametasona, dado su fácil acceso, presentación en comprimidos y bajo costo. Gran parte de los pacientes tratados con corticoides experimentan aumento del apetito, pero no aumento en el peso comparado con placebo. El efecto usualmente se observa por un periodo acotado de tiempo.

Esto último, sumado a los múltiples efectos adversos de los corticoides usados de manera crónica indican que la terapia con cortocoides para el síndrome de la anorexia caquexia no debe prolongarse más de dos a tres semanas. La dosis de dexametasona dependerá de su efecto, por lo que se debe evaluar con dosis creciente: 4mg al día v.o., subir hasta 10mg al día por 2-3 semanas según respuesta.

Los canabinoides, derivados de la marihuana, solo han mostrado beneficio en el síndrome de caquexia anorexia en pacientes con SIDA.

El EPA es un ácido graso OMEGA - 3 que se encuentra en productos de origen marino, como el aceite de pescado. Se propuso como un agente emergente para el tratamiento del apetito ya que in vitro se observó que disminuiría la lipolisis. La efectividad del EPA se ha evaluado en múltiples estudios, sin evidencia consistente de beneficio. Esta evidencia se sintetizó en una revisión Cochrane del 2007, en donde se concluye que no existe evidencia que soporte el uso del EPA.

La instalación de un acceso puede ser un aspecto del manejo difícil de tratar con el paciente y los familiares. Esto podría deberse al poco conocimiento de las indicaciones de cada una de estas terapias.

La nutrición enteral, en cualquiera de sus formas, se indica en personas con expectativa de vida mayor a tres meses, en cuidados paliativos y que tengan dificultad en la vía digestiva (Tr. de deglución, obstrucción, etc.). Estos pacientes padecen usualmente trastornos neurológicos o son pacientes oncológicos con problemas de tubo y con expectativa de vida larga.

La nutrición parenteral es de muy rara indicación en pacientes en cuidados paliativos. Los beneficios a mediano y largo plazo rara vez superan los riesgos y solo estarían indicados en casos específicos, en donde se busque mejorar el estado nutricional previo a otra terapia paliativa como la quimioterapia, por ejemplo.

Evidencia cualitativa emergente nos ejemplifica la importancia y la problemática de la alimentación en pacientes en cuidados paliativos, especialmente en personas que padecen del síndrome de caquexia anorexia. Lamentos por el estado de ingesta actual son frecuentes llegando a considerar a la comida como fuente de frustración, ya que los pacientes en ocasiones son presionados a alimentarse con objetivos de tratamiento poco realistas.

Dieta Hiposódica

Aquí hay una tabla que resume los consejos sobre el manejo de la alimentación en pacientes con baja ingesta:

Consejo Descripción
Servir porciones pequeñas Ofrecer comidas en cantidades manejables para evitar la sensación de abrumo.
Comidas frecuentes Proporcionar comidas y refrigerios a intervalos regulares a lo largo del día.
Alimentos nutritivos Priorizar alimentos ricos en nutrientes, como proteínas, vitaminas y minerales.
Texturas suaves Optar por alimentos fáciles de masticar y tragar, como purés y sopas.
Acompañamiento Fomentar la compañía durante las comidas para crear un ambiente más agradable.

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