Desde que somos pequeños, nos invaden cientos de noticias o creencias sobre lo que es saludable y lo que no. De este tipo de frases surgen decenas de mitos sobre la alimentación que debes reconocer para cuidar tu salud.
Cinco mitos más frecuentes sobre la alimentación saludable y cómo combatirlos
Mitos Comunes sobre la Alimentación
¿Cuántas veces has escuchado que tienes que dejar de comer para adelgazar, hay que comprar solo alimentos light o que comer en la noche engorda? Hoy te contamos cuáles son los más comunes:
- Una alimentación saludable es sinónimo de pasar hambre: Falso. Comer de forma saludable es comer equilibrado y no implica, en ningún caso, comer de forma aburrida o pasar hambre. De hecho, es todo lo contrario, ya que una nutrición saludable debe ser variada y aportar alimentos de acuerdo a lo que cada uno necesita.
- Si como menos bajo de peso más rápido: Falso. El secreto para bajar de peso es lograr que la energía que entra al organismo sea menor que la energía que sale o que se gasta. Así, para bajar de peso es posible disminuir la cantidad de calorías de la dieta (régimen hipocalórico) y/o aumentar el gasto de energía durante el día (mayor cantidad de ejercicio físico). Muchas veces no es necesario disminuir la ingesta en cantidad, sino ver que la calidad de los alimentos que consumes sea la adecuada y activarse o moverse más.
- Saltarse el desayuno ayuda a bajar de peso: Falso. Evitar las comidas principales y reducir en exceso las calorías que consumes puede afectar el metabolismo y disminuir la masa muscular. No olvides que tu organismo necesita una cantidad específica de calorías y nutrientes para funcionar de forma adecuada.
- Comer en la noche engorda: Falso. Más que la hora que eliges para alimentarte, lo verdaderamente importante es la calidad y la cantidad de los alimentos que consumes, así como la frecuencia con que te ejercitas.
- Caminar no sirve para adelgazar: Falso. Existen más de diez mil estudios que demuestran que estar durante mucho tiempo sentada impacta la función cardiovascular y metabólica del cuerpo, lo que puede causar importantes enfermedades. Algunos beneficios de caminar son: fortalecer el corazón, mantener la presión arterial bajo control, reducir hasta en un 60 % el riesgo de sufrir diabetes y asma, ayudar a controlar tu peso, entre otros.
- Tomar agua entre comidas engorda: Falso. El agua no tiene calorías, ayuda a frenar el apetito y a dilatar el estómago para producir saciedad. ¡Será una gran aliada si tu objetivo es adelgazar y controlar los antojos!
- Si hago deporte puedo comer todo lo que quiera: Falso. Uno de los errores más frecuentes es creer que porque vas al gimnasio tienes el permiso para comer lo que desees. ¡Eso no es así! Aunque quemes una cantidad considerable de calorías ejercitándote, uno de los pilares para adelgazar es mantener una alimentación saludable y equilibrada.
Entonces, ¿qué es verdadero respecto a la alimentación saludable? Tener una vida saludable es un propósito que muchas personas quieren alcanzar. Solo ten en cuenta que para lograrlo es importante ser constante, disciplinado, trazarse pequeños objetivos y acudir al acompañamiento de un experto que, además de establecer un plan según tu edad, estilo de vida y preexistencias, te ayude a resolver las inquietudes que surjan en el proceso.
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Guías Alimentarias de Chile
Desde 1997, el Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos (INTA) ha sido el organismo técnico encomendado por el Ministerio de Salud para elaborar y actualizar las Guías Alimentarias de Chile. Se trata de una serie de mensajes que buscan orientar nutricionalmente a la población y promover un estilo de vida saludable.
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Las Guías Alimentarias basadas en alimentos -también denominadas sencillamente guías alimentarias- tienen por objeto servir de base para formular políticas nacionales en materia de alimentación y nutrición, salud y agricultura, así como programas de educación nutricional destinados a fomentar hábitos de alimentación y modos de vida saludables. Su necesidad fue destacada a partir de 1992 en la primera Conferencia Internacional sobre Nutrición, realizada por FAO y OMS, donde se convocó a los países a desarrollar e implementar sus propias guías.
