El Trastorno del Procesamiento Sensorial (TPS), también conocido como trastorno de integración sensorial, describe un conjunto de retos que ocurren cuando los sentidos no logran responder adecuadamente al mundo exterior. Los cinco sentidos externos (visión, oído, tacto, sabor y olor), junto con los sentidos vestibulares internos, interoceptivos y propioceptivos, son críticos para interactuar con el ambiente.
Cuando los receptores sensoriales en el sistema nervioso fallan, como se supone que ocurre con el TPS, los estímulos comunes como luces, ruidos y texturas pueden llegar a percibirse como demasiado brillantes, demasiado ruidosos o demasiado incómodos. La mayoría de los investigadores están de acuerdo con que existen desafíos sensoriales serios, pero si deberían clasificarse como un "trastorno" o no sigue en debate. El TPS no está en los manuales de diagnóstico; en su lugar, los problemas sensoriales se incluyen como posibles síntomas del autismo.
Ya que los desajustes sensoriales pueden provocar dificultades en la escuela o el trabajo, particularmente para los niños, atender estos desafíos podría ayudarles a lidiar más exitosamente con su vida diaria. Los problemas de procesamiento sensorial severos usualmente se tratan con una combinación de terapia ocupacional y una "dieta sensorial" que típicamente consiste de actividades en casa que complementan la terapia. Las dietas sensoriales son planes de tratamiento para los problemas sensoriales, usualmente diseñados por un terapeuta ocupacional.
Los terapeutas ocupacionales ayudan a los niños a desarrollar o fortalecer sus habilidades de regulación sensorial. Sin embargo, muchos padres y adultos argumentan que el TPS puede existir como una condición aislada y siguen luchando para que el TPS se reconozca por las organizaciones psicológicas principales como una entidad distinta.
Cómo SOLUCIONAR la SELECTIVIDAD ALIMENTARIA de un niño con AUTISMO ❌🥗 | Borderizados T01 P06
¿Qué provoca las dificultades del procesamiento sensorial?
Se cree que el TPS tiene una base genética. Los niños tienden a batallar más notoriamente con problemas sensoriales que los adultos, y muchos niños con TPS sí encuentran que sus síntomas mejoran o incluso desaparecen con el tiempo. Tal vez tenga un trastorno del procesamiento sensorial, cuya forma más común es una responsividad excesiva a las sensaciones.
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Selectividad alimentaria en TEA
Estudios dicen que alrededor de un 75% de menores con trastorno del espectro autista, presenta selectividad alimentaria, ¿por qué es tan común? Recordemos que nuestros niños y niñas con la condición del espectro autista, presentan dificultades en el procesamiento sensorial, como base. Este procesamiento diferente, puede traer consigo consecuencias en las actividades de la vida diaria básicas, una de ellas, es la alimentación.
Perfil sensorial hiperreactivo
Uno de los perfiles sensoriales más común que influye en la selectividad alimentaria, es el hiperreactivo (procesamiento exacerbado de los estímulos), por lo que existirá un rechazo o aversión a ciertos alimentos o incluso, a la temperatura de éstos o de los utensilios, como ejemplo del sistema táctil. Sin embargo, esto podría presentarse en cualquier canal sensorial (sentido).
Estrategias para abordar la selectividad alimentaria
En la selectividad alimentaria es de suma importancia comprender la alimentación como un proceso mucho más complejo que solo la ingesta de comida, ya que, para este proceso, se ven implicados muchos factores que influirán en la disposición de tu hijo o hija frente al momento de la alimentación.
Factores que influyen en la alimentación
Dentro de estos factores se encuentran el ambiente, la dinámica familiar, las rutinas y hábitos, las habilidades cognitivas, motrices, socio-emocionales y por supuesto, el procesamiento sensorial. Es en este último donde nos detendremos, para revisar el concepto de selectividad alimentaria.
- Terapia de integración sensorial: La terapia de integración sensorial puede ayudar a los niños a regular sus respuestas sensoriales y aumentar su tolerancia a diferentes texturas y sabores de alimentos.
- Exposición gradual y repetida: Introducir nuevos alimentos de manera gradual y repetida, acompañados de una exposición sensorial positiva, puede ayudar a superar las aversiones alimentarias.
- Modificación y presentación de alimentos: Adaptar la textura, la presentación y el aspecto de los alimentos puede hacerlos más aceptables y atractivos para los niños con TEA.
- Trabajo en equipo con un terapeuta especializado: Consultar a un terapeuta especializado en TEA y alimentación puede proporcionar estrategias personalizadas y apoyo en el proceso de superar la selectividad alimentaria.
Ejemplos de actividades de la dieta sensorial
Otra herramienta utilizada por los profesionales de la terapia ocupacional es la creación de una «dieta» sensorial. Esta dieta sensorial es un enfoque de tratamiento que puede ser utilizado por las familias, los padres y los cuidadores para utilizar cosas que tienen un efecto calmante en el individuo específico.
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La dieta sensorial se centra en las necesidades sensoriales específicas de la persona. También puede ayudar a aumentar la exposición sensorial de forma gradual para mejorar la tolerancia.
Actividades que promueven la estimulación vestibular:
- Jugar en la naturaleza; ejemplo: rodar cuesta abajo, escalar, etc.
Nota: generalmente los movimientos rítmicos son calmantes mientras que los movimientos irregulares ayudan a la estimulación del estado de alerta.
Consejos adicionales
- Comience temprano: Trate de introducir comidas saludables desde que el niño/a sea bien pequeño/a. No introduzca golosinas ni mecato.
- Introducción gradual: Cuando trate de presentar una nueva comida, hágalo poco a poco: primero póngala en el plato cada día para que el niño/a se acostumbre a verla y la empieze a tolerar más; después haga que el niño/a la toque con la boca; después que la toque con la lengua, después que pruebe un pedacito (permita que lo escupa si es necesario).
- Variedad: Cambie las comidas regulares un poquito, para ayudarle a acostrumbrarse a nuevas texturas, formas y colores.
- Salsas: Anime a su hijo/a a probar nuevas comidas untandolas de la salsa que a El o Ella mas le gusta.
La Academia Americana de Pediatria recomienda:
- Niños de 1-6 años no tomen mas de 4-6 onzas de jugo de frutas al dia.
- Niños de 7-18 no más de 8-12 onzas. El consumir demasiado jugo esta relación ado una mala nutrición, diarrea, problemas del estómago, dano (caries) en los dientes, y obesidad.
| Grupo de Edad | Cantidad Máxima de Jugo |
|---|---|
| 1-6 años | 4-6 onzas |
| 7-18 años | 8-12 onzas |
- Evite productos lácteos grasosos: Los niños mayores de 2 años no necesitan la grasa extra que viene en la leche entera, así que use una sin grasa o con 1% de grasa. A los 5 años el niño debe consumir solo el 30% de calorías provenientes de la grasa. El consumir mucha leche puede danar el apetito y causar anemia.
- Minimize el consumo de azucar refinada: En vez de soda, sirva agua mineral (seltzer) con unas gotitas de jugo de limón, lima o naranja. Sirva frutas frescas en vez de rollitos de frutas.
- Porciones pequeñas: Sirva porciones mas pequenas para evitar que el niño/a se sienta abrumado/a.
- Utensilios adecuados: Use utensilios, platos, vasos etc. que sean adecuados para el niño/a (para manos y dedos mas pequeños).
- Comida divertida: La comida puede ser divertida. No pelee por la comida.
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