En el mundo de la salud y el bienestar, el término "adelgazamiento" es comúnmente utilizado, pero existen diversas maneras de expresar este concepto. En este artículo, exploraremos los sinónimos de adelgazamiento y cómo lograr una pérdida de peso efectiva y saludable.
Es fundamental tener claras las ideas a la hora de aplicar los términos “sano”, “natural” o “ecológico” a los alimentos. Un alimento aconsejable para un alcanzar un objetivo no tiene por qué serlo para otro. La RAE afirma de una cosa (y, por tanto, de un alimento) que es natural cuando está tal y como se halla en la naturaleza, es decir, cuando aparece sin mezclar con otros y sin elaborar.
Por lo tanto, el que aparezca procesado o mezclado significa, ni más ni menos, que deja de ser natural, aunque esa circunstancia no tenga una necesaria relación con su presunta “bondad”. Puede, de hecho, que un tratamiento artificial (como podría ser la pasteurización HTST en el caso de la leche) nos libre de contraer enfermedades. En este caso, lo artificial evita la transmisión de Mycobacterium paratuberculosis y Coxiella burnetii causantes, respectivamente, de tuberculosis y fiebre Q.
Por otra parte, muchos de los productos que genera la naturaleza no se podrían catalogar, precisamente, de “sanos” o de “buenos”. Algunas de las necrotoxinas, neurotoxinas, miotoxinas o citotoxinas más poderosas conocidas las sintetizan animales. Así ocurre con el veneno de algunas víboras, que destrozan las membranas celulares con sus fosfolipasas pese a ser “naturales”. El de los pulpos de anillos azules puede llegar a interrumpir la conductancia de los canales iónicos de nuestras neuronas, mientras que el de las serpientes de cascabel destrozan nuestros músculos. Otros reinos no se quedan atrás en su faceta de terminator.
Se habla de un alimento ecológico, biológico u orgánico cuando es obtenido sin emplear compuestos químicos que dañen el medio ambiente. Volviendo a poner a las setas como ejemplo, una Amanita phalloides crece espontáneamente en nuestros bosques libre de los herbicidas, pesticidas o fertilizantes artificiales. Pues bien, entre las víctimas mortales por la ingesta de esta incontaminada seta se encuentran personajes tan ilustres como el emperador Claudio, el papa Clemente VII, la zarina Natalia Naryshkina o el Archiduque Carlos de Austria.
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Los alimentos, por sí mismos, no se pueden catalogar como “insanos”. Lo que sí pueden ser erróneas, y altamente perjudiciales para la salud, son las cantidades y proporciones con las que los incorporamos en las dietas. En 2004, la Asamblea Mundial de la Salud adoptó la «Estrategia Mundial de la OMS sobre Régimen Alimentario, Actividad Física y Salud», haciendo un llamamiento a la promoción de la alimentación sana y la actividad física.
Se advertía de que el exceso de grasas polisaturadas nos transforma en candidatos directos a desarrollar procesos aterogénicos y morir de infarto. En contraposición, sí que se puede afirmar que un determinado alimento es “sano” cuando contiene uno o más elementos bioactivos que suponen un beneficio concreto para nuestra fisiología. En cualquier caso, esta condición no tiene necesariamente que ver con que sea natural o ecológico. Los aditivos químicos utilizados como conservantes, por su parte, no serían lo más recomendable para nuestra salud.
No obstante, son un mal necesario, ya que sin algunos de ellos sería inviable el mantenimiento a medio/largo plazo de la mayoría de los alimentos. Asúmalo: nada orgánico que entre por la boca adelgaza. Si quiere adelgazar, no tiene más que gastar más kilocalorías que las que absorbe su intestino de los alimentos digeridos. Por otra parte, el que un alimento sea natural, ecológico o recomendable para evitar riesgos coronarios no tiene absolutamente nada que ver con su poder calórico. Acuérdese de esto cuando aliñe la ensalada. Pocos alimentos hay más recomendables que el aceite de oliva extra virgen procedente de un olivar sin aditamentos químicos.
Si quieres adelgazar, no tienes más que gastar más kilocalorías que las que absorbe tu intestino de los alimentos digeridos.
Frutas que Favorecen el Adelgazamiento
Las frutas que adelgazan, lo hacen gracias a su capacidad de mejorar nuestro proceso de digestión, y acelerar nuestro metabolismo. La ausencia de fruta en la alimentación, es la causante del 19% de cáncer gastrointestinal. ¿Por qué no animarse entonces a comer frutas si son tan ricas?
