Dolor de Cabeza y Dieta Proteica: Causas y Soluciones

Una dieta proteica puede ser una estrategia efectiva para perder peso, pero también puede acarrear efectos secundarios como el dolor de cabeza. Es crucial comprender las causas subyacentes y cómo mitigar estos efectos para mantener una buena salud durante el proceso.

El Impacto de la Cirugía Bariátrica en la Nutrición

La cirugía bariátrica es una opción para personas con obesidad que buscan una pérdida de peso significativa y duradera. Sin embargo, este tipo de intervención puede llevar a deficiencias nutricionales si no se maneja adecuadamente.

Diferentes estudios han demostrado que la pérdida post operatoria de masa muscular ocurre independientemente de la magnitud de la pérdida de peso, siendo en el Bypass Gástrico en donde más masa muscular se pierde. El músculo no solo tiene una función estructural, sino que, además cumple un rol metabólico asociado al ejercicio. Éste libera miokinas, que contribuyen a disminuir el riesgo de enfermedades cardiovasculares, Diabetes Mellitus tipo 2, cáncer y osteoporosis.

Al inicio, en el post operatorio inmediato, las personas sometidas a algún tipo de cirugía bariátrica poseen una capacidad muy reducida de ingesta alimenticia, una dieta muy restrictiva y además presentan intolerancia a fuentes alimentarias de proteínas de alto valor biológico como, por ejemplo, carne de vacuno, aves, peces, huevos, leche y derivados de lácteos.

El paciente debe ser orientado a utilizar suplementos proteicos en polvo y de alto valor biológico luego de 48 horas de realizada la cirugía, además de fomentarse en los primeros meses de post operatorio, de acuerdo con el protocolo de evolución de la dieta.

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En la presencia de deficiencia proteica clínica o subclínica, incluso en la ausencia de vómitos o intolerancia alimentaria, los pacientes deben ser tratados con dieta hiperproteica, siendo 1.5g /kg de peso ideal el requerimiento estándar para el paciente bariátrico, por lo que, al cumplir con su requerimiento puede dejar la suplementación. Se le debe dar prioridad al perfil de aminoácidos presentes. La proteína del suero de leche (whey protein, en inglés) puede ser una excelente elección, ya que, posee altos niveles de aminoácidos de cadena ramificada, importantes para prevenir la degradación del tejido muscular. Además, permanecen solubles en el estómago, son rápidamente digeridas y en su mayoría exentas de lactosa.

Todavía no hay recomendaciones absolutamente adecuadas para prevenir o tratar la mayoría de las deficiencias nutricionales después de la cirugía bariátrica. Muchos factores están implicados en la causa de tales deficiencias. Antes de cualquier intervención quirúrgica, la obesidad puede estar asociada a deficiencias nutricionales subclínicos que pueden agravarse después de las alteraciones anatómicas y fisiológicas provocadas en el tracto gastrointestinal. Además, hay limitación y / o alteración en la ingesta dietética.

Opciones de Cirugía Bariátrica
Opciones comunes de cirugía bariátrica.

El Ayuno Intermitente y sus Efectos Secundarios

Muchas tendencias dietéticas han ido y venido, pero el ayuno intermitente (AI) parece haber llegado para quedarse. Esto se debe no sólo a que muchas personas han logrado perder peso con él, sino también a los numerosos beneficios para la salud que se le han relacionado, desde una menor inflamación hasta una mayor concentración.

«Es importante averiguar qué estilo de ayuno intermitente funciona para ti, ya sea una ventana de ayuno más corta o más larga o sólo hacerlo tantos días a la semana», dice la nutricionista Gloria Ruz. Según la especialista, siempre va a haber algún tipo de efectos secundarios, incluso para el método 16:8, uno de los programas más populares. Dado que no existen directrices oficiales sobre qué es exactamente una rutina de ayuno intermitente, depende sobre todo de ti averiguar qué funciona mejor para tu cuerpo.

El ayuno intermitente está todavía en fase de investigación, pero hay algunos resultados prometedores.

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Aquí tienes 10 señales de alarma a las que debes prestar atención. De inmediato, es posible que notes algunos cambios en tu cuerpo y en tu digestión.

1. Hambre e Irritabilidad

No estamos seguros al cien por cien de que «hambre» sea una palabra adecuada, pero sin duda es una sensación real. Describe la sensación de mal humor o irritabilidad general que se produce al no poder comer cuando el cuerpo nos dice que tiene hambre.