La nutricionista y profesora del INTA Carmen Gloria González participó en el proceso de elaboración de las Guías vigentes, que se realizó con una metodología recomendada por la FAO. “Para el diseño se seleccionaron los contenidos, que son los nutrientes y los alimentos que se debían promover. Luego se validaron con expertos, con quienes se escogieron definitivamente los temas y se elaboraron los mensajes preliminares. Esto permitió comprobar que los mensajes podían ser comprendidos por los distintos grupos de la población. Luego de este trabajo con los grupos focales, se llegó a los mensajes definitivos que fueron revisados por grupos de expertos. Finalmente, se hicieron unos últimos grupos de validación con grupo de comunicadores y con grupos de consumidores.
Pese a todo lo que se invierte en su elaboración y los potenciales beneficios que su uso conlleva, las Guías Alimentarias no son lo suficientemente difundidas. La atención primaria es la única forma de llegar con los mensajes a las personas. En nutrición clínica generalmente se usan, pero no son lo suficientemente conocidas por los otros profesionales de la salud, que muchas veces tienen que hacer recomendaciones nutricionales. Como es un instrumento, básicamente educativo, que emana del Ministerio de Salud, este organismo es quien tiene la principal responsabilidad de darlo a conocer.
“Y de hacerlo llegar a los otros ministerios. Que se sepa que estos son los mensajes importantes y que de esa bajada cada organismo del Estado puede hacer sus aportes, modificando los impuestos, el acceso a los alimentos más saludables o modificando la oferta del programa de alimentación escolar.
“Las guías no solo deberían ser conocidas, sino que también deberían servir como una orientación para distintas políticas y programas de Gobierno que permitan favorecer la alimentación saludable, generando entornos más saludables en cuanto al acceso y la oportunidad de consumo”, señala González.
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No es realista creer que estas recomendaciones o frases por sí solas lograrán mejorar la alimentación de la población.
La nutricionista y académica del INTA, Nelly Bustos, considera que se pueden mejorar los hábitos alimentarios a través de las Guías, pero estas “deben ser acompañadas de programas de educación alimentaria nutricional y campañas o estrategias de difusión, utilizando diferentes medios de comunicación. Además, requieren de procesos periódicos de revisión y actualización basados en nueva evidencia científica y las prácticas alimentarias de la población, así como también, ser lo suficientemente flexibles para poder adaptarse a las características individuales y culturales.
Actualmente, el Ministerio de Salud ha abierto una licitación para la renovación de las Guías Alimentarias. La profesora Bustos indica que para ella se deben considerar diferentes factores relevantes para la adquisición de conductas saludables. En primer lugar, la vinculación entre alimentación y cultura, que tiene diversas expresiones a nivel regional, respecto a los significados de la alimentación y cómo se realiza, influyendo de manera importante en la aceptación o el rechazo a los alimentos. Segundo, el grado de desinformación que la población tiene respecto a la alimentación, las características ideales de una alimentación saludable, el valor nutricional de los alimentos, entre otros. En tercer lugar, hay que considerar cómo influye en el consumo, el entorno o ambiente obesogénico que rodea al individuo, ya sea el ambiente familiar o institucional y el efecto que tiene la publicidad de los alimentos.
Sin duda estos últimos años se ha caracterizado por un auge sostenido e incremental de las actividades deportivas masivas, que ha alentado a que deportistas asuman mayores desafíos. Sumado a esto, los profesionales de la salud y aquellos ligados a la actividad física se han visto en la necesidad de responder a sus requerimientos. Sin embargo y en paralelo se ha generado una tendencia al alza de “asesores”, “coach deportivo” “nutrifit”, “nutricoach”, “sportcoach”, “fitnutrition” y muchos otros que se vienen a la mente con distintas denominaciones.
Consejos para Elegir un Asesor en Nutrición y Deporte
Un estudio reciente de la Universidad de Glasgow presentado en el Congreso Europeo sobre Obesidad (ECO), demuestra que el 88% de los influencers de redes sociales, es decir ocho de cada nueve, fracasan en áreas fundamentales antes descrita. No proporcionaron referencias basadas en evidencia para las afirmaciones nutricionales, no hay presente concordancia entre los objetivos (composición corporal y rendimiento deportivo) individuales y las recomendaciones prescritas.
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Algunos de los consejos muy simples, pero importantes a seguir para el público son: revisa el perfil profesional de tu asesor, formación académica, experiencia demostrable en trabajos de su expertis tanto en clubes deportivos. Busca en qué lugares, centros de investigación y universidades se ha desempeñado, no creas todo lo que publican por más likes que tenga sobre todo con frases como “ejercicio para quemar grasa”, “dieta para bajar 10 kilos en un mes”.
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