Efectos Nocivos del Tabaco en la Nutrición y la Salud

Cada 31 de mayo, organizaciones sociales, científicas y de salud conmemoran el Día Mundial Sin Tabaco, una fecha creada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 1987. El objetivo es generar conciencia sobre los efectos nocivos derivados del consumo de tabaco y la exposición ambiental al humo.

Si bien en Chile se ha producido una baja en los índices de consumo de tabaco en los últimos diez años, continuamos siendo el país más fumador de Latinoamérica. El especialista broncopulmonar del Hospital Clínico Universidad de Chile, Dr. Felipe Rivera, comenta que "la lista de enfermedades asociadas a esta adicción es larga.

El consumo de tabaco es factor de riesgo para la salud, ya que causa más de 30 enfermedades o alteraciones de la salud, pero también es una enfermedad en sí mismo, establecida en la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-10) de la OMS. El consumo de tabaco mata a la mitad de sus consumidores, constituyéndose en una verdadera epidemia mundial propagada principalmente por los intereses comerciales de las compañías de tabaco.

En nuestro país, los últimos datos muestran una prevalencia/mes en población adulta de 31.1% y en jóvenes de 15.2%. En Chile mueren 19.731 personas al año asociadas al consumo de tabaco, lo que constituye el 18,3% de todas las muertes anuales.

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Impacto del Tabaquismo en la Salud

El fumar afecta los sistemas cardiovascular, respiratorio y reproductivo y es la causa principal de cáncer en distintos órganos. El tabaquismo provoca enfermedad pulmonar obstructiva crónica, enfermedad coronaria, males nutricionales, mayor incidencia en muerte súbita y enfermedades pulmonares en recién nacidos, así como problemas en la cicatrización de heridas.

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El fumar se asocia al riesgo de angina, infarto agudo al miocardio, etc. El Dr. Rivera asegura que la alarma hoy es el aumento del consumo de tabaco entre las mujeres chilenas, sobre todo, su consumo entre mujeres jóvenes en edad fértil, el que ha aumentado. El especialista advierte, además, que las personas que fuman se exponen a perder los dientes, a causa del efecto atrófico sobre las encías, y a envejecer prematuramente por su efecto sobre la piel y el pelo.

Hay también infertilidad y se daña el aspecto personal: “Dientes y manos amarillos y mal aliento. El pelo se ensucia mucho más rápido, luce opaco y pegoteado. La voz se hace más ronca y viril.

La dermatóloga experta en envejecimiento prematuro del Hospital Clínico Universidad de Chile, Dra. Irene Araya, explica que el tabaco puede producir complicaciones tanto directas como indirectas sobre la piel. "La toxicidad se denomina cutánea directa: tú ves a los pacientes con más arrugas, porque se daña dermis regular, media y profunda.

Además, plantea que en los labios se produce una contractura peribucal al aspirar, la que termina dañando el labio superior. "Esa musculatura, más el daño propio, genera más arrugas, como esas típicas que se forman sobre el labio que se las conoce popularmente como 'código de barras'. También se producen los 'comedones del fumador', que es como un efecto de acné en la zona del rostro que está expuesta al humo.

Las uñas cambian de color porque se produce una acumulación de tóxico en ellas. La dermatóloga detalla que, además, se altera la cicatrización de la piel. "Por eso, cuando uno va a hacer una gran cirugía debe pedirles a los fumadores que dejen de fumar porque hay una alteración directa", puntualiza.

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El académico explica que “cuando se produce la combustión del cigarrillo, en el humo tenemos más de 4 mil sustancias químicas diferentes y la mayoría de ellas con alta actividad tóxica. El principal elemento activo derivado del tabaco es la nicotina.

El docente agrega que el tabaco “tiene efectos a nivel cerebral, respiratorio y gastrointestinal, pero se manifiesta principalmente a través de la nicotina y su derivado tóxico, la cotinina, aumentando la presión sanguínea y además tiene actividad hiperglicemiante.

En cuanto a los riesgos asociados al fumar, Álvarez indica que los elementos presentes en el humo del cigarrillo “provocan un aumento del estrés oxidativo y de eventos inflamatorios por dónde pasan, especialmente a nivel pulmonar y circulatorio.

El académico señala que el humo del cigarrillo no sólo afecta a quien fuma, sino a las personas que están alrededor y respiran el humo del cigarrillo. Hay “unas partículas mucho más pequeñas y que se mueven más rápido.

Álvarez sostiene que “la persona deja de sentir placer por el acto de fumar y empieza a experimentar esa misma sensación por saber que va a fumar. Eso va a creando que el sistema de recompensa se active permanentemente, independiente de que ocurra o no la acción física de fumarse un cigarrillo.