En teoría, si consumes suficientes proteínas a última hora del día o de la noche, no deberías pasar hambre a primera hora de la mañana. Pero si esto te sucede, es una señal de que necesitas hacer algunos ajustes en la dieta durante el período de alimentación para evitar convertirte en un gran maniático, o es una señal de que simplemente no estás vibrando bien con el ayuno. Para algunas personas (por ejemplo, las que hacen mucho ejercicio), ayunar durante períodos prolongados no es lo ideal, definitivamente algo que vale la pena considerar.

2. Fatiga

¿Alguna vez te has encontrado bostezando una y otra vez a media mañana, sólo para darte cuenta de que nunca llegaste a desayunar? «Presta atención a lo que le das a tu cuerpo», dice la nutricionista. «Puedes comer lo que quieras en ayuno intermitente, pero aún así debes consumir buenos alimentos que te harán sentir sano y fuerte».

3. Náuseas, Dolores de Cabeza y Mareos

Si tienes náuseas persistentes, dolores de cabeza o mareos durante el ayuno, es una señal de alarma que indica que la dieta puede estar alterando tu nivel de azúcar en sangre. Ruz añade que cualquier régimen de ayuno intermitente que te haga saltarte el desayuno puede afectar especialmente a tu nivel de azúcar en sangre.

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4. Deficiencias Nutricionales

Un punto importante: Aunque el ayuno intermitente no conlleva necesariamente una pérdida de nutrientes, suele ser más difícil seguir una dieta equilibrada cuando se ingiere la comida de todo un día en un puñado de horas.

5. Amenorrea

Las mujeres que tienen un peso corporal excesivamente bajo son propensas a una condición llamada amenorrea, o ausencia de menstruación, según la Clínica Mayo.

6. Hábitos Alimenticios Poco Saludables

Incluso si el ayuno intermitente no desencadena un trastorno grave como la ortorexia (obsesión patológica e irracional por comer sano y por la calidad de los alimentos), podría provocar algunos hábitos alimenticios poco saludables.

7. Alteraciones del Sueño

Muchas personas afirman que sus patrones de sueño mejoran cuando hacen AI, posiblemente debido a la forma en que este ayuda a frenar los hábitos de picoteo nocturno y, a su vez, la incapacidad para conciliar el sueño porque el estómago está ocupado digiriendo ese bocado de las 10 de la noche, dice Ruz. Sin embargo, hay algunas investigaciones que apuntan al efecto contrario. Una revisión de 2018 en la revista Nature and Science of Sleep muestra que el ayuno intermitente diurno (lo que significa ayuno durante el día) causa una disminución en el sueño de movimientos oculares rápidos (REM).

8. Cambios de Humor

Sería raro que no experimentaras cambios de humor o mal humor durante el AI, al menos al principio. Y aunque algunas personas sienten un gran impulso de energía o motivación una vez que se adaptan al ayuno, es importante recordar que sigue siendo una dieta restrictiva.

9. Problemas Emocionales

Si te sientes deprimido, ansioso o desanimado con respecto al AI, es fundamental que te detengas y te pongas en contacto con un nutricionista, un psicólogo o un entrenador nutricional de inmediato.

10. Síntomas Físicos Agravados

La adaptación a un nuevo patrón alimentario puede provocar algunos síntomas leves, pero busca atención médica si alguno de ellos se agrava, en particular cambios en la tensión arterial, mareos, desmayos o náuseas.

Según Ruz, la mayoría de los estudios sobre la AI abarca de 12 semanas a un año, por lo que no hay mucha información sobre los beneficios del ayuno a largo plazo. Muchos estudios sobre la AI también tienen tasas de abandono relativamente altas, lo que sugiere que hacer este ayuno durante largos períodos de tiempo puede ser difícil.

«Incluso desde una perspectiva práctica con mis pacientes, el AI puede ser muy restrictivo y difícil de seguir con regularidad. Si tienes curiosidad por probar el ayuno intermitente, piensa en el «por qué».

Guía Visual del Ayuno Intermitente
Guía visual de los diferentes métodos de ayuno intermitente.

Experiencia Personal con una Dieta Crudívora

Una experiencia personal con una dieta crudívora revela los desafíos y beneficios de un régimen alimenticio restrictivo.

