En Chile, las principales causas de enfermedad y muerte están relacionadas con una mala alimentación. En Europa, 1,55 millones de personas mueren cada año debido a una mala alimentación. En aproximadamente el 30% de todas las muertes prematuras, los afectados tenían menos de 70 años.
Este panorama es complejo y lleno de desafíos. Chile es uno de los países que tiene las cifras más altas de obesidad, particularmente en niños, lo cual es preocupante, también hay cifras muy altas en mujeres adultas. Y se proyecta en un contexto de crisis alimentaria, en el que además este exceso de peso probablemente se va a juntar con déficit de micronutrientes, que son los que nosotros obtenemos de alimentos como los pescados, las carnes, los vegetales, la fruta. Hoy sabemos que la confluencia de exceso de peso con déficit de micronutrientes nos predispone aún más a estas condiciones que enferman y matan hoy a los chilenos.
Es un desafío en términos de equidad. Nosotros ya sabemos que la diferencia en la prevalencia de obesidad hoy, antes de la crisis alimentaria, es escandalosa, es inaceptable. Tenemos más del doble de prevalencia de obesidad en sectores de menor ingreso o diferencia por sector urbano-rural y probablemente la crisis alimentaria va a incrementar esa brecha, pero también hay un montón de oportunidades.
La Ley de Etiquetado Chilena: Un Modelo Pionero
La Ley de Etiquetado chilena es pionera en el mundo, pues es la primera que combina intervenciones en el entorno alimentario. Esto significa que entrega información al consumidor a través del uso de un sello negro en los alimentos que son poco saludables y -simultáneamente- restringe su publicidad a niñas y niños menores de 14 años. También los protege en sus entornos escolares mediante la prohibición de que se entreguen, regalen o promocionen estos alimentos. La científica ha sido ampliamente distinguida por esta labor.
Una de las principales gracias de la Ley de Etiquetado es que le ha llegado a todos independiente de su nivel socioeconómico. Nosotros mostramos que, independiente de tu nivel de educación, las mejoras que observamos en los colegios por estas restricciones de marketing, incluso con el etiquetado, le ha llegado a toda la población. Entonces, lo importante de recordar es la necesidad de que implementemos estas acciones que le llegan justo a quienes queremos que le lleguen, porque el resto está haciendo los cambios, está pudiendo cambiar su alimentación, está pudiendo ejercitarse, está pudiendo revertir.
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Hemos podido observar que efectivamente hoy día las personas entienden mejor lo que comen. Lo que nosotros vemos es que las personas deciden en base a la presencia de ese sello o no. Hemos visto también que las restricciones de marketing han funcionado. Hoy día los niños chilenos están expuestos a casi la mitad de la publicidad de alimentos poco saludables comparado con lo que ocurría antes de la implementación de la ley. Y hemos visto también efectos muy positivos a nivel de los colegios. El programa de alimentación escolar se reformula, disminuye toda la oferta de estos alimentos poco saludables, se eliminan, y eso ha significado que, particularmente en los espacios escolares, nosotros veamos reducciones importantes del consumo de sodio, grasas saturadas, azúcares.
Sí, de hecho la restricción de publicidad que implementa la Ley de Etiquetado es la más global que existe a nivel internacional. Pero, adicionalmente, la ley contempla también regular estos otros aspectos que a veces no reconocemos tan bien como publicidad, pero que son publicidad, que es que le pongan una princesa, animé o que aparezcan monitos que atraen la atención de los niños, que les regalemos juguetes o que les invitemos a participar en un concurso. Así que es muy positivo el hecho de que la regulación chilena sea de las más globales.
Este comentario de que la ley es pionera es genuino, es real. Ha significado que mucha gente ha venido a aprender lo que se está haciendo en Chile y que también en muchos países se están haciendo avances. Los resultados positivos han mostrado que este es el camino que hay que seguir.
Esto de ponerle un sello que advierta que este alimento no es bueno, que hay que consumirlo con moderación, ha sido un aprendizaje asumido. Hoy día vemos sellos de este tipo en Argentina, en Uruguay, en Perú, en México. Canadá prontamente va a lanzar un modelo similar, Brasil. Y esa es la gran gracia del modelo chileno, que en el fondo entregamos una señalética que es simple y sencilla. Nosotros hemos mostrado que independiente del nivel educacional todas las personas lo comprenden.
Este conocimiento lo hemos exportado a países como México, Perú, Uruguay, Israel.
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El Rol de la Universidad de Chile
La Universidad juega un rol sumamente relevante en todas las etapas de cambio en relación a la política alimentaria. Creo que uno tiene una responsabilidad muy importante en instalar temas. La Universidad ha jugado un rol muy importante en proveer evidencia, mostrando, señalizando lo que hay que hacer. Creo que también ha jugado un rol muy importante en el diseño de estas políticas.