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Efectos del tabaco en el cuerpo

Efectos Cardiovasculares

  • Cardiopatía Coronaria: el consumo de tabaco se asocia con un aumento en la progresión de la enfermedad coronaria aguda, el riesgo de angina e infarto agudo del miocardio, el riesgo de muerte cardíaca súbita.
  • Aneurisma de la Aorta Abdominal (AAA): los fumadores tienen un mayor riesgo de desarrollar AAA que enfermedad coronaria o accidentes cerebro vasculares (ACV).
  • Accidentes Cerebro Vasculares (ACV): el consumo de tabaco contribuye con el 12 a 14% de todas las muertes por ACV y puede potenciar los efectos de otros factores de riesgo.

El Tabaquismo y la Diabetes

En septiembre de 2011, en una Asamblea General de Naciones Unidas se trató un tema de salud, reconociendo a las Enfermedades no transmisibles (ENT) como una epidemia y haciendo un llamado a actuar para prevenir la gran carga de enfermedad y de costos asociados. Se reconocen cuatro factores de riesgo de las ENT, entre ellas el tabaquismo, el que ha sido identificado en el último tiempo como un factor de riesgo independiente para diabetes.

Chile, ha incorporado en su Estrategia Nacional de Salud 2011-2020 una serie de acciones tendientes a disminuir la prevalencia de los factores de riesgo y las ENT3, siendo la disminución y control de la diabetes y del tabaquismo, parte de los objetivos estratégicos planteados.

Según la Organización Mundial de la Salud, las ENT son en la actualidad la primera causa de muerte y enfermedad a nivel mundial. La diabetes mellitus provocó 1,3 millones de muertes durante el año 2008, siendo además la responsable del 4% de muertes prematuras, entre personas menores de 70 años.

La prevalencia nacional estimada de diabetes mellitus tipo 2 es de 9,4% en la población mayor de 15 años, valor que va aumentando con la edad, llegando a presentarse en el 25,8% de la población mayor de 65 años. En la población menor de 15 años de edad, la tasa de incidencia de diabetes tipo 1 es de entre un 6,5 y 8,6 x 100.000 habitantes.

Según un estudio realizado por el Ministerio de Salud, en el país, el 84% de la carga de enfermedad se debe a las ENT, siendo los años perdidos por discapacidad, los que explican el 66,7% de la carga. La diabetes es responsable de más de 72.000 años de vida perdidos por muerte prematura y discapacidad y su tasa de mortalidad incrementó en un 17% entre los años 1999 y 2007.

En el caso de diabetes, el consumo de tabaco se ha venido reportando desde hace algún tiempo como un factor de riesgo independiente. Según el Atlas del tabaco, el 20% de la población mundial fuma. En Chile, según el Atlas de tabaco, el 40,6% de la población mayor de 15 años fuma, con 860 cigarrillos por persona al año.

En los últimos años se han escrito diversos artículos científicos basados en estudios longitudinales prospectivos con grandes tamaños poblacionales, que señalan que el consumo de tabaco incrementa el riesgo de tener diabetes mellitus en hombres y mujeres.

El primer estudio en reportar esta asociación fue el realizado por Feskens9, en 1989, a una cohorte de 841 hombres, en que después de 25 años de seguimiento, encontró que el riesgo de tener diabetes aumenta en 3,9 veces para los fumadores.

En Inglaterra, se realizó un seguimiento de casi 17 años a 7.735 hombres de edades entre los 40 y 59 años14, demostrando que los fumadores tienen un 71% más de riesgo de sufrir diabetes mellitus (al ajustar por potenciales variables de confusión) comparado con aquellos no fumadores (Riesgo Relativo ajustado (RRa) = 1,71; IC95% = 1,19-2,45).

El estudio MONICA realizado en Suecia15, que incorporó 3.384 hombres de 25 a 74 años de edad, demostró que los fumadores tenían un 88% más probabilidades que los no fumadores de desarrollar diabetes mellitus (Odds Ratio ajustado (ORa) = 1,88; IC95% = 1,17-3,0).

Sairechi y cols.16, encontraron después de seguir por 10 años a 88.613 hombres y mujeres de entre 40 y 79 años, que después de ajustar diversas variables de confusión, los hombres que fumaban presentaban un 27% más de riesgo de tener diabetes que los no fumadores (RRa = 1,27; IC95% = 1,16-1,38), cifra que aumentó a 39% en las mujeres (RRa = 1,39;IC95% = 1,20-1,61), observándose además que a medida que aumenta la edad, los riesgos tienden a disminuir en ambos sexos.

