Cuidar los hábitos alimenticios es crucial para el desempeño y la salud, tanto en el ámbito laboral como en la vida diaria. Una buena alimentación no solo beneficia la salud física, sino que también influye en el bienestar emocional y la productividad.
Beneficios de una Alimentación Saludable en el Ámbito Laboral
De acuerdo con la Organización Internacional del Trabajo (OIT), una buena alimentación de los trabajadores constituye un buen negocio para las empresas, ya que contribuye a la productividad y motivación del personal, previene accidentes laborales, decesos prematuros y reduce gastos médicos. Al observar que la empresa se preocupa por los hábitos alimenticios de sus colaboradores, sus niveles de satisfacción laboral aumentan. También los estimulan para reducir el consumo de comida por estrés y hacer una pausa diaria para comer bien y relajarse.
Un entorno laboral que motive consumir alimentos de buena calidad es esencial para lograr un impacto positivo en los hábitos de los colaboradores. Como líder, aprovecha instancias que impliquen realizar alguna actividad e invita a tu equipo a almorzar, ya sea para festejar un cumpleaños o celebrar una venta importante.
El Reto de Acceder a Alimentos Saludables
Los altos costos y la baja disponibilidad de alimentos saludables se enfrentan a una oferta de productos industriales ultra procesados que compiten en precio, sabor y accesibilidad. Esta ecuación resulta en un verdadero complot contra la posibilidad de elegir alimentarse de manera sana y sustentable para gran parte de la población.
En Chile, por ejemplo, una parte importante de la población no puede cumplir con las guías de recomendaciones alimentarias porque no tiene los recursos económicos para acceder a una canasta mínima de alimentos saludables. Chile, junto a Panamá, es el país de Latinoamérica donde más compramos en los supermercados, y un estudio reciente demostró que en los supermercados, sobre todo en los sectores más vulnerables de Santiago, tenemos un precio relativamente muy alto para los productos frescos, es decir, tenemos poca disponibilidad y encima es caro.
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Para abordar este problema, es necesario considerar una serie de estrategias, como políticas públicas y legislaciones, que permitan modelar los ambientes alimentarios en que se producen finalmente nuestras decisiones. La Ley de Etiquetados, por ejemplo, es una política que no solo informa a los consumidores, sino que además establece una serie de condiciones vinculadas a la publicidad y la disponibilidad de productos en ciertos ambientes como en los colegios, en los que está prohibida la venta de ciertos alimentos.
Sustentabilidad Alimentaria
Otro tema relevante al hablar hoy de alimentación saludable tiene que ver también con la sustentabilidad alimentaria. Un problema que tenemos ahora es la sequía, y eso a quienes más les golpea es a los agricultores más pequeños, que son -a su vez- los que nutren nuestros mercados internos. Ahí es donde tenemos que poner bien el ojo porque si no lo hacemos esos agricultores van a ir dejando el campo, y finalmente vamos a ver todavía más mermada la producción de alimentos frescos que tenemos para el consumo.
Alimentación Consciente y Emociones
El acto de comer va mucho más allá que solo ingerir alimentos; la conducta alimentaria es el comportamiento involuntario o voluntario que un individuo posee respecto de un alimento, en el cual intervienen experiencias previas, recuerdos, sentimientos y emociones, por lo que un enfoque de alimentación consciente busca regular y canalizar las emociones, señales y pensamientos que interfieren en la toma de decisiones antes, durante y después de comer. El ritmo de vida que hoy llevamos hace que vivamos en modo “piloto automático” y que nos desconectemos de nuestras sensaciones y emociones, adquiriendo prácticas que pueden ser perjudiciales para nuestra salud. Le quitamos la importancia que merece el comer.
La alimentación consciente es el proceso de darse cuenta de todo lo que te rodea antes, durante y después de una comida. Es mirar los alimentos de una forma distinta que permita mejorar la relación con estos, para disfrutarlos de manera plena y libre de remordimientos. Esta práctica tiene su origen en el mindfulness, el cual nos enseña a prestar atención de manera consciente a la experiencia del momento presente con interés, curiosidad y aceptación.
Es muy importante distinguir entre el hambre fisiológica y las ganas de comer con antojo. Siempre hay que preguntarse ¿Por qué estoy comiendo? Si es por ansiedad, pena, angustia, frustración o cualquier otra emoción, es mejor evitar comer, ya que no seremos conscientes de lo que ingerimos.
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Consejos para una Alimentación Consciente
- Bebe un vaso de agua y realiza un par de respiraciones antes de comer.
- Come en un lugar agradable.
- No te quedes con sensación de tener el estómago lleno, crea una escala de satisfacción, y trata de quedar en el 7, para esto comer lo que más te guste del plato primero y luego el resto.
- Anota en una agenda lo que estás comiendo y como te sientes en cada momento.
Muchas veces se habla de que la adecuada alimentación del individuo es muy importante para el mantenimiento de una buena salud, no obstante, pocas veces se profundizan aspectos como si ¿los pensamientos afectan la alimentación? ¿de qué forma los hábitos alimentario pueden asociarse a un estado de ánimo?, entre muchas interrogantes más.
