La tiroiditis de Hashimoto, también conocida como enfermedad de Hashimoto, es una condición autoinmune en la cual el sistema inmune ataca la tiroides. Esta inflamación crónica es la principal causa de hipotiroidismo en adolescentes y adultos.
El hipotiroidismo es un trastorno en el cual la glándula tiroides no produce la cantidad suficiente de hormonas tiroideas, como la tiroxina (T4) y la triyodotironina (T3). Las hormonas tiroideas son fundamentales para llevar a cabo la mayoría de las funciones del organismo, incluyendo el crecimiento, el desarrollo del sistema nervioso central, la función cardíaca y la termorregulación.
¿Qué es la Tiroiditis de Hashimoto?
La tiroiditis de Hashimoto es la principal causa de hipotiroidismo y puede presentarse a cualquier edad, aunque es más frecuente en mujeres. Los periodos críticos para desarrollar esta condición son la adolescencia, el embarazo y el postparto en mujeres.
Causas y Factores de Riesgo
La causa exacta de la Tiroiditis de Hashimoto, al igual que en la mayoría de las enfermedades autoinmunes, no se comprende completamente. Se cree que es el resultado de una combinación de factores genéticos y ambientales. En la enfermedad, el sistema inmunológico produce anticuerpos que atacan las células de la glándula tiroides, lo que desencadena la inflamación y el daño.
Los factores de riesgo asociados incluyen:
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- Predisposición genética a desarrollar enfermedades autoinmunes o de tiroides.
- Ser mujer: las mujeres tienen un mayor riesgo de desarrollar enfermedades autoinmunes en general.
- Edad: es más común en mujeres de mediana edad.
Progresión y Diagnóstico
La enfermedad de Hashimoto avanza lenta, silenciosa y progresivamente. En algunos casos provoca bocio (crecimiento de la glándula tiroides) y, cuando ha producido un deterioro suficiente de la función de la glándula tiroides, se originan los síntomas asociados al hipotiroidismo.
La enfermedad de Hashimoto, cuando no ha comprometido aún la función tiroidea, se diagnostica principalmente por exámenes de laboratorio e imágenes. Se realiza un examen físico para determinar si presenta bocio en el cuello. Además, se lleva a cabo un análisis de sangre que mide el nivel de TSH y de la hormona tiroxina. Un bajo nivel de la hormona tiroxina y un alto nivel de TSH indican hipotiroidismo.
Cuando la enfermedad es detectada, pero no existen evidencias de una deficiencia hormonal o alteraciones en el funcionamiento, el médico recomendará la observación y el control periódico del paciente, para evaluar el desarrollo de la enfermedad.
Tratamiento
Cuando la tiroiditis de Hashimoto causa hipotiroidismo (disminución del nivel de tiroxina), el tratamiento consistirá en la suplementación oral diaria de levotiroxina, para restaurar los niveles adecuados de la hormona en el organismo. El tratamiento en dosis adecuadas consigue controlar los síntomas y puede disminuir el volumen del bocio.
La levotiroxina es la forma sintética de la tiroxina (T4). Es idéntica a la que produce la tiroides y cada paciente necesita una dosis específica e individual. Después de 6 u 8 semanas del inicio del tratamiento, el endocrinólogo revisará los niveles de TSH para evaluar si la dosis de levotiroxina es la indicada.
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El tratamiento con levotiroxina logra revertir los síntomas producidos por el hipotiroidismo siempre y cuando la dosis del medicamento sea la adecuada. En general, los síntomas comienzan a mejorar después de los 10 días de inicio de tratamiento, pero es muy variable dependiendo de cada persona y de lo adecuado de la sustitución.
Dieta y Tiroiditis de Hashimoto
Algunos especialistas recomiendan seguir una alimentación específica, bajo la teoría de que el cuerpo humano es un sistema donde todo está conectado entre sí. No se trata de una dieta que tenga por objetivo la baja de peso, sino que el aumentar ciertos alimentos que podrían mejorar la calidad de vida de los pacientes, así como disminuir aquellos que los puedan estar complicando.
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La doctora en farmacéutica, Izabella Wentz, escribe en el sitio Thyroid Pharmacist, que pese a que cada persona es distinta, y que es importante siempre considerar el origen de la enfermedad en cada uno, lo recomendable siempre será una dieta cargada en nutrientes. “Se ha reportado que múltiples dietas pueden revertir al mal de Hashimoto, así como otras condiciones autoinmunes, como la dieta de carbohidratos específicos, la Paleo, la dieta autoinmune, la dieta baja en FODMAPs, la dieta ecológica, así como las dietas libres de gluten, soya, lácteos y yodo. El hilo conector tras estas dietas tan diversas es que en todos los casos quitan comidas reactivas, y en su mayoría incluyen proteína animal y quitan alimentos procesados”.