En Finlandia, se realizó un gran estudio de seguimiento en que durante 21 años se observó a 41.372 hombres y mujeres de edades que estaban entre los 25 y 64 años17. En él se halló una relación dosis-respuesta de la asociación entre el consumo de cigarrillos y la probabilidad de desarrollar diabetes mellitus, relación que es independiente de la actividad física y el estado nutricional de la persona.

Para avanzar en esa hipótesis, se realizó un meta-análisis21 que incluyó diversos estudios de cohorte, aportando en su conjunto con la observación a 1,2 millones de participantes, con períodos de tiempo que variaron entre los 5 y 30 años. En él se refuerza que el fumar es un factor de riesgo independiente de diabetes mellitus tipo 2, ya que el Riesgo relativo combinado (RRc) es de 1,44 (IC95% = 1,31-1,58).

También demostró que existe una relación dosis-respuesta, en que las personas que fuman menos cigarrillos diarios presentan menores valores de riesgo que las que fuman más. Así es como para los que fuman más de 20 cigarrillos diarios, los valores de RRc son de 1,61 (IC95% = 1,43-1,80), en los que fuman menos de 20 cigarrillos, los valores disminuyeron a 1,29 (IC95% = 1,14-1,48). En los exfumadores también se observa una disminución en los riesgo (RRc = 1,23; IC95% = 1,14-1,33) comparado con los fumadores actuales.

Finalmente, en el año 2010, un Reporte del Surgen General2 declaró, después de haber analizado la evidencia científica, que el desarrollo de diabetes mellitus tipo 2 es otro de los efectos dañinos del consumo de cigarrillos, y hace un llamado a la cesación del hábitos como parte de los cuidados a personas con diabetes, con el fin de facilitar el control glicémico y limitar las complicaciones de esta patología.

Mecanismos Biológicos

Desde hace bastante tiempo existe evidencia básico-clínica que ha demostrado que el tabaquismo reduciría la sensibilidad del organismo a la insulina mediante distintos mecanismos22,23, siendo éste uno de los principales mecanismos asociados al desarrollo y progresión de diabetes mellitus tipo 224.

Este incremento en la insulinemia estaría mediado principalmente por la capacidad de la nicotina para inducir un aumento sostenido en los niveles plasmáticos de hormonas que antagonizan con las funciones hipoglicemiante e hipolipemiante de la insulina por distintos mecanismos, incluyendo catecolaminas, cortisol y hormona de crecimiento (GH)27-32.

El efecto de la nicotina sobre las catecolaminas estaría dado mayoritariamente a nivel simpático en las uniones neuroefectoras, mediante la activación de los receptores colinérgicos que estimulan a la médula suprarrenal33-36. Un aumento sostenido en los niveles plasmáticos de catecolaminas reduciría tanto la sensibilidad periférica a la insulina22,37,38 como la secreción β-pancreática de esta hormona39.

La inducción de la secreción de coritsol por nicotina sería indirecta, originándose de la capacidad de este compuesto para actuar como agonista colinérgico en el hipotálamo, estimulando la liberación de hormona liberadora de corticotrofina (CRH)36, la que a su vez induce la secreción pituitaria de hormona estimulante de la corteza suprarrenal (ACTH). El incremento crónico en los niveles de cortisol plasmático ha sido asociado a la ocurrencia de resistencia a la insulina y su progresión de diabetes con independencia de obesidad40, mediante mecanismos que alterarían tanto la función β-pancreática como la sensibilidad de los tejidos periféricos a la insulina41.

La secreción de hormona del crecimiento inducida por nicotina ocurriría directamente en la hipófisis42. Niveles anormalmente elevados de hormona de crecimiento inducirían resistencia a la insulina, mayoritariamente mediante la insensibilización del músculo esquelético a esta última hormona43 pero también existe evidencia de que podría tener un efecto similar en tejido adiposo44,45.

Se han postulado variados mecanismos celulares específicos mediante los cuales las catecolaminas39, el cortisol41 y la hormona de crecimiento45 favorecerían de forma independiente el desarrollo de resistencia a la insulina. Estos mecanismos incluirían efectos a nivel periférico sobre el número de receptores de insulina y la cantidad de proteínas transportadoras de glucosa22,23, así como en la traducción de señales38, habiéndose planteado también efectos directos e indirectos sobre la propia célula β-pancreática39.

Impacto Ambiental del Tabaco

Una única colilla es capaz de contaminar hasta diez mil litros de agua a su paso. Más de 7 mil sustancias químicas tóxicas presentes en el tabaco, algunas cancerígenas para el ser humano, impregnan nuestros ecosistemas.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha revelado nueva información sobre cómo el tabaco daña el medioambiente y la salud humana, y hace un llamado a adoptar medidas que permitan exigir a la industria un mayor grado de responsabilidad por la destrucción que está causando.