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Algunas frutas que te pueden ayudar:
- Kiwi: Ayuda a reducir el apetito gracias a la fibra, produciendo saciedad. Además, previene las cataratas.
- Pomelo: Acelera el metabolismo y ayuda a eliminar líquidos retenidos. Tiene propiedad saciante.
- Papaya: Produce saciedad, ayuda a calmar el apetito, es diurética y depurativa.
- Manzana: Su alto contenido en fibra ayuda a controlar el peso, retardando la absorción de grasas.
- Sandía: Contiene licopeno, un antioxidante potente, y su contenido calórico es bajo debido a su alta composición de agua.
- Ciruela: Produce saciedad y es rica en fibras, recomendada para el estreñimiento.
- Pitahaya: Refrescante, rica en antioxidantes, vitamina C, proteína vegetal, agua y ácidos grasos beneficiosos.
- Tomate: Depurador, desintoxicante y contiene licopeno, un quema grasas natural.
- Fresas: Altas en fibra, vitamina C, potasio, ácido fólico y minerales.
- Arándano: Tiene un alto poder antioxidante.
- Piña: Diurética y depurativa, ayuda a eliminar toxinas y regular el metabolismo. Rica en vitaminas C y A.
- Aguacate: Produce una sensación de saciedad duradera gracias a sus grasas saludables.
- Plátano: Contiene "Almidón Resistente", un carbohidrato saludable que se digiere lentamente.
Algunas frutas como el mango, no son tomadas en cuenta a la hora de hablar de frutas para adelgazar con su alto contenido en azúcar.
Ensaladas: Un Aliado para Adelgazar
La mayoría de las personas cuando están comiendo, no se detienen cuando se les va el hambre, sino cuando se llenan el estómago.
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¿Qué Son los "Quemadores de Grasa"?
“Los quemadores de grasa son suplementos dietarios que pueden contener productos naturales o artificiales. Sobre estos productos se dice que ayudan a personas con obesidad a perder kilos y tener una forma más escultural. Existen diferentes productos que han sido propuestos como 'quemadores de grasa', dentro de los que se incluyen la cafeína, extracto de té verde, carnitina, entre otros”, explica el doctor Rodrigo Troncoso, subdirector del Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos (INTA) de la U.
Karin Papapietro, médico, nutrióloga integrante de Grupo Transdisciplinario para la investigación, docencia y extensión en Obesidad de Poblaciones (GTOP), dice que desde un punto de vista médico “los quemadores de grasa no existen, no existe un medicamento que queme grasa. El tejido adiposo debe ser metabolizado para que disminuya su espesor y su cantidad, y eso lo hace el cuerpo a través de un montón de reacciones bioquímicas.
El doctor Troncoso aborda los efectos de este tipo de medicamentos. Apunta a que se habla de diversos beneficios para la pérdida de peso, que incluyen la disminución del apetito, con lo cual se consumen menos calorías, que incrementa el metabolismo quemando más calorías y que pueden reducir la grasa que se absorbe. Sin embargo, advierte que “preocupante es el hecho que estos productos no son regulados en Estados Unidos por la FDA (U.S Food and Drug Administration) o, en el caso de Chile, por el Instituto de Salud Pública (ISP), agencias que se encargan de verificar la efectividad de los medicamentos.
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La doctora Papaprieto, en tanto, observa que las personas creen que tomando estos productos “el tejido adiposo, o sea, la grasita que tienen en los rollitos, en las caderas o en el abdomen se va a deshacer, pero eso es un error, eso no existe. Por lo tanto, no hay razón para tomar estos productos en las personas que quieren disminuir su peso, eso es un engaño”. Finalmente, advierte que “en los niños es muy peligroso dar un producto que pueda aumentar la presión arterial, que le pueda aumentar los latidos cardiacos”.
Comer Bien para Adelgazar: Un Enfoque Integral
Estar a dieta es, para muchos, sinónimo de comer poco y aburrido. Sin embargo, en su libro "Come, disfruta, adelgaza" (Océano) María Tránsito López -farmacéutica, técnico en nutrición y dietética, y experta en fitoterapia- echa por tierra esa impresión y asegura que comer bien puede suponer comer más y mejor, y, a la vez, seguir disfrutando de nuestros gustos y costumbres cotidianas.