La especialista recomienda hacerse exámenes de sensibilidad alimenticia, en cuanto lo que es reactivo para alguien puede no serlo para otro. En su caso personal, por ejemplo, descubrió que su organismo reaccionaba mal cuando consumía alimentos catalogados comúnmente como saludables, como lo son las manzanas, el ajo y las frutillas.
La doctora en Nutrición, Jillian Kubala, escribe en Healthline que “las investigaciones muestran que modificar la dieta y el estilo de vida puede mejorar de forma drástica los síntomas, cuando se hace de forma paralela al consumo de medicamentos prescritos por un especialista. Todas las personas con enfermedad de Hashimoto responden de formas distintas al tratamiento, lo que hace que el acercamiento individualizado a esta condición sea tan importante”.
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Recomendaciones Dietéticas
A continuación, se presentan algunas recomendaciones dietéticas generales que pueden ser beneficiosas para personas con tiroiditis de Hashimoto:
- Dieta Libre de Gluten: Se ha demostrado que las dietas libres de gluten tienen un efecto positivo en las personas con Hashimoto, mejorando la función de las tiroides, así como los niveles de vitamina D.
- Reducción de Lácteos: La intolerancia a la lactosa es común entre las personas con Hashimoto. Cortar los lácteos puede ayudar con los problemas digestivos, así como con la función de las tiroides y la absorción de medicamentos.
- Alimentos Nutritivos: Preparar sus propias comidas en casa, usando alimentos nutritivos como vegetales, frutas, proteínas, grasas saludables y carbohidratos ricos en fibras.
Alimentos Recomendados
La nutricionista Lainey Younkin comparte en Eating well una serie de alimentos que se deberían consumir con mayor frecuencia si se tiene la enfermedad de Hashimoto:
- Variedad de frutas y verduras, siempre y cuando éstas no te provoquen molestias, inflamación o hipersensibilidad.
- Carbohidratos altos en fibra, por su aporte en el control del peso y de los niveles de azúcar en la sangre. Además de frutas y verduras, estos incluyen granos integrales y legumbres.
- Proteínas magras, como el pollo, pescado, pavo, huevos, tofu, legumbres y frutos secos.
- Grasas saludables, donde destacan el salmón, la albacora, atún, semillas de chía o de linaza, y paltas.
| Grupo de Alimentos | Ejemplos | Beneficios |
|---|---|---|
| Frutas y Verduras | Manzanas, bayas, espinacas, brócoli | Ricas en vitaminas y antioxidantes |
| Carbohidratos Fibrosos | Avena, quinoa, legumbres | Control del peso y niveles de azúcar |
| Proteínas Magras | Pollo, pescado, tofu | Esenciales para la reparación y el crecimiento |
| Grasas Saludables | Salmón, chía, aguacate | Apoyo a la función tiroidea y salud general |
Es fundamental recordar que todas estas recomendaciones son generales, y que cada caso particular debe tratarse de forma personalizada, a través de un acompañamiento médico.
Aunque no se puede prevenir por completo, existen algunas medidas que pueden ayudar a reducir el riesgo de desarrollar la tiroiditis de Hashimoto o a minimizar sus efectos:
- Mantener una alimentación saludable: consumir una dieta equilibrada rica en frutas, verduras, proteínas magras y granos enteros puede ayudar a mantener la salud del sistema inmunológico y de la tiroides.
- Evitar el exceso de yodo: ingerir grandes cantidades de yodo a través de suplementos o alimentos puede aumentar el riesgo de desencadenar o empeorar la tiroiditis de Hashimoto en algunas personas.
- Gestionar el estrés: el estrés crónico puede afectar negativamente al sistema inmunológico y a la salud en general.
- Evitar el tabaco y el exceso de alcohol: ambas sustancias pueden aumentar el riesgo de problemas de tiroides.
- Monitorear la tiroides: si se tiene antecedentes familiares de problemas de tiroides o síntomas como fatiga, aumento de peso inexplicado, piel seca o cambios en el estado de ánimo, hay que consultar a un médico para realizar pruebas de función tiroidea.
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