La mayor parte del tabaco se cultiva en países de ingresos bajos y medianos, a menudo carentes de agua y tierras de cultivo para producir alimentos a nivel local. La crisis alimentaria mundial está creciendo, nutrida por los conflictos, el cambio climático y los impactos de la pandemia de COVID-19, entre otros factores.

Esta situación impulsa el aumento de los precios de los alimentos, el combustible y los fertilizantes. El cultivo y la producción de tabaco conducen a daños ecológicos globales a largo plazo y al cambio climático, y desempeñan un papel crucial en la determinación del futuro de la agricultura y la seguridad alimentaria.

La campaña alienta a los gobiernos a poner fin a los subsidios para el cultivo de tabaco y a utilizar este ahorro para programas de sustitución de cultivos que contribuyan a la seguridad alimentaria y la nutrición. "La industria tabacalera está utilizando los medios de vida de los agricultores, mediante la creación de grupos de fachada, para cabildear contra los cambios de política destinados a reducir la demanda de tabaco", dijo el Dr. Ruediger Krech, director de Promoción de la Salud.

Impacto ambiental del tabaco

Dejar de Fumar: Métodos y Apoyo

El uso del tabaco es un reconocido factor de riesgo para múltiples patologías. Chile tiene los peores indicadores de América en cuanto al consumo de tabaco, con una prevalencia del 40,6% en mayores de 15 años de ambos sexos. El cigarro es la primera causa de muerte prevenible, y aproximadamente el 70%2 de los fumadores quiere dejar de fumar.

Actualmente existe consenso en las líneas generales del manejo del tabaquismo; países y organizaciones dedicadas a la salud tienen guías clínicas propias, en las que se utilizan modelos que buscan dar una atención completa e integral al paciente tabáquico. Los más recurrentes son el algoritmo de 5 pasos llamado las 5A (Ask, Advise, Assess, Assist, Arrange, en inglés) y el ABC (Ask, Brief advice, Cessation support por sus siglas en inglés) para la cesación del tabaquismo, propuesto el 2008 por la guía neo zelandesa en contra del tabaquismo4. Nuestro abordaje propuesto se basa en este último método, ya que es una nemotecnia fácil de recordar.

El Método ABC para Dejar de Fumar

  • A (ASK): Preguntar a todo paciente acerca de su hábito tabáquico y registrarlo en su ficha clínica.
  • B (BRIEF ADVICE): El consejo breve por sí solo es capaz de aumentar la abstinencia a 6 meses del habito tabáquico5. Este consejo debe ser entregado a todos los fumadores y puede hacerse en tan sólo 3 minutos6. Firme, sin ambivalencias. Claro, evitando tecnicismos.
  • C (CESSATION SUPPORT): O soporte a la cesación. Es la etapa más larga y que requiere de una mejor relación médico - paciente. Principalmente se resume en acompañar en el proceso de cesación, e incluye establecer el día D (día específico para dejar de fumar), consejos ambientales y de conducta, ofrecer tratamiento farmacológico y prevención de recaídas y recuperación después de éstas.

Tratamiento Farmacológico

Todo paciente debe ser evaluado y según sus necesidades recibir tratamiento farmacológico. Existen medicamentos que han logrado comprobar su eficacia en múltiples estudios. En Chile, dentro de los productos no nicotínicos, está disponible el Bupropión y Vareniclina, y como producto nicotínico existen los chicles de nicotina.

Para esto se recomienda usar el test de Fagestrom, el cual en base a 6 preguntas establece el grado de dependencia física al tabaco.

Opciones Farmacológicas

  • Chicles de nicotina: Actúan reemplazando la nicotina del cigarro por la aportada por el chicle, y pueden ser usados por 12-16 semanas, aunque pudiese prolongarse si se logra éxito terapéutico. Se inician desde el día D.
  • Vareniclina: Es una droga diseñada específicamente para el cese del tabaco, y actúa como agonista parcial selectivo de los receptores de nicotina, e imita los efectos de la nicotina sobre el SNC (descarga mesolímbica de dopamina). Se recomienda su uso por 12 semanas, pudiendo extender la terapia por 12 semanas más si se logra abstinencia.
  • Bupropión: El bupropión, desarrollado inicialmente como un antidepresivo, actualmente es usado ampliamente para el tratamiento del tabaquismo. Su uso se puede prolongar hasta 8-12 semanas, pudiendo repetir el período si esta terapia tuvo el efecto esperado6.

En una segunda etapa, si no se logra abstinencia con monoterapia se recomienda continuar la terapia farmacológica combinando medicamentos.

El enfrentamiento integral en contra del hábito tabáquico debe ser una preocupación central en nuestra práctica clínica, dada la gran carga de morbimortalidad evitable que supone su terapia adecuada.

Cómo dejar de fumar

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