Alimentación y Emociones: Una Conexión Profunda
La alimentación es considerada una de las necesidades básicas del ser humano, por ello el organismo precisa que se consuma una cantidad determinadas de nutrientes a fin de mantener un correcto funcionamiento del cuerpo. Los hábitos alimenticios se aprenden en el seno familiar del individuo y en su entorno inmediato. Sin embargo, las variantes del estado físico, psicológico, emocional o relacional afecta indudablemente la forma de alimentarse, así como la calidad de los alimentos consumidos.
En ocasiones, sin que existan verdaderos excesos o trastornos del comportamiento alimentario, una mala regulación de las emociones puede inducir variaciones en el peso corporal. Al respecto, debe considerarse que la ingestión de alimentos no sólo está en estrecha relación con la necesidad de recibir cuidados y afecto sino que constituye, además, un proceso de comunicación.
El Comer Emocional
En el comer emocional, el individuo tiende a comer como una respuesta a las emociones negativas, puesto que cree que la comida aliviará el estrés; el sujeto no toma en cuenta si tiene hambre o no. Incluso, cuando el estado de ánimo es negativo se “alimentará” aún más, sin distinguir entre sus emociones. Este tipo de comportamiento se caracteriza por:
- Dar prioridad a los efectos del medio ambiente.
- Responder a los estímulos sensoriales y a los alcances del individuo durante el consumo de alimentos, a partir de los sentimientos.
- El hecho de comer busca calmar un vacío, consolar, aliviar un dolor o atenuar la tristeza.
- Al sujeto le cuesta reconocer sus emociones.
De esta forma, la alimentación no sólo aporta los nutrientes y la energía necesarios para mantener la salud, sino que constituye un aspecto muy importante del sistema emocional. Los hábitos alimentarios son un reflejo de las necesidades afectivas y de la situación mental de la persona y repercuten en su salud tanto positiva como negativamente.
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Impacto del Hambre Emocional
Cuando los hábitos alimentarios no son los apropiados, existe la posibilidad de que aparezcan algunas enfermedades o padecimientos físicos, tales como:
- Sobrepeso
- Obesidad
- Enfermedades cardiovasculares
- Diabetes
- Hipertensión
- Cáncer
En el área psicológica, los individuos también presentan alteraciones:
- Aislamiento
- Sentimiento de culpa
- Tendencia a la autoagresión, depresión o ansiedad
En casos más graves, se presentan comportamientos o trastornos como la anorexia o la bulimia, los cuales son enfermedades psiquiátricas graves con morbilidad y mortalidad significativas. La anorexia nerviosa se caracteriza por la pérdida de peso, malnutrición y las conductas purgativas, cambio significativo en la piel por ejemplo la xerosis (piel anormalmente seca), acné y prurito, estrías especialmente en hombres, molestias gastrointestinales, alteraciones endocrinas, bradicardia, hipotensión, arritmias, complicaciones renales y la aparición de vello corporal tipo lanugo, especialmente en las pacientes más jóvenes tanto en el dorso, abdomen y antebrazos.
Combatir la anorexia requiere un enfoque integral sobre la nutrición y el bienestar emocional.
La comida pareciera ser una de las maneras en las que se pueden cambiar los estados de ánimo y regular las conductas. Algunos autores hablan de la “ansiedad por la comida” o el food craving entendido como un estado psicológico, en el que se evidencia la presencia de la ansiedad, la cual incentiva la búsqueda de un determinado alimento (que dependerá del aspecto subjetivo de cada uno. Así, el sujeto posee unas expectativas sobre la ingesta de ese alimento y el “placer” que le dará. La persona no pasa por un proceso, no tiene claridad del devenir de su malestar, pero, tiene la certeza de que en algún momento halló satisfacción al comer después de haber experimentado una sensación adversa.
Los alimentos que suelen causar ese “placer” poseen un alto contenido calórico, grasas saturadas, azúcar y carbohidratos. Ese tipo de alimento despiertan algunas reacciones corporales y fisiológicas en el sujeto, además de tener un impacto en los sentidos (gusto, olfato, vista, tacto).
Regulación Emocional: La Clave para una Alimentación Saludable
Es fundamental una regulación emocional efectiva, la cual abarca el reconocimiento de nuestras emociones, su aceptación y el entendimiento de lo que se siente. Lo anterior permitirá tener la capacidad de emplear las estrategias que nos faciliten entender nuestros sentimientos, manejar las emociones y enfrentar las situaciones estresantes o adversas, dado que ellas suelen generar el hambre emocional.
El hambre emocional puede ser una forma de manejar sentimientos difíciles, pero es importante entender cómo abordarlo de manera saludable.
Tabla Resumen: Impacto de la Alimentación en la Salud
| Aspecto | Impacto Positivo (Alimentación Saludable) | Impacto Negativo (Alimentación No Saludable) |
|---|---|---|
| Físico | Energía, peso saludable, menor riesgo de enfermedades | Sobrepeso, obesidad, enfermedades cardiovasculares, diabetes |
| Emocional | Bienestar, estado de ánimo equilibrado, mejor manejo del estrés | Aislamiento, sentimiento de culpa, ansiedad, depresión |
| Laboral | Mayor productividad, motivación, menor riesgo de accidentes | Fatiga, baja productividad, mayor riesgo de enfermedades |
Cómo controlar el HAMBRE EMOCIONAL y mejorar tu relación con la comida
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