En los últimos años, la dieta cetogénica ha ganado popularidad como un método para perder peso y mejorar la salud metabólica. Sin embargo, su impacto en la salud cardiovascular, especialmente en relación con la hipertensión, sigue siendo objeto de debate. Este artículo analiza estudios recientes y opiniones de expertos para determinar si la dieta cetogénica es una opción segura y efectiva para personas con hipertensión o en riesgo de desarrollarla.
Un análisis reciente de la Asociación Americana del Corazón (AHA) clasificó diez patrones dietéticos populares según su alineación con las recomendaciones para una alimentación saludable para el corazón. La dieta cetogénica se ubicó en el nivel más bajo, junto con la paleodieta, debido a su restricción de grupos de alimentos considerados esenciales para la salud cardiovascular, como legumbres y cereales integrales, y su promoción de fuentes de grasas saturadas que se desaconsejan enérgicamente.
Christopher Gardner, PhD, de la Universidad de Stanford en California, señaló que "algunas de las dietas populares, en particular la paleolítica y la cetogénica, restringen tan estrictamente los grupos de alimentos específicos que, cuando estas dietas se siguen según lo previsto por sus defensores, no se alinean con la evidencia científica de una dieta saludable para el corazón".
Por otro lado, patrones dietéticos como DASH, mediterránea, vegetariana y pescetariana se destacaron por su alineación con las recomendaciones de la AHA y su flexibilidad para adaptarse a diferentes prácticas culturales, preferencias alimentarias y presupuestos.
Dieta cetogénica y enfermedades mentales
Un estudio piloto realizado por el Dr. Albert Danan en Toulouse, Francia, exploró el potencial de la dieta cetogénica para mejorar la salud mental y física en pacientes hospitalizados con enfermedades mentales graves. En este estudio, 31 pacientes con depresión mayor, trastorno bipolar o esquizofrenia recibieron una dieta cetogénica en lugar del menú hospitalario estándar. Los resultados mostraron mejoras significativas en los síntomas de depresión y psicosis en la mayoría de los pacientes que siguieron la dieta durante más de dos semanas. Además, muchos pacientes lograron la remisión clínica y fueron dados de alta del hospital con menos medicación psiquiátrica. Todos los pacientes menos uno perdieron peso, incluido el 96 % de los que tomaban antipsicóticos, y casi la mitad logró una pérdida de peso clínicamente significativa.
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El Dr. Danan comentó: "Introducir medidas nutricionales, en particular la dieta cetogénica, me ayudó considerablemente a mejorar los resultados de la terapia".
Dieta cetogénica y enfermedad renal crónica
La enfermedad renal crónica (ERC) es un problema de salud pública mundial con una alta prevalencia y costos asociados. Una dieta con 0.6 - 0.8 g/kg/día de proteínas en ERC podría ser beneficiosa para evitar la progresión a enfermedad renal crónica terminal. Se ha establecido que una mayor restricción de proteínas (0,3 g/kg al día) incrementa el beneficio mientras se respete la cantidad de calorías que debe recibir un paciente.
Un análisis de varios ensayos clínicos evaluó el uso de keto análogos en pacientes con ERC. Los resultados indicaron que una dieta muy baja en proteínas suplementada con keto análogos disminuye la progresión a enfermedad renal crónica terminal.
Los pacientes que logran costear esta intervención están, en general, muy conformes con ella ya que es relativamente simple y les da una oportunidad de retrasar el inicio de la terapia de reemplazo renal y lo que ello implica. La experiencia para los tratantes ha sido positiva en general, logrando tratar a sus pacientes con keto análogos con buena adherencia de su parte.
Tabla resumen de resultados sobre el uso de dieta muy baja en proteínas suplementada con keto análogos en pacientes con ERC:
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| Desenlace | Efecto | Certeza de la evidencia |
|---|---|---|
| Mortalidad por cualquier causa | Sin diferencias significativas | Moderada |
| Progresión a enfermedad renal crónica terminal | Disminución | Alta |
| Caída o deterioro de la función renal | Sin diferencias significativas | Baja |
| Desnutrición (niveles de albúmina) | Sin diferencias significativas | Baja |
DIETA CETOGENICA y el CORAZÓN? . BENEFICIOS✅ Y RIESGOS ⚠
A pesar de estos hallazgos, es importante tener en cuenta que la dieta cetogénica no ha sido evaluada en pacientes con enfermedad renal crónica y filtración glomerular estimada >30 mL/min/1,73m2, aunque es esperable que estos resultados sean aplicables a esta población.
Alimentos permitidos en la dieta cetogénica.
Dieta cetogénica y epilepsia
Una alimentación alta en grasas y pobre en carbohidratos puede cambiar el pronóstico de algunos niños con epilepsias. La dieta cetogénica se basa en un alto consumo de grasas y bajo consumo de hidratos de carbono, de manera que el organismo deba recurrir a los lípidos como primera fuente de energía. En la dieta cetogénica, la proporción de las grasas se incrementa de manera significativa y la de carbohidratos disminuye en forma exponencial.
Antes de indicar una dieta cetogénica es necesario realizar un estudio acucioso del paciente para comprobar que se está en presencia de una epilepsia refractaria y descartar determinadas condiciones que pudieran ser incompatibles con este régimen alimentario. Alrededor de un 30% de las epilepsias son refractarias a tratamientos con fármacos antiepilépticos.
De acuerdo a la doctora Ximena Raimann, nutrióloga infantil de CLC -encargada de confeccionar los regímenes alimentarios a los pacientes que reciben la indicación de dieta cetogénica- la alimentación debe contener cerca de 90% de grasas, un aporte adecuado de proteínas de acuerdo a la edad (lo que permite un buen crecimiento) y muy pocos hidratos de carbono.
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Dieta cetogénica para la epilepsia.
Consideraciones finales
Si bien la dieta cetogénica puede ofrecer beneficios en ciertos contextos, como en el tratamiento de la epilepsia refractaria y, posiblemente, en la mejora de la salud mental y la progresión de la enfermedad renal crónica, su impacto en la salud cardiovascular y la hipertensión requiere una evaluación cuidadosa. Es fundamental consultar con un profesional de la salud antes de adoptar este patrón dietético, especialmente si se tienen condiciones preexistentes como hipertensión o enfermedad renal.
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