Y aunque reconoce que aprender a alimentarse implica tener algunos conocimientos de nutrición, afirma que con su libro la tarea se hace más fácil, ya que en él pone a tu disposición, de forma práctica y clara, las herramientas básicas para que te pongas en acción y empieces a intervenir en tu manera de alimentarte. "Perder peso comiendo bien no es una meta difícil de alcanzar, pero, eso sí, requiere que tengas ganas y que creas firmemente en todos los beneficios que puedes obtener con ello. Por otro lado, no olvides que no hay vida sana sin ejercicios, por lo que es básico que lo integres en tu rutina diaria", recomienda la autora.
Directrices para Comer Bien y Adelgazar:
- Ten hábitos nutricionales saludables: Escoger siempre las combinaciones de alimentos más nutritivas, sin un exceso de calorías.
- Respeta tus gustos: No prohibir el consumo de ningún alimento para que el régimen pueda mantenerse en el tiempo.
- Corrige tu actitud ante la comida: Pensar antes de comer, para ser consciente de cómo, cuándo y qué has comido.
- Piensa antes de elegir: Saber elegir inteligentemente, con nociones básicas de nutrición y conocimiento de los alimentos.
- Una imagen vale más que mil palabras: Utilizar ejemplos gráficos para distinguir las combinaciones alimentarias que aportan más nutrientes y menos calorías.
La idea es dejar en claro que puedes comer mucho más de lo que seguramente comes ahora, al mismo tiempo que ingieres menos calorías y te nutres mejor, "lo que hará que te sientas mejor, con más energía y de mejor humor".
¿Qué Tomar para Bajar de Peso?
No aporta calorías, calma la sed y ayuda al funcionamiento de nuestro organismo. Se trata del agua, la que María Tránsito califica como “la mejor bebida para adelgazar”. Aunque la mayor parte de este líquido la obtenemos de lo que comemos, igual es recomendable beber unos ocho vasos diarios.
También existen otras alternativas que hidratan y, a la vez, son sanas y bajas en calorías: las infusiones (tanto frías como calientes), limonadas caseras (una parte de limón en cinco partes de agua), y los jugos de frutas y verduras caseros. Estos últimos además de ser ideales para reponer líquidos, contienen los mismos nutrientes que los productos que se utilizan para elaborarlos (a excepción de la fibra que se queda en la pulpa que luego se bota).
Si te gustan los refrescos que se venden en el comercio, hay que considerar que muchos de ellos contienen azúcar. Por eso, lo más inteligente es optar por las versiones light, las cuales sustituyen el azúcar por edulcorantes no calóricos.
Por último, es importante tener en cuenta que las bebidas alcohólicas aportan una cantidad considerable de calorías “vacías”, es decir, sin nutrientes.
El Debate sobre el Término "Obesidad"
El término «obesidad» se ha convertido en sinónimo de tamaño corporal, y se ha pedido que se cambie el nombre de la enfermedad para ayudar al público a comprenderla mejor. Los investigadores creen que al cambiar el nombre de «obesidad», el público y los legisladores comprenderán mejor la enfermedad.
La Dra. Margaret Steele, investigadora postdoctoral en la Facultad de Salud Pública de la UCC, y el profesor Francis Finucane, endocrinólogo consultor y profesor de medicina en la Universidad de Galway, dirigieron el estudio analizando las diversas interpretaciones del término «obesidad». Sugirieron que era importante reconsiderar si el término «obesidad» refleja el alcance total de la enfermedad compleja que se deriva de varios factores ambientales, genéticos, fisiológicos, conductuales y de desarrollo y no del peso corporal o del IMC.
“Nuestro enfoque debe estar en la fisiopatología subyacente y no en el tamaño del cuerpo. Para las personas con la enfermedad de la obesidad, el tratamiento no es opcional ni cosmético”, dijo el Dr. Steele. “Un término de diagnóstico diferente como ‘enfermedad crónica basada en la adiposidad’ podría transmitir más claramente la naturaleza de esta enfermedad y evitar la confusión y el estigma que puede ocurrir si seguimos usando el término ‘obesidad’, que se ha convertido en sinónimo de tamaño corporal”, agregó el Dr.
Nuevos Medicamentos para Controlar el Apetito
El estudio aborda la cuestión más amplia de los nuevos medicamentos para controlar el apetito, que se han vuelto cada vez más populares. Los pacientes con obesidad pueden ser enviados al final de la fila bajo la suposición errónea de que no necesitan el medicamento tanto como los pacientes con diabetes. Los investigadores creen que una terminología más clara podría desempeñar un papel vital para permitir que los pacientes adecuados accedan a este medicamento que altera la vida.