Parte del desafío que tenemos es que no podemos importar experiencias de otros lados, sino que las tenemos que crear, diseñar. Y ahí la Universidad, con su transdisciplina, con sus diferentes centros, tiene la capacidad de apoyar al gobierno en generar las mejores propuestas a partir de la evidencia disponible. Y así lo ha hecho. Académicos de diferentes centros han contribuido en el diseño a estas políticas y creo que tiene un rol muy fuerte en evaluarlas de forma desinteresada, sin conflictos de intereses, visualizando justamente quienes se nos están quedando atrás y cuáles son entonces las áreas en las que debemos intensificar o modificar las acciones o complementarlas.
La directora del Centro de Investigación en Ambientes Alimentarios y Prevención de Enfermedades Crónicas Asociadas a la Nutrición (CIAPEC - INTA) de la Universidad de Chile es un referente internacional en el estudio y desarrollo de políticas públicas para mejorar la alimentación. La científica fue una de las gestoras de la Ley de Etiquetado de Alimentos y durante 2022 fue distinguida con reconocimientos como el Premio a la Investigación 2022 de la Academia Chilena de Medicina y el Premio Dr. Nevin S. Scrimshaw de la Unión Internacional de Nutrición.
Yo soy una hija orgullosísima de Bello. Yo escogí estudiar en la Universidad de Chile, he escogido hacer el pregrado, escogí trabajar acá porque efectivamente siento que este es el espacio donde se deben generar las políticas públicas y la evidencia para mejorar el bienestar de la población. Me siento muy orgullosa de ser parte de esa misión. Creo que las universidades cumplen un rol estratégico en los países, particularmente en aquellos con bajos recursos en los que tenemos estos problemas de inequidad importantes. Y pienso que la forma efectivamente de avanzar es invertir en este tipo de espacios como el que tiene la Universidad en el CIAPEC.
Estrés y Malos Hábitos Alimenticios
LOS MEJORES HÁBITOS PARA MANTENER A RAYA EL ESTRÉS Y LA ANSIEDAD 📝✔️
Actualmente existen diversas situaciones de estrés tanto en el ámbito laboral, educacional, personal como social y esto puede afectar los hábitos alimentarios. Es común tender a consumir alimentos y cantidades no saludables de comida con el fin de esconder pensamientos y sentimientos pesimistas sin sentir hambre realmente; esto puede ser en respuesta al estrés.
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La alteración más frecuente en la alimentación en respuesta al estrés es en torno a la rapidez en cual se vive, lo que lleva a comer muy rápido, a no desayunar y a cenar más abundantemente. Estos malos hábitos, además de ser generados por el estrés, están culturalmente inculcados en la sociedad.
Situaciones de estrés pueden llevar a patrones alimentarios no saludables como alta ingesta calórica, largos tiempos de ayuno, dieta con alto consumo de grasas saturadas, sodio y azúcares simples. Adicionalmente, existen alimentos que pueden aumentar la sensación de ansiedad y estrés corporal como el alcohol en grandes cantidades, el café y bebidas energéticas por su contenido de cafeína. Los mencionados, actúan sobre el sistema nervioso aumentando la presión arterial, lo que agrava la sensación corporal de ansiedad. En algunas personas, el exceso en el consumo de cafeína, puede causar taquicardia y dificultad para conciliar el sueño, llegando a provocar insomnio.
En cierto grupo de personas, en respuesta al estrés, se genera la necesidad de consumir alimentos o sustancias que estimulan a nuestro organismo a producir «opiáceos endógenos» (endorfinas y serotoninas) que producen sensaciones placenteras y compensatorias al estrés. Estos alimentos generalmente son de baja calidad nutricional, pero el alimento a elegir depende de cada sujeto, no existe una receta única.
Finalmente, es importante decir que algunos aminoácidos como el triptófano (carnes y lácteos) y diversas vitaminas (ácido fólico, vitaminas del complejo B, Vitamina C) contenidas en frutas, verduras y cereales, participan en la síntesis de endorfinas y serotoninas, sin embargo, no podemos atribuir a un solo alimento este rol anti estrés, ya que depende de muchos factores. Respecto a si existen alimentos anti estrés, se puede decir que a ningún nutriente se puede atribuir efectos antiestresantes.
Impacto en la Salud Cardiovascular
“Estos son otros factores de riesgo importantes para las enfermedades cardiovasculares”, añade el Dr. Toni Meier del Instituto de Agricultura Sostenible y Economía Alimentaria de Halle. “Hasta 2015, la proporción de enfermedades cardiovasculares relacionadas parcialmente con la dieta disminuyó constantemente.
También se examinó el tipo de enfermedad cardiovascular, así como la distribución entre sexos y en diferentes grupos de edad.
Resumen de Hallazgos Clave
A modo de conclusión, podemos decir que el estrés puede potenciar y mantener cuatro grandes problemas de salud pública: Consumo excesivo de alcohol, tabaquismo, drogas, sedentarismo y malos hábitos alimentarios, lo que se traduce en altas cifras de obesidad y eventos cardiovasculares.
En resumen, la lucha contra las enfermedades causadas por la mala alimentación es un desafío global que requiere la implementación de políticas públicas efectivas y la promoción de hábitos alimenticios saludables. El modelo chileno, con su Ley de Etiquetado, se presenta como un ejemplo a seguir para otros países en la búsqueda de un futuro más saludable.
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