Enfermedades Provocadas por la Mala Alimentación: Un Desafío Global

La alimentación nutritiva, saludable, inocua y pertinente desde lo biológico y cultural es esencial para la salud, bienestar y desarrollo de las personas. Sin embargo, los sistemas alimentarios tienen el potencial de fomentar la salud humana y apoyar la sostenibilidad medioambiental, pero en la actualidad amenazan ambas cosas.

Mala Alimentación

En términos de inseguridad alimentaria podemos decir que la forma de recolectar, producir, comercializar y consumir los alimentos está volviéndose insostenible. Los contrastes sociales, efectos en la naturaleza y resultados negativos en la salud, ponen en evidencia la profunda interrelación de los sistemas alimentarios con la salud, la vida y el desarrollo.

El Impacto de la Mala Alimentación en la Salud Pública

Hace cuarenta años, en el mundo el número de personas con peso bajo era mucho mayor que el de las personas obesas. Esta situación se ha invertido y en la actualidad el número de personas obesas duplica el número de personas con peso bajo. La obesidad es una pandemia que actualmente contribuye a una sindemia global [9], en conjunto con la desnutrición y el cambio climático.

Estas tres pandemias comparten determinantes estructurales, como la pobreza multidimensional. Por consiguiente, el culpar a las personas por sufrir esta condición, ignora toda la evidencia disponible sobre las tremendas desigualdades sociales que condicionan la conducta humana. Estas tres epidemias se presentan simultáneamente, interaccionan entre sí sinérgicamente y constituyen una triada que impide el desarrollo.

La malnutrición por exceso se ha convertido en una nueva epidemia para América Latina. “Las estadísticas nos están diciendo que estamos perdiendo la batalla. “Esto es básicamente alimentarse en forma incorrecta, es decir, uno come más de lo que necesita para funcionar normalmente o come alimentos que no siempre son necesarios según la edad, la actividad física o el sexo.

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Un informe generado por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y Alimentación (FAO), reveló que en Chile las cifras de desnutrición infantil alcanzaron niveles que en algunos casos superan los seis puntos porcentuales. Asimismo, en otras zonas se registran altas tasas de sobrepeso y obesidad.

Así lo explica la nutricionista de la Facultad de Medicina UCSC, Pamela Gómez, quien explicó que la diferencia entre la desnutrición y la malnutrición. “La malnutrición por déficit se dividen en dos criterios para realizar el diagnóstico: que son desnutrido y riesgo de desnutrir en el caso de los niños. La otra, en adultos se clasifica como enflaquecido o bajo peso. Las edades más vulnerables en donde se producen estos desequilibrios, en relación a la ingesta alimentaria o por causa de alguna patología, son en las embarazadas, niños y niñas y adultos mayores sobre 70 años.

Sobre los tratamientos, estos van a depender de qué tipo de malnutrición es, pero están relacionados directamente a la modificación de la estructura de alimentación y cambios en la cantidad y calidad de la dieta, además de cambios en estilo de vida.

En Europa, 1,55 millones de personas mueren cada año debido a una mala alimentación. También se examinó el tipo de enfermedad cardiovascular, así como la distribución entre sexos y en diferentes grupos de edad. En aproximadamente el 30% de todas las muertes prematuras, los afectados tenían menos de 70 años.

“Estos son otros factores de riesgo importantes para las enfermedades cardiovasculares”, añade el Dr. Toni Meier del Instituto de Agricultura Sostenible y Economía Alimentaria de Halle. “Hasta 2015, la proporción de enfermedades cardiovasculares relacionadas parcialmente con la dieta disminuyó constantemente.

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La Encuesta Nacional de Salud 2010 reveló que en el período 2003 - 2010 las personas que viven con exceso de peso en Chile pasaron de 6.800.000 a 8.900.000, siendo los hombres lo que presentan mayor problemas de sobrepeso, mientras que las mujeres encabezan el índice de obesidad.

Otro punto fundamental -aseguró Alegría- es entender por qué comemos. Lo primordial para combatir este problema es evitar los excesos alimenticios y tener horarios establecidos. “Es fundamental comenzar el día con el desayuno, después si uno necesita una colación se puede comer una colación y a eso de las 13:00 almorzar.