El profesor Finucane también describió la nueva guía del Consejo Médico Irlandés que advierte a los médicos contra el uso de Ozempic para la obesidad como moralmente problemático. “La semaglutida está aprobada como tratamiento para la obesidad, al igual que para la diabetes. Existe una idea profundamente estigmatizante de que las personas con obesidad buscan una salida fácil, que estos medicamentos brindan una alternativa de bajo esfuerzo a una dieta y un estilo de vida saludables.
«Pero para las personas que viven con la enfermedad de la obesidad, estos medicamentos no hacen que el cambio de comportamiento sea innecesario, ni lo hacen fácil, simplemente lo hacen posible», agregó el Dr. Steele. “Es por eso que necesitamos aclarar lo que entendemos por obesidad. «Cuando hablamos sobre el tratamiento y la prevención de la obesidad, nuestro enfoque debe centrarse en los entornos alimentarios saludables y el tratamiento adecuado para las personas que viven con enfermedades metabólicas crónicas.
“Esperamos que esta nueva investigación ayude a recalcar el punto de que se trata de ayudar a las personas a vivir bien, no de hacer que todos sean flacos”, agregó el Dr.
Wegovy, Ozempic, Zepbound y Mounjaro: ¿Cuál Elegir?
Mientras los pacientes consideran medicamentos como Wegovy, Ozempic, Zepbound y Mounjaro para tratar la obesidad, los expertos dicen que las opciones no son tan simples. Las personas con obesidad ahora pueden elegir entre dos medicamentos potentes para ayudarlas a perder peso. Uno es la semaglutida, vendida por Novo Nordisk como Wegovy para el tratamiento de la obesidad y como Ozempic para la diabetes. El segundo, la tirzepatida, es vendida por Eli Lilly como Zepbound para la obesidad y como Mounjaro para la diabetes. Muchas personas que no tienen ni obesidad ni diabetes usan estos medicamentos para adelgazar.
Un estudio reciente sugirió que las personas perdieron más peso usando Mounjaro que Ozempic, y puede que te preguntes: ¿cuál debería usar? Y si ya estoy tomando uno de ellos, ¿debería cambiar? Según los expertos en medicina de la obesidad, las respuestas no son tan sencillas. Por ahora, es difícil decirlo. Toda la información disponible proviene de “estudios con muchos fallos”, dijo la Dra. Diana Thiara, directora médica de la clínica de pérdida de peso de la Universidad de California en San Francisco.
Entre ellos se incluye el reciente estudio que compara Mounjaro y Ozempic. Utilizando registros médicos electrónicos, los investigadores informaron que quienes tomaron Mounjaro perdieron un promedio del 15,3% de su peso después de un año. Quienes tomaron Ozempic perdieron un promedio del 8,3%. Aunque esto suena impresionante, la Dra. Susan Z. Yanovski, codirectora de la Oficina de Investigación de la Obesidad del Instituto Nacional de Diabetes y Enfermedades Digestivas y Renales, dijo: «No tomaría ninguna decisión sobre mi atención médica basándome únicamente en un estudio como este».
La utilización de registros médicos electrónicos entraña una dificultad inherente, señaló, porque no se sabe por qué los pacientes tomaban los medicamentos (el estudio se realizó antes de que se aprobaran Wegovy y Zepbound para tratar la obesidad. Los medicamentos que se comercializan, Ozempic y Mounjaro, se aprobaron para tratar la diabetes. Sin embargo, muchos de los participantes del estudio no padecían diabetes). Los investigadores tampoco conocían las dosis; solo sabían que se había expedido una receta. Esto es un problema porque los medicamentos se pueden recetar en diferentes dosis, lo que “puede llevar a diferentes resultados de pérdida de peso”, señaló Tricia Rodríguez, científica aplicada sénior de Truveta Research e investigadora principal del estudio comparativo. Y el Dr.
También es cierto que los ensayos clínicos de los fármacos mostraron diferencias en la pérdida de peso. Novo Nordisk informó que los participantes que tomaron Wegovy perdieron el 14,9% de su peso corporal después de 68 semanas. En el caso de Zepbound, Eli Lilly dijo que los participantes perdieron el 20,9% después de 72 semanas con una dosis de 15 miligramos. Pero esos no fueron estudios comparativos en los que se probaron los fármacos entre sí, lo que dificulta la comparación de los resultados.