Tras realizarme un escáner electrointersticial (EIS), examen que mide el líquido intracelular del organismo, aquel donde fluyen los nutrientes y los residuos que las células reciben y desechan, se revelaron varios desequilibrios en mi cuerpo.

El déficit de los neurotransmisores, me dice, puede haber ocurrido por un mal manejo del estrés e indica una tendencia a la depresión. Tengo 2,15 microamperes de dopamina y 2,40 de serotonina, cuando lo normal es fluctuar dentro de los 4,28 y los 11,47.

La cantidad adecuada de materia grasa necesaria para no interferir ni obstaculizar el metabolismo de los órganos vitales debe estar entre el 19,4 y 28,8%. Yo estoy en el límite superior con un bochornoso 28,8%, por lo que tengo que acercarme a la media. Si aumentara la alergia, según consigna el examen, causada por la caseína -proteína de la leche de vaca-, podría desarrollar a largo plazo sinusitis, rinitis u otitis. Y, finalmente, mi decaído sistema inmunitario es una invitación a las infecciones.

Este diagnóstico me hizo inmediatamente recordar los constantes ataques de orzuelos que he sufrido en los últimos dos años, originados por una bacteria que se aloja en los ojos. Silva me proporciona una dieta adaptada especialmente para mi caso, según los resultados que arrojó el escáner, de modo de desintoxicar mi cuerpo, revitalizar mis órganos, corregir los valores inadecuados de los neurotransmisores y alcanzar el equilibrio que cualquier organismo necesita para gozar de una buena salud.

La Dieta Crudívora

Empiezo, entonces, una dieta crudívora, basada solo en la ingesta de frutas y verduras crudas, cereales, semillas, germinados y frutos secos, distribuidos en cinco comidas al día. Una dieta "sin fuego", como la llamaba y practicaba Pitágoras miles de años atrás. Este régimen de alimentación fundamenta que los productos de origen vegetal tienen enzimas activas que facilitan la digestión en el organismo. Estas son muy sensibles y se destruyen principalmente con una cocción mayor a 40 °C y otros factores como el envasado, el refinamiento y la pasteurización. Por lo tanto, los alimentos deberían ser consumidos en su estado natural y lo más frescos posible.

Adiós carnes, adiós harinas. Hasta la vista, azúcares y lácteos. Por dos meses me someto a este experimento alimenticio, periodo necesario para ver cambios en mi organismo tras eliminar esos tóxicos que sabían exquisitos ami paladar y absorber los nutrientes de cosas que jamás había escuchado, como la espirulina, un concentrado de algas rico en yodo que permite disolver conmayor facilidad los depósitos grasos en el cuerpo, o el germen de trigo, cereal con una alta concentración de vitamina E, ideal para arreglar los tejidos -como la piel-, que de ahora en adelante debo espolvorear sobre las ensaladas.

Comienzo las mañanas tomando en ayunas un licuado de tres cucharaditas de chía y una de linaza -las cuales se dejan remojando la noche anterior en una taza de agua tapada-, con alguna fruta como pomelo, frutillas o kiwi. Estas semillas, ricas en omega-3, ayudarían a elevar los niveles de dopamina y serotonina en el cerebro. "Son los ingredientes básicos para que el organismo, a través de una cascada de reacciones, transforme esas proteínas (las del omega-3) en aminoácidos esenciales, precursores de los neurotransmisores", me cuenta Lister Rossel, siquiatra de la Clínica Las Condes. Rossel afirma que la falta de dopamina apunta a un apagamiento motor, somnolencia y letargo, mientras que las tasas bajas de serotonina son frecuentes en cuadros de angustia.

El desayuno se completa con una cantidad ilimitada de frutas, pero con un máximo de dos variedades distintas a la vez. Silva me explica que en la mañana es mejor ingerir frutas agridulces y cítricas -como naranjas y piñas-, altas en vitamina C, ya que a esa hora el metabolismo del cuerpo realiza la síntesis proteica. En cambio, de once, las frutas dulces -como plátanos y chirimoyas- son ideales, ya que el metabolismo está orientado a reservar la energía para seguir funcionando en lo que queda del día. Las frutas neutrales -como las manzanas- van bien en ambos horarios.