La Relación entre Sistemas Alimentarios, Cambio Climático y Salud

Los sistemas alimentarios son uno de los principales responsables del cambio climático. El cambio climático contribuye al riesgo de desastres y cambios ambientales [1]. Como tal, tiene el potencial de afectar directamente y amplificar eventos climáticos extremos [2], entendidos como incidentes meteorológicos, hidrológicos, climatológicos o relacionados que causan daños generalizados, ya sea en términos de vidas humanas, daños materiales o ambos.

Según Watts et al. (2017), el cambio climático antropogénico (causado por la actividad humana) ha "socavado los últimos 50 años de avances en salud pública" afectando una amplia gama de resultados de salud [4]. La primera comisión sobre cambio climático de The Lancet afirmó que esta es "la mayor amenaza global del Siglo XXI".

Las dietas sostenibles son una estrategia para mitigar el cambio climático. Las dietas saludables y sostenibles constituyen una forma de mitigar no sólo la malnutrición sino también el cambio climático.

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Debido a la falta de encuestas nacionales sobre el consumo de alimentos no existe mucha evidencia en la región sobre el impacto de las dietas en el ambiente. En Chile, un reciente estudio [11] estimó la huella de carbono e hídrica de la dieta de la población chilena basada en la Encuesta Nacional de Consumo Alimentario realizada en 2010.

Se obtuvo una huella de carbono de 4,67 kilogramos equivalentes de dióxido de carbono y una huella hídrica de 4177 litros, ambas por persona al día. Los alimentos de origen animal, como los lácteos y la carne roja, fueron responsables del 60,5% de la huella de carbono total y del 52,6% de la huella hídrica.

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Propuestas de Políticas para una Alimentación Saludable y Sostenible

Se requiere transformar las dietas y los sistemas alimentarios en unos más saludables y sostenibles, lo que requerirá cambios sustanciales. La solución no es simple, requiere un cambio de paradigma, modificar una realidad discursiva instaurada en la sociedad sobre la concepción y la significación del comer y los alimentos.

Estas percepciones necesitan ser observadas bajo múltiples miradas, nuestra historia, cultura, las políticas públicas, los espacios urbanos, la infraestructura de las ciudades y los constructos sociales, entre muchos otros que son parte del problema y, por ende, también de la solución.

Para lograr intervenciones exitosas es necesario implementar un enfoque y políticas públicas que incorporen estrategias a través del ciclo vital, incluso desde antes de la gestación. También es crucial considerar el enfoque de los determinantes sociales de la salud, incorporando medidas estructurales que permitan el acceso y disponibilidad a alimentos de calidad, que promuevan y favorezcan las opciones saludables.

Un estudio reciente de Burgaz et al. [14], basado en que los responsables políticos toman decisiones que configuran los sistemas alimentarios, se pusieron como objetivo identificar y priorizar políticas con potencial de doble o triple función para lograr dietas saludables a partir de sistemas alimentarios sostenibles.

A través de una recopilación de recomendaciones políticas internacionales, una revisión del alcance, encuestas en línea y cuatro talleres regionales con expertos, se identificaron y priorizaron las políticas en función de su potencial de doble o triple efecto, sinergias y compensaciones.

Utilizando enfoques participativos y transdisciplinarios, se determinó un conjunto de políticas de doble o triple acción para el abordaje simultáneo de la desnutrición, la obesidad y enfermedades no transmisibles y la sostenibilidad medioambiental.

El estudio propone una lista de 44 propuestas de políticas para una alimentación sana y sostenible, divididas en dos ámbitos políticos principales: "cadenas de suministro alimentario" y "entornos alimentarios".

Pero, ¿existe alguna relación con el correcto proceso de lactancia? La nutricionista sostuvo que la evidencia nos dice que mantener una lactancia materna exclusiva mínimo por seis meses y complementada con otros alimentos hasta por lo menos los 2 años de edad, previene la obesidad y las enfermedades crónicas no transmisibles.

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