Las investigaciones futuras deberían ofrecer mejores respuestas: Eli Lilly está llevando a cabo un ensayo clínico que compara Zepbound con Wegovy en personas obesas que no padecen diabetes.
Algunas aseguradoras pagarán por uno pero no por el otro, dijo la Dra. Thiara. Otras, añadió, insistirán en que los pacientes comiencen con Wegovy y sólo pagarán por Zepbound si no logran perder peso o si los efectos secundarios son intolerables. Ella ha recetado ambos a sus pacientes, pero dice que su elección a menudo está determinada por el seguro del paciente. “Las compañías de seguros dictan gran parte de lo que podemos hacer”, dijo el Dr. Thiara.
Wegovy ha existido por más tiempo, señaló el Dr. Yanovski. La semaglutida reduce el riesgo de enfermedad cardiovascular, algo que aún no se ha demostrado con la tirzepatida. El fármaco también reduce las complicaciones en personas con enfermedad renal. Novo Nordisk descubrió en otro ensayo clínico que Wegovy mejoraba el funcionamiento físico (como la capacidad para hacer ejercicio) en personas con obesidad e insuficiencia cardíaca. Por otra parte, Eli Lilly descubrió que Zepbound podía ayudar con la apnea del sueño. Los pacientes que tomaron el fármaco también tuvieron una presión arterial significativamente más baja.
Si le va bien con Wegovy y su salud ha mejorado, es posible que le convenga continuar usándolo, dijo el Dr. Rudolph Leibel, investigador de diabetes y obesidad en el Centro Médico Irving de la Universidad de Columbia. No está claro si cambiar a Zepbound sería mejor. “Por otro lado”, dijo el Dr. Leibel, “claramente hay personas que no responden bien a la semaglutida y podrían beneficiarse al cambiar a tirzepatida”.
Si un paciente está más saludable después de comenzar a tomar Wegovy, con cambios como presión arterial más baja y una reducción de la cantidad de grasa e inflamación en el hígado, por ejemplo, eso es un argumento para seguir tomando el medicamento, dijo el Dr. Yanovski.
Muchos pacientes quieren perder tanto peso como puedan; muchos han luchado contra la obesidad y su estigma durante años y solo quieren que termine. Si cambiar a Zepbound los ayudará a perder más peso, quieren hacerlo. La Dra. Thiara dijo que hizo hincapié en los objetivos con sus pacientes: el objetivo es estar saludable, “no ser talla 2”.
Cuando los pacientes comienzan a tomar un medicamento contra la obesidad, sus médicos suelen recetar una dosis baja y luego la van aumentando. El objetivo es minimizar los efectos secundarios, como las náuseas y los vómitos. Los expertos en medicina de la obesidad afirman que no hay datos que indiquen que cambiar de un fármaco a otro en dosis más altas pueda provocar problemas, pero muchos médicos son cautelosos y quieren dar a los pacientes al menos un mes con la dosis más baja del nuevo fármaco para ver qué tan bien lo toleran.
Otro factor a tener en cuenta es si es más fácil conseguir un medicamento que otro. Como la demanda es tan alta y la producción no puede satisfacerla, ambos medicamentos pueden ser difíciles de conseguir y su disponibilidad “varía de un lado a otro”, señaló el Dr.
Los fármacos en desarrollo prometen ser incluso más potentes para provocar la pérdida de peso que los dos que se encuentran en el mercado. Los economistas esperan que, con más fármacos, los precios bajen y las restricciones de suministro se alivien. Los médicos esperan que la decisión de qué medicamento recetar sea aún más compleja.
Pero ese es un buen problema, dijo el Dr. Leibel, y agregó que le recordaba la evolución de los medicamentos para la presión arterial alta. En los primeros tiempos, sólo había unos pocos, y eran menos eficaces y tenían más efectos secundarios que las docenas de medicamentos para la presión arterial que hay hoy en día. Ahora, la mayoría de los pacientes pueden encontrar un medicamento o una combinación de medicamentos para controlar su presión arterial sin efectos secundarios o con efectos secundarios mínimos.
Los medicamentos contra la obesidad, predijo, seguirán un camino similar. “Este es un nuevo punto de inflexión en la historia del tratamiento de la obesidad”, afirmó el Dr.
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