Al almuerzo me preparo una ensalada surtida con 5 variedades de vegetales de todo tipo, nuevamente en cantidad ilimitada. Le agrego una cucharadita de semillas de sésamo -alta en calcio-, una de germen de trigo, y la aliño con aceite de oliva. Para la cena también como una ensalada, pero esta vez un solo plato y más pequeño. A media mañana y media tarde trago una cápsula de espirulina. Durante el día ingiero un puñado de frutos secos como almendras, nueces y maní sin sal, y tomo bastantes infusiones -sin endulzar- como té verde, té rooibos, té de rosa mosqueta y, antes de acostarme, una agüita de melissa y de salvia que ayudan a inducir el sueño. "Las infusiones aportan vitaminas y minerales. Las plantas contienen una gran cantidad de sustancias vitales, no solo nutricionales, sino también medicinales", dice Silva.

Por eso, ante un vaso de agua sin gas o una agüita de hierbas, aconseja inclinarse por la segunda. El té verde, por ejemplo, es una gran fuente de antioxidantes, mientras el de rosa mosqueta es muy rico en hierro y vitamina C.

En la primera semana bajé medio kilo. El día 8 de mi dieta tuve unos leves dolores de cabeza e incluso me salieron espinillas. Dos días después sentí mis amígdalas inflamadas. "Eso es absolutamente normal. Está en el contexto de lo que nosotros llamamos la crisis de depuración y desintoxicación. Es un periodo breve que dura unos días, cuando más una semana, y luego los malestares desaparecen", afirma Silva.

Esto ocurre ya que al principio del régimen el organismo se focaliza en depurar y botar los elementos tóxicos, por lo que la duración de esta crisis dependerá de cuánto se deba limpiar. Luego el organismo cambia de estrategia y empieza a asimilar los nuevos nutrientes, baja la intensidad de la depuración y sus molestos efectos.

Algunos días estuve mal genio e irritable. "Es la falta de azúcar en mi sangre", pienso, recordando que antes podía fácilmente arrasar con una barra de chocolate. El doctor me lo confirma: "Si la carga de azúcar que el cuerpo estaba acostumbrado a recibir se acaba, el sistema nervioso reacciona tratando de buscar otras fuentes de energía. Eso se expresa exteriormente con una mayor irritabilidad. Una reacción similar ocurre con otras adicciones, como el alcoholismo".

A la semana y media noté un color distinto en mi rostro. Pasé de un aspecto pálido a unas mejillas rosa; una especie de efecto blush. Mi digestión mejoró notablemente. Me sentía más ligera y no tenía malestar alguno en mi estómago, a diferencia de las hinchazones que a veces padecía. También me sentí a con mucha más energía que la habitual yme era más fácil conciliar el sueño y dormir profundamente.

Cumplidos los dos meses de sometimiento, volví a la clínica y me realicé un nuevo escáner.

Este es mi diagnóstico final: Los niveles de dopamina aumentaron a 2,20 microamperes y los de serotonina a 2,63. Continúan por debajo del índice deseado, pero Silva dice que en 6 meses debería alcanzar la normalidad si sigo consumiendo chía y linaza, ya que los neurotransmisores son moléculas que se recomponen lentamente. Según la nutrióloga, esta pérdida de peso es saludable y tolerable para el cuerpo, ya que generalmente se recomienda una baja de entre 2 y 4 kilos al mes, para evitar desequilibrios vitamínicos y minerales. La alergia en la zona de la laringe disminuyó, pero todavía persiste, por lo que debería seguir por un semestre excluyendo los lácteos de mi dieta diaria para que el malestar desaparezca por completo. Mi sistema inmunitario está más fuerte y lo puedo comprobar físicamente, ya que no he sufrido nuevos orzuelos en este periodo. Además, he notado mis manos suaves e hidratadas, a diferencia de lo ásperas que pasaban durante el año.

Los RIESGOS de hacer una DIETA PROTEICA 😱 [LA VERDAD]

Terminé el régimen crudívoro, pero en cierta manera mi cuerpo añora ese tipo de alimentación. Sí he vuelto a las harinas y a los azúcares, incluso he tomado helado, pero en cantidad moderada. Siento que tomé conciencia de mi cuerpo, que conocí qué le hace bien y qué le hace mal, yme gusta sentirme de esta forma. También aprendí a diferenciar el hambre de la ansiedad. Continúo comiendo chía y linaza en ayunas, y dejé los lácteos por completo. Me inclino por los pescados, antes que cualquier otro tipo de carne. Los embutidos ahora me dan asco. Las frituras no me llaman la atención como antes. Ya no llevo barritas de cereal de colación, sino bolsitas con un mix de frutos secos al natural.

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